Buscando una Cura
Disclaimer: Free! y sus personajes son propiedad de Koji Oji, Kyoto Animation y Animation Do. Está historia está escrita sin fines de lucro, y sólo busca entretener a quién quiera leerla.
Hola, aquí reportándome con la cuarta parte de esta historia. Ahora sí es definitivo, sólo faltan dos capítulos.
Muchas gracias a las personas que leen y comentan, desde el principio supe que esta no es una de las historias que será súper popular pero me ha gustado muchísimo escribirla, y me ha dado la oportunidad de hacer algo muy diferente a los que suelo escribir. Le tomé aprecio rápidamente.
Adevertencias: Más Makotori (leve pero presente) Mínimo Reigisa. Makoto teniendo razón (sí no es demasiado sorprendente)
Bueno sin más cháchara ¡disfruten la lectura!
Buscando una Cura.
Cuarta parte.
Nagisa miró a Momo-chan correr lejos de él y se sintió aún peor por no haber podido ayudar al chico que tan desesperadamente se lo había pedido. Él lo supo bien, además del placer carnal, ninguno de los dos había ganado nada de lo que habían hecho. La mirada que había visto en Momo se veía aún más destrozada que antes, y él se sentía muy intranquilo, intranquilo ante el sentimiento de culpabilidad mezclado con ternura que había dejado ese encuentro en su corazón.
Regresó a casa de Haru-chan envuelto en recuerdos, pensando en la manera en que Momo se sonrojaba, en la sensualidad de su voz, en su mirada perdida entregada al placer del choque de sus cuerpos, en su inmensa ternura que ni fue opacada por su personalidad activa al tener sexo. Cuando el pelinegro le abrió la puerta con una mirada de alivio bien disimulada, ni siquiera se molestó en fingir que estaba bien.
No estaba bien, y era evidente para todos los presentes. No sonreía, no hablaba, más bien tomó el lugar donde Momo se había recluido pero en lugar de sollozos lo inundo de suspiros, suspiros que hicieron sentir a todos más incomodos que los lloriqueos, que todos tomaban por caprichosos, de Momo. Algunos valientes, como Rin y Gou, trataron de preguntarle que le sucedía, pero el sólo les daba unas sonrisas llenas de nostalgia y tristeza que les hacía desistir. Y con el ambiente tornándose melancólico, prontamente los invitados extendieron los futones dispuestos a dormir.
Al día siguiente, navidad, todo siguió igual. Nagisa seguía estando deprimido, lo poco que durmió fue invadido por pesadillas de peli naranjas que lo culpaban de causarles dolor, de besos que se convertían en llantos, de caricias que se transformaban en heridas. Una mala noche.
Rei y Gou se marcharon temprano porque tenían algo planeado para ese día, celebrarlo en pareja- Nagisa no se sintió tan mal al escuchar que los tórtolos se irían a pasar un hermoso día como pareja, y se preguntó por qué- y Sousuke y Rin, tratando de disimularlo, se marcharon a tener sexo durante gran parte del día. Nitori, muy reticente a hacerlo, tuvo que marcharse a su casa, ya que sus padres habían organizado una reunión y le había exigido su asistencia, pero Makoto al acompañarlo a la puerta lo había tranquilizado, y no sólo con una sonrisa.
Entones quedaron Haruka, Makoto y Nagisa. Con sólo una mirada de los dos mayores, una muy contundente, Nagisa estalló en llantos, contándoles lo que pasaba, cuanto estaba sufriendo por que Rei no le correspondía, lo mucho que le dolía verlo con Gou, y cuanto odiaba fingir que no había sucedido nada. Omitió lo que paso entre él y Momo, más que todo para proteger al más joven, y quien sabe, tal vez para protegerse a sí mismo de la culpabilidad que sentía por el nuevo dolor del ojidorado.
Makoto había empezado a llorar silenciosamente, de una forma que hacía pensar que eran lágrimas solidarias con su amigo, Haruka, a pesar de lo difícil que era notarlo, tenía una mirada melancólica. Ambos sabían superficialmente lo que había pasado, casi desde el instante en que Nagisa se lanzó a la piscina techada de Samezuka, pero no habían querido decir nada por respeto al sufrimiento de su amigo rubio. Pero ahora lo veían destrozado, parecía que se estuviera ahogando en un gran pozo sin fondo del que no podría salir, y sus ojos había perdido todo el brillo que siempre les ha caracterizado, ya no podían quedarse callados.
—Nagisa, tal vez debería decirle a Rei lo que sientes— aconsejó el castaño sabiamente, siendo apoyado por los asentimientos de cabeza de Haru.
—P-pero…Rei no va a querer ser mi amigo más y yo…— gimoteó el pequeño con dificultad— no lo quiero perder.
Makoto hizo una mueca de entendimiento, pero no iba a desistir en ayudar a Nagisa, aun cuando la solución pudiera ser más dura que el problema.
—Nagisa, Rei es tu amigo, no te voy a negar que puede alejarse de ti un poco, pero lo conoces, si hace eso sería por creer que si se aleja tú dejaras de sufrir— dijo el de orbes olivos firmemente— confía en mí, necesitas confesar lo que sientes.
Después de eso, entre ambos se dedicaron a mimar al rubiecito, haciéndole comer dulces, viendo películas y programas de comedia, e incluso jugando videojuegos que el pequeño amara. Fue una linda navidad a pesar de las circunstancias.
Nagisa siguió pensando en el consejo de Mako-chan los dos días siguientes, considerando qué tanto heriría a Rei o qué tanto Rei lo heriría a él si realmente le confesaba que lo quería, que lo amaba. Agradeció que por motivo de las fechas no tenía que ver al peliazulado, porque si lo veía sus sentimientos se entremezclarían con sus miedos y no creía poder fingir más que todo seguía como siempre.
Durante esos dos días, asimismo, había vuelto a soñar con Momo, pero esa vez no eran pesadillas, sino más bien parecían recuerdos, recuerdos de lo que ambos habían hecho y sentido ese día que habían pasado una línea que casi no había tenido tiempo ni para existir. El rubio quería comunicarse con Momo-chan, quería saber cómo estaba, quería… tan sólo hablar con él hubiera bastado, pero era imposible, no tenía su información de contacto y pedírsela a Rin podría implicar tener que revelar detalles de esa noche. Él no quería decir o hacer algo que pudiera lastimar aún más al de orbes dorados.
Entonces el sonido del timbre lo sacó de sus ensoñaciones. Como se encontraba solo en la casa, tuvo que salir disparado a la puerta, pero no espero encontrarse a su persona amada en la puerta. Quiso huir o cerrar la puerta en la nariz de su mejor amigo, pero Rei, quizás presintiendo lo que pensaba, sostuvo la puerta con una mano, impidiendo al pequeño escapar de él.
—Nagisa-kun, estoy preocupado por ti— farfulló el de lentes, entrecerrando los ojos. Entonces Nagisa lo vio: resentimiento.
Sus ojos inmediatamente se llenaron de lágrimas, eso era lo que menos quería, eso era lo que tanto había tratado de evitar. No quería que Rei se resintiera con él por amarlo. Bajo la cabeza, tratando de hacerse invisible, pensando que tal vez la tierra se apiadaría de él y se lo tragaría, haciendo lo posible para que Rei dejara de verlo. Pero todos sus intentos se desvanecieron cuando los brazos del de lentes lo rodearon con cariño y preocupación. Entonces pensó que quizás lo que el creyó era resentimiento, no era más que preocupación.
Y lloró, porque probablemente Makoto tendría razón y perdería su estrecha amistad con Rei. Pero también tenía razón en que necesitaba decir todo lo que le estaba asfixiando.
—Rei-chan, te amo.
El cuerpo del peliazulado se tensó, pero no lo soltó. Nagisa le dijo todo lo que sentía, le confesó que lo había empezado a querer casi desde el momento en que se habían conocido, y le dijo lo mucho que le había dolido saber que él nunca lo querría de la misma manera. Pero Rei, contradiciendo las suposiciones de Makoto, sólo lo apretó más fuerte.
—Lo siento, Nagisa-kun— susurró con dolor contenido— lamento ser egoísta pero… ¿puedo quedarme a tu lado aunque sea únicamente como un amigo?
Entonces la voz de Nagisa se rompió, tanto en llanto como en risas. Sí quizás esto era justo lo que necesitaba. Ahora lo único que tendría que hacer era aprender a dejar de amar a Rei, y quizás con ayuda de cierto chico de cabellos naranja no sería tan difícil.
No quería un nuevo amor, pero tener más amistades nunca estaba de más, mucho menos cuando esa persona era la única que podría entenderle en ese instante, y la única a la que de verdad quería ayudar.
Espero les haya gustado el capítulo, el próximo posiblemente lo esté subiendo entre jueves y viernes, y ya estaríamos a un solo pasito de terminar.
Nos leemos y que tengan un feliz y productivo 2016.
