Disclaimer 1: Los personajes y el mundo de Harry Potter pertenecen, como bien sabemos, a J.K. Rowling.
Disclaimer 2: La trama de la historia es una creación original de FaithTrustAndALittlePixieDust.
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Teddy y Victoire se encontraban en el medio de una intensa sesión romántica en el sillón, besándose como si no hubiera un mañana. El largo y sedoso pelo de la chica caía como una cascada, envolviendo a la pareja en un rubio platinado. Las curtidas manos de Teddy se encontraban enredadas en él. Por su parte, su pelo alternaba rápidamente entre su usual turquesa, marrón y rojo. La manta tejida con la que se habían estado cubriendo del frío hacía un rato yacía descartada en un montón en el suelo junto con unos cuantos almohadones, el libro que Teddy había estado leyendo antes de que Vic le hiciera compañía en el sillón y, por supuesto, la remera de la chica.
Los jóvenes creían estar solos en casa.
Los jóvenes estaban errados.
Bill tosió audiblemente desde su posición en la entrada del estar. No era la primera vez que los atrapaba tragándose las caras. Y si bien no le importaba taaanto, se estaba empezando a convertir en una historia un poco demasiado repetitiva. No podía ser tan difícil quitarse las manos de encima por unas cuantas horas.
Su hija, desde su estratégica posición sobre la falda de Teddy, lo miró a través de todo su pelo con una sonrisa entre avergonzada y divertida por la situación.
-Contrólense. – Les dijo Bill mientras entornaba los ojos. Las disculpas de Victoire, adornadas con su sonrisa culpable y sus pequeños hoyuelos, habían perdido efecto desde hacía tiempo.
El rostro de Teddy se puso bordo en cuestión de segundos. Bajó rápida (y algo bruscamente) a Victoire de su falda antes de tirarle encima la frazada del piso para cubrirle el pecho.
- ¿Acaso están intentando causarme un infarto? – Continuó Bill.
-Lo siento papá.
-No volverá a suceder Sr. Weasley.
-Mentirosos. Eso dijeron la última vez. Y todas las anteriores. – Bill sonrió. – Vic, ve a vestirte. Teddy, creo que ya va siendo hora de que tú y yo tengamos una pequeña conversación.
Teddy tragó saliva.
Era cierto que conocía a Bill Weasley de toda la vida. Más que eso, Teddy había sido niñera de sus hijos cuando Vic no podía. Era Bill quien, junto con su padrino Harry, le había enseñado a volar en escoba en el jardín de los Potter y le había celebrado su décimo cumpleaños en su casa. Teddy incluso se había encontrado, en una ocasión, a punto de incendiarle la casa. Era Bill quien lo había llevado a St Mungo´s cuando se había quebrado la clavícula, y era él quien lo recibía todos los años para Navidad y Año Nuevo, y la persona que le había regalado su lechuza. Tal era el grado de confianza que tenía con el hombre que hasta le había permitido verle llorar. Y ahora estaba saliendo con su hija.
Teddy consideraba a Bill familia, lo cual hacía que su situación con Vic se sintiera muy extraña en ocasiones. A veces, cuando no podía dormir, se le ocurría lo raro que podía llegar a ser todo, siendo que Victoire era casi como una hermana. Pero no. Lo que sentía por la chica claramente se encontraba muy pero muy alejado de la fraternidad, a pesar de que sintiera a los padres de la chica casi como si fueran suyos.
El muchacho se levantó de un salto del sillón y lo siguió a Bill a la cocina, donde se sirvió un vaso de agua.
-Siéntate Teddy, me gustaría conversar. ¿Quieres un poco de carne?
- ¿A punto, jugosa o cocida? – Le preguntó el morfo mago con una sonrisa traviesa que Bill le devolvió con toda naturalidad.
- Casi cruda, ¿o por quién me tomas?
Bill y Teddy desde siempre habían compartido un vínculo respecto a los pequeños rasgos lupinos que ambos poseían.
Bill se dispuso a preparar la comida en la cocina mientras Teddy lo miraba pensativamente y tomaba de su vaso. No sabía bien de que querría hablarle Bill. Aunque podía intuir que iba a estar relacionado con la pequeña escena que él y Victoire habían montado en la sala, no era la primera vez que eso sucedía y nunca antes le había pedido Bill para hablar con él a solas después de encontrarlo en situaciones como esa. Absorto en sus pensamientos comenzó a ´ponerse nervioso.
-Ted, tenemos que tener una pequeña conversación respecto a mi hija.
-Okey. – Los nervios de Teddy comenzaban a arder, su pelo tornándose de un color marrón natural, como le sucedía cada vez que se ponía nervioso o se avergonzaba. Los constantes cambios de tonalidad hacían que fuera muy fácil saber que sentía el muchacho en todo momento.
-No tengas tanto miedo Ted, sabes que sólo soy digno de temer cuando los Chudley Cannons sufren alguna derrota. – EL hombre le acercó un plato de carne y se apoyó en la mesada de la cocina para poder mirarlo. – Teddy, tu sabes que te quiero desde el día en que naciste. Pero ahora que estás con Vic debo pensar menos en ti como un hijo y más como si fueras "uno de esos chicos."
-Lo sé Bill. Pero tú sabes que nunca la lastimaría. Sabes que estoy enamorado de ella desde que tengo doce, nunca haría nada que pudiera herirla. – Luego de decir eso Teddy se pasó una mano por el cuello, algo avergonzado de haber declarado tan honestamente sus sentimientos.
-Teddy, la cosa es simple. Si la lastimas yo te voy a lastimar.
-Lo sé señor.
Y por Merlín que sí lo sabía. Teddy por muchos años había sido parte del escuadrón "Asustemos a los Novios de Vic." Sabía de primera mano lo que le sucedía a "esos chicos" cuando se pasaban de la raya. Cuando Roger Davies le había roto el corazón a Victoire a fines de quinto año, había sido él mismo quien le había regalado un ojo negro para adornarle el rostro en sus vacaciones. También había sido él el responsable de hacer llorar a George Watson. Él había estado presente a lo largo de todas las relaciones y todos los litros de helado de chocolate consumidos en razón de ellas, y no quería ser nunca la razón detrás de las lágrimas de Victoire.
Bill rio divertido. – ¿Desde cuándo me llamas señor? ¿Sabes que también me preocupo por ti verdad? Sabes bien que Vicky siempre fue una rompe corazones.
-Aun así, la quiero.
- ¿Planeas casarte con ella?
Teddy no tuvo ni que pensárselo antes de responderle, su pelo volviendo a la tonalidad turquesa que solía preferir. –Sí. Ese es el plan.
-Mierda.
- ¿Qué pasa?
- Le debo 10 galeones a George.
Teddy sonrió mientras entornaba los ojos y se dirigió a la pileta para lavar su plato. Clásico Weasley, transformar las vidas de sus hijos en apuestas.
-Voy a tomar eso como permiso para pedirle matrimonio algún día.
Bill estudió al desgarbado joven adulto, quien se encontraba recostado sobre la mesada de su cocina.
-Sabes que nunca la voy a lastimar y que la quiero. Y que sé muy bien de todas tus tendencias lobunas, como que puedes ser sumamente tenebroso cuando te enojas, y que eres muy capaz de hacerme daño. Por lo tanto, puedes considerarme efectivamente amenazado.
-Pues, ese era el mensaje básicamente. – Dijo Bill en tono apreciativo. – Solo una cosa más.
- ¿Cuál?
- La próxima vez que vayan a tener una acalorada sesión de succionamiento facial, primero asegúrense de que no esté yo en casa. Se está convirtiendo francamente aburrido encontrarlos así.
El rostro de Teddy superó todas las escalas de rojos y morados existentes hasta la fecha. El aludido se dirigió como una bala hacia la salida de la cocina, pero tropezó y cayó de nariz justo antes de poder cruzarla. Malditos genes torpes…
-Tenemos que hacerte revisar el equilibrio – Le dijo Bill, levemente preocupado. Ya lo había visto caer demasiadas veces.
- Ya lo hicimos hace tres años. Pensaron que capaz tenía algo en mis oídos o mi cabeza. Resulta ser que soy así de torpe naturalmente.
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Perdón por la demora! La época de exámenes está surtiendo efecto :/
