MATT; 8 horas para el anochecer – Exterior de las minas

9:00 am

Matt empezaba a ponerse nervioso, hacía más de un cuarto de hora desde la última vez que hablaron con Sam. Él no iba a ser el valiente que emprendería el viaje de rescate, en caso de que necesitase ser rescatada. Por mucho que quisiese hacer frente a todo lo que había pasado, por mucho que quisiese parecer valiente, no lo era. Seguía siendo el mismo cobarde que dejó abandonada a Emily y se ganó que ella no volviese a querer saber de él. Estaba esforzándose en recuperarla, aunque no se la merecía

—Dieciséis minutos—dijo Chris consultando su móvil.

Ashley bajó la vista al suelo, a sus pies. Se veía que trataba de contener su miedo, por preocupar lo menos posible a Chris. Eran una pareja envidiable, le habría gustado que su relación con Emily hubiese sido así. Ellos se protegían mutuamente, se defendían y se respetaban. Cuando estaba con Emily todo se reducía a complacerla, a obedecerla y a dejarse mangonear por ella. La única persona con la que Emily se había llegado a abrir de verdad, a mostrar sentimientos reales, había sido Mike. Pero él ahora estaba con Jessica. Y ahora Jessica era su amiga, no estropearía esa relación.

—¿Deberíamos de bajar a buscarla?

Había hablado Ashley.

—Sam sabe lo que hace, además, no quiero que te pase nada.

—Pero Chris, es nuestra amiga, no podemos dejarla ir sola.

Tuvo que tragarse sus pensamientos anteriores, Chris y Ashley tenían algo, no podía permitir que eso se estropease. No después de lo mucho que habían tardado en dar el paso. Matt no tenía a nadie, y para su desgracia conocía bastante bien las minas. Dio un paso al frente.

—Iré yo a buscarla.

Le pasó su intercomunicador a Chris.

—¿Estás seguro?

No.

—Sí.

Vio duda tras las gafas de Chris, tendría que aprender a mentir mejor. Matt miró a Ashley, que parecía tan preocupada como si hubiese sido su novio el que había dicho de entrar en la mina. Le sonrió de medio lado.

—En cuanto encuentres a Sam avisadnos—le suplicó Ashley.

Matt asintió antes de adentrarse en las minas.

JESSICA; Manicomio

9:22 am

Jessica había sido arrastrada hasta lo que quedaba del manicomio, el cuál Mike había hecho saltar por los aires. Había escombros, polvo y cristales rotos. Dejó que su novio la alzase por encima de un montón de trozos de pared y la dejase al otro lado. Emily cruzó sin necesidad de que nadie le ayudase. Volvió a ponerse al frente del grupo, prefería que fuese Mike quién llevase el mando de la situación, pero no quería empezar una discusión con Emily. Ahora eran amigas, no había necesidad de generar dramas. Escucharon un ruido y todos se quedaron quietos. Uno de los brazos de Mike la empujó suavemente detrás de él. Emily se llevaba con lentitud una mano hacia atrás, dónde guardaba la pistola de bengalas. Debían de mantenerse lo más quietos posibles, si se trataba de un wendigo les detectaría por el movimiento. Aunque tuviesen ojos ya no veían como cuando eran humanos. Una figura apareció entre las sombras, se movía de una forma siniestra, como si sus articulaciones estuviesen rotas.

Ahogó un grito.

Se trataba de un wendigo, aunque cuando la luz de la linterna de Emily lo iluminó mejor, pudieron comprobar que todavía no lo era. Seguía siendo parcialmente humano, estaba a medio transformar. Pero no era Josh. Era un hombre joven, iba vestido de la misma manera que el equipo de rescate que les sacó un mes antes. Debía de ser uno de los compañeros de Harper. Tenía unas fauces emergentes, unas manos que empezaban a asemejarse más a unas garras y su piel empezaba a ser blanca como la de los wendigos. Si ese era el aspecto que tenía Josh, no sabía si quería reencontrarse con él.

—Tenemos que matarlo—susurró Emily.

Jessica miró a Mike, esperó a ver qué hacía. Pero no reaccionó, se quedó quieto. Parecía seguir viendo al humano detrás del monstruo. El semi-wendigo se lanzó sobre Emily, hundió sus fauces en el brazo de ella que gritó de dolor. Hundió el cañón de la pistola en el ojo de la criatura y disparó. El cuerpo de esta se iluminó, ardió y se disipó en el aire con un grito sobrenatural. Emily se dejó caer, tumbándose en el suelo y agarrando el brazo herido. Jessica estaba costernada, corrió a su lado y sacó vendas de la pequeña mochila que llevaba a su espalda, esperaba no tener que utilizar nada de lo que había traído, pero se había equivocado.

—Tranquila, te desinfecto la herida y te la vendo.

—No me puedo creer que me esté pasando esto otra vez.

Mike finalmente se acercó a ellas, se ganó una mirada colérica de Jessica.

—Si hubieses disparado antes esto no habría pasado.

Los tres se quedaron sorprendidos por aquel comentario. En ningún momento de sus vidas se pudieron llegar a imaginar que Jessica saltaría en defensa de Emily, y menos contra Mike.

SAM; Minas

9:14 am

Sam había seguido a la sombra durante bastante tiempo, no tenía claro dónde se encontraba. Ni siquiera se veía capaz de volver sobre sus pasos. Gritó el nombre de Josh, con la esperanza de que todavía pudiese escucharla. Se dejó guiar por la intuición durante su búsqueda infructuosa. De repente se dio cuenta de que estaba completamente perdida por haber corrido a buscar un fantasma, posiblemente la sombra había sido producto de su imaginación. De su férreo deseo de encontrar a Josh, de salvarlo y llevarlo a la vida de nuevo. Se derrumbó, cayendo sin ningún cuidado al suelo. Enterró la cabeza en entre las piernas, se dejó ganar por el llanto. La linterna encendida rebotó en el suelo, cambiando la iluminación.

—Josh...—se lamentó Sam en voz alta—. Josh, lo siento tantísimo. Nada de esto debería de haber pasado, ni lo de tus hermanas ni...Si Mike nos hubiese contado lo que pasó, que seguías vivo, que podíamos recuperarte. Que...que podía recuperarte. Siempre has sido importante para mí, no solo por ser el hermano de una de mis mejores amigas...no me había dado cuenta hasta ahora. Me duele más tu ausencia que la de Hannah y...supongo, que eso tiene que significar algo...

Unos pasos bruscos y torpes se detuvieron cerca. Sam sacó la cabeza de su escondite y casi le dio un vuelco al corazón. Era Josh. Estaba como en el vídeo de Harper, un poco más desmejorado. Era más wendigo que antes. Se incorporó para acercarse a él. Necesitaba tocarlo, sentir que seguía vivo. Su tatuaje empezó a quemarle bajo la ropa. Se detuvo, no sabía cuánto quedaba de Josh en su mente, podía atacarla si hacía movimientos bruscos. Lo miró a los ojos y él a ella, supo que la estaba viendo de verdad. Abrió la boca para llamarlo, pero él echó a correr. Perdiéndose de nuevo en las profundidades de las minas. Sam se llevó una mano a la boca, contuvo el llanto. Después cogió el intercomunicador, lo prendió. La voz de Chris gritaba desde el otro lado, como si llevase un rato largo intentando contactar con ella.

—¡De una vez, Sam! ¡Responde de una vez, Sam!

Estableció comunicación con él. Tenía que contarle lo que acababa de pasar.

—Estoy aquí.

Dejó que le respondiese antes de decir nada más, para que se tranquilizase.

—Menos mal—escuchó como Chris se relajaba—. Matt ha ido a buscarte.

Sam miró el camino por el que había llegado y luego pasó la vista hacia el camino por el que Josh había desaparecido. Podía alcanzarlo, si Josh no la había atacado era porque podía controlarse. No le haría daño, podía sacarlo de las minas sin tener que poner en peligro a nadie. Pero Matt podría perderse por las minas. Quizás no tardase en llegar, quizás si lo esperaba pudiesen alcanzar más tarde a Josh.

—De acuerdo, me quedo aquí esperando a Matt—anunció a sus amigos, cortó la comunicación—. Lo siento, Josh.

HARPER; Hotel Blackwood Pines

9:19 am

Harper y Molly descubrieron que el refugio de los Washington estaba conectado a diferentes lugares, entre ellos el viejo hotel abandonado al que habían llegado ellas. Estaba desierto, por lo que habían optado por el camino equivocado. Los demás debían de encontrarse en otro lugar. A Harper le daba rabia haberse equivocado después de lo mucho que habían tenido que caminar. Le hizo una seña a Molly para que la siguiese, la chica le había indicado el camino, podía haberse marchado si tan poco quería estar ahí. No lo había hecho. Tampoco era quién para decirle nada, ni siquiera Harper entendía por qué había decidido subir a la montaña después de lo que vio. Sus pensamientos se vieron brutalmente interrumpidos por algo que la lanzó al suelo. Molly corrió a su lado. La ayudó a incorporarse y ambas contemplaron con horror a la criatura, grotesca, que se acercaba a ellas con extraños movimientos. A Harper le recordaba a una versión tamaño humano de Gollum, solo que con un aspecto más terrorífico. Supuso que eso debía de ser un wendigo transformado al completo. Deseó no haber tenido que descubrirlo.

—¿Qué es ese monstruo?—chilló Molly.

No le respondió, se puso delante de ella y sacó del bolsillo de su parka un paralizador, era el único arma que llevaba encima. Eso y un spray de pimienta, pero si conseguía hacerle daño de alguna forma al wendigo, el paralizador tenía más papeletas. Estaba lista para usarlo, incluso cuando sus músculos empezaban a agarrotarse. El wendigo se quedó quieto frente a ella, sentía la sangre detrás de sus orejas. Nunca se imaginó que moriría así. Nadie las encontraría en el hotel, nadie sabía que estaban ahí. Se sintió terriblemente estúpida por haber decidido subir al teleférico.

El wendigo gritó.

Escuchó a Molly romper a llorar detrás de ella. Harper trató de estar impasible mientras las babas de la criatura llegaban a su cara. No supo por qué, fue como un acto instintivo, ella también gritó. Lo hizo con toda su alma, como si su vida dependiese de ello. El wendigo retrocedió, chilló, aunque no de forma amenazante. De repente ardió frente a ellas, hasta que se desvaneció por completo. Harper seguía gritando, paró, estupefacta. Sin comprender lo que acababa de pasar. Se acercó al lugar en el que antes había estado el wendigo.

—¿Qué...qué ha pasado?

—Iba a preguntarte lo mismo—dijo Molly un poco más serena.

Ambas miraban el mismo punto en el suelo, en el que no había nada, pero antes sí.

—Me están pasando cosas muy raras—confesó Harper por fin, sentía alivio de poder decirlo en voz alta—. He venido hasta aquí porque...antes he tenido una especie de visión.