ADVERTENCIA: Este capítulo contiene una escena de sexo entre dos hombres. Si no te interesa leerla, sáltate el flashback.

UNA NOCHE DE PASIÓN

Blaine Anderson llegó al restaurante donde había quedado con su pareja. Sabía lo que iba a pasar, Sebastian nunca había sido capaz de ocultarle cosas en los 8 años que llevaban de relación. Lo máximo que había conseguido, fue cuando le "robó" tres de sus pajaritas... y acabó confesando. Llevaba unos días raro, haciéndole preguntas... Además, siempre le contaba todo lo que hacía porque temía que dudara de lo que siente por él y creyera que había encontrado a otro, pero sabía que esta semana no había sido sincero en eso. Blaine debía reconocer que estaba nervioso. No sabía como reaccionaría a lo que iba a pasar en el local. En esos momentos sus nervios podían jugarle alguna mala pasada y hacerlo cometer algún error. Tenía que mostrarse fuerte, sabía que lo iba a necesitar. Su mente viajó al instante en que empezó a sentir algo por su pareja. No fue cuando se conocieron, no fue cuando se besaron por primera vez, no fue en una cita... Fue en una noche de pasión.

Flashback.

Llegaron a casa del castaño y, apenas entraron, comenzaron a desvestirse. Subieron las escaleras dejando tras de sí un rastro de ropa. Cuando llegaron a la habitación, los dos llevaban sólo los pantalones. Se los quitaron y quedaron en ropa interior. Sebastian tumbó dulcemente al moreno en la cama boca arriba y se acomodó sobre él, teniendo cuidado de no apoyar excesivo peso sobre el ojimiel. Comenzaron a besarse apasionadamente. El ojiazul abandonó los labios del moreno para atacar su cuello. Blaine no podía hacer otra cosa que gemir de placer. Su cerebro en esos momentos no funcionaba, era su cuerpo el que guiaba sus movimientos. Sintió como el más alto mordía y chupaba una zona de su cuello y estaba seguro de que el día siguiente tendría una marca, pero no le importó. Sebastian siguió bajando hasta encontrar uno de los pezones del ojimiel y comenzó a rodearlo con su lengua. Con sus manos acarició la zona que quedaba en la parte baja de la tripa del estudiante del McKinley, justo en el borde de su calzoncillo. El Warbler siguió bajando y le quitó a su amante el calzoncillo. Entonces, su cara llegó a la altura de la entrepierna del joven y recorrió el miembro con su lengua. El otro chico emitió un gemido de placer, que Sebastian lo tomó como una aceptación y se lo metió en la boca. El castaño comenzó con unos movimientos lentos, pero poco a poco fue aumentando el ritmo. Cuando acompañó a su boca con la mano, Blaine no podía más.

– Seb, para... por favor... voy a...

Sin embargo, no paró y el moreno llegó al orgasmo. El castaño tragó el semen y subió para juntar de nuevo sus labios con los del ojimiel. El Warbler sacó un bote de lubricante y un preservativo de su mesilla y puso un poco del líquido espeso en sus manos. Con cuidado, metió uno de sus dedos en el más bajo y lo fue moviendo lentamente para que el otro chico se acostumbrara a la intrusión. Blaine tardó poco tiempo en volver a sentir la excitación en su entrepierna. Después, el ojiazul metió un segundo dedo en la entrada del otro chico y comenzó a realizar movimientos de tijera. Introdujo un tercer dedo y aumentó el ritmo de las embestidas que realizaba hasta que encontró la próstata provocando que Blaine gritara de placer. Sebastian pidió al moreno que le pusiera el preservativo para no tener que parar de estimularlo. El ojimiel obedeció y, en cuanto estuvo listo, el más alto sustituyó sus dedos por su miembro. El grito ahogado que emitió el estudiante del McKinley fue una mezcla de sorpresa, dolor y placer. Una vez dentro, Sebastian miró a los ojos a su amante esperando que éste se acostumbrara a la sensación. Entonces Blaine le hizo un gesto afirmativo con la cabeza, por lo que el castaño comenzó a moverse. Los dos jóvenes se besaban y acariciaban mientras el más alto daba embestidas rápidas y constantes. El moreno tensó todos los músculos y gritó de placer mientras llegaba al orgasmo. Segundos después fue el ojiazul el que terminó y salió del interior del ojimiel. Se tumbaron boca arriba y volvieron sus cabezas para mirarse directamente a los ojos. Ninguno dijo nada, pero el silencio no era incómodo.

Fin Flashback

Se acercó a la camarera y le preguntó por la reserva que había hecho Sebastian. La joven lo dirigió a la mesa donde se encontraba el ex Warbler esperándolo. Se saludaron con un beso en la mejilla y se sentaron a cenar. El castaño estaba muy nervioso y el ojimiel lo había notado. Apenas se miraban a los ojos y los temas de conversación eran triviales. La cena estaba deliciosa, pero ninguno de los dos pudo disfrutarla. Cuando les sirvieron el postre, el más alto comenzó a hablar:

– Blaine, amor, yo... Quiero... Nos conocemos desde hace mucho y... Te juro que tenía todo un discurso planeado pero que no me sale, lo he olvidado por completo... Cariño, yo...

– Si quiero. – Dijo el moreno.

– ¿Qué? – Se extrañó el ojiazul.

– Si quiero casarme contigo. Sé que hace 5 días compraste el anillo y que hace un par de semanas habías tomado esa decisión. Llevo desde el martes temiendo cada vez que abro un cajón o busco algo en un armario por si me encontraba el anillo. Quería que al menos eso fuera una sorpresa. Te conozco, sé cuando me mientes y cuando me ocultas cosas. Llevamos 8 años juntos. No somos una pareja como las demás, no necesito que te pongas de rodillas y me des un discurso para casarme contigo. Como siempre hemos dicho, somos compañeros, iguales y no tienes por qué hacer nada especial. Así que, saca el anillo y ponlo en mi dedo de una vez por todas ¿o prefieres que lo haga yo?

Sebastian sonrió, era verdad que se conocían de esa manera, que sabían lo que le pasaba al otro sin necesidad de palabras. Se complementaban de una manera inimaginable. Solo ellos eran capaces de hacer una "proposición" de matrimonio tan original. El castaño puso el anillo en el sitio que le correspondía. Blaine pidió champán y ambos brindaron por su futuro juntos.

N/A: Muchas gracias a todos por leer este loco fic, en especial a mi querida Gabriela, siempre estás ahí. También agradezco a la persona que lo ha añadido a favoritos, espero que al menos me dejes un comentario para saber si te gustó el final... Espero vuestros comentarios. Besos