Disclaimer:Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad del gran y adorado Masashi Kishimoto, sin embargo la trama es de mi dominio.

Pareja:SasuSaku

Fiction Ranking: M, mayores de 16 años

Summary: Sasuke tiene el peor trabajo de todos. Tan sólo es un alma tratando de redimirse para obtener la entrada al paraíso. Los clientes suelen ser casos difíciles, tontos enamorados del amor sin remedio. Pero esa chica Sakura es el peor de todos los casos.

Advertencias: AU (Universo alterno), OOC abundante en la primer etapa del fanfic, lemon

Estado:En proceso

Nota: Este fanfic está disponible en fanfic. es bajo el fandom de kpop (exo). Prohibida su publicación en cualquier otro sitio. No otorgo ningún tipo de permiso sobre mis fanfics.

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CUPID'S WEDDING AGENCY

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Capítulo 4. La oportunidad llega de golpe

Sakura se quedó en silencio observando la escena. Naruto sostenía la mano de Hinata mientras sonreía, la miraba con tanta dulzura que había provocado que ella se sonrojara. Desde lejos observó las manos del joven, siempre las había considerado hermosas, tanto que podían parecer de chica, un par de manos que antes había podido sostener entre las suyas y sentirse la persona más feliz del planeta, y que en ese momento sostenían las de la mujer que en realidad amaba.

Desde que rompió con él había estado tratando de evitarlos. Cada vez que salía del aula para moverse a su siguiente clase se encontraba tensa, en alerta por si se los topaba en los pasillos. Y a pesar de que la universidad era enorme, esa mañana fue imposible no cruzar sus caminos en la biblioteca. Ahora los tenía ahí a pocos metros de ella. Sintió como el aire le faltaba. En un súbito ataque de pánico retrocedió unos pasos y huyó del lugar.

Podía sentir el escozor en sus ojos, las lágrimas tratando de salir. La herida seguía ahí, aún dolía. Verlo sólo hacía que confirmara cuanto lo extrañaba. Su risa, su saludo por las mañanas, sus reconfortantes abrazos, el hecho de hablara tanto que fuese imposible callarlo y hasta esa personalidad que en ocasiones abrumaba. Pero ahora todo aquello era de Hinata.

También la extrañaba a ella, después de todo había sido su mejor amiga. No tenía a nadie con la suficiente confianza como para contarle lo que había sufrido y la tristeza que aún la inundaba, ni mucho menos comentar toda esa locura sobre Sasuke.

Caminó con prisa hacía ningún lugar, sólo quería estar lejos de ahí. Terminó en uno de los extensos jardines, apenas llegó a la sombra de un árbol y se dejó caer en el pasto. Respiró profundo, tratando de tranquilizarse. Tendría que llegar el día en que pudiera pararse frente a esos dos sin sentirse asfixiada.

—¿Sabes que tu principal problema—escuchó decir a alguien a su lado— para acercarte a los hombres radica en lo poco sociable que eres? Si le sumamos a eso que no quieres dejar de pensar en tu ex, me haces el trabajo demasiado difícil.

Cuando se giró tenía a su costado a Sasuke. Ya no era de sorprender que apareciera de la nada, lo que hacía que se sobresaltara era su aspecto. En esa ocasión llevaba una playera sin mangas que hacía notar unos fuertes brazos, y como era su costumbre vestía de negro de pies a cabeza. En esta ocasión incluso traía gafas de sol.

—¿Qué no quiero? ¿Sabes lo difícil que es? ¿Alguna vez de casualidad te has enamorado siquiera?—preguntó molesta.

—Soy un alma, cosas como enamorarse es sólo de mortales. Aunque sé lo que es el amor, ¿en realidad crees que me darían este cargo si no lo supiera? Ahora mejor deja de perder el tiempo y vayamos a tratar de recuperar un poco tu inexistente vida social.

—Es muy temprano como para ir a un bar, además creo que me duele la cabeza—se quejó Sakura. Él la jaló para que se levantara.

—Un bar no es el único lugar para socializar. Ahora sígueme.

Caminaron con rumbo al área deportiva. En las canchas de futbol al parecer se disputaba un partido en ese momento. Las gradas estaban repletas pero lograron encontrar un hueco. Mientras se movían entre los asientos Sakura notó que en esos momentos él era visible para los demás, debido a que casi todas las chicas en el camino dejaban de poner atención al partido para mirarlo a él pasar. Y no las culpaba, en esos momentos tenía esa aura celestial y sexy a la vez —dudaba que una combinación así fuera legal en el cielo— y parecía estarse luciendo a propósito.

—¿Y bien?—preguntó algo aburrida después de unos cinco minutos de estar ahí simplemente sentados.

—Creo que he encontrado a alguien de quien no creo que te puedas quejar, sólo necesito crear la oportunidad.

Sakura miró a su alrededor, había demasiada gente.

—¿Quién es?

—Sólo espera.

—Al menos déjame dar mi opinión antes de que intentes algo ridículo—recordó la noche en el bar en que hizo que un tipo pensara que ella le había tocado el trasero.

—Deja de ser dramática—dijo el chico con fastidio.

—¡La última vez me hiciste quedar como una pervertida!

—Los acercamientos deben ser arriesgados, ¿eres un caso de urgencia, no lo dije?

Sakura se quedó uno segundos con la boca abierta tratando de asimilar sus palabras.

—¿Me acabas de decir urgida?—las palabras del chico realmente le habían calado hondo.

—Dije que eres un caso urgente—él seguía recorriendo con la mirada lo que los rodeaba.

—¿Tan patética les parezco allá arriba?

El poco orgullo de Sakura se fue al suelo. Su vida amorosa era tan deplorable que ni la ayuda divina podía lograr algo. ¿Acaso se veía así de desesperada por pareja? Tal vez ella simplemente estaba destinada a amar sin ser correspondida, ser una solterona y vivir el resto de sus días sola rememorando su amor por Naruto.

Sasuke entonces observó el semblante de la chica. No podía leer la mente pero parte del repertorio de habilidades que le habían concedido en ese trabajo le permitía leer los sentimientos, lo que era casi lo mismo.

—Deja de sentirte así—a él en realidad le costaba dar palabras de aliento, así que ella debería valorar lo que ahora le decía—tienes tus puntos buenos y mi trabajo es encontrar a alguien que sea lo suficientemente digno de ellos. Ahora te recomiendo que pongas tus manos en la frente.

Lo que el chico había dicho era lo más parecido a un cumplido que Sakura había escuchado en mucho tiempo. Se quedó como boba observándolo apenas dos segundos, pues enseguida algo se estrelló como una bala contra su cabeza. Ni siquiera le dio oportunidad de sentir dolor, salió disparada hacía atrás, provocando que la parte posterior de su cabeza chocara contra lo que fuese que tenía detrás. La visión de la chica de pronto se volvió negra, lo último que alcanzó a ver fue la cara inexpresiva de Sasuke.

No supo cuánto tiempo pasó hasta que recuperó la consciencia. Poco a poco los sentidos volvieron, incluyendo el insoportable dolor en su cabeza. Lentamente fue asimilando lo que pasaba a su alrededor. Al parecer alguien la llevaba en brazos. El sol pegaba directamente en so rostro. Sentía humedad en su cuello. Una punzada constante en su frente y nuca. Sudor combinado con menta, probablemente desodorante, pero no le desagradaba. De pronto los rayos del sol desaparecieron para mostrar un techo blanco.

—¡Ha abierto los ojos!—escuchó chillar a una chica.

—¿Dónde está el médico?—preguntó la voz de un hombre con desesperación.

Más voces pululaban a su alrededor, de pronto sintió como la recostaron sobre algo suave. Al abrir los ojos vio a un chico que le hubiera gustado comprobar con Sasuke si era un ángel.

Y así sin más volvió a sumirse en el sueño.

Tal vez esta ocasión se había pasado un poco. Pero muy, muy, muy poco. O sólo era cosa de que ella y su cabezota eran muy frágiles. Sasuke permanecía en lo alto de las gradas, observando el desastre que había creado mientras aquel par había desaparecido llevando a Sakura a la enfermería.

Aquello parecía un plan perfecto en el inicio, pero gracias a la poca concentración de Sakura—capacidad la cual Sasuke cuestionaba desde que la conoció— es que aquello había terminado mal. El partido prácticamente había terminado, y en un mal desvío por parte de uno de los jugadores, el balón había terminado estrellándose contra la frente de la chica. Tal vez fue un mal cálculo, pues debido a la fuerza su cuerpo se fue hacia atrás y terminó dándose un segundo golpe con la grada trasera justo en la nuca.

Sasuke no debía hacer más, en un santiamén se hizo invisible ante los demás. Aunque mientras ella yacía ahí desvanecida se sintió un poco culpable e inútil. Muy seguramente su jefe lo reprendería por haberse excedido ese poco. Pero si al final lograba su objetivo, tal vez no obtendría tantos reclamos.

Resopló y con pesar consultó el móvil. Su agenda esa tarde estaría llena, así que no tendría oportunidad de echarle un vistazo a Sakura. Cerró los ojos y se esfumó del lugar.

Como si estuviese ahogando y tratara de tomar un último respiro, Sakura despertó y aspiró tanto como pudo. Un par de manos sujetaban la suya.

—Calma, calma—escuchó decir a alguien.

—¡Oh! ¡despertó! ¿Debería llamar al doctor?—una chica bajita de pelo corto estaba a su derecha y era quien la sujetaba.

—No creo que sea necesario, la revisaré primero—dijo el hermoso ser celestial a su izquierda mientras la sujetaba del cuello con firmeza—por favor si me escuchas no te muevas—a pesar del dolor Sakura se quedó quieta como se le pidió.

El chico llevaba uniforme, supuso que era uno de los jugadores en el partido. Era alto, de complexión delgada, con un rostro que podía parecer aún un adolescente, algo infantil, pero que en general lo hacía lucir extremadamente atractivo.

Al revisarla hizo lo que cualquier doctor haría, con una de esas lámparas minúsculas checó algo en su vista, luego le pasó el estetoscopio—el ligero roce la hizo sentir escalofríos—mientras él estaba así de concentrado, ella no pudo evitar escanearlo de principio a fin.

—¿Cómo te llamas?—preguntó y su voz estremeció a Sakura, ¿era posible enamorarse de una voz?

—Sakura…Haruno—respondió titubeante. El chico sonrió tan dulcemente que ella fácilmente pudo haber caído desmayada por segunda vez.

—Escucha Sakura, la herida en tu nuca es muy pequeña y ha dejado de sangrar, el golpe en tu frente con algo de hielo se desinflama, las radiografías no indicaron nada fuera de lo normal, así que supongo que con el medicamento que te recetaron estarás bien pronto.

—Hey, hey, Sasori, ya hablas como un doctor—dijo la chica bajita sonriendo.

El joven de pronto se mostró con preocupación.

—Lo siento mucho en verdad, no fue algo a propósito, aún no entiendo cómo…

—Él nunca falla un saque—interrumpió la chica bajita.

—El hecho aquí es que el balón terminó estrellándose en tu cabeza y provocó todo esto, te debo una enorme disculpa—se inclinó en símbolo de disculpa.

—Te creo lo de que no fue a propósito—Sakura sabía bien quien había provocado aquello, se aseguraría de devolvérsela a Sasuke, claro, si es que el tipo podía siquiera sentir dolor— ahora, ayúdenme a levantarme.

—¿Te duele mucho?—preguntó la joven a su costado.

—Tengo huesos fuertes, unos analgésicos y sobreviviré—respondió Sakura, entonces notó que su cabello estaba suelto, debido a que lo tenía largo le molestaba llevarlo así, por lo que procuraba todo el tiempo tenerlo trenzado o en una coleta.

Decidió volver a casa, no estaba en condiciones de continuar en las clases de esa tarde. Sasori junto con la chica –que resultó llamarse Konan— se ofrecieron a llevarla.

—Aún me siento culpable—volvió a decir el chico pelirrojo por enésima vez—permíteme revisarte hasta que cure tu herida, casi termino de estudiar Medicina, así que podría considerarme alguien confiable.

—Malísimo jugador de futbol como puedes ver, pero buen doctor—dijo Konan con un guiño mientras la ayudaba a bajar del coche.

—No te sigas disculpando, no es algo tan grave.

—Te hice pasar un muy mal momento, estoy muy apenado.

Konan sonriente sugirió algo que Sakura quiso agradecerle.

—Deberías invitarla a comer entonces, discúlpate de una manera adecuada.

—C—claro—tal vez era imaginación de Sakura pero Sasori se había sonrojado.

—Como amiga de este intento de jugador de fútbol también te ofrezco una disculpa.

Tras intercambiar números de celular y asegurarse que estaba cómoda y recostada sobre el sillón de su sala, se despidieron de ella.

El dolor casi se desvaneció mientras dormía…

Hasta que horas más tarde algo la despertó.

—¿Qué…?

Había dormido tanto que se había hecho de noche. La casa estaba a oscuras, pero entre las sombras pudo distinguir algo –o alguien— a su lado.

Se sobresaltó al darse cuenta de que era una persona, la cual extendió su mano hasta tocar su frente.

—¿Duele?—preguntó en un susurro cuya voz no identificó.

—Un poco—Sakura contestó en voz muy baja, comenzaba a sentir miedo, pero su mano era cálida, lo que la hizo calmarse un poco.

—Deberías descansar más—ahora no era un susurro, pero seguía manteniendo el volumen bajo. Entonces Sakura reconoció a Sasuke.

—Pensándolo mejor, me duele muchísimo.

—Exagerada—respondió el chico y podría ella jurar que rió.

—¿Qué fue todo eso?—preguntó ella molesta. Debido a que Sasuke iba todo de negro, apenas podía distinguirlo en la oscuridad, incluso cuando se movía.

—Reconozco que me pasé un poco, pero he conseguido que tengas una cita, ¿eso lo justifica no?

—¡Pero me duele mucho!—se quejó nuevamente.

—Oh…vamos, pero no te puedes quejar del chico—respondió Sasuke.

—Sasori…

—¿A que es tu tipo? No puedes negarlo, sé que lo es. Es el típico chico bueno, considerado, amable, deberías agradecerme por el extra de que es doctor y al parecer guapo. Lo reconsideré por un buen rato porque a mi parecer tiene cara de niño, pero por la manera en que has reaccionado cuando pronunciaste su nombre, supongo que si te gustó.

—Apenas y nos hemos dicho un hola, no cantes victoria—Sasuke seguía manteniendo su mano en la frente de ella—¿Sabes? No tengo fiebre o algo así.

Inmediatamente el pelinegro rompió el contacto.

—Sólo quería asegurarme.

Pasaron los segundos y ninguno de los dos dijo algo. La punzada volvía de nuevo a Sakura y extrañamente deseó que Sasori estuviese ahí.

—Entonces descansa—alcanzó a decir el chico antes de desaparecer en la oscuridad.

La mañana siguiente el dolor por la herida y el golpe apenas y se sentía. Sin embargo Sakura se sentía algo somnolienta a lo que le atribuyó a los medicamentos. Estaba de pie en la parada del autobús y cada tres segundos tenía que luchar con las ganas de volver a casa a dormir – a pesar de todo lo que ya había descansado. El transporte se había tardado, cerró los ojos un segundo y sintió como sus piernas tambalearon un poco. Alcanzó a sostenerse de un poste y se dio un par de palmadas en las mejillas.

—¡Despierta Sakura!—se quejó consigo misma. Eso le pasaba cada vez que ingería algún medicamento, comúnmente se le pasaba un par de horas después.

Cuando por fin llegó el transporte, casi corrió para subir, pero apenas había puesto un pie sobre el primer escalón cuando se pestañeó y se resbaló, pero en el momento un par de brazos la sostuvieron.

Últimamente parecía tener el síndrome de la princesa o algo así, pensó.

—¿Por qué eres tan torpe?—cuando giró el rostro tenía a Sasuke nuevamente ahí a su lado.

—Es muy temprano para comenzar con tanta agresividad—se limitó a responder ella y se adentró al autobús. Se sentó en la última fila, lo más lejos de los demás pasajeros. Sasuke la había seguido y se sentó a un lado.

—Caminas como si estuvieses borracha, creo que sería mejor que fueras al hospital—dijo en un tono que a Sakura le pareció escondía su preocupación.

—Tranquilo, estoy bien, es debido al medicamento que me recetaron.

—Si mueres sin encontrar el amor de tu vida ¿sabes lo que podría sucederme a mí?

—¿Y yo soy la dramática?—reprochó Sakura.

—Estoy siendo serio. Ahora, creo que sería mejor que…

—Está bien, iré a que me revisen, ¿contento?—Sasuke asintió con la cabeza.

Con un simple mensaje de tex a Sasori consiguió arreglar encontrarse con él en una de las aulas de la facultad de medicina.

—Has sonreído, claro que te gusta—señaló Sasuke.

—¿Qué?—fingió no saber la chica.

—Mientras mandabas el mensaje, has mostrado esa sonrisa tonta.

—Claro que no—negó Sakura.

—Claro que si lo has hecho, ¿por qué no puedes aceptar que en esta ocasión yo elegí bien?

—Te lo haré saber cuando llegue a esa conclusión.

—Tienes que cuidar cada paso que das, no lo vayas a arruinar.

—¿Y por qué lo arruinaría?—poco a poco él la estaba exasperando.

—Ya sabes, tienes esa mentalidad de que nada te satisface, tiendes a comparar a todo chico con Naruto y al final ignoras las demás posibilidades de conocer a otra persona, porque no crees que haya alguien mejor que él.

—¡Yo no hago eso!—se quejó en voz alta.

—Claro que lo haces—un par de mujeres se giró a verlos y cuchichearon entre ellas. Por un momento Sakura tuvo miedo que Sasuke fuese invisible para ellas, creerían que Sakura estaba loca por hablar con un ser imaginario a su costado.

—¿Sabes? Me duele la cabeza, y al tenerte al lado creo que el dolor aumenta—se giró hacía la ventana y pudo ver al chico reflejado en el cristal. Él suspiró.

—Sólo, lo que quiero decir es que, tienes que darle una oportunidad, no sólo al chico, sino a ti también—dicho eso desapareció.

A la segunda hora de clases que Sakura tenía libre, se dirigió a los edificios cercanos a la enfermería, los cuales albergaban lo que era la facultad de medicina. Sus aulas parecían más un hospital, buscó el número que Sasori le había señalado se encontró con un lugar que parecía un laboratorio pero en ese momento estaba solo. Ella entró, un ruido que provenía de una habitación anexa. Sakura caminó hacía ahí. La puerta estaba casi cerrada y la abrió lentamente debido a que era algo pesada.

—¿Sasori?—ella llamó.

—Espera, ahora salgo—le escuchó decir, pero ya era algo tarde.

El lugar era una especie de vestidor. El chico estaba adentro, apenas con los pantalones puestos y luciendo su torso en todo su esplendor.

Tal vez Sasuke tenía razón y esta vez había escogido muy bien al candidato. Demasiado bien.