Los personajes no me pertenecen.

Notas de autor: El título de este capitulo es gracias a NeChu!

Actos

Nunca fuí persona de rutinas.

Pudiera parecer increíble y contradictorio pero a lo único a lo que me acataba, por sentir una gran obligación, era a las rutinas de la entrenadora Sylvester y a mi dieta (aunque esta última la rompía como mínimo dos veces en semana).

Pero ahora ni eso. Ahora no tengo por que hacer una ridícula dieta exagerada para mantener un cuerpo que de por sí ya esta transformandose, ni mucho menos tengo que seguir las ordenes de alguien que ya no es mi superior.

Ahora, puedo levantarme a la hora que quiera, comer lo que me de la gana, hacer lo que me salga del...bueno, eso, que hago lo que me surja.

Sin embargo, hay ciertas cosas que me estoy acostumbrando a hacer, no por obligación sino por gusto.

Los días en semana, me levanto como a eso de las siete, me baño y todo, y luego bajo a ayudar a Leroy a hacer el desayuno. He descubierto que cocinar es algo bastante divertido. Los otros días Leroy me enseño a hacer crepas, y me quedaron tan bien que Hiram se comió tres. Rachel se comió dos, prometiendo volverse a enganchar en su elíptica esa tarde claro.

Luego de el desayuno, Rachel se va a la escuela y los señores Berrys se van al trabajo dejandome completamente sola en la casa. Y que enorme casa que es. Literalmente no es tan grande como la que solía ser mía. Pero esta casa tiende a estar mas llena de vida que la que ya no me pertence y tal vez por eso, cuando todos se van, se siente más desolada.

En fin, sin cuerpos en el medio me tomo la libertad de limpiar. Extrañamente, limpiar es todo un relajante. Desenreda mi mente de las mil y una situaciones que Rachel insiste en que vaya resolviendo a pesar de que a mi entender ya estan resueltas.

"Ni modo." - Me digo a mi misma, levantandome del sillón y sacudiendo la cabeza como para despojarme de pensamientos molestosos. - "Ire a limpiar el baño."

o-o

"Quinn!" Gritan desde alguna parte de la casa.

"Estoy atras, en el patio!" Respondo sin dejar de hacer mi tarea.

Segundos mas tarde unos pasos se escuchan contra la madera del suelo. Miro por el lado de la camisa que estoy tendiendo y veo a Rachel reclinada sobre el barandal.

"¿Que haces?" Me pregunta.

Con una ceja levantada, muevo la camisa que tengo agarrada.

"¿Tendiendo ropa?" Pregunto como si no furea obvio.

"Oh. Ya veo, ya veo" Dice asintiendo con la cabeza y sonriendo. Rachel puede ser algo boba, de una forma graciosa y adorable, y no puedo evitar reirme antes de continuar con mi labor. - "¿Y que haras despues?"

"Aún no he mapiado la sala." - Recogí la canasta vacia y me dirigí hacia la casa. - "Lo hare ya mismo, así que no estorbes." Ella giró sus ojos siguiendome hacia la cocina.

"Sabes que no eres nuestra ama de casa verdad?" Se plantó frente a mi entre la entrada de la cocina hacia el pasillo, con las manos en la cintura y su distintiva mirada penetrante...o instigadora. Yo suspire profundamente, colmandome de paciencia pues ya sabía lo que esa pose significaba.

"Lo se."

"¿Entonces?"

"¿Entonces que?" Levante una ceja.

Rachel alzó sus brazos señalandome a mi o a la canasta, no estaba segura. Tenía una idea de a donde se dirigia, y por esa misma razón mantuve silencio haciendome la ignorante.

"Quinn!" Golpeó el piso con su pie y no pude evitar reirme un poco. A veces me preguntaba por que ese acto solía molestarme tanto si en realidad sus berinches son de lo más graciosos.

"Rachel!" Copie su acción divertidamente. Pero solo logro que se moleste, lo cual, en verdad, me entretiene aún más.

"Quinn, deja de imitarme y contestame!" Exclamó. Yo gire los ojos y le pase por el lado con la intención de bajar al zotano a cambiar la canasta por el mapo. En realidad no se que quería que le dijera, ya había contestado sus preguntas mil veces. Lo que pasa es que a ella no le gusta la contestación.

"¿Que quieres que te conteste?" Pregunte para seguirle la corriente mientras bajo las cortas escaleras al final del pasillo.

"Oh no se, tal vez podrias explicarme, de una manera un poco más lógica claro, el ¿por que estas jugando a la ama de casa de los Berrys en vez de volver a la escuela?"

Vuelví a levantar los ojos al techo. ¿En serio? Otra vez con la misma cantaleta.

"Tal vez por que quiero jalar mi peso de alguna manera y como soy literalmente pobre no me queda de otra que 'jugar a ama de casa de los Berrys'. No que me moleste, es todo una terapia."

"Aja, ¿y la escuela?"

"No quiero volver." Me encogo de hombros.

"Pero Quinn, nos quedan unos pocos años! Solo haz faltado unas cuantas semanas, seguro aún puedes ponerte al día."

"No me importa." - Al fin encontre el mapo y me dirigí a salir del zotano cuando Rachel me agarro la muñeca. - "Rachel." Mi tono fue un poco mas grave, como para advertirle que no estaba de juegos. Pero como siempre, ella hizo caso omiso.

"No Quinn." - Su voz es casi un quejido y extrañamente sus ojos han ido a parar al piso. - "No te arruines la vida por un tropiezo. Por colosal que paresca este obstaculo, es solo una etapa en tu vida. La podemos superar!"

La emoción en su voz me detuvo de replicar con un rotundo no. Pero no era suficiente para desaparecer la sensación de insuficiencia que yacía en mi. Yo había sido Quinn Fabray, reina de McKinley...ahora solo era una estadística más.

"Es que no quiero ver a nadie." Me sincere. Seguro era algo que ella ya debía saber. Era obvio, que yo tan orgullosa como siempre no quisiera pasar por el jucio de mis compañeros, por más que me lo mereciera.

"No estarás sola! Yo estare contigo. Se que no es la gran cosa, bueno, tal vez eso sea aún peor para tu reputación. Si quieres puedo utilizar mi poder como capitana del coro para asegurarme de que por lo menos uno de ellos siempre este contigo y - "

"Rachel no..."

"¿No? Pues que tal Santana y Brittany? Son algo hostiles pero me atrevería a lanzarme a los leones con tal de que te sientas mas cómoda para volver a la escuela. Ellas eran tus más cercanas amigas, ¿no?" Sus ojos al fin subieron a los mios, y pude discernir un ruego que no debía estar ahí. Rachel no debía estar tan preocupada, pero lo estaba.

Sin fijarme, sin poder o querer evitarlo, sonrei suavemente y con lentos pero deliberados pasos me acerque a ella envolviendola en mis brazos.

"No, no quiero a ninguno de esos por que contigo me basta y me sobra Rachel." La aprete fuertemente, sacudiendo la sorpresa que la invadió, hasta que ella depositó sus pequeñas manos sobre mi espalda baja.

"¿En serio?"

"Si."

"¿Asi que volverás?" Preguntó llena de ilusión.

Supongo que si debia volver, era algo inevitable y necesario. Hubiera sido maravilloso el no tener que volver a pisar ese suelo, o mejor aún poder pasearme por el como si nada de esto estuviera ocurriendo. Pero la vida no viene con un boton para devolver todo al punto cero. Nuestros actos traen consecuencias, para bien o para mal, y a estas no nos queda de otra mas que enfrentarlas.

La libere del abrazo y retome el mapo en mis manos. Dandome la vuelta le conteste mientras salía del zotano.

"Lo pensare."

"Quinn!" Reí al escuchar el esperado chillido incredulo.

Mis desgraciadas acciones me habían puesto las cosas malas, y lo pero aún estaba por llegar. Pero por lo menos, me confortaba el saber que no tendría que enfrentar mis demonios sola. Rachel y sus palabras de aliento estarían conmigo.

Continuará...