¡Lo siento mucho! Discúlpenme por tardar tanto tiempo en subir el otro capítulo pero he estado ocupada con mis estudios. Pero heme aquí de nuevo, por supuesto no podría fallarles. Una vez más les agradezco infinitamente por sus reviews y continúo pidiéndoles que sigan leyéndome y sigan mandando sus reviews con sus opiniones, sugerencias o lo que quieran, ya que así me ayudan a ser mejor cada día. Me halagó en especial uno de Uds. (Jimena) que para su opinión mis capítulos llegan a ser más interesantes que los mismos libros. Muchas gracias por todo créanme que ustedes son los que me motivan a seguir escribiendo.
Respecto a la persona que me preguntó la edad de Arya le boy a tener que fallar porque no estoy muy segura de ese dato aún, lo siento. Ahora sin más demoras…
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Ambos entraron en una clase de sueño, uno que era compartido por los dos.
Imágenes iban y venían, no se podían apreciar las cosas claramente, mas se alcanzaban a distinguir ciertas personas. Se encontraban en el castillo de Galbatorix, Eragon y Dáyanaz tomados de la mano y bastante mal heridos, con sus dragones tumbados en el suelo ya sin mucha fuerza. Y sus miradas, miradas de cansancio, desprecio y dolor, se enfocaban en aquél rey que lo único que supo traer y dirigir fue muerte, aquél rey que nunca debió de ser llamado de tal manera. Él se encontraba de pie con su espada en una mano y una gran sonrisa cínica en el rostro. Alrededor todo se encontraba ya destruido, habían personas y bestias tendidas en el suelo por doquier.
Ése era el momento que tanto habían esperado, en ese momento tanto como Galbatorix como Eragon y Dáyanaz corren a su encuentro cuando de pronto una luz resplandece toda la escena y despiertan…
Los jinetes abren los ojos y sienten como si les faltara el aire, se paran con la ayuda del otro mientras respiran agitadamente.
-"¿Tu también…?".- Dáyanaz confundida.
-"Sí…".- Eragon sobándose los ojos con las manos.
-"¿Crees que en verdad eso halla sido…?"
-"Nuestro futuro".- los dos al unísono.
Ambos se quedaron mirando uno al otro por unos momentos, no podían encontrar las palabras correctas para decirse.
-"Así que ésta es la razón por la cual me siento tan apegado a ella".- Eragon adentrando en sus pensamientos.
-"Esto puede significar que nuestro futuro sea luchar juntos y… ¿estar juntos? ¿Esa será la razón por la cual siento que lo conozco desde siempre?".
-"Anoche… tuve un sueño en el que tú i yo.."
-"Quedábamos atrapados en un establo en llamas".- lo interrumpió Dáyanaz.
-"¿¡Tú también lo tuviste!? ¿Qué está pasando, qué es ésta conexión que hay entre nosotros?.- Preguntó Eragon acercándose a ella.
-"No lo sé".- dijo al voltearse en dirección a la chimenea, confundida.
Eragon se acerca con cuidado, temeroso de que alguna otra cosa pase al tacarla, y pone una mano en el hombro de la chica que titiritaba de frío.
-"¡Mi madre! Ella no sabe.. ella debe estarse preguntando dónde me encuentro, debe de estar muy preocupada.." .- dijo la chica alejándose de Eragon y tomando su morral de una silla.
-"Te acompaño.." .- Tratando de acercarse pero ella volvió a dar pasos atrás.
-"¡No!" .- grito la chica nerviosa.- "No, emm.. gracias, pero no.. además y si ella me viera llegando tan tarde con un chico, no no no" .- dijo ocultando su cara como quien miente y no quiere ser descubierto.- "Te veré mañana aquí.."
-"Yo podría ayudar a explicar a tus padres esto.." .- dudoso de que lo que decía la chica fuera verdad.
El dragoncito, que había estado comiendo unos pedazos de carne que se le habían dado junto con un cuenco con leche tibia, corre a los pies de su dueña. La cara de "la elegida" se llenó de angustia.
-"Mi madre.. no sé cómo reaccionará, ella nunca a creído en los dragones y el pensar que yo de hecho fuera una jinete y además.."
-"La elegida".- Eragon sonriéndole, mas ella no devolvió el gesto, más que nada la idea parecía abrumarle.
-"Yo conozco a mi madre, yo se lo diré... por mi cuenta."
-"Tan siquiera déjame llevarte a tu casa o cerca de ella, ya está muy oscuro y no es seguro, menos si quieres cruzar el bosque sola y con un dragoncito que tanto es buscado.".- Dirigiéndose de nuevo cerca de la chica de cabello castaño con esperanzas de que ella no se alejase de nuevo.- "No sería bueno que Galbatorix se enterara de que "su" último huevo ya se haya abierto ante otra persona quitándole la oportunidad de ser jinete de nuevo y quitándole la oportunidad de ser "el elegido" para gobernar de manera total ante todos.
-"Incompetentes… ¡No puede ser que no puedan con un niño!".- Dijo Galbatorix a si mismo mientras se encontraba en su gran silla a la que él le gustaba llamar "trono". – "Espero que ésta vez no me fallen, he mandado a cada bestia, cada hombre a mi servicio… ¡Eso tiene que ser suficiente! .- Grito exasperado, se encontraba solo en su castillo, había mandado hasta a sus guardias de seguridad por la rabia de que su ejército no sea capaz de capturar un huevo y un chica, o un chico y su dragón.
A unos kilómetros de donde se hallaba situada la cabaña de Eragon, se encontraba una casucha bastante chica donde un mujer de avanzada edad afligida lloraba de preocupación y miedo…
Queriendo salir de su terreno pero temerosa de que algo o alguien pueda salir de repente.
Había escuchado muchos ruidos al atardecer, ruidos que parecían pertenecer a criaturas, pero definitivamente no eran humanos. Parecía una manada enfurecida lo cual hizo que se encerrara y apagara toda luz que hubiera para no llamar ningún tipo de atención, pero al final ella sabía que esas criaturas no podían ser mas que las que estaban al mando de aquél dictador.
-"Emm… está bien, me acompañarás pero serían conveniente que yo entrara primera a mi casa y esperaras hasta que yo te dijera que puedes pasar… ¿Está bien?".- Dáyanaz nerviosa aún tratando de estar lo más lejos posible de Eragon, quien la veía con preocupación.
-"¿Estas bien? ¿Te ocurre algo?".- Eragon esta vez sin moverse de donde estaba.
-"Estoy bien, solo… un poco mareada, tu sabes... yo creo que es la herida…" .-Dijo mirando hacía el fuego que ardía fuertemente, tratando de sonar lo mas segura posible pero Eragon sabía perfectamente que todo eso era mentira. Pero él no quería hacerla hablar de "eso" que tanto la inquietaba, tan siquiera no esa noche, así que sólo asintió, apagó el fuego de la chimenea, se puso un suéter y se dirigió junto con ella y su dragoncito hacía la afuera de la cabaña.
-"¿Te sientes bien como para caminar? Es que le he dicho s Saphira que se tomara un descanso y fuera a volar a donde quiera, claro, en lo más discreto posible".- Eragon empezando a caminar junto a ella y su pequeño dragón, el cual emitió un bufido con en señal de reprobación, dado que pues de hecho poseía un extremidades ahún muy cortas.
Ambos jinetes rieron juntos y al callar se ruborizaron. Así como iban adentrándose al bosque.
-"Sí, no hay problema, si llega a cansarse lo cargaré".- Dáyanaz mirando a el dragoncito con mucha ternura.
Eragon sonrió a tal gesto de verla reír mas seguido, le gustaba cómo era tan gentil mas había mucho misterio en ella…
De repente…
-"¡Espera! ¿Oíste eso?".- susurró la chica al otro jinete. Ambos cesaron de caminar. Hasta el dragón se quedó quieto.
Se habían escucha ruidos entre los arbustos y parecía haber movimiento entre los árboles. Sentían como si los estuvieran espiando…
-"Nos han estado siguiendo…".- Eragon poniéndose enfrente de la chica que tanto le preocupaba como signo de protección.
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º..¡Ahí está! Por fin el cuarto capítulo que tanto tardé en publica, mis disculpas de nuevo. Prometo publicar mas seguido, de verdad. Espero por sus reviews con sus opinión y propuestas. Gracias por todo. Que están de lujo y espero hayan tenido un verano excelente. Me despido por esta ocación. ..º
