Los personajes de Saint Seiya Clásico y Saint Seiya Leyenda del santuario no me pertenecen.
Capitulo 4
Encanto.
-Ya... -La mujer movió su mano y aparto al dueño de la tibia lengua que humedecía su mejilla. -Ya Antares... Ya me levante -La doctora se sentó en la cama y observo al pequeño cachorro de siberiano que movía su rabo de un lado para otro.- Hay... Antares... Aún faltan dos horas para que entre a trabajar. -Se dejó caer en la cama- aunque puedo usarlas para revisar los casos... -Se levantó de la cama y pronto fue seguida por el alegre cachorro.
Hospital. Varias horas después.
-Odio los hospitales públicos -Shura dejo salir un gruñido- Hace dos horas que estamos esperando para que te atiendan el maldito brazo.
-Recuérdame que sea la última vez que vaya al frente en una redada -Una médica, con bata más propia de pediatría, entro y miro a Aioros. -Disculpe ¿Sabe cuándo me vendrán a suturar la herida? -La mujer tomo los elementos y se acercó a Aioros- ¿Usted no es pediatra?
-En realidad soy Cardióloga pediátrica -La mujer le miro- No sea mañoso detective Sagitar. -Le reprendió, mientras comenzaba a limpiar la herida.- Estamos cortos de personal y hacer suturas todos los médicos saben.
-¿Cómo sabe mi nombre? -Incluso Shura miro sorprendido a la médica.
-Me interrogaron hace unos meses por la muerte del ex director. -Aioros le miro atentamente ¿Cómo podría olvidar semejante cabello rojizo y esos ojos que parecían contener dos bellos amaneceres?
-No pensé que la veríamos... de nuevo -Comento Shura.
-El problema era el bastardo, no el hospital. -La joven termino de suturar a Aioros- Ni se imaginan lo bien que se trabaja ahora que no está. -Se quitó los guantes y los arrojo a un cesto de residuos biológicos. Lleno el formulario y le extendió una receta a Aioros- es para el dolor y este es para prevenir infecciones -Le indico un segundo- Un antibiótico.
Aioros iba a decir algo, cuando un grito llego desde el pasillo.
-¿Que fue eso? -Shura miro a la médica, que parecía bastante tranquila ante el grito.
-Ni se imaginan los gritos que se escuchan al día aquí. -Comento la mujer, muy tranquila, antes de salir al pasillo.- Debe ser algún paciente o el familiar de alguien que fue a parar a urgencias.
Pasillo.
-¿Que paso aquí? -Shura se fue adelantando y llego al frente del ascensor. Donde un médico tapaba el cuerpo de un hombre.
-Apareció muerto en el ascensor... -La seguridad del hospital fue comenzando a alejar a las personas, cuando los detectives mostraron sus placas les dejaron.
-¿Alguien sabe quién es? -Pregunto Aioros.
-Sí, es miembro del comité ético -Comento un hombre- Aunque de persona ética no tenía nada. -El enfermero se alejó de ahí, luego de ver las placas de ambos hombres.
-Shura. -El hombre miro al castaño- Un disparo en la cabeza y otro en el corazón ¿A qué te suena?
-No otra vez...
Recepción.
-Doctora Scorpiu. -La pelirroja miro a la enfermera anciana que se encargaba de recepción. -Le trajeron un presente. -La mujer miro sorprendida el florero de cristal lleno de tulipanes rojos.- ¿Acaso tiene un enamorado?
-Algo así... no le llamaría enamorado-Comento mientras veía la tarjeta.
"Recuerda que siempre hay motivos para sonreír"
-¿"Recuerda que siempre hay motivos para sonreír"? -Un compañero leyó la nota- ¿Y eso?
-No se metan... -Dijo con una pequeña sonrisa.
-¿Quién es el encanto que te manda las flores? -Pregunto la recepcionista, la chica sonrió y se alejó de ellos, llevándose el florero consigo.
Comisaria. Tres horas despues.
-¿Por qué matarlo en el hospital y por qué el mismo sicario? El mundo nos odia. -Comento, luego de que su jefa les asignara el caso.
-Faltaba la bala. -Comento Aioros en un tono distraído- No es la escena primaria, lo mato en otro lugar y lo puso ahí.
-Oye ¿Qué te pasa?
-Nada... Solo me distraje un poco.
-¿Un poco? Estuve pensando que le hablaba a la pared.
Vestuarios, hospital.
-Pero que lindo... -Otra medica miraba el conejito de peluche blanco que sujetaba una zanahoria en forma de corazón- ¿Estas segura que no son algo más?
-Sí, estoy segura. -Le miro, hacía varias semanas que no le veía por ningún lado. Para no decir dos meses completos- Ahora si me disculpas, mi bebe está esperando para que le dé de comer...
-¿Tu bebe? -la mujer le miro sorprendida, muy raramente se cruzaban y no estaba segura de haber visto a la pelirroja embarazada.
-Tengo un cachorro y si no come me rompe las cosas.
-Ah... Pensé que te referías a otro tipo de bebe. -Soltaron una risas- Tonta yo.
Departamento. 20 minutos despues.
-Te dije que cambiaras las cerraduras -La mujer se quedó helada en la puerta, al ver al hombre sentado en su sillón mimando al husky.- Así, un día, te van a robar todo...
-¿Qué quieres aquí? -Tuvo que concentrarse en no dejar caer el florero, por más bonitos regalos que le hiciera (a los que creía como una intensión de no hacerla sentir sola para que evitara la depresión) no dejaba de ser un asesino.
El hombre llevo sus fríos ojos celeste a ella y simplemente sonrió.
Continuara.
