El Prince Kanata estaba en su habitación, en su piyama, que básicamente era una camisa y un pantalón. Su mirada estaba fija en un papel en sus manos, el tenía una sonrisa recordando el día que se mostraba en el papel.
-Tengo que decirles pronto…No puedo seguir posponiendo esto…Lo discutiré con Haruka y veremos cuando y como -se dijo a si mismo Kanata y guardo la foto en el bolsillo de su típica túnica, que estaba colgada en una percha- Pero será mañana, ahora debe estar dormida.
Él se dirigió a su cama, y se recostó, su mente yéndose a la tierra de los sueños. Rápidamente el cayó dormido.
Minuto despues de que el Príncipe cayera dormido. Una figura entro a su habitación y se dirigió a la percha donde estaba la túnica blanca. Metió la mano en el bolsillo de la prenda y saco la foto de allí. Verifico nuevamente que él peli lila estuviera dormido, y con mucho cuidado salió de la habitación.
…
La Reina de Hope Kingdom estaba entrando en la habitación de su hija menor, se hizo costumbre para asegurarse de que su hija seguía allí.
Ella vio como estaba dormida en su cama. Ella sonrió he iba a retirarse, cuando vio un trozo de papel en la mesa de noche de su hija. Curiosa, silenciosamente se dirigió ahí y miro el papel. Mirando que Towa seguía dormida. Ella lo agarro y lo miro.
Segundos despues…
- ¡¿QUEEEEE?!
Se podría decir que todo el reino escucho, o al menos el palacio, eso.
Pero el grito fue suficiente como para despertar a Towa.
- ¡¿Qué pasa?! -se levantó de golpe-
La Princesa volteo la mirada y vio la mirada atónita de su madre. Ella vio lo que tenia en sus manos y palideció.
Ella sabia que su hermano estaba, por falta de un término mejor, jodido.
…
- ¿Dónde está? -casi grito Kanata buscando en su habitación el objeto más importante que podía poseer- Se que lo deje en mi bolsillo.
De repente unos golpes se escucharon afuera de su habitación, pensando que era un sirviente del palacio, el hablo.
-Lo siento, aun no estoy preparado ¿Puede esperar unos minutos? -pregunto mirando frenéticamente su habitación esperando ver el objeto-
- ¡Príncipe Grand Kanata! ¡Nos abrirás en este momento!
Al escuchar la voz de su padre, el Príncipe da un salto. Nunca lo había escuchado así. Rápidamente el abre la puerta.
-Buenos días Padre -él mira que toda su familia está ahí y siente que algo malo esta por pasar…al menos a el- Y también a ti Madre y Towa ¿Qué sucede?
La mirada seria de su Padre lo asusto un poco.
-Puedes explicarnos ¿Qué significa esto? -el levanto una imagen a su visión-
El Príncipe palideció al ver lo que le mostraba su Padre. Por otro lado…
Encontró el objeto.
…
Kanata y su familia se encontraban en su habitación. Su Padre lo miraba seriamente. Su madre curiosa. Y su hermana con culpabilidad. Al menos ya se daba una idea de lo que sucedió.
-Sabía que tendría que decirles tarde o temprano, pero ¡¿El universo no podía esperar a que lo discutiera con Haruka?! -el grito mentalmente maldiciendo su suerte, el suspira- ¿Con que quieren comenzar?
-Bueno… -interrumpió su Madre cualquier comentario de su Padre, el agradeció eso- ¿Quién es la mujer que esta contigo en el retrato?
-No es un retrato es una foto, y en cuanto a quien es… -el respiro hondo- Es Haruka o como la conocieron antes, Cure Flora.
Hubo un silencio por otro par de momentos.
- ¿Cure Flora? ¿Una de la cuatro Precures que logro el titulo de Grand Princess? -pregunto su Padre sonando…impresionado, aunque no se notó por su expresión-
-Si.
- ¿Hace cuanto estas con ella? -pregunto su madre-
-Nueve años…
Otro silencio mortal.
-…Y los niños son… -más una afirmación que una pregunta llego de la Reina-
-Si -el suspiro- Ellos son mis hijos.
El silencio comenzaba a ser incomodo para Kanata, como, realmente incómodo.
- ¿Por qué nunca nos dijiste? -pregunto el Rey que sonaba entre herido y enojado-
-Una variedad de razones, Haruka y yo estuvimos de acuerdo en que seria bueno esperar a que se calmaran un poco las cosas… Eso y no queríamos que… -el negó con la cabeza y suspiro de nuevo- Bueno para simplificarlo… No sabíamos si podíamos tolerar mas rechazo, mucho menos los niños.
Otro silencio incómodo.
- ¿Rechazo? ¿Por quien exactamente? -pregunto el Rey-
-Por casi la totalidad de las personas en la Tierra…Las cosas son muy diferentes ahí -el suspiro recordando muchas cosas, el apretó su puño detrás de su espalda-
-Ya…ya veo… -fue la respuesta del Rey-
Kanata al ver que habría otro silencio incómodo dirigió su mirada al reloj de su habitación, sus ojos se ensancharon.
- ¡Haruka va a matarme! -exclamo a la vez que invocaba su cetro-
Su familia lo miro sorprendida.
- ¿Por qué ella te mataría? -pregunto la Reina-
-Acordamos que una vez al mes iría a buscar a los niños a la Guardería -respondió Kanata-
-Oh, entonces, andando.
Kanata miro a su Padre en silencio. Towa hizo lo mismo.
- ¿Ocurre algo? -pregunto al ver la mirada de sus hijos
-Padre… -comenzó Kanata-
-Ir a la Tierra con estas ropas no es exactamente la mejor idea -termino Towa-
- ¿Por qué exactamente?
-Los humanos no ven de buena manera las personas que tienen…Ropas como la nuestra, y si ven nuestras joyas, nos la quitan o nos acusan de robar una joyería -explico Kanata-
- ¿De verdad? -pregunto su Madre con incredulidad-
-Los humanos son recios a creer en otros mundos, mucho menos en la magia -concordó Towa-
-De acuerdo, pero aun iremos ¿Qué tienen en mente? -pregunto su Padre-
Los hermanos se miraron.
…
El Rey estaba con un traje azul casi formal y la Reina llevaba un vestido casual purpura, ninguno de los dos llevaba sus joyas. En cuanto a Towa y Kanata, tenían los mismos trajes que tenían en su estancia en la Tierra.
En estos momentos estaban caminando por una calle hacia la Guardería.
- Este mundo…Es muy diferente -comento la Reina mirando los rascacielos-
-Y muy avanzado -dijo el Rey mirando los auto móviles o como el los llamaba "carruajes sin caballos"-
- ¿En donde estamos, Oni-sama? Esto no es Yumegama -pregunto Towa-
-Es una ciudad cercana a Yumegama, Kizugawa -respondió su hermano mientras caminaba-
- ¿Y donde esta la Guardería de mis nietos? -pregunto la Reina-
-Ya llegamos -respondió al momento en que paro-
La familia real paro y miro hacia donde miraba el Príncipe, vieron un edificio de un piso, pero grande, blanco, con techo azul.
Notaron que en la entrada había una mujer castaña con su cabello en un moño, llevaba un traje rojo y en sus brazos había un porta papeles. Kanata se dirigió hacia ella y el resto de su familia hizo igual.
- Finalmente llega Señor Kanata -dijo indiferente la mujer- ¿Debo preguntar por que llego…? -ella miro su reloj- ¿Siete minutos tarde?
-Disculpé, tuve que atender unos asuntos con mi familia -explico con seriedad el Príncipe, aunque era una seriedad bastante agresiva, que sorprendió a su familia-
-la señora frunció el ceño- Que no se vuelva a repetir.
-No lo hará.
-Bien, llamare a los niños -ella entro al edificio y menos de cinco segundos unos pasos rápidos se escucharon desde adentro-
- ¡Papa! -escucharon dos voces infantiles al momento en que dos borrones se lanzaban sobre Kanata, causando que el se agache a la altura de los niños-
- ¡Hola niños! -saludo Kanata con una sonrisa, su humor cambio tan de repente que su familia se miró sorprendida-
- ¿Por qué te demoraste tanto? ¡Te esperamos! -exclamo la niña peli lila con tres mechones marrones y ojos purpuras-
-Solo fueron unos minutos, One-sama -comento en un tono bajo un niño, claramente mas pequeño que la niña, de cabello castaño con su parte baja de color violeta y ojos verde agua, el llevaba en sus brazos un peluche con forma de león-
La Reina y Towa chillaron mentalmente ante lo adorables que eran los niños.
-Tuve algunos asuntos que atender con mis padres y mi hermana, y a lo que me lleva…Conozcan a sus abuelos y su tía -el se levanto dejando que los niños se vieran mas claramente para su familia y los niños vieran al resto de su, tal vez, familia-
Los adultos vieron que la niña llevaba una remera estilo vestido de color lila, calzas blancas y zapatillas negras, junto con una mochila morada en su espalda.
El niño llevaba una remera manga larga de color azul y pantalones grises y zapatos negros, junto con una mochila marrón en su espalda.
La niña los veía con el ceño fruncido y el niño con miedo, no pudieron evitar notar que el pequeño temblaba y agarraba mas fuerte su peluche. La familia real estaba sorprendida por esa reacción.
Al ver la reacción de sus hijos, Kanata suspiro y mentalmente maldijo a los culpables.
-Madre, Padre y Towa, les presento a mis hijos, Kaede y Haley.
