Capítulo 4

La sensación de muerte lo perseguía, el cuerpo le molestaba y a ciertas horas y cada tanto le pesaba demasiado como para mover siquiera un músculo, a veces tenía hambre, pero también era demasiado esfuerzo pararse a buscar algo y después de un tiempo simplemente ya perdió toda sensibilidad y apetito, los ojos como arena hirviendo, ni la televisión quería mirar de lo mucho que le ardían, un enemigo era la luz que se colaba por la ventana, y otro mucho mas terrible la Sra. Hudson quien temprano con su aspiradora chocando contra los muebles, luego en la escalera, las bolsas de basura, y el plumero, ese sonido infernal retumbaba dentro de su cabeza. Necesitaba con urgencia una dosis de café, negro.

Esa tarde se decidió finalmente a hacerlo, llevaba esquivándolo con demasiada dificultad y a altos costos pero airoso, por toda una semana, pero esa tarde debía pensarlo y tenía 5 ideas.

Con una facilidad que no experimentaba de hacía demasiado tiempo entró a sus mapas mentales y lo disfrutó, después de la sequia mental que se autoimpuso a pasar, visualizó las posibilidades y trató de interpretar los datos que manejaba, descubrió un gran vacío, pese a que manejaba desde la frecuencia cardiaca hasta los gustos del doctor, y cada uno de los datos que se pudieran recabar a simple vista y a una no tan simple, él los tenía, pero nunca se lo había cuestionado, solo eran datos registrados sin una interpretación mas allá de la evidente, trató de darles causa referente al mas nuevo acontecimiento, pero volvía a perderse sin llegar a ningún lugar, la explicación debía estar en algún lado, tenía toda la información y no estaba produciendo nada! Se desesperó enfadándose consigo.

Descartó rápidamente dos ideas, miró fijo el piso hasta que finalmente descarto todas las ideas iniciales, John lo desconcertaba ¿Cuál era el razonamiento tras de esos sueños? Más aún verlo día a día lo desconcertaba, bien sabía que John era pésimo mintiendo u ocultando cosas que le alarmaran, pero continuaba completamente normal, exceptuando el día anterior y ese que llevaba observándolo mucho mas seguido que de costumbre y de una forma mas persistente, en un momento pensó en que toda esa situación "el caso"; como opto por llamarlo, tal vez… era algo relacionado a sentimientos… esa era la opción mas simple, y la explicación mas obvia siempre es la acertada, pero en esas circunstancias no era para nada lógico porque todo seguía fenomenalmente igual, pensó quizás en que tuviera doble personalidad, o algún trastorno sexual. Pero las descartó todas. John no iba con ninguna de esas ideas, y ahora no tenía una explicación para esa situación y el estrés de no saber lo estaba matando, ya no aguantaría leer una sola página más en internet, sentía como su IQ se atrofiaba por cada blog o foro que visitaba. Y el consenso general decía que la opción lógica y explicación al problema era "amor y deseo" Tal vez le habrían causado algo de lógica cada uno por separado.

Derrotado se hundió más en el sofá junto a la ventana, odiaba no tener la claridad de analizar esos datos, miró a John que estaba en la cocina, pudo ver cada detalle y cada uno le decía una pista en específico, pero nada relacionado al caso, podía decir donde estuvo y con quién cuando salió por la mañana con toda facilidad, y adonde podría ir durante la tarde, que ha estado haciendo, pero no encontró un indicativo para el caso, su mente se nubló y sintió el golpe del estrés. Se sentía intranquilo y patético, pero siguió con la línea de la posibilidad, en simple caso hipotético; se repetía mentalmente, de que John tuviera una inclinación subconsciente hacía él, con un solo vistazo podría haberla descifrado, como recurrentemente hacía con personas que se le acercaban, como la primera vez que notó esa ligera insistencia, rubor e interés que le prestaba Molly, o cuando notó el interés que le profirió La mujer en sus signos vitales, era información que manejaba perfectamente también del doctor Watson y nada había cambiado, su pulso siempre era superior cuando se le acercaba y su emoción e interés en él siempre habían sido altos, siempre le había prestado mucha atención, siempre estaba cerca y atento, y siempre lo observó, nada de eso era anormalmente peculiar, dentro de la última semana lo único peculiar que había dentro de todo eso, era su propio alto nivel de interés que tenía en determinar a que se debía el comportamiento de John, su curiosidad llegaba a agobiarlo y pensó en lo estúpido que había sido todos esos días y su mente se escapó reviviendo la última y penúltima noche, y cada vez se sentía más patético, patético de no poder controlarse, de perder el dominio e imperio absoluto que tenía en su imaginación y mente. Los gemidos de John estaban reviviendo en su cabeza, y recordó como no pudo evitar tocarse, como no pudo evitar dejar de escuchar, como por más y mas que trataba no quiso apartarse, hasta llegando a subir las escaleras para oír mejor…

- Patético – Resopló entre dientes en un susurro. Ahora aparte estaba desarrollando un apetito reprochable por un lado pervertido que ni siquiera sabía que tenía.

- ¿Que? Dijiste algo. – Preguntó John a lo lejos

Sherlock se levantó y miró por la ventana, nervioso y sorprendido, solo para evitar la mirada de John y ocultar su frente, que había respondido tan bien como la noche anterior, tan solo al recuerdo de lo ocurrido.

John comenzaba a preocuparse en serio por la salud de Sherlock, no recordaba haberlo visto comer de hace mucho, cuando le ofrecía él aceptaba de vez en cuando una tasa de café o té, y seguía ensimismado en el sillón, como si estuviera resolviendo el caso mas difícil, pero John ya había preguntado y no estaban en uno, tampoco había caído en su clásico estado de aburrimiento, simplemente estaba ahí sin hacer casi nada, mas que murmurar una que otra cosa, buscar información en libros e internet, de los cuales siempre tenía especial cuidado de que él no viera de que trataba, lo podía observar consternado y a veces enfadado, y cada vez mas ojeroso, pálido y hasta delgado. Esos eran los aspectos formales de sus pensamientos. Dentro de los informales cabía destacar que había solo una cosa que quería hacer, y era ver a Sherlock en circunstancias en las que John no desearía ver a ningún hombre, pero la curiosidad, la curiosidad lo estaba matando, aún ni siquiera quería darle vueltas al asunto, pero necesitaba verlo.

John observó a Sherlock revolverse en el sillón ese día en la mañana lo primero que él hizo fue tomar una ducha y se quedó con ropa de cama y su bata sobrepuesta sin amarrar. John le miraba mientras tipeaba en su computador una entrada falsa para el blog, solo estaba apretando teclas, nada coherente era una coartada para espiar al objetivo, buscó la mayor cara de póker que encontró en su interior, y con mucho esfuerzo se la dejó, porque algo definitivamente no estaba bien con él. Tuvo impulsos extraños todo el día, alrededor de las 17 horas Sherlock dormitó unos momentos en el sillón dejando su cabeza ladeada de una forma muy incomoda con su cabello cubriéndole los ojos, John no pudo apartar la vista del mechón que caía en su rostro por mas de diez minutos, quería tocarlo, ese cabello rebelde pero que siempre lucia sedoso; quería tocarlo mucho. Pensó en como lucía como un niño y le pareció tierno, ¿Cómo un hombre de casi 1.85 con cero tacto por un segundo le pareció tierno? Se recriminó el pensamiento hasta casi explotar en risas. Luego llego a su mente un ligero dolor, se preguntó porque él no tenía amigos, sabía que era escéptico y que ciertamente no le importaba mayoritariamente la humanidad, pero en el fondo era una buena persona, deberían rodearlo mucha mas gente, buenas personas, aunque a él no le gustara. A las 19 horas volvió a dormitar unos minutos más, se quedó sentado perfectamente erguido con el cuello desprotegido y expuesto hacia atrás en el respaldo, John pensó en ¿Cómo era posible ese tono de piel en un hombre adulto? Pero no lo decía por el género sino por ¿Cómo era posible? Una piel tan tersa, a la vista suave y pálida; no pudo ver imperfecciones ¿Cómo era posible? a diario o día por medio lo veía afeitándose, sintió deseos de acercarse y morderla, solo para constatar que era real, se alejó de sus pensamientos con un frustrado complejo de vampiro, se volvió a repetir que algo realmente malo estaba ocurriendo en su cerebro, mientras apoyaba su manos en sus sienes, entrecerrando los ojos.

Sherlock se siente observado pero no de forma peculiar, pudo ver a John mirándolo disimuladamente mientras hacia como que escribía, pero en algún momento realmente perdió las nociones y comenzó a quedarse dormido sosteniendo su cabeza por una de sus palmas abiertas.

- Deberías ir a acostarte. – Le habla suave John mientras lo observa de lejos, con una mirada extraña, él aún estaba un poco adormilado por lo que no supo bien a que atribuir aquella mirada, decidió asumirla como preocupación.

- Lo haré más tarde- Respondió con la voz queda, estaba evitando el dormir a toda costa, cada vez que cerraba los ojos ciertas imágenes se apoderaban de su imaginación, imágenes que nunca había visto, pero que a su cerebro no le costaba trabajo crear, veía lo que posiblemente pasaba en ese sueño el sueño de "el caso", por los gemidos y sonidos que John emitía, era un mapa bastante fácil de completar pero lo veía y eso lo perturbaba, no se permitiría dormir, no hasta caer derrotado por el cansancio bordeando el estado de coma, habían cosas que el creía plenamente dominadas y una de esas eran aquellas necesidades físicas que pensaba extinguidas desde la adolescencia. Se dijo que había límites para su propia morbosidad y ese rebasaba con creces aquel limite, podía disfrutar con los desastres naturales, podría querer que una bomba volara en mil pedazos una zona de la ciudad, podía desear asesinatos de maneas sangrientas y horribles, podría golpear, descuartizar, cortar o cocinar un cadáver, todo en nombre de la ciencia; lo que no significaba que no lo disfrutará, pero imaginarse a su compañero de piso teniendo sexo; aquella escena no era el problema siempre podía especular de la vida sexual de quienes le rodean, pero hacerlo para su goce propio, eso era algo que superaba esos limites y no se lo permitiría, no mientras aún hubiera una forma de impedirlo, así por lo menos se sentía solo un poco menos patético.

John miró su reloj y se levantó apurado, tomando su cartera y su chaqueta que descansaba sobre la mesa, ya era tarde y pronto cerrarían el minimarket, y como ya era clásico, ellos no tenían nada para comer en los estantes o el refrigerador, dejó la tetera puesta y dijo desde el umbral.

- Voy a comprar y vuelvo, ¿Necesitas algo? –

- Cigarros. –

John se hizo el que no escuchó y bajo las escaleras trotando

Para cuando volvió, la tetera estaba hirviendo, obviamente Sherlock no hizo el intento de apagarla, y gran parte del agua se había evaporado. Lo único que consiguió comprar fueron unos sándwiches y unos pastelitos. Le ofreció al detective quien tomo solo un pastel. Se sentaron en la mesa y John comenzó a planificar como haría su hazaña. No alcanzó bien a terminar de comer y se levantó, se excuso con Sherlock abogando a que estaba cansado y lo dejó solo en la mesa,

- No ocupes el agua, me voy a bañar. – Le pidió para evitar que le saliera el agua de la fregadera excesivamente caliente, John se metió al baño solo con una toalla, no tardo demasiado y salió vestido con la misma ropa, se lavó los dientes y subió a su cuarto.

Todo sería perfecto, ya tenía un plan y era demasiado simple: Paso uno; esperar a que diera la media noche. Paso dos; mientras espera a que de la hora editar la cinta y remover los espacios de tiempo en silencio y la interrupción de Sherlock. Paso 3; poner la grabación fuerte y esperar a que el detective llegue, espiar moderadamente. Paso 4; A primera hora de la mañana ir a ver a la terapeuta y buscar una solución.

A las 23:57 horas John se levanta de su cama y abre de forma estratégica la puerta de su cuarto, dejándola junta y no plenamente cerrada, lo suficiente para ver el exterior. Mira su reloj y espera a que sea medianoche en punto para presionar "PLAY" en la grabadora y que comience a reproducir, esta se demoró unos minutos en comenzar. El doctor se sorprendió de lo fuerte y reales que salían los sonidos, se avergonzó; y mucho, sentándose en el borde de la cama dejó la habitación a oscuras y se cubrió el rostro con ambas manos, era difícil aguantar y estuvo varias veces tentado a apagar la reproducción, se sentía enfermo, se sentía como el peor de los pervertidos y sintió ganas de llorar, pero no de pena sino mas bien de frustración y enfado, cuando estos pensamientos cruzaron su mente se levantó decidido para apagarla y anular todo lo planeado, definitivamente esas actitudes no eran de una persona normal, se asusto de todo.

Justo en ese momento escucha los pasos livianos subiendo la escalera. Ya no podía apagarlo, su mente se queda en blanco parado en medio de su cuarto a oscuras, siente ese sonido que identificó en la grabación anteriormente; el de Sherlock apoyándose suavemente contra la pared. Cierra sus ojos y escucha por un segundo su propia respiración agitada, su corazón bombeando sangre con fuerza por la emoción y se transforma en un sentimiento muy familiar, un sentimiento al fin y al cabo porque después de volver de la guerra algo que no te dicen es que aparte de los horrores, posibles traumas, heridas físicas y psicológicas que puedas presentar está la evidente perdida de sensibilidad sentimental, el mundo ordinario se transforma en algo poco estimulante, banal, y eso era algo que no sentía de hace mucho. John hasta se olvida de la grabación de fondo sus sentidos se enfocan solo en escuchar lo que ocurre fuera, sin darse cuenta y con una agilidad digna de un francotirador llega hasta la puerta sin emitir un solo ruido, mira por la hendidura y la luz es fuerte, pero por fin lo ve y lo observa silencioso, Sherlock está de pie dificultosamente y se apoya por la espalda en el muro con ambos brazos rígidos a sus costados terminando en unos puños apretados, tan apretados que sus nudillos están blancos, John lo puede ver luchar con un enemigo mental, puede sentir la densidad en el aire y sabe perfectamente que esta ejerciendo un trabajo mental inimaginable, le observa un rostro que nunca; se atreve a pensar, le ha visto antes, es algo afligido, lo ve complicado y con duda. John no puede creer haber visto esas expresiones, la emoción en su interior se incrementa. Lo ve perder mentalmente contra si mismo, con una dolorosa mueca de resignación lo sigue mientras dirige su mano derecha a su entrepierna por sobre la tela de los pantalones del pijama, tocando con demasiada cautela, el doctor puede ver la creciente y claramente dolorosa erección. Escucha como su respiración de entrecorta y puede ver esa mano torpe como nunca la había visto antes, mientras se desliza por el erguido miembro para llegar delineando surcos hasta el borde de los pantalones donde se abre paso y se introduce hasta la altura de la muñeca. El brazo restante sigue rígido y cada vez mas tenso, John observa el movimiento dentro de los pantalones, no es el apropiado, el rostro del detective se alza y queda mirando fijo el espacio entre sus ojos y el techo, su fuerte respiración rítmica, lo hipnotiza, observa cada detalle: como cierra los ojos suavemente, como su boca se entreabre y humedece los labios con su lengua, como una pequeña estela de vapor sale entre sus dientes por el fuerte contraste de temperaturas entre su cuerpo y el medio ambiente, también como su respiración se transforma rápidamente en leves jadeos apagados. Lo espía unos momentos mas hasta que logra capturar el momento preciso en el que muerde su labio inferior con mucha intensidad. Este es el momento en el que el doctor abre la puerta y avanza hasta quedar junto a Sherlock.

John ve su rostro sonrojado y sudoroso y como los labios del otro se mueven formando su nombre, pero no emiten ningún ruido, su sorpresa es demasiada, sus ojos están abiertos en expresión de cuasi pánico sus piernas flaquean y se desliza hasta quedar de rodillas en el piso, no logró reaccionar a nada.

- Sherlock lo estás haciendo mal. – Le habla en un tono amistoso y con un poco de reproche. Él otro no le ha quitado la vista de encima sin lograr decir nada aún.

John se apoya en la muralla tras Sherlock y se desliza hasta quedar de rodillas sentado en sus talones con sus piernas a los costados del otro, lo toma de los hombros y hace que se acomode entre ellas, con su mano izquierda lo afirma delicadamente del cuello y lo guía hasta que se recueste en el espacio entre su propio cuello y hombro, roza su mejilla contra el rostro de Sherlock notando la grácil similitud, su piel un poco áspera por la barba incipiente que comenzaba a crecer era igual a la piel del otro, no importaba que tan tersa se viera era la piel de un hombre, lo pensó y se dijo mentalmente – Lógico-

El detective aún no reacciona bien de la impresión y el shock, John desliza sigiloso su brazo restante tomando la mano dentro de los pantalones del detective obligándola a salir de su interior, para después bajarle lentamente los pantalones evidenciando su persistente excitación marcada en su ropa interior, la respiración de Sherlock se hace mas difícil y profunda, de fondo los gemidos pregrabados se siguen escuchando.

John lo toca suave por sobre la tela de la ropa interior, Sherlock acomoda su cuerpo abriendo mas sus rodillas contra el piso y acercándose un poco mas al cuerpo del otro, mantiene sus ojos semicerrados y lo siente, lo huele, se pega al cuello del doctor, siente ese olor que ya había clasificado como el de John, lo respira profundo perdiéndose en las sutiles caricias no pudiendo evitar que todo se volviera cada vez mas físico, dejando a un lado completamente lo racional, sin poder concentrarse o pensar en nada.

Roza su rostro frotándolo contra la mejilla y mentón del doctor, levanta una mano y toca esos labios con la punta de sus dedos, los desliza por ese rostro enjuto surcando aquellas peculiares facciones, toca la curva de la nariz, sus pómulos y el entrecejo, para terminar delineando sus labios casi sin tocarlos; eran suaves. John esboza media sonrisa ante el toque, mientras con ambas manos busca el elástico de la ropa interior para bajarla de una vez hasta los muslos. John fija su mirada en la otra que intensamente lo escaneaba, pudo ver confusión y fiereza en esos ojos y le encantó, un cosquilleo recorrió su torso para morir en la base de su estomago, esa penetrante mirada sin una sola pisca de timidez, lo observaba fijamente, el doctor bajó su mano izquierda y rodeo con fuerza el miembro erguido, un gemido ahogado y el cierre forzoso de aquellos ojos fue la respuesta a esa acción, John entreabre sus labios y los posa muy sutilmente en la mejilla del otro en suaves y cortos besos, Sherlock gira su rostro hasta quedar a la altura de esos labios y duda una fracción de segundo en si hacerlo o no, por lo que John posa sus labios sobre los suyos, se quedan en esa posición sin moverse solo con ese suave contacto sintiéndose. La emoción en John era enorme, su corazón bombeaba demasiada sangre y rápidamente se mareo, perdió parciales nociones de donde estaba y simplemente cerro los ojos, no quiso hacer ningún movimiento mas que el de su mano bombeando lentamente el miembro del otro. Sherlock separa su boca unos momentos y se presiona con más fuerza, John responde calmado, mueven sus labios y profundizan el beso, Sherlock sigue el ritmo que impone el doctor, se estremece al sentir la invasión de la lengua de este en su boca, lento explorando y buscando su lengua, responde imitando los movimientos.

John dejó que el otro lo besara, y decidió concentrarse en su mano izquierda, con un movimiento repetitivo recorría de arriba abajo deteniéndose algunos momentos para presionar mas fuerte en la punta y hacer círculos con su índice y pulgar apretando un poco mas fuerte, sus manos que estaban frías lentamente se fueron calentando, apresuró solo un poco el movimiento generando un fuerte gemido que llegó directo a su boca, la vibración de esa voz grave era condenadamente excitante. Se escucho un CLICK en el interior de la habitación y la grabación dejó de funcionar.

Se separaron del beso por unos segundos para respirar de buena forma, esa mirada nublada era algo que John tampoco había visto jamás, tal vez solo una o dos veces cuando lo vio drogado, pero esta vez estaba nublada de pasión y eso era aún mas condenadamente excitante, no pudo resistirlo por mucho mas, esta vez lo hizo él, lo tomo del mentón con su mano libre y lo obligo a arquearse mas sobre si para alcanzarlo a la perfección y besarlo desesperadamente, agresivo con deseo, succionó el labio inferior con tanta intensidad dejándolo amoratado, para luego pasar sutilmente su lengua sobre este mismo y volver a chuparlo, Sherlock cerró los ojos y se concentró en aquellos sonidos los guardaría en su memoria, el sonido de la succión contra sus labios y la lengua de John empujando furiosa en su propia boca, ya no podía mas quería moverse. Pero cuando trató de cambiar de posición no dejo reteniéndolo sin dejarlo mover con un fuerte agarre y lo volvió a besar.

- John.- Exclamó Sherlock en un suspiro profundo dejando su cabeza totalmente apoyada en el hombro del doctor con su espalda curvada hacia atrás. Su respiración estaba mucho mas que perturbada, toma la mano de John con fuerza y lo guía en los movimientos, dando mas velocidad y haciéndolo concentrarse por mas tiempo en el glande obligándolo a apretar con fuerza, más de la que hubiera utilizado el doctor sin su guía, el detective se retuerce entre sus brazos ante la presión y su respiración fuerte se transforma en gemidos apagados.

- Si que te gusta eso. – Dice John en un susurro mientras pasa la lengua por su oreja y termina succionando el lóbulo, se acomoda mejor tras el cuerpo delgado y Sherlock pudo sentir como el otro comenzaba a estar realmente duro bajo sus pantalones.

Se aferró con fuerza al más alto y este a su vez se afirmo como pudo tomándose del jersey de John con fuerza, comenzando a mover instintivamente su cadera, John aceleró y profundizo los movimientos hasta lograr que Sherlock acabase en su mano con un fuerte gemido que escondió mordiendo el cuello del jersey de John.

-Eso fue asombroso. – Habló dificultoso Sherlock solo en susurros, se quedaron en silencio hasta que la respiración se normalizó lo suficiente como para sostenerse por si mismo. Sin mirarlo John se puso de pie dejándolo apoyado contra la pared, sacó de su bolsillo un pañuelo, limpio la pared y su mano, sin voltear habló en un tono suave.

- Ahora ve a dormir Sherlock. – Bajó las escaleras con pasos calmados y entró al baño se lavó las manos y dejó la llave correr, mientras se perdía mirando el agua desaparecer por el desagüe, sus piernas lo traicionaron, se aferró fuerte al lavamanos con tal de no caer, su corazón se desbocó y la cabeza le dio vueltas, el estomago se le revolvió nervioso y sintió fuertes ganas de vomitar.

- ¿Qué estoy haciendo? - Su preocupación fue tal que su propia excitación desapareció, respiró agitado tratando de recuperar la compostura, pero sentía pánico.

... Continuará


Aclaraciones

- Ups me disculpo con los que siguen esta historia, me demoré en sacar este capítulo, y tal vez me demore en los próximos también, pero ya tengo todo plenamente armado, solo falta estructurarlo así que no teman por si creen que lo dejaré abandonado ;D

- Ciertamente algo que no puedo concebir entre estos dos es una declaración tipo romance de telenovela, Sherlock jamás haría una declaración de buenas a primera, y John es demasiado militar y estructurado como para siquiera llegar a pensar en romper sus esquemas, por eso necesitan una ayudita y se me hace mucho mas fácil que noten sus sentimientos a través de algo realmente físico y químico, y después desarrollar mas lo sentimental, que por cierto no creo que cambie mucho de la relación que ya llevan.

Muchas gracias por los reviews, espero sus comentarios con ansias

- Nuevamente agradecimientos a mis amigas! Y a todos los que se pasen por aqui