"Pensamientos"

- Diálogos

Flash Back


Acto III – Sobre príncipes y princesas.


Cabalgando furioso a pesar de las heridas que contaba su cuerpo, llegó al castillo, siendo seguido por sus subordinados que llenos de dudas miraban el estado de su Taicho.

Al llegar al castillo, fue atendido rápidamente. No osaban preguntarle nada de lo ocurrido, ya que su seño fruncido no dejaba lugar a dudas que lo mejor para hacer era siquiera hablarle al príncipe, para evitar enfurecerlo aún más.

Ya vendado y curado, pero adolorido, pensaba en su cama sobre cómo haría para descubrir la identidad de Murder "Debo dejar esto en secreto, únicamente se lo contaré a mi padre. La encontraré cueste lo que cueste".


Cuando Ukitake se enteró del estado en que su primogénito había regresado al castillo, había llamado a Tatsufusa-san para saber lo ocurrido con su hijo. Cuando había podido ir a ver a su hijo, éste ya se encontraba durmiendo. Pero el estado en el que se encontraba le había llamado la atención. Eran muy raras veces que había llegado tan lastimado y cansado.

– Me mandó llamar su Majestad? – preguntaba al entrar en el salón del rey el teniente.

– Oh! Qué bueno que has llegado Tatsufusa-kun! –Un siempre alegre rey saludaba, pero al estar perdido en sus pensamientos, siquiera había notado la llegada del teniente – Quisiera que me cuentes todo lo que sabes sobre lo ocurrido con mi hijo. Sabes quién ha hecho esto? Es obvio que no han sido los hollows – un ya serio Ukitake preguntaba.

– Lo siento su Majestad, pero no sabemos gran cosa de lo ocurrido. Cuando estábamos retirándonos de la batalla, nuestro capitán nos dio la orden de que fuésemos primeros en retirarnos, que él cubriría la retaguardia. Pero al haber salido ya del bosque, y como nuestro Taicho no regresaba, decidí adentrarnos a buscarlo. Lo encontramos herido, enojado, además de haber rastros de batalla, contra hollows, pero sospecho que habría otra persona ahí, mi rey, pero el Taicho no quiso responder sobre lo que pasó. Lo siento.

– Está bien, no te preocupes Tatsufusa-kun! Supuse que mi hijo, no contaría nada. Es tan orgulloso. Se lo preguntaré cuando despierte. Puedes irte a descansar.

Jūshirō Ukitake pensaba que su hijo no había cambiado en nada su personalidad desde que era pequeño. Siempre fue así, siempre trataba de resolver el mundo él solo, aunque no fuese capaz de ello. Nunca pedía ayuda en sus pequeños conflictos infantiles. Siempre pensó que cuando llegase la hora, Tōshirō sería un gran Rey. Antiguamente no se metía en los problemas de su hijo, dejaba que lo resolviese solo. Pero ahora, las cosas cambian, no podía dejar que él trate de hacerlo todo solo. No ahora. No cuando habían cambiado los problemas infantiles por problemas de un príncipe y capitán del mejor escuadrón del reino, esta vez, temía por la vida de su hijo.

"Aún me acuerdo cuando me dijo que sería un soldado", pensó melancólicamente. Tōshirō tenía cuando decidió eso, 15 años, siempre había practicado esgrima, era bueno y le gustaban las artes marciales. Su padre lo complacía y siempre tenía los mejores instructores, no tenía problema con las aficiones de su hijo. El problema vino cuando le informó a su padre que sería un soldado, que serviría a su ejército.

– Te lo prohíbo! Me escuchas?. Eres un príncipe! El futuro Rey de esta nación! – hablaba, casi gritaba un exaltado Ukitake a su hijo, que lo miraba un poco asombrado, nunca había visto así a su padre – No puedes arriesgar tu vida de esta forma! Ser soldado es arriesgar constantemente tu vida. Hijo, no puedes hacer esto, eres el príncipe, mi único hijo, el heredero. Eres lo más valioso que tengo.

Tōshirō aún estaba asombrado por la actitud de su siempre calmado y sonriente padre. Entendía su negativa, y sabía que no querría que él entre al ejército, pero nunca pensó que la respuesta fuese tan rotunda "Lo siento padre, pero esto es lo que quiero. Quiero ser un Rey que en realidad sí pueda proteger a su nación, ser el primero en el campo de batalla, luchando lado a lado con mi gente, dando hasta mi última gota de sangre, pelear hasta el final."

– Lo siento, padre, pero mi decisión ya está tomada – trataría de explicar sus razones a su padre. Realmente quería que él le apoyara – quiero hacer esto, prepararme para futuras batallas. Entrenaré como un soldado común y trataré de escalar rangos, por mi propio mérito, antes que pienses en ponerme en algún rango alto y dejarme encerrado en alguna oficina!

– Sabes que lo que quieres es muy peligroso?, lo sabes verdad? –más tranquilo, pero demasiado serio trataba de hablar con su hijo – Eres el heredero al trono! No puedes andar arriesgando tu vida así.

– Entrenaré duro, no dejaré que me maten si ese es tu miedo. No saldré a batallar hasta que realmente sea el mejor, y que no puedan asestarme un golpe. Sólo ahí batallaré, cuando nadie pueda herirme – trataba de convencerlo con esto – Solamente cuando eso suceda, correré riesgos, que te parece?

– Es realmente esto lo que quieres, hijo? – Preguntaba Ukitake, quería saber si eso era lo que su hijo realmente deseaba, aunque dudaba que estuviese diciendo eso si no lo quisiese realmente, Tōshirō siempre fue muy serio. Pero necesitaba oírlo.

– Si, padre, esto es lo que quiero y lo lograré. Y realmente quiero que me apoyes en esto – Serio, pero esperanzado, rogaba en silencio que su padre, su ejemplo a seguir en la vida, lo apoyase.

– Está bien, te apoyaré – Pudo ver que los ojos de su hijo brillaban por un segundo – Pero tu entrenamiento será el más rígido de todos los soldados! Entrenarás duro para que nadie pueda herirte. Cuando eso suceda, entrarás al ejército, no antes. Ahí será a tu cargo, yo no te ayudaré a escalar rangos.

Durante los cinco años siguientes, el entrenamiento de Tōshirō fue extremadamente rígido, casi inhumano. Con los mejores guerreros, él aprendió de todo, hasta que realmente fue capaz ser invencible en el reino. Cuando finalmente entró al ejército, los demás soldados no lo respetaban, creían que había entrado sólo por ser el hijo del Rey. Pero rápidamente Tōshirō fue demostrando una inmensa fuerza y una destreza única con la espada.

En poco tiempo fue temido y respetado por los soldados, como los demás integrantes del ejército de más alto rango. Por su seriedad, responsabilidad y fuerza, fue escalando rápidamente hasta convertirse en el Capitán más temido del reino de Fuyu No.


La princesa Yuzu admiraba el jardín del inmenso castillo en donde vivía. Siempre le habían gustado las flores y la naturaleza. Estaba a punto de cumplir 21 años, pronto se casaría y dejaría de vivir en ese castillo. Su hogar. Extrañaría a su excéntrico padre, a su serio hermano, y a todos los que siempre la atendían. Pero se casaría por amor, nunca podrá realmente agradecerle a su padre el hecho que le haya dado a elegir con quien casarse, en vez de prometerla a algún Rey viejo y gordo, pero con demasiado poder.

Contraería matrimonio en dos meses con Jinta Hanakari, un noble sin ningún título monárquico, que a pesar de su carácter gruñón, ella lo amaba, y él también. Solamente su felicidad está incompleta por causa de su gemela. Karin Kurosaki. Algo muy adentro de ella le decía que estaba viva, pero han pasado años desde que ella había sido arrebatada de su hogar. Aún recordaba su rostro lleno de lágrimas, nunca lo olvidaría. Había pasado meses llorando de noche por la pérdida de su gemela. De hecho, hasta ahora hay veces que aún llora "Nunca hemos sido los mismos de antes, ni papá, ni Ichigo, ni yo. Todos hemos lamentado a nuestra manera. Si tan sólo pudieses venir a mi casamiento, sería el día más feliz de mi vida, donde quiera que estés, te lo suplico! Reencuentra a tu familia".


El príncipe heredero Ichigo Kurosaki se encontraba entrenando. A pesar de ser un gran guerrero cuerpo a cuerpo, y de ser un gran espachín, nunca había querido entrar en el ejército. Siempre había entrenado mucho. Pero por otros motivos. Nunca más quería ver a alguien herido, o secuestrado por su culpa. A pesar de que era pequeño cuando irrumpieron en su hogar, él sabía que era a él a quien buscaban. No a Karin. Ella fue arrebatada de su hogar por su culpa, porque era un niño débil que no podía defenderse, ni defender a nadie, pero prometió que eso nunca pasaría, jamás. Protegería a Yuzu, trataría de encontrar a Karin con todas sus fuerzas. Nunca dejaría que vuelvan a destrozar su hogar como lo hicieron aquel día.

Entrenaba arduamente, y diariamente, claro, sin dejar de lado sus obligaciones como futuro gobernante. Además de cuidar a Yuzu. Casi puso el grito en el cielo cuando se Jinta vino a pedir su mano "Aquel desgraciado se llevará a Yuzu! Menos mal ya le he hecho una amigable visita para que no se le olvide que nunca siquiera piense en dañarla. Pero el muy desgraciado dijo que no importa quién se interponga en su relación, que él se encargaría de amarla y protegerla. Espero que lo cumplas, idiota". Sabía que para ser el heredero, el ya debería haberse casado y haber tenido hijos. Pero no puede hacerlo, no puede. No hasta que tenga noticias de su hermana. Aunque sea un lecho para llorar su muerte, necesitaba noticias, saber por todo lo que tuvo que pasar, por todo lo que tuvo que sufrir. Y principalmente hacer pagar a los culpables de todo esto "Los haré pagar! Se arrepentirán!". Después de eso, probablemente debería encontrar esposa, y tener hijos. Asegurar el linaje y la continuidad de los Kurosaki.


Muy lejos del Reino de Karakura, una joven trataba de curar las pequeñas heridas resultado de su batalla con cierto peliblanco. A pesar de que casi no tuvo ninguna herida de consideración, como se las dejó al peliblanco, tenía muchos arañazos y hematomas, a demás de estar terriblemente cansada, como no se sentía a tiempos.

Habiéndose vendado el cuerpo después de un relajante baño caliente, se dispuso a dormir. Ya acostada en su cama, con una mano cubriéndole los ojos, pensaba si volvería a tener el mismo sueño, siempre el mismo. No es que lo tenga todos los días, pero de vez en cuando, se despierta de noche sudando por causa de ese sueño. "Creo que soy yo, no lo sé. Estoy muy limpia y arreglada como para ser yo en el sueño. El único recuerdo que tengo en mi memoria de cuando era pequeña, era estar sucia, con ropa hecha jirones, y con mucha hambre. También me acuerdo de oba-san, a pesar de que ella murió poco tiempo después, por lo menos me dejó su refugio. Ah! Como me ayudó ese refugio escondido! Gracias a eso estoy viva aún. Tal vez sea un recuerdo, pero no lo creo. En el sueno estaba jugando con dos niños, una niña de cabello castaño y un niño de cabello naranja, un poco mayor, en un lugar grande, y muy bonito. Tsk, como si fuese esa niña fuese yo, que mentira. He sido desechada, una niña a la que nadie quería, y he aprendido a sobrevivir en ese asqueroso lugar".

Hueco mundo era conocido por ser un lugar en el que nadie quería pasar cerca. Hogar de ladrones, asesinos y violadores, no era el mejor lugar para que una pequeña niña e indefensa creciese. A lo largo de su pequeña vida, tuvo que aprender a robar para poder comer, y a esconderse para que no le hiciesen daño. Eso fue hasta que tuvo la oportunidad de entrenar. "Basta de tonterías, tengo que descansar, mañana averiguaré todo lo que pueda sobre el oxigenado".


Lo siento sobre todo el tiempo que he demorado en publicar esta actualización, pero realmente faltaba inspiración y sobraban compromisos.

Quiero agradecer a Mariposa-Infernal, Astral Aurea, hitalex123, rukia19971997, Cindy-chanNekoBleachLover, Karin Astix Kurosaki Hitsugaya, tum, jhorse!

Nos leemos :D