Los personajes que reconozcas no son mios, se los robe un ratito a J.K Rowling, para que puedan jugar con los míos propios. Prometo devolverlos sanos y salvos a su lugar

Todo lo aquí escrito es producto de nuestra inestable mente, y no consentimos que plagien nuestra historia.


Cuando la luz del sol se filtró por la ventana, alumbrando la habitación en penumbras, las agujas del reloj de caoba, marcaban las 8:30.

Una peli-naranja no muy alta, de complexión más que nada pequeña, se desperezaba en su cama de doseles escarlatas. Se refregó los ojos con las manos, y tras un leve momento de ceguera producido por la repentina interrupción del sol en su sueño, se levantó de mala manera. Echó un vistazo en su habitación, donde sus compañeras de cuarto seguían durmiendo.

Se estiró un poco y se dirigió al baño, para tomar una ducha fría con la cual poder acabar de despertarse. Lily sonrió cuando sintió como el agua fría chocaba contra su piel pecosa, relajando todos sus músculos adormecidos. Se lavó a conciencia y se quedó unos minutos más, por puro placer. Cerró el grifo y se colocó una toalla alrededor del cuerpo.

Cuando salió del baño, se vió obligada a reprimir un grito, ya que una figura alta y rubia estaba sentada en su cama mirándola con sorpresa.

Lorcan Scamander.

El corazón de este empezó a latir desbocadamente cuando recorrió con la vista la delgada figura de Lily. Su garganta se cerró y las palmas le empezaron a sudar cuando vió a la peli-naranja acercarse a él. De repente su pantalón se había achicado.

La toalla se le había pegado a su húmedo cuerpo, marcando su figura. No era una gran figura, ya que solo estaba en quinto. Pero a Lorcan le pareció la figura más hermosa del mundo.

Lily Luna Potter se plantó frente a Lorcan y lo tomó de la muñeca con brusquedad, arrastrándolo hasta el baño con ella.

Una vez dentro le pegó una bofetada. Una buena bofetada.

El gemelo reaccionó y la miró divertido, a pesar de tener una marca de cinco dedos en su piel.

Lily explotó.

-¿Qué demonios haces aquí? ¿Cómo entraste? ¿Te vió alguien? ¡Oh Lorcan eres un tremendo idi… -se vió obligada a callar cuando el rubio se acercó a ella y la acorraló contra la puerta del baño, poniendo sus largos brazos a ambos lados de su cabeza, cortando cualquier escapatoria.

-Lily, Lily…Eres tan linda. Tenía muchas ganas de verte, y vaya sorpresa que me has dado. Sé que te gusto pero recibirme así, en este estado, es atentar contra mi propio autocontrol ¿no crees? -murmuró Lorcan con una voz sensual y profunda. Maldita sea, si seguía así iba a explotar.

"Ah, diablos" Pensó la única Potter mujer.

-Cómo he entrado es un secreto que no pienso revelar, y no, nadie me vió. No por nada pertenezco a la casa de los sabelotodo - Prosiguió el, con un toque de humor.

-Vete- le espetó Lily.

No se sentía nada cómoda desnuda con una única toalla como protección, allí en el baño encerrada con un psicópata pervertido, que se acercaba cada vez más y más a su rostro.

-He dicho que te fueras Lorcan - Repitió cada vez más enojada.

-¿Por qué? ¿Acaso te pongo nerviosa?- le provocó con burla.

Lily estaba hasta la nuca del dichoso Scamander, por lo que decidió seguirle el juego.

Esbozó una ingenua sonrisa y con sus brazos rodeó el cuello de Lorcan atrayéndole hacia ella.

Lorcan estaba que se lanzaba contra ella, ahí nomás, en el baño, con las compañeras de Lily fuera. Cuando lo acercó hacia ella, provocando que sus cuerpos se pegasen, casi se vino encima. Sintió como los senos de la menor de los Potter se apretaban contra su propio pecho.

"Oh mierda" fue lo único que pudo pensar. Su cuerpo lo traicionaba haciéndolo temblar ligeramente. Era todo un casanova cuando se trataba de chicas y su cuerpo nunca lo desobedecía, pero parecía haberse revelado contra su propia voluntad frente a la chica que realmente le gustaba.

Lily se sintió poderosa al ver temblar al Scamander bajo sus brazos. Acercó sus labios a su cuello y lo besó.

A Lorcan se le escapó un gemido. Maldita sea esto se le estaba yendo de las manos.

-Lily, no…eres menor y…-

-¿Pero no es esto lo que deseas?- preguntó con una voz, que esperaba sonase sensual.

-Yo…No Lily, esto está mal… -Musitó, pero a decir verdad, eso le importaba poco y nada. Solo quería que Lily no tuviera problemas.

Lily se enterneció, porque pudo observar la lucha de él entre su "deseo" y su preocupación. Y esta última se estaba extinguiendo.

Así que decidió ponerle fin a todo. Con su esbelta pierna, lo golpeó. Fue un golpe muy bajo.

Lorcan se soltó de la puerta para arrodillarse en el piso, retorciéndose de dolor.

Lily salió del baño y cerró con llave.


Lyssander Scamander estaba en la cancha de Quidditch, practicando, a las 9:00 AM, ya que era una de las pocas veces que la cancha estaba desocupada. Tomó la Quaffle entre sus manos y la asestó de un tiro en al aro principal. Tomó su escoba con fuerza y se elevó en el cielo, bien alto, para después dejarse caer en picada con una sensación de adrenalina en las venas, y una sonrisa enorme en el rostro. Levantó el mango a pocos centímetros del suelo, y notó una delgada figura con la cabellera increíblemente rubia debido a los rayos del sol, mirándolo desde las gradas. El rubio dió una vuelta más antes de bajar. Dominique Weasley, lo miraba con fascinación, desde la altura de las gradas, y una sonrisa surcaba su delicado rostro.

-Eres… INCREÍBLE - Musitó cuando Lyssander estuvo lo bastante cerca como para oírla.

El gemelo le dedicó una sonrisa completamente desprovista de modestia y le hizo un gesto con la mano para que bajara y se sentara con él en el pasto.

La rubia sonrió complacida y bajó. Se acercó al chico y se dejó caer en el mullido césped.

-¿Qué haces a esta hora aquí afuera? -preguntó Lyss.

Dominique enrojeció un poco.

-Es que estaba buscándote, y cuando le pregunté a Fred donde podías estar, me respondió que seguro en la cancha, practicando como siempre.-

-¿Por qué me buscabas?-

-Ah, yo lo siento no quería molestarte, solo quería saber si me ayudabas con los deberes de encantamiento. Pero si no quieres no…-

Calló cuando observó al rubio reír. Algo molesta le preguntó:

-¿De qué te ríes?-

-Nada, perdona, es que te ves tan linda cuando hablas tan rápido que no soy capaz de entender lo que dices.-

Dominique enrojeció por completo y lo golpeó suavemente en el brazo.

-No seas tonto, no digas esas cosas…- dijo bajando la mirada.

-¿Qué? ¿Lo de que hablas tan rápido que no se te entiende nada? Pero si es la ver…-

-No… Lo otro -Admitió un poco avergonzada.

-¿Lo de que eres linda? ¿Por qué?-

-No, es que me haces recordar a… -Dominique lo miró antes de continuar, y observó su perfil. Ojos celestes y grandes, "Como la tía Luna" pensó, pelo rubio y pómulos prominentes. Enrojeció más todavía cuando él la descubrió mirándolo.

El rompió en carcajadas.

-Mira todo lo que quieras Nique, no pasa nada, después de todo soy demasiado irresistible para que puedas evitarlo- La rubia se unió a su risa. A pesar de la broma, a Lyssander se le disparó el corazón cuando la observó mirándolo.

-¿A quién te recuerdo?- Preguntó. No se le había pasado por alto lo que había dicho.

-A…Tom…- respondió cautelosamente.

-¿Por?- "¿Tom? ¿Quién demonios es ése?"

-Porque me llama linda todo el tiempo, y aunque sé que lo dice en broma me siento un poco incómoda…- Dominique lo miró. Este apretaba la mandíbula y tenia los puños cerrados -¿Lyss?- preguntó tímidamente al ver que el chico no decía nada.

Lyssander tuvo un imperceptible ataque de celos cuando escuchó que ese tal "Tom" le decía linda a SU Dominique.

-¿Si?- preguntó, volviendo al mundo real cuando escuchó la voz de la chica.

-¿Estás bien?- no le pasó por alto que sonaba a preocupación.

-¿Eh?, Si, sí, claro…- se apresuró a decir para no preocuparla.

-Es que te quedaste callado de repente y pensé que había dicho algo malo…-

-No, no es eso…Es que… -diablos no podía decirle que odiaba que alguien más se fijara en ella. Sabía de sobra que era bonita, y que la población masculina desviaba su mirada en cuanto la veía pasar. Pero ella, no se inmutaba en absoluto, es como si no se diera cuenta de lo hermosa que era.

-Si… Tom- Lyssander carraspeó -Vuelve a molestarte, solo dime. Nadie se mete contigo y se escapa de los Scamander -finalizó sonriendo.

La chica sonrió complacida y se levantó del suelo.

-¿Y bien? ¿Me ayudas con encantamientos?-

-Por supuesto- Respondió y acto seguido también se levantó del suelo.

Dirigiéndose al castillo la Gryyfindoriana decidió romper el silencio.

-Lyssander, tienes que ensañarme a volar así, como tú.-

Este no pudo más que sonreír.

-Cuando quieras, Nique.-


Scorpius estaba terminándose de vestir cuando escuchó que alguien lo llamaba de fuera de la torre. Bajó por la escalera de mármol y abrió la puerta.

Era Albus.

-Scorpius, el desayuno está por terminar, mejor vámonos ya.-

-Bien, déjame ir a buscar mi varita y bajo -Respondió con la voz un poco somnolienta.

Cuando regresó a su habitación se encontró con una grata sorpresa esperándolo en el balcón que dividía a las escaleras de las habitaciones.

Rose Weasley, recién levantada, se frotaba los ojos como una niña pequeña, llevando su pijama. Un short bastante corto, negro, y una musculosa blanca con rayas negras. Tenía el cabello todo desordenado, y le sentaba de maravilla.

Y por un momento se olvido de qué había ido a buscar a su habitación.

Rose por fin abrió los ojos, y cuando descubrió a Scorpius observándola un nuevo ataque de furia la invadió.

El Gryffindor intuyó peligro en la mirada fulminante que la Slytherin le dedicaba. Tragó grueso y le sonrió. Rose dejó de fulminarlo cuando se dio cuenta de cómo le sonreía Scorpius, y en contra de su propia voluntad le devolvió una sonrisa burlona. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, volvió a fulminarlo con la mirada y se percató de que Albus estaba en su torre anual, en la puerta. Bajo rápidamente y se lanzó a sus brazos.

-Buenos días Rose -la saludó su primo.

Ella solo le pellizcó la mejilla.

-¿Qué haces aquí?- preguntó la pelirroja.

-Vine a buscar a Scorpius para bajar a desayunar.-

-Oh…-

Una silueta ya vestida emergió de la puerta y habló.

-Rose, el desayuno está por terminar, vámonos ya- Circe saludó con la mirada a Albus y él correspondió sonriendo.

La pelirroja, asintió con la cabeza y salió por la puerta.

-Rose- la detuvo su primo -yo creo que es mejor que te cambies…No me gustaría que los demás te vean en tu… pijama- aconsejó.

Ella rió y subió la escalera, mientras Scorpius bajaba con la varita en la mano.

-Malfoy-dijo Nott.

-Nott- respondió Malfoy.

Albus miró a ambos jóvenes y suspiró. La lealtad de Circe hacia su mejor amiga llevaba a que el odio Weasley-Malfoy, también se convirtiera en odio Nott-Malfoy, a pesar de conocerse de pequeños por sus padres.

El oji-verde le indicó a Scorpius que lo mejor seria bajar, se despidió de Circe, quien solo se limito a mirarlos y cerró la puerta.

La morena subió con agilidad la escalera y subió al cuarto de Rose.

Esta ya estaba cambiada y se estaba haciendo un rodete suelto bien arriba, con unos mechones cayéndole en la cara. No le gustaba llevar el pelo suelto, le incomodaba.

-Bien, Rose ¿Ningún problema? -preguntó.

Scorpius se las apañó para sacarme una foto en el baño de prefectos con Zabini, cuando me estaba desvistiendo para tomar un baño. Y al parecer el estaba haciendo lo mismo, pero detrás de un biombo, por lo cual no pude verlo. Ayer lo amenacé para que me diera la foto, se negó, yo me harté y subí a mi habitación -explicó.

-No tiene que afectarte, después de todo solo es una foto que no muestra demasiado, ¿Verdad?-

-Así es, y si llega a difundirla por el colegio tampoco me molestaría tanto- Rose se levantó de su tocador y le hizo una seña a Circe para que la siguiera.

Ambas Slytherin bajaron al comedor, pero antes de entrar Leonard Zabini se acerco a Rose.

-Rose…-

-Para tí soy Weasley- lo corrigió, no sin recelo.

-Bien, "Weasley"… ¿quieres venir a Hogsmade conmigo? -preguntó con un tono insinuante.

Circe rió por lo bajo.

-No lo creo.-

-¿Por qué? -preguntó, poniendo su mejor cara de "seductor".

-Porque no me interesas, y si crees que el incidente del baño cambia algo estas errado. Ahora voy a pedirte que te retires de mi camino, estas estorbando -Y le miró con desdén.

Las Huflepuff que pasaban por ahí se quedaron pasmadas. Nadie le decía no a Leonard Zabini. Después de todo, era uno de los chicos más guapos del colegio.

Leonard se corrió un tanto compungido pero recuperó su sonrisa cuando descubrió que las chicas de la casa del tejón lo miraban. Les sonrió coquetamente y se acerco a una castaña.

-¿Vienes a Hogsmade conmigo?-

Ella no pudo mas que asentir enérgicamente con la cabeza, y el volvió a sentirse genial.


Una vez vestida, Lily abrió la puerta del baño. Lorcan salió con una enorme sonrisa en los labios.

Ella le hizo un gesto con la mano para que se callara y la siguiera. Después de asegurarse que sus compañeras estaban usando otro baño, ya que Lily "se había acabado todo el agua", lo tomó del brazo y salieron por la ventana.

Lily tomó su escoba y montó sobre ella.

-¿Qué crees que haces, Potter?- preguntó Lorcan.

-¿Qué no es obvio? Evitar que le quiten puntos a nuestras casas…-

-No, no hablo de eso. ¿Por qué tú vas al mando de la escoba? ¿Acaso pretendes que me siente detrás de ti?-

Lily lo miró con los ojos bien abiertos.

-Pues, claro, es MI escoba Scamander…-

-No creo que quieras que me siente detrás de ti- rebatió él.

-¿Por qué no?- preguntó ingenuamente.

-Mucho gusto, mi nombre es Lorcan, soy un c-h-i-c-o. Hola Lily, es bueno saber que eres una hermosa m-u-j-e-r -respondió burlonamente.

-¿Y qué diablos tiene que v... -dándose cuenta de su error bufó y se bajó de la escoba. Que bien, estaba por provocar que la violaran sobre la escoba. "Bien Lily, eres una genio" se reprochó mentalmente.

El rubio sonrió sinceramente y se subió a la escoba. Lily se subió detrás de él, y lo tomó por la cintura con sus diminutas manos. Lorcan estaba eufórico.

Cuando la escoba echó a andar, la peli-naranja se percató que se estaban alejando de Hogwarts.

-Scamander, eres un tarado. Hogwarts queda para el otro lado, ¿Cómo quieres que vayamos a desayunar?-

-Nunca dije que bajaríamos al gran comedor.-

-¿…? ¿A dónde vamos?- preguntó, temiéndose la respuesta.

-A nuestra cita, en Hogsmade- Lily dejó de respirar -¿QUÉ?-


Lunes

Rose Weasley caminaba por los pasillos de Hogwarts, junto a Circe. Ambas hacían oídos sordos a los murmullos que levantaban con su caminata, y ojos ciegos, a aquellos que apuntaban a la pelirroja con el dedo.

En todos los pasillos de Hogwarts había carteles. Carteles con una misma foto y una misma frase.

Rose Weasley y Leonard Zabini, medio desvestidos, juntos en el baño de prefectos, peligrosamente cerca. Debajo podía leerse con toda claridad a metros de distancia: Siempre pensé que Rose Weasley era una mojigata, vaya que me equivoqué.

Scorpius miraba con satisfacción a la reina de Slytherin caminar, como si nada hubiera ocurrido, pero se vió obligado a fruncir el seño cuando la observó más detenidamente. No parecía destruida o mortificada por los carteles. Llevaba la cabeza bien alta, y una sonrisa burlona en la cara, como siempre. Pero no se le pasó por alto que esa sonrisa era forzada. Y que ella forzara una sonrisa típica, significaba triunfo.

La pelirroja entró a pociones, seguida de la morena, siete minutos tarde como siempre. Apenas puso un pie en el aula, se hizo un silencio sepulcral, y todos los ojos se giraron hacia ella. Leonard Zabini le sonreía lascivamente, como si disfrutara todo lo que estaba pasando. Y es que no era para menos, él, había "estado" con la intocable reina de las serpientes. Había "estado" con su indiscutible prócer, aquella que nunca había sido vista con un solo hombre en sus seis años de escuela. No, para Leonard, todo iba de maravilla.

Albus Potter, se levantó a las 7:30, como todos los días. Se dió un baño, se vistió y no se peinó, su cabello era un caso perdido. Tomó sus libros y bajó al comedor a tomar el desayuno. Como siempre. Pero algo lo distrajo de su camino. En la sala común de Gryffindor había unos cuantos carteles pegados a las paredes.

Uno de su prima y Leonard Zabini. Se acercó, observó la foto leyó.

Albus creyó que iba a desmayarse cuando leyó el cartel. Tuvo que sujetarse a una de las paredes para no caerse.

Primer pensamiento: "¿Qué?"

Segundo pensamiento: "Tiene que ser una estúpida broma…"

Tercer pensamiento: "Zabini, date por muerto"

Cuarto pensamiento: "¿QUÉ?"

Inspiró profundamente unas cuantas veces. Rasgó el cartel con sus manos, y luego pronunció un fuerte Incendio que termino por quemar los carteles restantes.

No se atrevió a desayunar y se dirigió a la clase de Pociones que compartía con los Slytherin. Rose le debía una larga explicación.


La pelirroja desvió su mirada a su primo, que la miraba con honesta preocupación y un deje de furia. Le sonrió como si nada pasara y se fue a sentar a su clandestino banco.

El profesor observó a sus alumnas sentarse, pero no dijo nada. No tenia de qué quejarse, después de todo ambas mantenían buenas calificaciones. En fin, siguió su clase, indicando que formaran parejas para preparar una poción conocida como "Adormenta".

-¿Alguien sabe en qué consiste la poción?- una mano blanquecina se levantó en el aire.

"¡Qué raro!" pensó el profesor, después de todo, Malfoy y Weasley eran quiénes siempre sabían las respuestas. Solo Malfoy esta vez.

-Adelan…-

-Adormenta es una poción que provoca pesadillas a quienes la beben, y solo son capaces de despertar con un Finite Incatatem -la aterciopelada voz de Rose inundó el lugar.

El profesor sonrió, en cierto grado aliviado.

-Así es, muy bien señorita Weasley diez puntos para Slytherin -se oyeron murmullos de excitación.

Scorpius no dijo nada. Solo le echó una rápida mirada a Rose y sonrió con malicia.

-Profesor, ya que hay que colocarnos en parejas para realizar la poción, creo que sería lo mejor que Zabini y Weasley trabajen JUNTOS- soltó mordazmente el Gryffindoriano.

Todos los pertenecientes a la casa de escarlata y dorado rieron. Los Slytherin estaban muy ofendidos por la traición de su reina, ya que ellos la creían intocable por un hombre como para alegrarse. Rose no era humana. Era inalterable, fría, manipuladora… y, daba miedo. No, no era humana. Slytherin trabajaba como un reino, en el cual Rose dominaba. Y estar con un hombre, humano, era traición.

-No entiendo por qué deberíamos- Scorpius apuntó ingenuamente Rose.

-Oh, ¿es que no has visto todos los carteles que cuelgan por Hogwarts? Vaya, pobre Zabini, no merece que lo rechacen así -Los leones estallaron en carcajadas.

-¿Cuáles carteles? ¿Esos que solo dicen pura mierda sobre mi? Wow, no pensé que te interesaba tanto mi vida Malfoy como para especular sobre ella -respondió con veneno.

Algunos Slytherin rieron por lo bajo.

-Weasley, nadie especula sobre tu vida. ¿Para qué hacerlo, si hay una gran cantidad de panfletos dando vueltas por ahí que revelan tu vida íntima? No, Weasley, no te equivoques, solo me limito a señalar los hechos.-

-¿Qué hechos?- preguntó Rose.

-No sé, tal vez el hecho de que te acostaste con Zabini- exclamaciones de asombro, burla y decepción inundaron el aula a partes iguales.

Rose se mantuvo impasible.

-Yo no veo ninguna foto que demuestre eso -respondió a la defensiva la Slytheriana.

-No sabía que eras tan ciega Weasley, en las fotos apareces tu, con Zabini, a medio desverstir en el baño de prefectos. ¿No me digas que es un truco? Me parece bastante real- Scorpius se sentía genial, podía anticipar la victoria.

-¡Oh!, no Scorpius eso realmente ocurrió -Rose sonrió con picardía. La clase entera calló, incluido el profesor -Pero yo no veo en la foto nada que implique o demuestre que me acosté con Zabini.-

A Malfoy se le desencajó la mandíbula. En un acto rápido, cerró la boca y la miro desafiante.

-Pues, a mi parecer, la foto los muestra claramente, momentos antes de que algo ocurriera. No creo que alguien dude de lo que paso a continuación.-

-Que mal Malfoy, a nadie le importa lo que a ti te parece. Después de todo yo soy la protagonista de los hechos. Así que no especules sobre algo que no sabes a ciencia incierta. Después de todo podría haber pasado lo mismo cuando tú y Jeena estaban en nuestra torre, pero yo llegue en el momento indicado. Me la has devuelto Scorpius, llegaste en el momento indicado al baño con la cámara. Bien hecho, ya puedes sentirte mejor, ahora deja de decir cosas irrelevantes y volvamos a la clase. Circe ve a buscar las pezuñas de unicornios- agregó en tono mandón.

El salón entero, quien había presenciado todo el debate permaneció en silencio por un momento. Luego los Slytherin estallaron en aplausos y silbidos, contentos de que todo hubiera sido una sucia jugada de Malfoy para hundir a su reina.

La cara de Scorpius Malfoy no tenia precio. Era la sorpresa, indignación, furia, sorpresa de nuevo, indignación de nuevo e instinto asesino. Todo en la cara. Difícil de creer, pero deberías haberle visto la cara.

El profesor, que había estado atento hasta al más mínimo detalle, exclamó un poco abrumado:

-A dirección, ustedes dos- señalando a Scorpius y a Rose.


Rose y Scorpius estuvieron encerrados hora y media, dentro del despacho de McGonagall, explicando porque los habían mandado allí.

Nadie sabe muy bien de que hablaron, pero a la salida Rose estaba castigada una semana, y a Scorpius solo se le había dicho que retire todos los presuntuosos carteles de todo el colegio. La chica alegó no tener nada que ver en la sucia jugada de Malfoy, y que no tenía derecho a castigarla. McGonagall, dijo que entrar al baño de prefectos de noche, correr por los pasillos de Hogwarts como una desquiciada y destrozar la torre, ameritaban una semana de castigo. Luego preguntó porque Malfoy no tenía más castigo que ella, ya que después de todo, era su culpa. La directora miró fijamente a Scorpius y con una amarga sonrisa le respondió a Rose, que no se preocupara, que el ya había sido castigado suficiente. Rose nunca supo que se había referido a la pelea dentro del aula de Pociones.

A la salida de la dirección, Hugo, Albus, Lorcan, Lyssander, Lily, Dominique y Circe se esperaban todos armados y con ganas de matar a cierto rubio por meterse con su "adorada/prima/amiga/hermana". Todos excepto Albus. Y la morena, que se mantenía impasible

Hilary Greene se encontraba junto a Leonard Zabini esperando a Scorpius.

Cuando Rose y Scorpius salieron y vieron el gentío que se había instalado afuera, tragaron con fuerza.

Rose les dirigió una mirada divertida a sus amigos, primos y hermano, gesto que los tranquilizó, a todos menos a los Scamander, quiénes tenían un leve complejo de hermano mayor con todos los Weasley.

Leonard Zabini se acercó a Rose, pero Lorcan fue mas rápido.

-Lárgate gusano, ni se te ocurra tocar a nuestra Rose- escupió.

-Tranquilo, solo quiero disculparme con ella por no desmentir los rumores antes- pidió Zabini.

Lorcan gruñó y lo soltó.

-Lo siento… -comenzó el.

-No me interesan tus patéticas disculpas, después de todo me iba a dar igual si desmentías el cartel. Sabia que como la gran escoria que eres no lo ibas a hacer, así que ve a rezarle tus disculpas a alguien que quiera escucharlas, porque no me interesa perder el tiempo contigo- dijo Rose, y luego se alejó por el pasillo que daba a la clase de Aritmancia. Circe lo miró con desdén y se marchó con ella a la clase.

Los demás vieron con un poco de compasión a Zabini. Todos habían pasado por el discurso de Rose de "Métete tus disculpas por donde te quepan, grandísimo idiota". Pero solo duró un momento y luego se largaron. Todos menos Albus, quien se había quedado esperando a que Scorpius recibiera el sermón de su mejor amiga, Hillary Greene, y unas palabras con Leonard Zabini.

Cuando estos se fueron, Scorpius esperaba cualquier clase de insulto de su mejor amigo, pero no su reacción.

Albus se largo a reír.

-Buena Scorpius, nunca había visto tan enojada a Rose. Admito que te pasaste un poco, pero eres un genio- logró decir entre risas.

Scorpius suspiró aliviado y también se echo a reír. Después de todo, algo había logrado. Un castigo de una semana, un DÍA entero de malhumor y un sermón de McGonagall sobre su integridad como mujer para la pelirroja.


Malfoy dormía, cuando escuchó un leve ruido proveniente de la sala de la torre. Se levantó de mala gana y echo un vistazo al reloj. 1:30 de la madrugada. "Joder".

Salió de su habitación y bajó. De la cocina salían sonidos. Se escondió detrás de la cortina cuando vió a Rose cubierta con una capucha esmeralda salir con una cesta en la mano.

"¿Pero que esta haciendo?" pensó, y decidió seguirla cautelosamente.

La pelirroja abrió la puerta, y tras verificar que no había nadie en el pasillo, salió. Scorpius alcanzó la puerta antes que se cerrara y también salió.

Rose caminaba por los pasillos a paso ligero. Bajó por las escaleras en silencio y dobló a la derecha, a la izquierda y después a la izquierda de nuevo.

Scorpius se paró al ver a donde habían llegado. A su sala común. A la de Gryffindor.

"¿Qué demonios hace Rose aquí?


Hola hola :) Por favor, disculpen la tardanza, pero me fui al lago unos días, y no hay internet allá. Bueno, espero que a ustedes les guste leer esta historia , tanto como a mi me gusta escribirla ^^

¿Que creen que Rose pueda estar haciendo allí?

Muchas gracias a :

-Fatty L -(Gracias por betear!)

-AllBbnox

-Mama Shmi

-dwells

-Kuchiki Yamiko

-Litlle Mess

-3generacion-RoseLily

-Hueto

-Crimela

¿Me dejan un review? Claro que sí ;)

-Peque-