Aviso: Universo Alternativo. Historia inspirada en la serie para televisión "Life Unexpected". Todos los personajes pertenecen a JK Rowling. Merlina Aldrige y Adam Pevertine pertenecen a la autora.
Estos chapters me están saliendo más rápido de lo que esperaba, ¡Recemos para que esto no cambie!
Christine C: Lo que querías llega en este capítulo! Ojala lo disfrutesss.
Reader-reader2: Te tomé la palabra y escribí este chap súper largo JAJA que bueno que te gusten así porque presiento que la mayoría serán largos. PD: Si lloraste con James y Harry conociéndose creo que en este lloraras mas D: #sorrynotsory
Shadwood: ¡Gracias por tu review! Espero que este también te encante. Y sí, James es un poco maldito pero es tan bello que casi siempre se me olvida :$$
Yesica7448: ¡Hola, estoy muy bien gracias! Buenoo, Lily no sabía que su hijo estaba ahí de haberlo sabido creo que hubiese reaccionado diferente, lo sabrás después de este chap(; ¡Espero haber cumplido tus expectativas! Un besotote para ti también :*
marcosasepulveda: (No se porque no puedo poner los puntos de tu user) ¡Gracias por unirte a la historia y dejarme tu review! Me hace muy feliz saber que te guste como va esto hasta ahora, ojala te guste este chap y sigas leyendo!
¡Y gracias generales a todos los seguidores nuevos y a los que han dado fav, son lo máximo!
Okay gente no quiero quitarles más tiempo porque el chapter es medio larguito pero al final les voy a dejar una preguntica y les agradecería que si alguien sabe me ayude con eso... Sin más que decir, disfruten la escena esperada por todos:
3. Conociendo a Lily.
James veía como su… Em, ¿hijo? Aun era algo extraño usar ese término con alguien. En fin, veía como Harry caminaba de un lado al otro por el apartamento con una clara expresión de ansiedad y frustración plasmada en el rostro. Había estado haciendo eso desde que habían realizado la infructuosa llamada a Lily hacía unas tres horas más o menos… Bueno, no había estado caminando durante todo ese tiempo pero sí había estado bastante inquieto.
-Prongs, tu turno… Prongs… ¡James! –Exclamó Peter sacándolo de sus pensamientos.
-¿Qué? Ah sí, me toca. –Dijo volviendo a poner su atención en el partido de Exploding Snaps que sus amigos y él llevaban a cabo.- Lo siento, me distraje.
-Tranquilo, seguro estabas pensando en otro de tus secretos. –Dijo Sirius con resentimiento. Había estado en ese plan desde hacía horas.
-Oh, por favor, Sirius ya basta de eso. –Respondió James fastidiado.- No es como si tú me contaras todas las veces que has…
-Harry, ¿Por qué no te sientas un rato? –Preguntó Remus, con claras intenciones de interrumpir a su amigo.- Ven, juega con nosotros.
-Sí, niño, siéntate, me estás poniendo nervioso…
-Han pasado más de tres horas, es obvio que no va a llamar. –Respondió el chico sin dejar de caminar.- ¿Por qué no intentas de nuevo? Tal vez ahora si quiera hablar…
-Naaa, no querrá créeme.
-¿Por qué no? ¿Por qué te detesta? –Preguntó Harry.- ¿Qué rayos le hiciste? Aparte de haberla abandonado cuando estaba embarazada, obviamente.
-Um, no lo se… ¡Y yo no la abandoné! Yo…
-Tu padre era un poco idiota cuando estábamos en la escuela, Harry. –Respondió Remus sin despegar su atención del juego.- A tu madre no le agradaba eso.
-Uy sí, hablo el más maduro. –James puso los ojos en blanco.
-¿Y entonces que? ¿Sólo te quedarás ahí sin hacer nada? –Le preguntó Harry a James, obviamente molesto.- ¿No piensas moverte?
-Hey, está librando un partido muy importante. –Respondió Peter ofendido.- A eso no se le dice no hacer nada.
-Gracias, Wormy.
James vio como Harry ponía los ojos en blanco y se dejaba caer en una silla con el seño fruncido y los brazos cruzados. James sonrió un poco, una vez que se había acostumbrado, ver lo mucho que Harry se parecía a él era gracioso y no espeluznante.
-Esto es ridículo, ¿Pasaras todo el día jugando cartas? ¿No tienes que trabajar o algo así?
-Chico, ¿quieres relajarte? Mañana James te llevará a las oficinas de El Profeta y pondrán encontrar a Evans. –Le dijo Sirius con su usual tono de despreocupación.- ¿Cierto, Prongs?
James suspiró y asintió con desgano, ir a buscar a Lily después de tantos años y después de la fracasada llamada por Flu era lo que menos quería hacer… Pero ya se lo había prometido a Harry.
-Eres muy joven para estar tan estresado. –Continúo Sirius. Luego le acercó su botella de firewhiskey a Harry.- Ten, toma un trago.
-Tengo trece.
-¿Y eso que?
-Que los menores de edad no pueden tomar alcohol. –Dijo Remus en tono de regaño.
-¿Quién dice? Yo lo hacía y termine bien.
-Uy sí, que bien terminaste. –Rió Peter.
-¿Lo ven?, ¡Esto es justo por lo que quiero emanciparme! –Exclamó Harry exasperado.- ¡Así no tendré que seguir dependiendo de adultos incompetentes! –Luego volteó a ver a Remus.- Sin ofender.
-No te preocupes, ya me acostumbré a la culpa por asociación.
-¿Sabes, Moony? Podrías venderle hielo a un esquimal con esa fachada de bondad que siempre tienes…
-Cierra la boca, Padfoot. Y concéntrate, es tu turno.
James también quería concentrarse en el juego pero las palabras de Harry seguían repitiéndose en su cabeza. "Adultos incompetentes" ¿con que tipo de personas había crecido ese niño? Tenían que haber sido realmente horribles para que tuviera esas terribles ganas de emanciparse. James no podía evitar sentirse culpable, tal vez él no hubiese sido el padre del año pero no habría sido tan malo… ¿Verdad?
Posó la mirada en Harry durante unos segundos, analizándolo, y entonces notó algo en lo que no había reparado hasta ese momento. Sintió como el pecho se le hinchaba y sonrió.
-Hey, ¿esa camiseta es de las flechas?
Al principio Harry lo miro confundido pero después bajo la mirada hasta su camiseta de las Flechas de Appleby.
-Oh. Sí, sí lo es. –Respondió con un encogimiento de hombros.- ¿Los conoces?
-Pero claro que los conozco. –James dejó sus cartas sobre la mesa y se levantó.- ¿Quién no conoce al mejor equipo de Quidditch de Inglaterra?
-James, el juego no ha… -Peter empezó a decir pero de repente calló.- ¿Qué? ¿Por qué me ven así?
James ignoro las protestas de su amigo por haber dejado el juego y camino hacia Harry.
-¿Te gusta el Quidditch?
-¿Gustarme? –Rió James.- Niño, eso es como preguntarme si me gusta respirar.
Casi siempre cuando daba esa respuesta la gente lo miraba como si estuviera loco, pero no Harry, él solo le sonrió con empatía. Así James pudo saber que lo entendía.
-¿Has ido a algún partido? –Preguntó Harry con genuino interés en los ojos.- De las flechas me refiero.
-Uf sí, he ido a millones. El mejor ha sido la final de la liga hace cinco años. –Recordó James con sentimiento.- Donovan tenía el brazo roto por una bludger y…
-Y siguió jugando hasta que terminó el partido. –Concluyó Harry con una sonrisa.- Lo recuerdo.
-¿De verdad? ¿Estuviste ahí? –Preguntó James emocionado.
-Idiota. –Escuchó decir a Sirius.
James entendió el insulto de su amigo al ver como Harry borraba la sonrisa de su rostro y la cambiaba por una expresión algo amarga. Subió una ceja de manera irónica.
-No se si lo sabías pero ir a partidos de la Liga Nacional de Quidditch no está dentro de los planes del Ministerio sobre diversión y esparcimiento para huérfanos.
Por supuesto que no. Excelente pregunta, James, sigue así, haz que el chico te odie. Se pateó mentalmente.
-Bueno… ¿Te gustaría ver unos videos del partido?
-¿Que?
-Ya sabes, videos muggle, son como fotografías pero con sonido y…
-Se lo que son los videos muggles. –Respondió Harry con hostilidad.- Pero no quiero verlos.
James puso los ojos en blanco. Claro, ¿Qué más podía ser un hijo suyo sino un adolescente malhumorado?
-¿Por qué no?
-¡Porque no! ¡Odio los videos muggles! ¿De acuerdo?
James subió una ceja de manera inquisitiva. Tal vez congeniar con su hijo sería un poco más difícil de lo que había pensado…
Cuatro horas después…
Harry nunca se había considerado una persona sentimental o emotiva, había muy pocas cosas en el mundo que podían conmoverlo de verdad… El Qudditch definitivamente era una de ellas.
-¿Cómo…? ¿Cómo logró hacer eso? –Preguntó atónito con la mirada pegada a la caja que los muggles llamaban "televisión".- Tenía el hombro dislocado e igual siguió jugando…
-Es un héroe. Dos días buscando esa bendita snitch. –Respondió James con la voz quebrada.- Después de este partido mi vida nunca fue la misma, niño, te lo juro…
Harry vio de reojo como James se pasaba una mano por los ojos, secándose las lágrimas. Naturalmente ver a otras personas llorar era algo que a él lo ponía muy incómodo pero esto podía entenderlo, el Quidditch causaba lo mismo en él… Claro, Harry no era tan llorón como James.
-Me pregunto si algún día podré ser tan buen buscador. –Preguntó Harry en un susurro.
-Por supuesto que sí. –Respondió James de inmediato.- Eres un Potter, somos conocidos por ser los mejores en todo.
Harry rió y se sonrojó un poco. No estaba acostumbrado a que le dijeran que podía ser el mejor en algo.
-¡Oye! ¿Tienes videos del Mundial del 84? Leí que ha sido uno de lo mejores de la historia…
Tomó la caja de videos que James había traído y empezó a buscar entre ellos. Escuchó a éste soltar una risita.
-Pensé que odiabas los videos muggles.
Harry dejó de buscar de inmediato, pensó en una respuesta inteligente pero no se le ocurrió nada. La verdad era que solo había dicho eso porque estaba enfadado. Esbozó una pequeña sonrisa.
-Creo que "odio" fue una palabra demasiado fuerte.
-Está bien. –Rió James.- Eso pasa.
-Por cierto, ¿de donde sacaste tantos videos? Debe haber como cien…
-Regalo de cumpleaños de Remus. Me lo dio con la televi-cosa. –Respondió James sonriente.- Él es el que más conocimiento tiene sobre el mundo muggle, al parecer siempre ha habido alguien que se encarga de obtener estos videos… Debo admitir que es un invento genial.
-Opino lo mismo… Por cierto, ¿A dónde fueron?
Harry y James habían estado tan absortos en sus videos que no se habían dado cuento de cuando los otros tres adultos se habían marchado.
-Remus y Peter deben haberse ido ya a casa; y espero que Sirius esté abajo preparando todo para abrir el bar…
Harry no se había dado cuenta de que ya empezaba a hacerse tarde hasta ese momento. Hizo una mueca.
-Creo que yo también debería irme, se va a hacer tarde…
-¿Que? No tienes que irte. –Se apresuro a decirle James.- Puedes quedarte a dormir aquí. Prepararé el sofá o puedes usar la cama de Sirius, a él no le importa dormir en el piso, es como un perro realmente.
El chico soltó una carcajada ante eso.
-¿Estás seguro? Se veía que en serio estaba enfadado contigo, no quiero que por mi culpa…
-Naaa, no le prestes atención. –Respondió James, quitándole importancia.- Solo está exagerando. Sirius Black es la reina del drama, parece más molesto de lo que en verdad está.
Harry sonrió, aliviado por no tener que irse. No estaba muy seguro de porque no quería marcharse, una parte de él quería convencerse de que era porque se había hecho tarde y sería más seguro quedarse… Pero en el fondo sabía que simplemente estaba disfrutando pasar tiempo con James.
-Además, si te quedas podremos llegar más temprano con Evans y tendrás más rápido tu firma.
Harry, que había olvidado casi por completo ese tema, tragó saliva nervioso. Estaba realmente preocupado por la reacción que tendría Lily cuando lo viera al día siguiente… Si era que de hecho se veían.
-James, tú… -Suspiró.- ¿Tú crees que la encontremos?
Hubo silencio por unos segundos y cuando Harry estaba a punto de romperlo, sintió la mano de James en su hombro. Subió la mirada y se encontró con su sonrisa tranquilizadora.
-Oye, si Donovan pudo encontrar su snitch, nosotros podemos encontrar a nuestra Lily.
Algo cálido y agradable se extendió por el pecho de Harry cuando escuchó a James referirse a Lily como "nuestra Lily". Había algo realmente confortable en eso.
Honestamente, había algo reconfortable en toda la situación, en estar ahí con James. No era como si Harry hubiese cambiado de idea sobre su emancipación ni que se estuviera metiendo ideas en la cabeza, nada de eso… Pero no podía evitar pensar que pretender ser normal por una noche no le haría daño.
Esa noche solo era un chico viendo videos de Quidditch con su padre y a pesar de saber que el sentimiento no duraría, le gustaba… Y le gustaba más de lo que admitía.
Lily sabía que lo único que tenía que ocupar su mente ese día era la importante reunión que tendría al llegar a la oficina, era la junta mensual del periódico en la que los jefes iban a evaluar el desempeño de todas las áreas. Claro que ella no debía temer a esas reuniones, era muy buena en su trabajo, sus lectores la adoraban y siempre cumplía con sus entregas… Sin embargo sí temía. Y temía porque para su desgracia una de las grandes jefas era Merlina Aldrige, una ex compañera de Hogwarts que, por razones desconocidas para Lily, la había detestado desde que tenía memoria y siempre aprovechaba esas reuniones para avergonzarla y hacerla quedar como una inútil.
Sí, en eso era en lo que debía estar pensando, debía estar preparándose mentalmente para no dejar que los reproches sin sentido y las burlas de Merlina la afectaran, debía estar chequeando que todos sus informes estuvieran al día y que su apariencia fuera impecable… Pero no, Lily solo podía pensar en la estúpida llamada de broma que había recibido el día anterior.
Aquello la frustraba en maneras que no sabía explicar, por más que intentaba convencerse a si misma de que aquello solo había sido un chiste estúpido por parte de un ser humano estúpido no lograba sacárselo de la mente. Seguía dándole vueltas al asunto, preguntándose por que la había llamado, de dónde había sacado su dirección… Bueno con respecto a eso tenía una pequeña teoría. Voy a matarte, Remus.
Y a pesar de saber que no debía darle tanta importancia al tema, igual se lo daba. No sabía por que pero la hacía sentir nerviosa, como si algo estuviera a punto de pasar y no sabía si era malo o bueno… Era desesperante.
Estaba tan metida en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que ya había llegado la hora de la junta y posiblemente nunca lo hubiera hecho de no ser porque Marlene entró en su oficina gritándole.
-¡Lily! ¿Quieres dejar de pensar en lo que sea que estés pensando y levantarte? –Le preguntó la rubia desde la puerta, exaltada.- ¡Ya te están esperando!
La chica se sobresaltó al ser sacada de sus pensamientos tan abruptamente. Subió la mirada y se encontró con su mejor amiga y editora de su columna viéndola agitada y algo enojada.
-¿Qué dices, Mar? –Preguntó, aun un poco distraída.
-¡Por Merlín! –Marlene caminó hacia el escritorio de Lily y la obligó a levantarse tomándola por un brazo.- ¡Debiste haber estado ahí hace diez minutos! ¡Muévete!
-¡Mar, auch, me lastimas! –Se quejó Lily soltándose de su agarre. Bufó.- ¿Quieres relajarte? La reunión aun no ha empezado, faltan…
-Sí, faltan cinco minutos para el resto de las personas pero no para aquellas a las que Merlina Aldrige odia. –Le explicó su amiga a la vez que entraban en el elevador.- Rayos, Lily, sabes que tienes que llegar antes que ella para que no tenga nada que decir.
-Ya se, ya se, lo olvidé, ¿de acuerdo? Estaba… Distraída.
-Pues esas distracciones pueden costarte tu trabajo, cosa que no me importaría si no fuera porque si te despiden yo me iré contigo. –Bromeó la editora.
-No van a despedirme… -Dijo Lily relajada. Pero luego se tenso.- No pueden despedirme, ¿cierto? No porque ella lo diga.
-No, por supuesto que no. –Respondió Marlene, suspiró.- Pero no quiero que le des razones a esa idiota para que te moleste, trabajas muy duro en esa columna… ¡Ambas trabajamos muy duro en ella!
Lily rió por lo bajo antes de dedicarle una sonrisa agradecida a su amiga, le encantaba la manera en que se preocupaba por ella ya que no era para nada sentimental.
-En fin, ¿en que estabas pensando? Estabas totalmente ida cuando entre a tu oficina.
-Nada, son tonterías. –Mintió, sobándose la frente con la mano.- Mar, ¿puedo hacerte una pregunta?
-No, Lily, tu camisa verde con tu cabello no hace que parezcas un árbol de navidad. Merlín, ¿Cuántas veces tendremos que pasar por esto?
-Emm... No quería preguntar eso. –Aunque tenía que admitir que era bueno que se lo recordara.- Quería saber si… Pues… ¿Tú has vuelto a saber algo de Los Merodeadores?
Marlene se volvió a verla como si acabara de preguntarle si los hipogrifos son buenas mascotas. Entendía porque lo hacía, Lily rara vez mencionaba algo que tuviera que ver con él. Trató en lo más que pudo de mantener una expresión serena para que su amiga no notara nada.
-Bueno… -Respondió dudosa la rubia.- Veo a Sirius de vez en cuando, ya sabes… Para ponernos al día.
Lily puso los ojos en blanco, esos dos habían estado "poniéndose al día" todos los meses desde quinto año. Merlín, por qué no se casan y ya.
-¿Y tú? ¿Has sabido algo de ellos?
-No en realidad. –Se encogió de hombros tratando de restarle importancia.- Veo a Remus cuando voy a Hogsmeade a hablar con Severus o a visitar la escuela pero eso es todo.
-¿Y entonces por que la pregunta? –Preguntó Mar con una ceja levantada.
-Por nada, solo quería saber sobre ellos.
-¿Así de la nada? –Lily podía ver como una sonrisa maliciosa se formaba en el rostro de su amiga.- ¿De ellos o de James?
Lily dio un respingo a la vez que las puertas del elevador se abrían. ¿Cómo sabía? ¿No lo hacía, cierto? Por supuesto que no, era imposible que lo supiera, solo estaba siendo paranoica. ¡Ya cálmate, Evans!
-¿Por qué, en nombre de Merlín, querría yo saber algo sobre ese individuo? –Preguntó saliendo del elevador, tratando de ocultar sus nervios.- No podría importarme menos.
-Aww, vamos, Lily. –Respondió la otra con una voz burlona.- No tiene nada de malo querer saber acerca de tu enamoramiento adolescente.
-¡Él no era ningún…! –Tomó aire y movió una mano de manera despectiva.- Olvídalo, no caeré en tu juego, solo quieres molestarme.
-¿No es eso lo que quiero siempre? –Preguntó Marlene riendo.
Lily le puso los ojos en blanco, a veces era realmente imposible hablar seriamente con ella. En fin, podía pensar en Potter después, ahora tenía que concentrarse en su trabajo. Tomó un largo y casi lastimero suspiro cuando finalmente estuvieron frente a la sala donde se haría la junta.
-¿Todos mis informes están bien, no? –Preguntó Lily como por millonésima vez en esa semana.- ¿No van a despedirme?
-No, no lo harán. –Le volvió a asegurar su amiga con una sonrisita tranquilizadora.- Estaré arriba y si necesitas, algo: Solo escríbelo.
Lily sonrió cuando Marlene le entregó un cuaderno del juego de dos que tenían. Los habían hechizado para poder comunicarse durante esas reuniones. La chica decidió no pensar en el muchacho de lentes que le había enseñado ese hechizo durante su sexto año.
Tomó una última bocanada de aire, tratando de coger valor. y entró.
En la sala de conferencias ya se encontraban casi todos, pudo reconocer Adam sentado casi al otro lado de la sala, él también la notó y le dedicó una enamoradiza sonrisa, la había estado viendo así desde que había aceptado su propuesta de matrimonio y ya empezaba a ponerla incómoda. Después de responderle a su novio con una sonrisa recatada, Lily buscó un asiento en la gran mesa frente a ella.
-Vaya, Evans, pensé que no llegarías. –Escuchó que una voz irónica y molesta le decía.- Gracias por deleitarnos con tu presencia.
Lily reprimió el impulso de lanzarle una mirada asesina (o un maleficio), estaba segura de que lo habría hecho si aquella mujer odiosa y miserable no fuera su jefa. Subió la mirada y se encontró con la mirada fría de Merlina quien la veía con desdén.
-Merlina querida, voy a comenzar a pensar que te pagan extra solo para que me tomes el tiempo en cada reunión. –Respondió Lily con una sonrisita hipócrita.- O pensaré que te agrado demasiado y por eso pareces estar solo pendiente de mí.
-No te halagues demasiado, Evans. –La voz de Merlina era dura y hostil.- No a todos nos gustan tus comentarios inteligentes, solo a tus lectores.
Sin decir otra palabra, la mujer se alejó de Lily y tomó lugar junto al resto de los jefes. La pelirroja suspiro con pesar, algo le decía que sería una junta muy larga.
Pero se equivocó. Al principio empezó como todas las reuniones mensuales, la charla sobre los objetivos de El Profeta, sobre lo afortunados que eran por trabajar ahí y más charla motivacional. Después empezaron a hablar individualmente sobre todos los reporteros y columnistas que estaban ahí sentados. Para su suerte nadie, salvo Merlina obviamente, tuvo nada negativo que decir sobre su desempeño ese mes. Claro que solo habían pasado quince minutos, aun quedaba tela por cortar.
De repente su atención fue atraída al ver la caligrafía de Marlene aparecer en una de las hojas de su cuaderno especial.
"Lily, ¿había alguna razón específica para que preguntaras por James Potter?"
Se sobresaltó de inmediato al leer eso. Rápidamente vio hacia todos lados como si fuera posible que supieran de lo que estaba hablando. Tomó su pluma muggle y garabateó su respuesta.
"Mckinnon, este es el peor momento para que me preguntes eso. ¡Y no! ¡No hay ninguna razón!"
Lily espero que esa respuesta le bastara a su amiga para dejarla en paz con el tema pero…
"Bien, si no hay ninguna razón entonces explícame que hace en la entrada del edificio pidiendo hablar contigo."
-¿Qué? –Preguntó, atónita y más alto de lo que había querido.
Varias personas voltearon a verla confundidos pero ella apenas pudo dedicarles una sonrisa de disculpa. Trató de escribirle una respuesta a Marlene pero sus manos no le estaban funcionando, ¡ni siquiera sabía que decir! Empezó a sudar y su corazón a latir rápidamente.
"¡Pues dile que se largue de aquí!" –Escribió luego de salir del momentáneo shock.- "¡Yo no quiero hablar con él! ¡Desaparécelo!"
"¿Me crees idiota o que?"-Respondió Marlene a través del cuaderno.- "¡Ya lo intenté pero es James Potter, no se dará por vencido tan fácil!"
Lily gimió con aflicción, sabía que su amiga tenía razón. Para ese entonces sus compañeros y jefes podían estar hablando de la cosa más importante del mundo y ella no estaría prestando ni la más mínima atención.
"Por; Merlín, ahora está usando un hechizo de levitación para mandar notitas por la ventana…"
Lily bufó fastidiada. ¿Qué edad tienes, Potter? ¿Once?
"¿Y que dice el idiota?"
"Lo transcribiré, dice: 'Evans, Marlene me dijo que estás en una reunión pero de verdad, de verdad, necesito hablar contigo."
El pulso de Lily se aceleró al leer su insistencia. Por un pequeño segundo se preguntó si tal vez Potter en serio tenía que hablar algo importante con ella… Pero desechó la idea de inmediato, por supuesto que no tenía que hablar nada importante, simplemente quería amargarle la vida, como siempre.
"No le respondas." –Escribió en la libreta mágica.- "Ignóralo y eventualmente se irá."
Eso era algo que no se había creído ni por un segundo pero no estaba de más intentar.
"Sí, claro." –Le respondió su amiga.- "Envió otra: 'Evans, ¿recuerdas cuando te presté mis apuntes de transformaciones en sexto año? Pues es hora de devolverme el favor: habla conmigo.' "
"¡Mar!, ¡Deja de enviarme lo que dice! Tengo que concentrarme aquí."
"Lily, no creo que vaya a detenerse, ¿Por qué no le digo que lo verás cuando salgas y…?"
Lily ni siquiera dejo que Marlene terminara de escribir su pregunta para darle una respuesta.
"¡NO! No voy a caer en sus estúpidas trampas, no voy a verlo y se acabó."
"¿Por qué tienes que ser tan molesta?"
"¡Molesto es él!"
"Otra nota: 'Se que amas hacerme rogar, Evans pero por favor madura y baja a hablar conmigo.' "
¿Qué diablos? ¡Otra vez dándole órdenes! ¿Pero quien rayos se creía?
-¡Imbécil!
Había olvidado casi por completo que estaba rodeada por otras personas cuando exclamó eso. Sintió con horror como todos se le quedaban mirando entre sorprendidos y confusos, sintió como el color dejaba su cara.
-Yo, eh… Yo…
-¿Algo que quieras compartir con el resto de nosotros, Evans? –Preguntó Merlina con mordacidad.
Lily negó rápidamente con la cabeza. Dudo que te importe saber del insoportable idiota que está intentando contactarme, así que no.
-Disculpen, estaba pensando en voz alta. –Murmuró avergonzada.
-Pues deja de hacerlo.
Merlina le dedicó una última mirada de desprecio antes de devolver su atención al reportero en que estaba enfocada la reunión en ese momento. Lily sintió alivio cuando volvió a estar fuera de las miradas de sus colegas… Pero seguía angustiada.
Volvió a posar la mirada en su libreta y lo que leyó la sorprendió.
"Ya se calló."
"¿Qué?" –Escribió Lily confundida.- "¿Cómo que ya se calló?"
"No ha enviado más notas… Tal vez tenías razón y se rindió."
No había nada que la pelirroja no deseara más que creerse eso, quería pensar que Potter había entendido que no quería hablar con él y se había marchado. Pero sabía que no era así. Por desgracia lo conocía demasiado bien como para creer que se daría por vencido con tanta facilidad. La verdad era que su silencio solo la preocupaba.
Y con razón.
No habían pasado ni cinco minutos desde la nota de Marlene afirmando que James se había rendido cuando Lily observo con horror como una carta con sobre rojo entraba por la ventana de la sala de reuniones. Como era de esperarse, la carta cayó frente a ella y fue en ese momento en que supo que no podía ser nada menos que un vociferador. Sintió nuevamente las miradas de todos los presentes puesta sobre ella. Ay no.
-¡Señorita, Evans! –Exclamó uno de sus jefes.- ¿Qué significa esto?
Lily sabía que si no la abría sería peor así que tragó saliva y con las manos temblorosas, tomó la carta y rompió el sobre. Esta saltó de sus manos y adquirió forma de una boca con dientes y lengua antes de empezar a gritar:
"¡Por amor a Merlín, Evans! ¡Basta de drama, tuvimos un bebé no asesinamos a la Reina muggle! ¡Se que me odias pero necesito que bajes a hablar conmigo de inmediato! ¡No me hagas enviar otra de estas!"
Después de eso la carta se calló para luego prenderse en fuego y volverse cenizas frente a los ojos de todos.
El silencio que le siguió a eso fue el más tenso y desesperante que Lily había presenciado en mucho tiempo. Estaba enojada. No sabía cuanto tiempo había pasado desde que había estado así de enojada. Y "enojo" era una palabra suave para lo que estaba sintiendo. Era tanto así que en ese momento los maleficios imperdonables habían dejado de parecer algo horrible e inhumano.
-Lily… ¿Ese era…?
La voz que había hablado era la de Adam y escucharla fue lo que hizo que Lily saliera del transe en el que había entrado. Se levantó bruscamente antes de que su prometido pudiera terminar de hablar y salió de la sala sin decir una palabra.
Una vez que llegó a la entrada del edificio las únicas palabras que pasaban por la mente de Lily eran "Voy a matarte, Potter." Sentía como la sangre de las venas le hervía y todo el cuerpo le temblaba por la rabia. Salió y lo buscó con la mirada rápidamente, al principio no lo veía y llegó a pensar que se había marchado así sin más.
Pero entonces pudo reconocerlo de espaldas en un callejón cruzando la calle y saber que incluso sin verlo a la cara podía reconocerlo la hizo sentirse incluso más furiosa. Empezó a caminar, casi correr, hacia él.
-¡Potter! –Le gritó cuando ya estuvo bastante cerca.
Él se volteó con una pequeña sonrisa que se desvaneció en el momento en que vio la mirada asesina de Lily.
-¡Evans, escúchame…!
-¡Te voy a asesinar! –Gritó ella llegando a su lado.- ¡Juro por Merlín que ahora sí te voy a asesinar!
-¡Evans, cálmate! –Respondió él, retrocediendo.- ¡Cálmate y déjame…!
-¿Qué me calme? ¿ Me estás pidiendo que me calme? –Lily se sentía totalmente fuera de sí.- ¿Esa es tu forma de calmarme? ¿Avergonzándome delante de todos los que trabajan conmigo?
-¡Hey, no quería llegar a eso pero ayer no me respondiste! –Trató de defenderse rápidamente.- ¡Y tampoco respondías a ninguna de mis notas y…!
-¡Porque no quería hablar contigo! ¡No quiero hablar contigo! Tú… Grandísimo… Idiota… -Le propinaba un fuerte puñetazo en el brazo por cada palabra que decía.- Arrogante… Ególatra…
-¡Auch, Evans! ¡Basta…! –Respondió él tratando de evitar que lo siguiera golpeando.- ¡Demonios, aun sabes como golpear…! ¡Auch!
-¿Esta es otra de tus bromas, no? ¿Es eso? –Preguntó ella con la respiración acelerada.- ¡Tú y tus estúpidos amigos no tienen nada más que hacer sino molestarme!
-Evans, esto no…
-¡Black! ¿Black, dónde rayos estás? –Gritó Lily buscando al otro merodeador con la mirada.- ¡Se que estás aquí, Sirius! ¡Así que no seas cobarde y sal!
-¿Qué? Sirius no está conmigo. –James se apresuro a responder.- Evans, escúchame por un segundo; no estoy tratando de gastarte una broma, yo solo…
Pero no terminó de hablar pues en ese momento Lily sacó su varita de su bolsillo y lo apuntó a la garganta de James. Éste soltó un jadeo de sorpresa y tragó saliva, había estado muchas veces en esa posición para saber que no venía nada nuevo.
-¡Lily! ¡Guarda eso! –Le pidió nervioso.- ¡No estoy jugando! ¡De verdad tengo algo importante que decirte!
-¿Y que es? ¿Ah? –Preguntó sin dejar de gritar.- ¿Qué diablos puede ser tan importante que no pudiste esperar a que terminara mi reunión?
James tomó aire y le dedicó una mirada significativa antes de responder.
-Lily, te presentó a Harry. –Respondió James antes de moverse a un lado para que Lily pudiera ver a un niño que era idéntico a él.- Nuestro hijo.
La mente de Lily se quedó por completo en blanco cuando tuvo frente a ella a un chico que solo pudo recordarle a James cuando estaban en la escuela… Un James con los ojos verdes. Sus ojos verdes.
El niño la veía con una expresión entre nerviosa y asustada pero Lily no reaccionaba, si el día anterior había estado en shock al recibir la llamada de James ahora estaba en un nivel superior a eso. Su corazón desaceleró sus latidos y de repente sintió como si el aire de sus pulmones le faltara pero no podía hacer nada para recuperarlo.
-Em… Hola. –Dijo el chico con una sonrisa algo incómoda.
Lily quiso responderle pero no encontró palabras para hacerlo. Era como si hubiese olvidado como hablar o incluso como pensar algo concreto.
-¿Esto…? ¿Es una broma? –Le preguntó a James con un hilito de voz.- ¿Estás jugando conmigo?
-Vas a tener que explicarme por que todos te preguntan eso. –Le dijo Harry a James, tratando de aliviar la tensión.
Los ojos de Lily se abrieron incluso más al escucharlo responder. No, claro que no era una broma. Era demasiado real, demasiado parecido a James… Demasiado parecido a un bebé que tenía casi 14 años sin ver.
No fue sino hasta que parpadeó varias veces que sintió algo húmedo rodar por sus mejillas y supo que estaba llorando, ella no era de las que lloraba en público pero en ese momento no podía importarle menos. Entonces desde el fondo de su corazón sintió crecer el inmenso impulso de envolver a ese niño en sus brazos y no soltarlo nunca… Pero sabía que no podía hacerlo.
-No puedo creer que estés aquí… –Le dijo con la voz quebrada cuando por fin logró hablar.- ¿Cómo…? ¿Cómo me encontraste? ¡Digo, estoy feliz de que lo hicieras pero…!
-Evans, creo que Harry se sentiría más cómodo respondiendo si tú…
Ella lo miró confundida pero después vio como James miraba su varita, que ahora apuntaba a Harry, y se apresuró a guardarla.
-Disculpa, disculpa… -Se apresuró a decir, pasándose una mano por la cara tratando de limpiar sus lágrimas.- Es que la última vez que te vi eras… Eras un bebé tan pequeño y ahora… ¡Ahora estás inmenso!
Harry y James subieron una ceja y ella ignoró el escalofrío que la recorrió al ver lo idénticos que eran. Lo que había dicho había sonado un poco mal.
-¡O sea no inmenso, inmenso! –Corrigió rápidamente.- Pero grande… ¡Proporcionalmente grande, me refiero! Bueno, sabes de lo que hablo, yo… Ay, lo siento, soy un desastre.
Harry soltó una risita por lo bajo y Lily sintió como su corazón se encogía ante esto.
-¿Estás bien? –Aquella pregunta le salió por puro instinto.- ¿Te pasó algo, tú…?
-No, no. Estoy bien. –Le aseguró Harry con una sonrisa.- Ya sabes, proporcionado y eso…
-De hecho, tiene algo que quiere que firmes. –Intervino James.- Vamos, niño, es tu momento…
-Ah, sí, sí. Cierto. –Respondió Harry como recordando algo.- Solo dame un momento…
Lily observo como su hijo buscaba algo dentro de sus bolsillos. Sentía la mirada de James puesta sobre ella pero aunque hubiese querido verlo no habría podido quitarle los ojos de encima a Harry.
-Aquí está. –Dijo el chico sacando un pergamino del bolsillo de su chaqueta.- Necesito tu firma en esto… No puedo emanciparme sin ella.
-¿Disculpa? ¿Qué? –Preguntó Lily, tomando el pergamino confundida. Por un momento pensó que había escuchado mal.- ¿Emanciparte? ¿De quien? ¿De tus padres?
Harry dudó si responderle por unos segundos y Lily supo que estaba decidiendo si debía decirle la verdad.
-De la tutela del Ministerio, de hecho. -James habló impidiendo que Harry tuviera que hacerlo.- Nunca lo adoptaron.
Lily sintió como el corazón se le caía al estómago al escuchar eso. Volvió a ver a Harry como preguntándole si era cierto y a pesar de que el chico asintió ella no podía creérselo. ¿Cómo es posible?
-Pero…
-Sí bueno, es una historia muy larga y aburrida. –La interrumpió Harry.- Así que si pudieras…
Él apunto hacia el pergamino con la cabeza y Lily asintió rápidamente antes de sacar su pluma muggle del mismo bolsillo donde guardaba su varita. Se apoyó en su propia mano para poder firmar, algo borroso porque le temblaban las manos.
-¡Hey, recuerdo esa cosa! –Exclamó James.- ¿Aun la tienes?
Lily no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa cuando recuerdos de James jugando con su pluma en la sala común de Gryffindor inundaron su mente.
-Listo. –Dijo devolviéndole el pergamino a Harry.- Aquí tienes.
-Genial. –Respondió él con una sonrisa.- Gracias, de verdad.
Ella le dedicó una mirada confundida y algo desesperada también.
-¿Ya? ¿Eso es todo? –Preguntó con un poco de aflicción en su voz.- ¿Necesitas algo más o…?
-Em, no, no te preocupes. Con esto estoy bien.
Lily tragó saliva, preocupada. No quería que se fuera, acababan de conocerse, todo había sido demasiado rápido…
-Solo tengo que llevar esto al Ministerio para poder tener mi audiencia mañana…
-¡Yo puedo llevarte! –Le dijo ella sin pensarlo.- El Ministerio está cerca, no tengo problema en acompañarte.
-¿No tienes una reunión a la cual volver? –Preguntó James confundido.
De hecho sí y sabía que debía hacerlo si no quería perder su trabajo pero… Por primera vez en años su trabajo había pasado a segundo plano. Esto era más importante.
-No, no... Ellos estarán bien sin mí. –Le aseguró a Harry con una sonrisa.- De verdad puedo acompañarte, puedo hacerlo.
-Yo también puedo hacerlo. –Dijo James rápidamente.- Ya te traje hasta aquí, tampoco tengo problema.
Por favor, Potter, déjame esto aunque sea…
-Emm… -Harry dudó por unos segundos y miró a sus padres simultáneamente antes de ver solo a Lily.- ¿Estás segura de que puedes acompañarme?
-¡Sí! –Respondió ella de inmediato.- 100% segura.
Él le sonrió antes de voltear hacia James que lo veía expectante.
-¿No te molesta, cierto? –Le preguntó Harry a su padre.
James dudo por unos segundos con una mirada algo… ¿Triste? Lily no pudo estar segura porque rápidamente la cambió por su típica mirada despreocupada y confiada.
-Naaa, no te preocupes. –Respondió con tranquilidad.- Tengo cosas que hacer en… Ya sabes, por ahí.
Harry asintió sin dejar de verlo. Se mantuvieron la mirada durante unos segundos haciendo sentir a Lily como si estuviera de más, cosa que no le gustaba para nada.
-Bueno… Gracias, James, de verdad. –Le dijo Harry con una pequeña sonrisa.
-Cuando quieras, niño. –Respondió James con una inmensa sonrisa.- Oye y al final no pudimos ver los videos del mundial así que… Bueno, ya sabes donde vivo, puedes pasarte cuando quieras y… Pues los veremos.
Lily dudaba pero conociendo a James estaba casi segura de que hablaban de Quidditch.
-Ah, de acuerdo. –Dijo Harry con una risita.- Un día de estos tal vez vaya.
-Perfecto. –Asintió el Potter mayor sin dejar de sonreír.
Harry también asintió antes de empezar a caminar hacia Lily quien le sonrió inmensamente, no podía creer lo feliz que la hacía que hubiese aceptado irse con ella.
-Adiós, James. –Se despidió el niño moviendo la mano.
Él respondió con un asentimiento de cabeza y finalmente Harry y Lily salieron del callejón para empezar a caminar hacia el Ministerio.
La pelirroja hubiese deseado que el Ministerio quedara más lejos, mientras más tiempo pasara con Harry mejor para ella, había millones de cosas que quería preguntarle, mucho que quería saber… Pero no decía nada. Caminaban en silencio, podía sentir que para él era incomodo pero para ella era perfecto. No quería hablar porque sentía que si lo hacía rompería toda la ilusión, que se despertaría de un sueño que ni sabía que quería tener… Pero que ahora no se sentía capaz de dejar ir.
Al final, posiblemente incapaz de seguir aguantando el silencio, fue Harry quien hablo.
-¿Estás segura de que no tendrás problemas? –Preguntó el chico con timidez.- Por no volver a la reunión…
-Sí, estoy segura, de verdad. –Mintió. Luego dijo más para ella misma que para él- Además supongo que así será más difícil para Adam pedirme que le devuelva el anillo…
-¿Qué? ¿Se van a casar? –Preguntó Harry sorprendido, haciéndola sobresaltar.- ¿Hablas en serio? Pero siempre dices que no te casaras hasta los cuarenta y cinco.
Lily sonrió y su pecho se lleno de orgullo al escucharlo decir eso. Solo había una forma de que Harry pudiera saber eso.
-¿Lees mi columna? –Preguntó de manera soñadora.
-¡Por supuesto! –Respondió él con una sonrisa.- ¡Es la mejor columna del mundo!
Ella no podía dejar de sonreír de felicidad. Sentía que esa era la mejor crítica que le habían hecho en toda su vida como escritora.
-La leo todos los días que sale. –Siguió contándole Harry.- La he leído desde que empezaste a escribirla… Bueno, excepto por esos meses que viví en Edale, es un pueblo muy alejado y El Profeta no llega hasta allá… Eso fue justamente por lo que pedí que me trasladaran.
Lily dejó de sonreír para verlo confundida. ¿Unos meses? ¿En cuantos lugares había vivido?
-Bueno eso y el hecho de que mis padres adoptivos vendían pociones ilegales.
Ella lo miró boquiabierta y horrorizada cuando lo escuchó decir eso. Tiene que estar jugando conmigo. Disminuyó la velocidad de sus pasos haciendo que Harry volteara a verla.
-¡Pociones medicinales! –Aclaró, como si eso pudiera mejorarlo.- Pero ilegales al fin y al cabo…
-Espera, Harry, yo… -Sacudió la cabeza, totalmente desconcertada.- Em, estoy un poco confundida… -Suspiró.- Cuando naciste una mujer de servicios sociales habló conmigo y me aseguró, me prometió de hecho, que había una lista de espera y que no tendrían problema en encontrarte una familia.
Harry borró también la sonrisa de su rostro y bajo la mirada. A Lily no se le escapó la expresión afligida que atravesó el rostro de su hijo y sintió como se le hacía un nudo en el estómago. No, por favor no estés triste…
-Bueno, la cosa es que… -Empezó a decir Harry luego de unos segundos.- Nadie sabe muy bien porque pero… Desde pequeño mi magia siempre estuvo muy descontrolada.
-¿A que te refieres?
-¿Sabes como los niños siempre queman pequeñas cosas? ¿O hacen crecer flores? –Preguntó Harry y Lily asintió.- Bueno, yo podía hacer eso desde bebé. A los 5 años me subí al techo del orfanato porque otro niño me estaba molestando.
Lily lo miro impresionada, y algo orgullosa secretamente. Requería mucha magia y experiencia poder aparecerse, pensaba que era algo imposible para los niños.
-Y bueno, cuando finalmente pude controlar mi magia tenía como 10. –Se encogió de hombros.- Casi nadie adopta niños de esa edad, la mayoría quiere un bebé.
Entonces el chico esbozó una sonrisa algo amarga.
-Bueno, no todos obviamente.
Lily le desvío la mirada, sintiéndose increíblemente culpable al entender el doble sentido en sus palabras. Se lo merecía, por supuesto que sí. Al no recibir respuesta, Harry aceleró su paso y empezó a caminar delante de ella.
Dieron la vuelta a la cuadra y entonces se encontraron frente al Ministerio. Lily entro en pánico. El camino se había hecho demasiado corto y aun había millones de cosas que quería decirle.
-¡Solo para que lo sepas! –Le dijo a su hijo sin pensar, alcanzándolo y poniéndose frente a él para evitar que entrara al edificio.- No es que no quisiera un bebé es solo que… Bueno, solo era una niña cuando tú…
-¿No tenías como 18 o algo así? –Preguntó él con amargura.
-Pues sí pero… -Ella suspiró, no sabía que decir solo quería ganar tiempo.- Acababa de graduarme, no tenía dinero ni trabajo, yo…
-Ya debería entrar. –La cortó Harry.- Quiero volver a casa temprano, mi tutor me dejo tarea.
¿Tutor? ¿Ni siquiera iba a Hogwarts? Pero por supuesto que no, se hubiese enterado si un niño idéntico a James Potter asistía a su antigua escuela.
Quería preguntarle pero entonces Harry le pasó por un lado y empezó a caminar hacia la entrada. Ella se apresuró a seguirlo.
-¡Hey! ¿No crees que tal vez deberías esperar? –Le preguntó tratando de mantener su ritmo rápido de caminar.- Ya sabes, ver si alguien te adopta, puede que exista esa posibilidad…
-¿De verdad crees que si no quisieron a un niño querrán a un adolescente? Porque yo no.
-Sí, de acuerdo puede que tengas razón. –Admitió Lily, realmente se sentía como una idiota.- ¡Pero es que aun eres un niño, Harry! Solo tienes 13…
-Casi 14.
-Exacto, casi 14. Y se que a esa edad pensamos que lo sabemos todo pero créeme que no es así.
-Oh, sí te creo, en serio.
Su tono era realmente hiriente y a pesar de que ella sabía que le hablaba así para que lo dejara en paz, no quería dejar de insistir.
-Estoy segura de que hay un montó de cosas que no has considerado, ¿Sabes dónde vivirás o si seguirás estudiando? –Él no le contestó, solo siguió caminando como si ella no estuviera ahí.- ¿O de donde sacaras dinero? Harry, escúchame…
-Mira no te ofendas. –El chico se detuvo para mirarla a los ojos, tenía una expresión seria y fría.- Pero la verdad es que no he tenido una madre en toda mi vida… No necesito una ahora.
Lily había recibido algunos hechizos realmente dolorosos a lo largo de su vida… Pero nada le había dolido tanto como eso. Tragó saliva y no dijo más nada, sabía que si seguía hablando empezaría a llorar… Y de todos modos eso no haría que el chico cambiara de idea. Bien, me rindo.
-Fue un placer conocerte. –Le dijo Harry con tono de despedida.
-No, el placer fue mío de verdad….
Pero él ni espero por su respuesta, simplemente se dio media vuelta y empezó a caminar hacia la entrada del Ministerio.
Lily observó como su hijo se alejaba de ella con un dolor horrible en el corazón y lágrimas en los ojos. Quería seguirlo, era lo que más quería en el mundo… Pero no tenía el valor. Así que simplemente lo dejo ir.
¿Les gusto? ¡Ojala que sí! ¿Piensan que Harry fue muy cruel con Lily? Déjenme saber que piensan en un review!
PREGUNTA: La cosa es que como habrán notado este Fic tiene clasificación K porque a pesar de que tenía pensado escribir algunas escenas subidas de tono *wink wink* estas serán muy pocas así que no sentía que fuera M. Sin embargo quiero saber, ¿si voy a escribir algunas escenas así tengo que cambiar la clasificación del fic? ¿O basta si pongo un aviso al principio de ese capítulo específico? ¡Amaré mucho a quien pueda responderme esta pregunta, gracias!
