Nota de autor: Gracias por los comentarios y favoritos ¡Los amo! Por cierto, especial agradecimientos a mi hermana mayor, que diseñó la portada de este esta historia.
¡Hoy aparece nuestro querido conejito! Creo que les va causar mucha gracia. Hice lo posible para complacer a las fans JackXBunny, pero este fic sigue siendo PitchXJack.
Espero sigan disfrutando el fic.
Ninguno de los personajes o canciones de este fic me pertenece. Son de Disney, DreamWorks y del gran William Joyce.
Enredados en el Frío
Mi Sueño Ideal
-No es posible… ¡Sí lo hice! -exclamó emocionado Jack, después soltó un jadeo- No es posible, lo hice-dijo con incredulidad- ¡No es posible! ¡Lo hice! –gritó a todo pulmón mientras reía y saltaba, cuando se calmó un pensamiento le golpeó la cabeza-Mi padre estará furioso…
-No es tan malo, ojos que no ven, corazón que no siente ¿verdad? –trataba de calmar su consciencia el peliblanco, sentado sobre una roca en medio de un río, sosteniendo entre sus manos unas flores que flotaban hacía unos segundos sobre la superficie del mismo, hacía lo posible para evitar congelar algo.
Por otro lado Pitch lo veía desde lejos recostado sobre un árbol, completamente aburrido.
-¿Qué voy a hacer? Esto lo destrozará –ahora estaba en medio de una cueva oscura abrazando sus piernas y meciéndose por la desesperación.
Pitch lo miraba desde la entrada de la cueva.
-¡Esto es muy divertido! ¡Whoooo! –gritó Jack mientras corría por todas partes, a su paso pateó una pila de hojas que estaban al lado de Pitch, como consecuencia todas cayeron sobre él.
El pelinegro simplemente se estaba examinando las uñas de forma distraída, hasta que recibió esa indeseada lluvia de hojas.
-Soy…un pésimo hijo. Voy a volver –anunció mientras estaba parado sobre la rama de un árbol, apoyando su frente contra el tronco del mismo.
Pitch solo lo veía de lejos, no brindando algún apoyo o palabra reconfortante.
-¡No voy a volver jamás! –declaró con fuerza mientras hacía una media luna que lo terminó haciendo caer y rodar por el suelo, pero a él no le importaba llenarse el cabello y la ropa de hojas y tierra-¡Whooo!
-¡Soy un ser humano despreciable! –dijo recostado boca abajo sobre un prado lleno de césped y flores. Pitch estaba sentado a su lado recostando su cabeza en su mano derecha, todavía aburrido y sin decir nada.
-¡WHOOOOOO! ¡QUÉ… GRAN… DÍA! –gritó mientras volaba en círculos alrededor de un árbol enorme, con su cayado en mano dejaba un poco de escarcha de nieve en las hojas y en el tronco. Con la espalda recargada en el tronco de dicho árbol, estaba Pitch con una expresión molesta y los brazos cruzados. En sus hombros y cabeza también había escarcha de nieve que Jack hacía caer.
Al final, se ve a un peliblanco abrazando sus piernas y hundiendo su cabeza entre sus rodillas, llorando de tristeza. Frente a él está volando Hadita, dándole palmaditas en sus manos tratando de reconfortarlo. A paso tranquilo, y con las manos detrás de su espalda, se le acerca Pitch. Al considerar que estaba a una distancia decente del muchacho, se aclaró la garganta para llamar su atención, luego se agachó a su altura para poder hablar con él.
-Oye, creo que es obvio que ahora te encuentras en una guerra contigo.
-¿Qué? –preguntó confundido Jack levantando la cabeza, prestándole atención a Pitch.
-Obviamente solo tengo algunas piezas –comentó con un tono desinteresado mientras se enderezaba-Padre sobreprotector, un viaje prohibido, es bastante delicado….Pero yo calmaré tu consciencia. Esto es parte de crecer, algo de rebeldía, algo de aventura, es necesario y sano también –a medida que hablaba Hadita se le acercaba con una mirada de advertencia, el pelinegro solo se la sacudió de encima con la mano.
-¿Eso crees? –sonrió esperanzado y quitándose todo rastro de lágrimas de la cara.
-Lo sé. Ya no te agobies con esto, créeme. Tu padre se lo merece ¿no?
Jack negó con la cabeza.
-¿Que le rompes el corazón y estrujas su alma? ¡Claro!... Pero es algo que tienes que hacer.
-¿Romper su corazón? –la esperanza fue remplazada con angustia.
-En dos –contestó como si nada mientras arrancaba un fruto de un arbusto.
-¿Estrujar su alma? –tomó su cayado, el cual Pitch se lo había traído "amablemente", entre sus manos, apretándolo con fuerza como si fuera una manta de consuelo.
-Como una uva –dijo, apretando el fruto entre sus dedos índice y pulgar.
-Lo lastimaría mucho…Tienes razón –con el bastón como soporte se levantó del suelo, sin embargo continuaba cabizbajo, reflexionando las palabras de Pitch.
-La tengo, cierto. Qué pena…-manifestó con un falso tono adolorido mientras colocaba una mano sobre su pecho simulando dolor. Después soltó un suspiro- Escucha, esto me duele mucho, pero…Te libero del trato –dijo dejando de lado su actuación y alejándose del joven.
-¿Qué? –cuestionó incrédulo Jack, despertando de sus reflexiones.
-Así es, no me lo agradezcas. Hay que dar la vuelta y te guiaré a casa. Ahí tienes tu palo, toma tu pájaro –dijo mientras agarraba a Hadita, de forma no muy delicada, con su mano y la colocaba en el hombro de Jack, después rodea al muchacho con un brazo y lo obliga a avanzar con él-Yo recupero mi bolsa, tú y tu padre trabajan en una relación basada en confianza y… ¡Voilà! Olvidamos que todo esto pasó.
-¡No! –declaró apartándose de él y mirándolo de forma decidida- Quiero ver esos copos de nieve.
-¡Ay, por favor! ¿Qué tengo que hacer para que me des esa bolsa? –Pitch ya estaba al borde de la frustración.
Jack le apuntó con su cayado y dejó que un poco de sus poderes lo hicieran brillar para hacerlo ver más amenazante. A su lado Hadita mandaba miradas asesinas al pelinegro.
-Usaré esto –le advirtió.
Sin embargo, ambos se distrajeron al oír el crujido de unas ramas y hojas. Al voltear la mirada, notan como un arbusto se agita de forma brusca.
Jack no pude evitar soltar un jadeo del susto y saltar detrás de Pitch. Abrazándose al cuerpo del pelinegro con sus piernas y una mano alrededor del cuello, mientras que la otra, temblando, apuntaba su bastón en dirección al arbusto.
-¿Serán rufianes? ¿Vienen por mí? –preguntaba desesperado y agitándose. Hadita se agarraba con fuerza de su sudadera.
Del arbusto salió un pequeño y tierno conejito gris que veía confundido a las figuras frente a él.
-Quieto…Quizá pueda olfatear el miedo –se burló Pitch del muchacho por su exagerada reacción.
-¡Oh! –exclamó simplemente, luego empezó a reír de forma nerviosa mientras se bajaba de la espalda de Pitch-Lo siento. Es que me siento un poco nervioso. –le dirigió una sonrisa arrepentida al mayor.
Entretanto, Pitch se acomodaba sus ropas y una idea se le vino a la cabeza: Si así reaccionaba el peliblanco ante la simple idea de que lo atacara un ladrón… ¿cómo sería si viera a uno de verdad?...o tal vez a más de a uno.
-Me parece mejor evitar a rufianes y a ladrones ¿verdad?
Jack continuó riendo nervioso.
-Sí, pienso eso también –respondió finalmente.
Después de un breve silencio Pitch habló con un tono más animado.
-¿Tienes hambre? Conozco un lugar para almorzar.
Más relajado y curioso Jack preguntó:
-¿Dónde?
-¡Ah! Tú descuida. Lo sabrás cuando lo huelas –mencionó mientras agarraba el cayado de Jack y lo jalaba junto con el dueño del mismo para guiarlo.
En otra área del bosque, Sandy continuaba buscando a Pitch con la ayuda de sus sabuesos hechos de arena dorada. El trabajo sería más sencillo si Pitch utilizara sus poderes, así podría rastrear su magia, pero su objetivo era más inteligente de lo que pensaba.
En una de las ramas de un árbol, había otro letrero de "Se Busca" de Pitch, solo que estaba vez la imagen del ladrón tenía una graciosa nariz respingada. Sandy arrancó el cartel y lo puso frente a sus sabuesos para que reconocieran la imagen. Estos observaron intensamente la imagen hasta que la grabaron en su memoria, luego tomaron la hoja de la mano de Sandy y empezaron a hacerla pedazos, mostrando el mismo enojo de su amo por el ladrón.
Sandy se rio silenciosamente por la acción de sus sabuesos. Más tarde continuaron la búsqueda, pero después de un largo tiempo sin algún resultado decidió que lo mejor sería dividirse. Soltó a sus sabuesos y todos tomaron diferentes direcciones. Sandy también tomó un camino y se apartó del lugar.
Uno de los sabuesos más grandes olía el suelo con ansiedad, esperando ser el primero en encontrar al bandido y complacer a su amo. Se detiene de forma abrupta al oír unos pasos no muy lejos de donde estaba, tal vez era el ladrón. Así que decidió tenderle una emboscada. Se escondió detrás de una roca que era lo suficientemente grande para ocultarlo y tomó la rama de un árbol entre sus dientes para jalarla y mejorar su disfraz, sin darse cuenta que lo único que había hecho era formar la imagen de otro perro.
Cuando la persona se aproximó lo suficiente, saltó hacia adelante y listo para atacar. Grande fue su sorpresa cuando descubrió que a lo único que había sorprendido era a un joven hechicero. Ni siquiera trató de ocultar su decepción.
Por otro lado, Ombric trataba de recuperarse del susto que le causó el can.
-Ah, una creación de Sandman –se tranquilizó. Pero al darse cuenta de que el ser mágico no estaba con él empezó a preocuparse-¿Y tú dueño?...Jack… ¡Jack! –sin perder el tiempo, giró y corrió en dirección a la torre, dejando atrás a un confundido sabueso de arena mágica.
Ombric corría lo más rápido posible No era posible que después de todos estos años Sandman encontrara, de nuevo, a su flor y se la arrebatara. Había tomado todas las medidas alcanzables para evitar esto ¡Era imposible!
Al llegar frente a la torre empezó a gritar:
-¡Jack! ¡Necesito que invoques el viento! –trataba de sonar relajado, pero sus jadeos solo mostraban lo nervioso que estaba. Ninguna respuesta recibió -¿Jack? -ni tampoco sintió el viento rodeándolo como siempre lo hacía para elevarlo. Eso no era una buena señal para él.
Todavía no podía arriesgarse a usar sus poderes, por lo que tendría que recurrir a otro método para subir a la torre. Corrió hacia el otro lado de la estructura y arrancó unas plantas de la pared, después retiró unas piedras para revelar una puerta secreta. La abrió y al entrar lo recibió una escalera de madera en espiral, la cual comenzó a subir a toda prisa. Al llegar a los últimos escalones, estiró los brazos hasta encontrar una baldosa que estaba floja y empujarla para después moverla a un lado. Una vez en la torre empezó a llamar al joven.
Revisó en su habitación, en su cama, en el armario e incluso detrás de las cortinas.
-¿Jack?... ¡Jack!– Ombric no sabía que hacer ¿Dónde estaba el muchacho? Trató de calmarse y pensar con la cabeza fría, pero era difícil, nunca pensó que se enfrentaría a esta situación.
De pronto, captó un brillo por el rabillo del ojo. Al parecer, al haber arrancado las cortinas, la luz que se filtró había golpeado algún objeto que la refleje en dirección a su cara, sin embargo ¿qué podía haber debajo de ese escalón que reflectara la luz?
Se acercó a la escalera y arrancó el último escalón de abajo con toda sus fuerzas, mostrando que ahí escondida había una bolsa de cuero negro. La agarró con las manos e inspeccionó el interior de la misma, descubriendo… ¡La corona del príncipe! De un solo movimiento, la soltó lo más lejos posible de él, como si su toque le quemara las manos cual fuego ardiente.
Esto en definitiva no era una buena señal ¿Quién entró a la torre? ¿Quién trajo esa corona? ¿Jack la había visto? ¿Recordaría algo y se había ido? Debía saber el causante de todo esto.
Recogió la bolsa de nuevo y continuó inspeccionándola. Había arena negra dentro de ella, y si esa no era una pista suficiente para él, doblado estaba ese cartel de "Se Busca" de Pitch Black.
Una vez reconocido el responsable de esto, Ombric fue a su habitación y sacó una daga de un cajón. Le enseñaría a ese hombre a no llevarse lo que no le pertenece.
-Sé que está por aquí en algún lado…-decía Pitch mirando a su alrededor, detrás de él iba Jack con su cayado apoyado sobre su hombro derecho, Hadita en el izquierdo, y su mano libre en el bolsillo delantero de la sudadera- ¡Ah! ¡Ahí está! –exclamó de la emoción sabiendo que dentro de poco pondría su plan en acción-El Patito Modosito. Tranquilo, es muy pintoresco. Perfecto para ti. No quiero que te asustes y te arrepientas de este viaje –informó con un tono casual.
-Bueno…los patitos son lindos –Jack amplió su sonrisa y se relajó más.
-¡Hurra! –dijo Pitch para hacer que el joven baje más la guardia, al parecer lo logró, valió la pena ponerse en ridículo. Ambos caminaron hacia el restaurante y "amablemente" Pitch le abrió la puerta a Jack para que entrar primero, después lo siguió-Garçon, deme su mejor mesa –cuánto disfrutaría esto, y vaya que lo hizo.
La cara de Jack no tenía precio para Pitch, estaba totalmente asustado, pues frente a ellos había un montón de ladrones, bandidos, asesinos, ratas, y lo que parecía ser un pulpo mutante cocinándose en una olla. Su reacción instantánea fue sujetar con ambas manos su cayado y apuntar a todo al que se atreviera a acercarse a él. Hadita se apretaba más contra el cuello de su amigo horrorizada. Pitch se divertía del estado de pánico del joven, decidió presionar un poco más las cosas empujándolo al interior del restaurant.
-¿Hueles eso? Anda, inhala hondo por la nariz. Deja que se impregne el olor ¿A qué huele? Creo que una parte huele a hombre apestoso y la otra huele a hombre súper apestoso. No sé por qué, pero el olor me hacer pensar en el olor marrón ¿Tú que dices? –le pregunta brindándole su sonrisa más espeluznante.
Jack soltó un pequeño grito cuando alguien le arrancó un cabello de la cabeza. Salió corriendo lejos del agresor.
-Es blanco su cabello –comentó con simpleza el hombre que sostenía el cabello y lo examinaba.
-Así le gusta –respondió Pitch encogiéndose de hombros. Decide presionar un poco más la situación, se agachó a la altura del hombre con el cabello de Jack y le habló a su joven acompañante, que ahora caminaba de espaldas, en voz alta-¿Tienes sangre en el bigote? ¡Oye, mira esto! ¡Hay sangre sobre su bigote! ¡Eso es mucha sangre! –hablaba como si se tratara del clima.
Jack se encontraba al borde de un ataque de pánico ¡Estaba rodeado!
-Oye, creo que estás algo pálido…Tal vez quieras ir a casa, para que descanses. Es lo mejor, Frost –rodeó con un brazo los hombros del muchacho para hacerlo caminar hacia la salida- Esta taberna es cinco estrellas, y si es demasiado para ti, pues tal vez estés más seguro en tu torre.
Justo cuando iban a alcanzar la salida, la puerta es bruscamente cerrada frente a ellos por un hombre muy grande y fornido. La mano con la que cerró la puerta sostenía otro cartel de "Se Busca" de Pitch.
-¿Eres tú? –preguntó el hombre apuntando al cartel.
Pitch y Jack miraron el papel. Uno de los dedos del hombre cubría la nariz del dibujo. Pitch lo levantó, revelando que esta vez alguien le había dibujado una nariz alargada como la de Pinocho.
-Esto ya es crueldad –dijo indignado.
-Es él en persona –anunció otro hombre de gran tamaño, cuyo cuerpo estaba cubierto por una capa y su cara escondida por la capucha de la misma –Tú, trae a los guardias ¡Pronto! –ordenó a una persona al azar. Este obedeció de inmediato. El encapuchado tomó del cuello de la camisa de Pitch y con su otra mano amenazó a Pitch con un boomerang –Esa recompensa va comprarme otro boomerang.
Otro bandido jaló a Pitch apartándolo del encapuchado y de Jack.
-¡Yo quiero la recompensa! –exclamó.
Otro le arrebató al pelinegro.
-¿Qué hay de mí? Soy pobre ¡Apártense!
Todos empezaron a pelearse por Pitch. En el centro de la taberna se concentró el conflicto, dejando a Jack de lado, pero no por mucho tiempo. Trató de atravesar la multitud, de alcanzar a Pitch, sin embargo todos esos grandulones lo apartaban con facilidad.
-¡Alto! ¡Hey! ¡No lo lastimen! – Al ver que razonar no funcionaba, comenzó a golpear la espalda y cabeza de esos bandidos con su bastón -¡Devuélvanme a mi guía!
-¡Caballeros! ¡Por favor! –trató de hablar calmadamente Pitch ¿pero quién puede hablar con calma cuando le están jalando en diferentes direcciones las extremidades del cuerpo?
-¡Rufianes! –intentó llamar su atención. Sin cambio alguno, Jack se cansó de ser ignorado y decidió usar sus poderes. Agarró con fuerza su cayado, apuntó y disparó un rayo de hielo en dirección a uno de los ladrones, congelándolo.
Todos detuvieron sus acciones al ver asombrados a uno de sus colegas congelado, después al causante de ello.
-¡Bájenlo! ¡Oyeron!
Ahora sí que tenía la atención de todos.
-¡Agh! Escuchen. No sé dónde estoy ¿saben? Y quiero que él me lleve a ver los copos de nieve luminosos, porque he pasado mi vida esperando verlos algún día… ¡Tengan compasión! ¿Ninguno tuvo un sueño alguna vez? –preguntó desesperado por algo de empatía por parte de los oyentes.
Uno de los hombres colgó a Pitch en las astas de la cabeza disecada de un venado, entretanto, el hombre encapuchado se acercó de forma intimidante en dirección a Jack, con su boomerang en mano. A cada paso que daba, el peliblanco retrocedía, hasta que la barra detrás de él lo detuvo, estaba cara a cara con ese bandido.
-Yo…algún día…soñé –dijo el extraño mirando al vacío. Lanzó su boomerang al otro lado de la habitación, golpeando la pared que estaba detrás de un hombre encadenado a un banco y que sostenía un acordeón de manera distraída, pero ante el ataque lo sostuvo firme y empezó a tocar. Y Pitch creía que su día no podía ser más raro.
"Soy maloso, pavoroso,
Mi gesto es horroroso
Mis manos no están del todo limpias [cantó mientras se apartaba y señalaba una silueta en el piso, mostrando la escena de un crimen, Jack se apartó de esta]
Pero aunque me vea vil
Con mi boomerang y mi perfil
Yo siempre quise ser el Conejo de la Pascua [se quitó la capa revelando su apariencia animal]
En la primavera repartiendo canastas [empieza a hacer malabares con unos huevos pintados]
Decorando firme y sin parar
Si prefiero que de miedo
Mi dominio mi instrumento [le enseñó un huevo sin decorar a Jack y luego la velocidad con lo que lo pintaba con su pincel. Todos le aplaudieron cuando mostró su obra maestra]
¡Gracias!
Porque en el fondo tengo un sueño ideal
Un sueño ideal, un sueño ideal [empiezan a hacer coro todos]
Y no soy tan cruel y fiero en realidad
Si me gusta romper huesos
Pero tengo muchos sueños
Y como todos tengo un sueño ideal
[Fuera de la taberna se ve a Ombric aproximándose]
Tengo cicatrices feas [le empezó a cantar otro hombre a Jack]
Y aquí escurro un flujo
Y ya ni hablar de mi fisonomía
Tengo un dedo más aquí
Y mi bocio y mi nariz
Mas quiero que el amor llegue a mi vida [le entrega un flor a Jack y este queda enternecido]
Me imagino con la dama elegida
En un botecito ir a remar
Aunque sea un sinvergüenza quiero amor y no la guerra
Porque en el fondo tengo un sueño ideal [Hace que un viejecito borracho y colgado de una cuerda, disfrazado de cupido, "vuele" alrededor del lugar. Pitch no lo podía creer]
Mi sueño ideal, mi sueño ideal [coro]
Sé que reinara el romance de verdad
Y aunque tenga un rostro horrible
Soy un soñador sublime,
Y como todos tengo un sueño ideal
Tor quisiera ser un buen florista
Gunther quiere ser decorador
Ulf un mimo es
Y Attila hornea que hay que ver
O tejer, remendar, marionetas manejar
Y Vladimir con unicornios es feliz"
-Solo faltas tú –acusó el conejo gigante a Pitch.
-¿Perdóname?
-¿Cuál es tu sueño? –preguntó el enamoradizo mientras lo baja.
-No, no, no. Lo siento, amigos. Yo no canto –cientos de armas lo amenazaron.
"Yo no sueño tan bonito [empezó a cantar y a bailar Pitch sobre la barra]
No soy tan sensitivo
Quiero un lugar oscuro y sereno
Un castillo aquí y mi palidez relucir
Rodeado de montones de dinero [todos lo vuelven agarrar de las extremidades y a lanzar a todos lados]
Mi sueño ideal, mi sueño ideal [Cantó Jack alzando su mano]
Los copos de nieve ver brillando al compás [todos le celebraron]
Cada hora más me alegra de mi torre no estar cerca [Ombric mira toda la situación desde la ventana boquiabierto]
Y como todos tengo un sueño ideal
Un sueño ideal, un sueño ideal
Pues no somos tan distintos en verdad,
Un grupo ideal.
Dime bruto, perverso y optimista 100 por ciento,
Porque en el fondo tengo un sueño ideal,
Mi sueño ideal, mi sueño ideal, mi sueño ideal
mi sueño ideal, mi sueño ideal, mi sueño ideal
Si en el fondo tengo un sueño ideal."[Conejo y Narizotas ayudan a Jack a subir a una mesa para terminar la coreografía y la canción]
¡Sí! –exclaman todos felices. Jack logra capturar al viejo cupido que cayó del techo. Todos comienzan a reír.
-¡Llamé a los guardias! –anunció el hombre que había ido por los yetis.
Todos lo voltean a ver tensos. Pitch agarra rápidamente a Jack y lo jala para esconderse detrás de la barra, como consecuencia tuvo que dejar caer al viejecito.
-¿Dónde está Black? ¿Dónde está? Sé que está en alguna parte–preguntó el yeti que parecía ser el capitán del escuadrón. Nadie le respondió -¡Búsquenlo! Si hace falta ¡destruyan esta taberna!–ordenó golpeando la barra con su gigante puño.
Pitch, Jack y Hadita se tensaron más por el golpe y las palabras del guardia. Cuando lo creyó oportuno, Pitch alzó un poco la cabeza por encima de la barra para ver lo que sucedía y buscando una ruta de escape, lo único que encontró fueron más guardias yetis entrando por la puerta y a los hermanos Stabbington encadenados detrás de ellos. Pitch se volvió a esconder. La situación no podía empeorar. De pronto sintió una pata en su hombro.
Ambos miraron a Conejo, el cual les indicó con los ojos que lo siguieran. El pooka les mostró una puerta secreta que conducía a un escape subterráneo.
-Anda, ve por tu sueño.
-Eso haré –respondió Pitch.
-Tu sueño apesta, se lo decía a él –dijo señalando a Jack.
Pitch frunció el ceño, pero decidió ignorar al conejo e ir al túnel. Jack se rio a costa del pelinegro. Luego se dirigió al conejo gigante.
-Gracias por ayudarnos –le retribuyó dándole un beso en su rosada nariz y después rascándole detrás de la oreja, provocando que el conejo empiece a golpear de forma rítmica su pata contra el suelo. Ante la reacción, Jack volvió a reírse en voz baja, le dedicó una última sonrisa de gratitud y luego se fue detrás de Pitch.
No describí mucho durante la canción porque la escena es muy complicada, así que lo dejé a su imaginación (lamento ser floja).
Próximo capítulo "Flor Que da Fulgor", habrá mucha acción y un tierno momento.
