Avatar no me pertenece, aunque me gustaría que sí.
Hola a todos, últimamente no había actualizado y chispas de creatividad me han hecho retomar mis historias. Particularmente esta. Debo decir que tengo otros proyectos en mente, algunos de los cuales publicaré en las próximas semanas.
Nieve Taisho: gracias por tus comentarios y espero que te sigan gustando los próximos capítulos de la trama. Estará muy movida =)
Nefertari Queen: me alegra que te guste mucho la historia. Tú eres una excelente escritora y espero que sigas así, tus historias son de las mejores.
Sin más los dejo con este capítulo. Debo admitir que no es de los mejores, pues es una especie de puente para llegar a la verdadera acción en la historia. En el próximo capítulo todo estará más movido
Capitulo #4: Espera…
Habían pasado exactamente 2 años desde la última vez que Aang y los demás habían sabido de Katara y Toph. La vida de ellas había permanecido tanto tiempo en las sombras.
Sokka y Suki habían discutido mucho últimamente, y amenazaban con romper definitivamente su relación, aunque… cuando Suki observaba que Sokka hablaba en serio pedía disculpas y terminaban teniendo sexo. Para Sokka algo sí que había cambiado…
Flashback.
Alrededor de un año atrás Sokka sintió por fin los estragos de la partida de Toph. Había sido invitado a presenciar el torneo para escoger al mejor maestro tierra. Sokka se emocionó porque esperaba ver la mejor acción en batalla y dos porque tenía cierta fe en que Toph llegaría. Aunque este último motivo el mismo se lo negaba.
Suki miraba con enojo la emoción de Sokka por esa invitación. Intentó impedir que fuera, pues sabía que eso le impediría pasar más tiempo con él. No lo consiguió. Lo persuadió para llevarla junto a él y, aunque el guerrero accedió Suki seguía pensando que él no debía ir.
El día que estuvieron en el torneo Sokka pasó con el humor descompuesto. No ver a Toph ahí le había puesto deprimido e impulsivo. Suki lo había notado.
-está muy bueno el torneo ¿no es así Sokka?- interrogó la pelirroja.
-no como debería ser- se limitó a contestar.
-¿quieres comer algo mi amor?
-no gracias.
-pero tú siempre tienes hambre…- se alarmó ella.
-dije que no Suki…
Suki calló por un buen tiempo, ya ni lo miró a la cara. El torneo para el joven guerrero se volvió totalmente tedioso. Y Suki por primera vez desde la partida de las dos jóvenes asumió que quizá Sokka no estaba tan preocupado por su hermana.
Fin del flashback.
Para Sokka todo era claro ahora. Se había enamorado de Toph. Y definitivamente no sabría que haría si no la volvía a ver. Pero siempre en su cabeza estaba latente un problema. ¿Qué hay de Suki?
En las celdas de la roca hirviendo algo estaba ocurriendo. Azula se había vuelto una prisionera calmada y astuta. Se mantenía en silencio esperando pacientemente.
Desde hacía ya dos años empezó a idear el plan perfecto de venganza y el cual culminaría para ella con la muerte de Katara. Ella había estado totalmente al tanto de la vida del joven avatar. Había acatado perfectamente las órdenes de su protector para que la creyeran aun loca y no fuera tomada como amenaza. Se había tragado burla de muchos guardias pero al final cada uno de ellos pagaría con sangre las humillaciones, uno por uno.
La puerta hacia su celda fue abierta y de pie en el umbral, vio a la misma persona con la que empezó a idear todo hace dos años. Se enderezó y cogió una postura más digna.
-¡qué gusto verla!
-¿debería decir lo mismo?-interrogó la princesa- hace dos años me has llevado en falsas promesas… ¿Qué le toma tanto tiempo a tu plan?
-solo necesitaba de ciertas personas- se limitó a contestar.
-¿las conseguiste?
-créeme que si… por fin estamos todos reunidos, solo nos faltas tú.
Azula frunció amargamente su cara.
-pues bien…- habló pausadamente- ¿Qué esperas para sacarme de aquí?- gritó
Hubo una gran sonrisa por parte de su acompañante.
-una distracción- se limitó a contestar.
En el palacio del señor del fuego, Zuko se encontraba leyendo millones de tratados de paz, acuerdos económicos, vías de mejoras para la educación, tantas cosas.
Aun pensaba en su madre, mucho pensaba en ella, quizá demasiado. El paradero de su madre le resultaba sumamente obsesivo. Miraba con meticulosidad cada línea escrita en los textos.
La habitación estaba vacía, oscura, callada. Increíblemente casi imperturbable. Por aquellas puertas entró Dong. General de las fuerzas armadas de la nación del fuego.
-¿mi señor del fuego?- hizo una exagerada reverencia y esperó a que Zuko lo autorizara para hablar.
-¿Qué sucede?
-ha llegado un reporte en el que dicen el poblado de Lao Mi se encuentra bajo una gran revuelta. ¿Qué necesita que hagamos mi señor?
Zuko volteó su vista hacia el general totalmente sorprendido.
-¿Qué es lo que espero que hagan?- dijo
-si mi señor- dijo con voz apurada- debemos intervenir cuanto antes…
-¿Por qué habríamos de intervenir?-ahora Zuko sentía curiosidad.
-señor, eso ayudaría a…- Zuko inmediatamente lo interrumpió.
-no veo en que debe meterse mi nación- contestó severamente- Lao Mi no es ni ciudad ni colonia de la nación del fuego, General… Lao Mi es un poblado del reino tierra… y como parte del reino tierra son ellos quienes deben intervenir, no yo, no usted, no nuestro ejército.
El general analizó cada una de las palabras. Dudó antes de volver a hablar- mi señor si ayudamos a Lao Mi ganaríamos su confianza totalmente.
-General Dong, créame cuando le digo que Lao Mi es una de las mayores cooperantes en los tratados de paz. No creo que sea buena idea intervenir, al contrario podría ser un error. 3 años de paz no eliminan los rastros de 100 años de guerra. Discúlpeme por no concordar con usted pero una intervención militar de nuestra nación podría ser tomada como una nueva amenaza.
-¿y entonces que propone que hagamos señor?
-lo único que puedo hacer es avisar al avatar, él sabrá como intervenir- el general siguió ahí un rato mas. Zuko volvió a su trabajo anterior- puede retirarse general…
Dong simplemente asintió y salió disparado por la puerta.
Zuko suspiró e intentó concentrarse en la lectura. Pero algo lo entretenía. ¿Atentados en Lao Mi? Una ciudad pacifica. Algo increíblemente raro estaba pasando. ¿Habría alguien detrás de todo eso? Debía comunicarle a Aang. Cuanto antes.
Estaba a punto de levantarse cuando vio a Mai entrar por la puerta. Había algo muy extraño en su caminar. Algo totalmente diferente. Estaba seria como de costumbre, pero algo detrás de ese rostro tan tranquilo ocultaba algo.
Permaneció en su lugar mientras Mai llegaba a su lado. Se sentó en sus piernas. Examinó la cara de Zuko cuidadosamente.
-¿problemas?
Zuko se limitó a asentir. Respiró pausadamente.
-¿demasiado graves?
-no- dijo sin vacilar- no sé ni siquiera por qué me preocupo, Lao Mi no es jurisdicción de la nación del fuego.
-pero… entonces ¿Por qué llevas esa cara?
-Lao Mi ha sido históricamente un lugar pacifico y ahora está en revueltas…
-siempre le llega su tiempo a todo- contestó inexpresivamente- ya pasará.
Zuko se quedó un rato pensativo. Demasiado para Mai.
-Zuko, debo comentarte algo…- al oír la voz de su amada, se quitó de su estado de ensoñación.
-¿lo hablamos después?- le sugirió-debo hablar con Aang ahora mismo.
El señor del fuego se levantó de su asiento y salió por la gigantesca puerta. Mai se quedó paralizada mientras miraba a su esposo marcharse. A Mai si le urgía hablar con su marido.
Zuko caminó por los largos pasillos. Llevaba aquel traje tan imponente que hacía a los empleados temerle y a la vez admirarle mientras lo veían pasar. Todos inclinaban la cabeza bastante sorprendidos. Llegó a la habitación de Aang y entró sin tocar. Su rostro se coloró en rojo totalmente y se aclaró la garganta.
Aang se encontraba de espalda besando a su novia apasionadamente. Lentamente se separó de ella y volteó hacia Zuko. El señor del fuego seguía con cara vergonzosa y roja. Eso causó una pequeña risita en Aang.
-lo… lo… lo lamento- declaró con voz ahogada. Aang sonrió burlonamente.
-eso te enseña a tocar antes de entrar- respondió. Zuko sintió desaparecer la incomodidad.
-¿Qué tal has estado Eun Sung?- preguntó. La joven sonrió maravillosamente.
-pues bien- se limitó a decir. Avanzó lentamente hasta Aang y lo abrazó por la cintura- disfrutando por fin del tiempo libre de Aang. Teníamos semanas de no estar solos.
Aang se abrazó a ella con fuerza. Zuko en el fondo se entristeció por arruinarles el momento
-Aang, ¿podemos hablar en privado?- la cara seria de Zuko hizo verle al avatar que algo pasaba.
-claro…
Eun Sung captó rápidamente- estaré afuera Aang- se fue después de darle un fugaz beso en los labios.
La puerta se cerró.
¿Qué sucede Zuko?
-han ocurrido anomalías en Lao Mí.
-¿Qué clase de asunto estamos tratando?
-no sé, pero parecen ser revueltas de maestros queriendo arruinar nuestra nueva reputación y de paso la paz que tanto ha costado lograr.
Aang asintió lentamente.
-es difícil creer- dijo con voz varonil. Aang había cambiado tanto- Lao Mi siempre ha sido pacifico.
-lo sé…
-me haré cargo- declaró el avatar- Partiré hoy mismo con Sokka.
-Gracias- respondió Zuko. Después de un tiempo charlando Zuko salió de la habitación y Aang quedó solo. Empezó a alistar sus maletas. Eun Sung estaba pendiente de la puerta y apenas Zuko salió ella se apresuró a entrar.
Le sorprendió mucho ver a su novio haciendo maletas discretas. Rápidamente supo que pasaba. Había problemas.
-supongo que se cancela nuestra cita- dijo con voz apagada. Aang volteo a verla y corrió a abrazarla.
-será poco tiempo- el dijo. La joven le sonrió tranquilizadoramente.
-lo sé- dijo y lo besó en los labios.
Para Eun Sung era increíble ser la novia del avatar. En su familia creían que era una bendición de los espíritus. Ella lo miraba como el ángel de su vida. Aang era un joven tan apuesto, cautivador, inteligente, carismático, poderoso. Todo lo que una chica espera de un hombre.
Por los espíritus. Su cuerpo, sus labios, su aroma eran totalmente apetecibles para cualquier mujer. Por eso en los banquetes era tan codiciado. Lo llevaban de un lado para otro siempre, apartándolo de ella. Claro que ella no sentía celos, sabía que Aang solamente sería fiel a ella. Eun Sung siempre aguardaba pacientemente.
Aang también quería mucho a Eun Sung. Ella era totalmente despampanante y hermosa. Era muy educada, simpática, maternal, inteligente, claro que no era muy aventurera pero eso era de menos contando sus otras cualidades. Han mantenía que después de unos años con él, ella amaría mas el peligro.
Para Aang ella tenía algo sumamente familiar. No sabía qué, ella tenía algo que le hacía quererla. A su lado habían sido 18 meses de entera felicidad y agradecía a los espíritus por ella.
Se quedaron viendo fijamente e inclinaron sus cabezas buscando un beso hasta que Sokka apareció. Lentamente se apartaron ahogando un suspiro de decepción.
-Aang tenemos que irnos- declaró el sureño.
El joven avatar asintió seriamente. Y volvió su vista a su muy decepcionada novia.
-espérame…- le dijo- volveré por ti…
-lo sé- respondió ella.
Aang le sonrió cariñosamente y le besó la punta de la nariz. Salió con Sokka de la habitación dejando a Eun Sung algo angustiada. Algo estaba mal.
