Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto

Capitulo 3 – La misión: No todo es lo que parece

...

Saltaba de techo en techo tan rápido como le era posible, demostrando sus grandes habilidades de ninja, o presumiendo de ellas, que da lo mismo, con rumbo hacia las instalaciones del hotel Matsumoto.

Su mente intentaba enfocarse en un sólo objetivo, advertir a su querida prima, Hinata, y a su no muy querido compañero del peligro que estaban corriendo. "Si lo que dijo aquel hombre es cierto, Hinata–sama corre un grave peligro..."

Sin embargo, otros pensamientos comenzaron a invadir su mente. Comenzó a analizar la sucesión de los hechos desde que llegaron al hotel y cómo todos éstos, aunque fueran solo desagradables, lo llevaron a terminar enterándose, casi de casualidad, del destino que les esperaba. Repentinamente, y casi sin notarlo, su mente lo alejó de este mundo. Su cuerpo continuó moviéndose solo por inercia propia, por instinto. El mundo exterior tal y como lo conocemos dejó de existir quedando solos él y sus pensamientos…

"La discusión con Hinata–sama y el baka de Naruto en el hotel, mi repentina salida, el gato negro, la escalera, el puente y el lago, que terminaron trayéndome tan buenos recuerdos... la piedra que arrojé, rompiendo un espejo. Rayos, creo que estoy pidiendo a gritos mala suerte, pero… ¿Acaso todo eso me trajo mala suerte?¿O fue cosa del destino?... ¡Bah! Yo no creo en esas tonterías, la mala suerte no..."

Y en el preciso momento en que estaba por responderse a sí mismo y de forma tan segura dicha pregunta, una voz desagradablemente familiar lo hizo regresar a la realidad.

– ¡¡Cuidado!! – le advirtió la voz.

El Hyuuga volteó hacia un lado fijando su mirada en el lugar de donde provenía la voz, perdiéndose de la vista que tenía en frente. Y es que la vista de enfrente no hubiese sido tan importante si es que no se trataba de un enorme muro de ladrillos colocado extrañamente en medio de la nada.

– ¡Mira hacia el frente! – volvió a advertirle la voz.

Demasiado tarde, la cruda realidad le pegó con todo en la cara.

– ¡Auch! – Gritó de dolor el Hyuuga como reacción al bochornoso golpe que se había dado.

El dueño de la voz se le acercó entre risas, que pronto se convirtieron en carcajadas, acompañadas de muecas y gesticulaciones aun más bochornosas que el mismo golpe.

Y sí, el dueño de la voz era Naruto.

– ¡Eso debió dolerte! – le señalaba el rubio entre risas – ¡Deberías fijarte por donde andas! –

Neji gruñó.

– Sería mas fácil fijarme en el camino si tu no aparecieras de la nada y me asustaras de esa manera – Contestó molesto con una expresión que podría intimidar al mismísimo Hiashi.

Dicha expresión fue más que suficiente para paralizar del miedo a Naruto, tanto que apenas pudo esbozar una leve sonrisa nerviosa, y en menos de un segundo su imagen desapareció, dejando una señal de humo en su antigua ubicación.

"Un clon de sombra" pensó el genio.

Pasaron unos cuantos segundos más hasta que llegó el verdadero Naruto.

– Te estaba buscando, ¿Donde te habías metido? – le preguntó curioso al Hyuuga.

– ¿Yo? ¡¡Y eso a ti que te importa!! – y adoptando su pose seria de siempre, sin mirar siquiera al rubio, continuó – Estaba por ahí haciendo cosas que a ti no te importan y… –

Tenía planeado contestarle cualquier idiotez a Naruto con tal de librarse de su molestia presencia. "Le puedo inventar cualquier estupidez, incluso si le dijera que caí en una dimensión paralela en la que ven a nuestro mundo como una caricatura animada a través de pequeños artefactos cuadrados llamados televisores, se lo creería" pensó el genio, hasta que recordó el tema que lo traía preocupado hacía unos minutos atrás.

– Un momento, ¿Porque me buscabas? y ¿Donde esta Hinata–sama? ¿Los atacaron? –

– ¡¿Ehhh!? ¡De que hablas! ¡¿A que te refieres con atacaron!?– cuestionó curioso, enfatizando en la última palabra.

– Me acabo de enterar de que hay un grupo de ladrones que suele atacar a los nuevos huéspedes del hotel Matsumoto – le confesó serio el Hyuuga

– ¿¡Que dices?! – el rubio se sorprendió ante tal revelación – y yo deje sola a Hinata–chan, debemos ir a... –

– Lo sé. Debemos ir a alertar a Hinata–sama –

Ambos se miraron a los ojos, asintieron y partieron con rumbo al hotel. Si bien era cierto que tenían sus diferencias, no iban a permitir que dichas diferencias interfieran con la seguridad de la misión, y menos con la seguridad de Hinata.


Mientras, en el hotel Matsumoto se había armado tremendo alboroto. Una feroz batalla se estaba librando en la sección de las habitaciones individuales.

– Byakugan –

Una chica de ojos blancos y cabellos azulados luchaba ferozmente contra tres "tipos" que habían pretendido entrar en su habitación para llevarse sus pertenencias.

Si, esa chica era Hinata, y estaba haciendo una demostración en vivo y directo de todas sus habilidades de kunoichi. Atrás de ella se encontraba la señorita Kimiko observándola curiosa, con una amplia y maliciosa sonrisa dibujada en el rostro. Lucía como si estuviese disfrutando con una expresión sádica la escena.

La pelea transcurría en la habitación de Hinata. Sin embargo, los golpes y ruidos alertaron a los demás huéspedes, quienes habían acudido a dicha habitación para presenciar la escena. Y es que ver en acción a un Ninja, incluso aunque se tratase de una pequeña de 12 años, resultaba un espectáculo digno de verse.

Tanto Hinata como los ladrones lucían agitados y cansados, sin embargo la peor parte la llevaban los ladrones. Y es que la buena fortuna de Hinata fue que enviaran a los tres más débiles del grupo de ladrones, considerando que robarles a unos niños era tarea demasiado "fácil". Se tomaron un momento para descansar y recuperar el aliento, sin desprender la mirada de sus oponentes. La Hyuuga desactivó su byakugan para no desperdiciar su chacra.

Los shinobis llegaron a tiempo y observaron sigilosamente tras una ventana que daba con el exterior, examinando la situación analíticamente. Al menos, por esta vez, Neji logró impedir a tiempo la entrada triunfal del ninja más escandaloso de Konoha, evidenciando sus posiciones y posiblemente arruinando el factor sorpresa.

Los ladrones comenzaron a discutir.

– La maldita mocosa sabe pelear, ¿Qué es eso que tenía en los ojos? – comentó uno de los ladrones.

– No lo sé, pero debieron habernos advertido – le contestó el más pequeño, quien lucía evidentemente más dañado por los golpes de la Hyuuga.

Estas últimas palabras no pasaron desapercibidas por Neji... "Nos debieron haber advertido... tal y como lo pensé, hay alguien detrás de todo esto".

Parecía que Hinata estaba manejando bastante bien la situación, sin embargo, esto no convencía a Neji, quien observaba preocupado la escena.

– Tenemos ir a ayudar a Hinata–sama – Se levantó listo para abrir la ventana y entrar, hasta que una mano lo detuvo. El dueño de la mano era Naruto.

Y el momento cultural llegó. La imagen de Naruto cambió, luciendo como todo un intelectual con gruesos lentes que ocultaban unos brillantes ojos y traje con corbata, como todo un profesor de colegio, demasiado exagerado como para creerlo. Tratando de sonar lo más convincentemente posible y levantando el dedo índice de la mano, se expresó.

– ¡Debes creer en Hinata–chan! –

– ¿Que? – le cuestionó sorprendido el Hyuuga.

– Ella se ha esforzado mucho para mejorar su propio jutsu – volvió a expresarse aun con más seriedad el rubio.

– ¿De que rayos hablas? –

– Verás, ella ha estado entrenando mucho con Shino y Kiba, y también en el agua para poder desarrollar sus habilidades naturales y ... – Seguía hablando en forma seria y convincente, demasiado como para ser él.

Neji lo observaba incrédulo, por unos segundos pudo lograr prestarle atención casi tomándolo en serio, pero luego le ganó la razón. Ver a Naruto hablando así era demasiado para ser verdad, parecía como si un espíritu inteligente hubiese poseído a Naruto "Tal vez ese sea el Kyuubi del que tanto hablan..." y seguía tratando de hilar sus ideas, hasta que decidió actuar.

– No digas más tonterías y hazte a un lado – y lo empujó fuera de su camino.

Y se arruinó el momento cultural. Se escuchó un disco rayado y naruto volvió a la normalidad.

El rubio suspiró decepcionado – Sonó mucho más convincente cuando lo dijo Shino – y cruzó los brazos a la altura del pecho.

– Debe ser porque fue Shino quien lo dijo – le contestó pensativo el Hyuuga, aunque aun le quedaban dudas de las palabras de su compañero... "Mejorar su propio jutsu... ¿Que habrá querido decir con eso?".

La discusión entre ambos continuaba hasta que un grito los trajo a la realidad. Uno de los ladrones aprovechó la gran concurrencia para tomar como rehén a uno de los huéspedes, un pequeño de 5 años. La situación ahora cambiaba por completo.

– Hinata–sama no podrá manejar esto sola – gritó Neji, luego giró a ver a Naruto, quien asentía a su idea. No hacía falta comunicarse para definir el plan.

––

En el hotel, la acción se había trasladado hasta los pasadizos. La situación se había complicando.

Hinata ya lucía bastante cansada, y ahora a ese cansancio había que aumentarle la decepción de ver como los ladrones manejaban la situación a su antojo, con el pequeño niño secuestrado. Esos ladrones se notaban ser débiles, sin embargo, su astucia malintencionada les ayudó a continuar en la batalla jugando sucio. Hinata comenzaba a desesperarse... "Se supone que soy una kunoichi, debería poder solucionar esto, aun soy débil... Naruto–kun, te necesito..." sus ojos, sin el byakugan activado debido a la falta de chacra, se lucían llorosos, y manos temblaban por los nervios sujetando una kunai, única arma que le quedaba.

El sonido de una ventana rompiéndose llamó la atención de todos. Voltearon a ver de quien se trataba. Cierto personaje entró por la ventana haciendo su famosa entrada triunfal.

– ¡Hey! ¿Como se atreven a atacar de forma tan baja Hinata–chan? – Gritó el dueño de la voz, evidenciándose – ¡Suelten a ese niño o se las verán conmigo!, !Los voy a derrotar fácilmente¡ –

– Naruto–kun, llegaste... gracias – Hinata sonrió mas tranquila y segura al ver a su compañero.

Uno de los ladrones lo observó con desprecio.

– ¿Y tú quien eres, mocoso? – le gritó burlonamente – ¿Y crees que nos vas a vencer entrando de esa forma tan escandalosa? –

Naruto gruñó molesto – ¡No me llamen mocoso! – luego comenzó a reírse burlonamente – ¡Y si los voy a vencer! ¡Y si no me creen, solo miren como Hinata–chan los dejó, hechos papilla! – luego, y señalando con el dedo al ladrón que tenía sujeto al pequeño, continuó – sobre todo tú, que te tienes que esconder detrás de un niño pequeño para que una niña no te siga dando una paliza – esto último lo dijo en un tono bastante burlón.

El aludido gruñó molesto, y es que no le hicieron gracia las palabras del rubio. Soltó al niño y se abalanzó hacia Naruto enfurecido al ataque, tal y como éste lo esperaba.

La Hyuuga observó asustada la escena, pero luego algo en su interior le indicó confiar en él... "debo confiar en Naruto–kun".

El ladrón cayó sobre un Naruto sonriente y despreocupado, que de pronto desapareció, dejando un rastro de humo en su lugar.

– ¿Que? ¿Donde se metió el mocoso? – gritó molesto el ladrón.

Las risas del rubio se escucharon otra vez pero ahora al final del pasadizo. Estaba sonriente con el pequeño a su lado. Todos voltearon a verlo sorprendidos, y es que nadie antes había visto a un clon de sombras en acción.

– ¡Ja!, cayeron como idiotas – Y procedió con la explicación – El Naruto que vieron entrando por la ventana era un clon de sombras que utilicé como carnada, mientras que yo me escondí en el cuarto de al lado esperando una oportunidad. Cuando noté que el idiota ése soltó al niño, lo tomé y lo traje a este lugar seguro, y mi clon desapareció porque ya no era necesario –

Hinata sonrió con un leve enrojecimiento en el rostro "Un clon de sombras, bien pensado, Naruto–kun".

El jefe del grupo de ladrones gritó molesto – Y crees que vamos a dejar esto así – tratando de buscar una forma de escapar de la situación.

No les quedaban muchas alternativas, esos chicos eran más peligrosos de lo que aparentaban. Si es que querían escapar, la única forma de hacerlo era a través de un reen. Observó a la Hyuuga en estado indefenso, y les hizo señas a sus compañeros, quienes captaron rápidamente el plan.

– ¡Atrapen a la mocosa! – Y los tres se abalanzaron dispuestos a atrapar a Hinata.

Esta, quien lucía bastante cansada, no pudo reaccionar a tiempo ante el ataque. Solo atinó a agacharse y ponerse en posición de defensa, con los brazos protegiendo su rostro, y esperando que ocurriera lo peor.

Un grito masculino se escuchó antes de que el ataque se diera.

– ¡Hakkeshō Kaiten! –

Alguien se interpuso a tiempo deteniendo el ataque, y, de paso, mandando volar a los tres ladrones, que quedaron estampados en la pared y en estado inconsciente.

– Neji onisan – susurró sorprendida Hinata, observando la imagen de su primo de espaldas, quien se había puesto en frente de ella y el ataque de los ladrones.

Y la pelea terminó. Los huéspedes que habían presenciado la escena aplaudieron emocionados ante la actuación de los ninjas, y agradecieron el rescate del pequeño. La señorita Kimiko, quien no se había perdido un solo detalle de la pelea, se acercó fingiendo preocupación dispuesta a atender las heridas de Hinata, que por suerte eran solo superficiales. Luego ordenó que llamaran a la policía para que se llevaran a los ladrones.

Los ninjas se retiraron a la habitación de Hinata para ayudar a acomodar sus pertenencias, que habían quedado bastante desordenadas, y para atender a la Hyuuga mientras esta se tomaba un descanso después de aquel ataque.


Salieron al atardecer para ir a cenar al comedor principal. Al llegar se quedaron bastante sorprendidos.

Se había armado un gran alboroto debido a la captura de los ladrones. Se mandó armar tremenda fiesta para la hora de la cena en honor a los ninjas. Y es que después de que capturaron a los ladrones, el hotel se llenó de huéspedes. Los empleados del hotel habían esmerado bastante en la decoración del comedor principal. Las mesas lucía hermosas, los mozos correteaban por todos lados tratando de atender a la gran cantidad de huéspedes que tenían, y los músicos amenizaban la cena con canciones alegres. Lo que más llamaba la atención era una enorme mesa se mostraba imponente en el centro del comedor, exhibiendo un buffet con los más exquisitos manjares.

Obviamente, el más emocionado fue Naruto, con los ojos brillantes de la emoción y manchas de baba en la cara.

Se sentaron en una mesa con la señorita Kimiko, quien excusó al señor Matsumoto por su ausencia, alegando que estaba en un viaje de negocios.

– Todo se ve muy rico – dijo el rubio al ver la comida que tenía servida. Rápidamente sujetó dos palillos y comenzó a comer apresuradamente, casi atragantándose, y de paso ignorando por completo la ausencia del señor Matsumoto.

Neji aprovechó la cena para solicitar que les dieran otra habitación, una grupal, para poder dormir juntos durante la noche, poniendo como pretexto que después de lo que había pasado era mejor no dejar sola a su prima. No hubo objeciones por parte de la joven, quien asintió a la solicitud del ninja.

La velada transcurrió sin ningún contratiempo, hasta que estuvieron satisfechos y se retiraron hacia su nueva habitación para dormir.


La habitación que les asignaron era bastante grande, con tres camas que se encontraban una al lado de la otra. La pared de enfrente tenía tres grandes ventanas que les daban una hermosa vista panorámica hacia el horizonte.

Ya instalados, Neji procedió a explicarles la verdadera razón por la que solicitó la habitación.

– Alguien más envió esos ladrones, sospecho que se trata de alguien dentro de este mismo hotel, debemos estar alerta porque podrían volver a atacar –

– P–pero, Neji, ¿Porque crees eso? – le preguntó Hinata.

– Por varios motivos, primero que nada, ¿Como saben cuando hay nuevos huéspedes para asaltar?, segundo ¿Como fue que entraron si este hotel tiene guardias de seguridad? y tercero, ¿Como supieron cuando era el momento mas oportuno para atacar? ¿Precisamente cuando Hinata–sama se encontraba sola? –

– Uhm – Naruto llevó su mano a su quijada, fingiendo entender la situación – ¿Estas queriendo decir que esperaron a que Hinata estuviera sola para poder atacarla? y, ¿Porque esperar a que Hinata este sola?¿Porque no atacaron cuando estábamos todos? –

El Hyuuga observó con decepción a Naruto, al mismo tiempo que se le marcaba una vena en la frente. Luego suspiró resignado, debía suponer que a Naruto siempre se le tienen que explicar las cosas dos veces.

– Te lo voy a poner mas fácil, baka. La persona que envió a esos ladrones sabía perfectamente que nosotros somos ninjas, y esperó el momento indicado para atacar, cuando estuviéramos desprevenidos... – y luego levantó la voz para su última frase –¡Que fue precisamente cuando dejaste a Hinata–sama sola! –

Unos rayos de luz salieron de los ojos de los shinobis. Ambos gruñeron sin dejar de mirarse con odio a los ojos. Naruto rompió la concentración al gritar escandalosamente contestando a la acusación de Neji.

– ¿Que rayos dices? – cuestionó claramente ofendido – Yo solo te estaba buscando porque Hinata–chan se puso muy triste desde que te fuiste –

El Hyuuga abrió los ojos demostrando claramente lo sorprendido que estaba. "¿Hinata–sama se puso triste porque me fui?" Volteó a verla sorprendido, ella tenía la cabeza agachada. Decidió dejar esos pensamientos para después y centrarse en la misión.

– Será mejor que hagamos guardia, Naruto y yo nos encargaremos de eso ya que Hinata–sama debe descansar –

– P–pero yo... yo estoy bien, n–n–no tienen porque... – trató de defenderse la Hyuuga.

– No te preocupes Hinata–chan, tu descansa que nosotros nos encargaremos de todo – le sonrió el rubio – a demás, hiciste un gran trabajo tu sola contra esos tres idiotas –

– G–g–gracias Naruto–kun – y Hinata se dirigió a su cama para dormir – Hasta mañana, Neji oniisan, Naruto–kun – y se retiró a su cama.

Naruto la imitó y se fue también a su cama a dormir, dejando a Neji solo sentado en una silla haciendo el primer turno de guardia.


El silencio de la noche, interrumpido cada cierto tiempo por los ronquidos de cierto shinobi, le hizo sentir que el tiempo se había detenido, cuando en realidad estaba avanzado incluso más rápido de lo habitual. Despejó su mente y comenzó a analizar con mayor detenimiento los hechos ocurridos durante los últimos días desde que comenzó la misión. Hasta ese momento, había actuado pensando solo en sí mismo, y no en las personas que lo rodeaban, sobre todo, en ella. Su comportamiento había sido de lo más egoísta, nunca consideró como se había sentido su prima durante todo el viaje, y en las dificultades que le había puesto al hacerla decidir entre él y Naruto, aun sabiendo lo delicada y frágil que es ella.

Las horas pasaban tan rápido como minutos o segundos, sin ser notadas por el Hyuuga, mientras él seguía meditando respecto a todo lo que había pasado durante la misión y de como su comportamiento había afectado de alguna manera a Hinata.

No se podía perdonar a si mismo el haberla dejado sola. La abandonó sin siquiera importarle su seguridad, sólo su propio orgullo, incluso siendo consciente que él era su protector. Se culpó a si mismo por todo.

"Fui demasiado precipitado al irme sin dar explicaciones, ella pudo haber corrido peor suerte que la que tuvo, me estoy dejando llevar por las emociones, ¡¡Rayos!! Actué como un egoísta, como un cretino, como un...".

– ¡¡...Como un idiota!! – le gritó casi al oído el rubio, interrumpiendo o complementando los pensamientos del Hyuuga.

– ¡¿Que dijiste?! – Le inquirió molesto Neji, sujetando del cuello de la polera a Naruto.

– ¡Oye!, ¡Ya suéltame! – lo empujó, librándose del ataque – Dije que me sentía ¡Como un idiota! hablando solo ya que tu no me estas prestando atención – terminó de hablar, explicando a que se refería con lo de idiota

– ¡Ahhh! Era eso – suspiró el Hyuuga, y luego susurró en voz baja – Aunque para ser honestos, tú no necesita de mucho esfuerzo para sentirte como idiota

– ¿Dijiste algo, Neji? – le preguntó con desconfianza Naruto.

– No, nada – le contestó ignorándolo

– Si, nada, seguro que no fue nada – lo observó desconfiado – y ya vete a dormir, que ya es mi turno –

– ¿Tan rápido? no me había dado cuenta – medito el Hyuuga.

– Las horas pasan como si fueran segundos cuando tienes la mente concentrada en algo –

Sonrió Naruto – ¿Sabes? me pasa lo mismo cuando pienso en que debo traer de vuelta a Sasuke, se lo prometí a Sakura y no la voy a defraudar, solo debo hacerme más fuerte –

– Dime, ¿Porque esa obsesión con Sasuke? – le preguntó casi con temor a escuchar alguna absurda excusa.

– Uhm, no lo sé, supongo que pasa así cuando se trata de alguien a quien aprecias mucho – le contestó el rubio.

Increíble, pero las palabras de Naruto ayudaron en mucho a completar los pensamientos del Hyuuga. De hecho, sí había estado actuando como un idiota, aunque no quisiera admitirlo, pero eso se debía principalmente a que no había pensado más que en si mismo, tenía que comenzar a pensar en los demás, sobre todo en Hinata.

Se dirigió a su cama y se dispuso a dormir tranquilo, con la expresión más descansada de lo normal. "Mañana será otro día, trataré de cambiar mi trato con ella, y con Naruto".


El sol inundó la habitación evidenciando que había amanecido, los pájaros cantaron alegremente sus melodías y las flores expedían sus deliciosos aromas.

Un día como ese podría resultar una bendición para todos, menos para Neji Hyuuga. Se tapó el rostro con la sabana intentando seguir durmiendo, pero no lo consiguió. La bulla de los pájaros, sumados con el olor de esos malditos geranios al que le tenía tanta alergia, no lo dejaron.

Abrió los ojos molesto y se sentó aun en su cama, tratando de organizar los pensamientos que había dejado inconclusos el día anterior antes de dormir... "hoy las cosas serán mejores que ayer" pensó.

Seguía meditando tranquilamente hasta que un sonido seco proveniente del baño, acompañado de los gritos de dos personas demasiado conocidas para él, lo puso en alerta. Saltó de la cama y se dirigió hacia el baño a ver de qué se trataba.

– ¡Que suce–e–e–e–de? – Los ojos se le desorbitaron y quedaron estrellados en su rostro, su rostro lucía pálido, aun más pálido de lo que ya era, y la quijada fue a parar directo al suelo. Un par de hormigas estuvieron a punto de entrar por su boca.

Y es que la escena que acababa de ver era la peor que se pudiera haber imaginado:

Hinata sobre el suelo, boca arriba y hecha un tomate con brazos y piernas de lo roja que estaba, con Naruto sobre ella boca abajo y con un cepillo en la mano derecha. Hasta ahí tal vez la escena no hubiese sido tan impactante o traumatizante, de no ser por cierta aproximación entre los labios de la Hyuuga y el Uzumaki que para cualquier entendedor del tema, se trataba de un BESO.

"E–e–eso es, el... e–e–el... primer beso de Hinata–sama?".

Volteó a ver hacia la puerta del baño, encontrándose con un almanaque que le indicó la fecha de hoy... Viernes 13.


––Fin del capítulo 3––


Escena editada y retirada de la versión final del fic

(Si gustan pueden pasar y no leerla, no cambia la trama del fic)

Y volvemos a las aguas termales del hotel Matsumoto. Esta vez quienes se estaban bañando eran las kunoichis, todas ellas.

– Este hotel es una maravilla – Expresó Temari gustosa mientras bebía de su limonada.

– Tienes razón, Temari, ¿Y dices que estás acá de misión, Hinata? – preguntó una chica de moñitos.

– H–hai – contestó tímidamente la Hyuuga – estamos de misión con Neji oniisan y Naruto–kun –

– Pero también vinieron los demás, están ahora en los baños termales para varones – intervino Ino en la conversación.

– Cierto – Confirmó la Hyuuga a la afirmación de la Yamanaka.

Sin embargo, a una de ellas le quedó cierto pensamiento en la mente.

– Osea que el baka de Naruto anda suelto por ahí – Se levantó de golpe olvidando su falta de ropa – podría estar espiándonos es este mismo momento –

Todas se dispusieron a revisar los alrededores con la vista, pero nada encontraron.

– Ejm, Sakura... – le pasó la voz Ino – si nos estuviese espiando Naruto, a la única a la que podría estar viendo desnuda es a ti –

– A que te refie... ¡Rayos! –

Un viento helado recorriendo su cuerpo le hizo recordar su desnudez, y de inmediato se sentó avergonzada.

– ¿Y que creen que estén haciendo los chicos ahora? – interrogó Tenten – de seguro están tramando algo – esto último despertó la curiosidad de las demás kunoichis.

– Conociéndolos, y por lo inmaduros que son, deben estar buscando la forma de espiarnos sin ser descubiertos – le contestó segura Ino.

Temari se quedó pensativa, meditando las suposiciones de sus compañeras.

– Pues yo creo que ellos deben estar haciendo algo más... inmaduro – afirmó segura de sí misma la mayor del grupo.

– Inmaduro, ¿Como que? – le preguntó curiosa Sakura.

– No lo se, pueda que se propongan algún estúpido reto, o algo así – contestó burlonamente a la pregunta de la Haruno.

– ¿Y que tal si los espiamos? – preguntó con una expresión traviesa Tenten.

Todas asintieron y decidieron espiar por las rendijas de la pared gastada que separaba el ambiente de chicas con el de chicos.

Ino, Sakura y Tenten buscaron una rendija para espiar a los chicos. Temari se sentó alejada esperando a que sus compañeras la mantuvieran informada de lo que pudieran ver. Hinata, por su parte, se quedó atrás de Tenten, un tanto insegura de lo que estaba haciendo.

La vista se les hacía un tanto dificultosa, y a Tenten se le ocurrió una idea.

– Hinata, ¿Porque no activas tu byakugan y los espías mejor? nuestra vista no es tan buena como la tuya – La maestra en armas ya conocía bastante bien las habilidades del byakugan, no por gusto tenía al genio Hyuuga en su equipo.

Hinata asintió y, un tanto nerviosa, activó su byakugan. Cuando observó a través de la pared, se encontró con cierto rubio con rayas en las mejillas se estaba parando, evidenciando su insignificante masculinidad. Y si las reacciones de las demás kunoichis al ver a Naruto parado se diversificaron entre las risas, el asco y el vómito, la reacción de la Hyuuga fue totalmente diferente. La pobre se puso más colorada que nunca, el poco elemento líquido que quedaba sobre su cuerpo producto del baño se evaporó con su propio calor, un hilillo de sangre salió de su nariz, y cayó desmayada victima de la impresión, o la decepción.

La primera que cayó del equipo de kunoichis fue Hinata.

– Sigamos, no dejemos que la caída de una nos afecte – les trató de infundir ánimos Ino.

Continuaron con su labor de espionaje. Estaban tratando de escuchar lo que decían los chicos hasta que vieron a uno totalmente desconocido para ellas.

– ¿Y quien es ese? – preguntó Sakura.

– Está muy pálido, y parece rarito – agregó Ino.

– Pues ya lo están botando – continuó Tenten.

Continuaron tratando de escuchar lo que decían, pero se les hacía difícil debido a la distancia.

– ¿Que es lo que dice Shikamaru? – preguntó Sakura, esforzándose por atender a las palabras de los shinobis.

– Algo relacionado con ver a las chicas – contestó Tenten un tanto dudosa de su propia respuesta.

– Pues yo le entendí algo que tiene que ver con sus jutsus – terminó Ino

– ¡Ja! – rió confiada Temari – todo queda claro, van a tratar de espiar el baño de mujeres utilizando sus jutsus – Afirmó segura de su suposición

– Esos idiotas, me las van a pagar – gritó enfurecida la Haruno.

Y estaba irritada ante la posibilidad de que ellos las pudieran espiar que, inconscientemente, levantó el puño y golpeó con toda su fuerza contra el piso. Respecto al golpe, apenas si se escuchó, pero el grito desgarrador de dolor que emitió la kunoichi pudo escucharse desde la aldea del Rayo hasta la aldea de la Hoja, Suna y hasta nuestro mundo traspasando las dimensiones de tiempo y espacio. Y es que Sakura Haruno a los 12 años aun no tenía hiper–fuerza.

– Sakura baka, tu aun no tienes hiper–fuerza, eso ocurre recién en el Shippuden – le dijo Ino, antes de que la chica de cabellos rosas terminara por perder el conocimiento.

La segunda baja de las kunoichis fue Sakura.

Ino y Tenten se miraron seguras de sí mismas, suspiraron y volvieron a su labor de espionaje.

Estaban tratando de oír lo que decían pero no era fácil. Ino opto intentar observar, grave error. Se topó con un Sasuke actuando como toda una lady, como una señorita.

– ¿A–a–acaso Sasuke e–es g–g–ay? – Sacudió la cabeza tratando de quitarse esa horrible idea de la mente "seguro son ideas mías, jeje", y volvió a observar – ¡No puede ser! – confirmado, Sasuke Uchiha estaba actuando como mujer.

La Yamanaka sintió como lentamente su corazón de fangirl se le partía en pedacitos, y cayó desmayada producto de la decepción.

Ahora solo quedaban Temari y Tenten.

– Al menos podrías venir a ayudarme a espiarlos – le reclamó a Temari la maestra de las armas.

– ¿Y para que? Igual no creo que logren nada bueno –

– No deberías subestimarlos –

La maestra de las armas se acercó para seguir espiando, cuando notó que Naruto, Shikamaru y Chouji salían con la cabeza agachada del baño.

– Vaya, parece que tenías razón – volteó a ver a Temari – ya se están yendo –

Tenten volteó con intención de ir a sentarse junto a Temari, hasta que una kunai se le atravesó por delante, y haciendo gala de sus habilidades con las armas, la atrapó en el aire. El arma venía con una nota atada al mango, la abrió y leyó la primera línea:

Tenten, hola, soy yo, Neji

– ¿Que? – Se sorprendió no muy gratamente – ¡Ese idiota pudo haberme matado con la kunai! – se estaba enfureciendo con el Hyuuga cuando observó detenidamente que Neji le hacía señas para que leyera la nota.

Procedió a leer la segunda línea de la nota.

No te quejes, no te pude haber matado, se que eres buena con las armas y la hubieses atrapado incluso con los ojos vendados.

– Ok, entiendo, pero ¿Para que me manda una nota? – Volvió a observar a Neji, que le seguía haciendo señas para que viera la nota.

Continuó con su lectura, la tercera línea.

Si quieres saber para que te mandé la nota, deberías leerla.

– Eso ya lo sé, baka – decidió ya no mirar a su compañero y continuar su lectura.

Solo quería pedirte que te hicieras a un lado porque me tapas la vista.

– ¿Que le tapo la vista? ¿A que se refiere con... – un terrible pensamiento pasó por su mente. Volvió a observar hacia donde estaba Neji y descifró correctamente las señas. Le estaba indicando que se hiciera a un lado para que él, con su byakugan activado, pudiera ver tranquilamente a través de la pared hacia el baño de mujeres.

– Eso q–q–quiere decir q–q–que to–odo este ti–e–empo, é–el, estuvo... y y–yo aquí p–parada, y él me ha estado vi–viendo y...– Sin salir de su asombro, tomó la nota y decidió leer la ultima línea.

No te escandalices tanto que no tengo intenciones de espiarte a ti.

– Uf – suspiró aliviada, y estaba a punto arrojar la nota y retirarse cuando notó una ultima línea en la esquina inferior de la nota, con letra pequeñísima, en la que decía.

A demás, a ti ya te he espiado antes, no hay nada nuevo que ver.

Tenten abrió los ojos de par en par, empalideció tanto que casi parecía una Hyuuga, y cayó al suelo desmayada.

Solo Temari sobrevivió intacta, y es que ella ya sabía perfectamente que era demasiado peligroso para la integridad mental de cualquier mujer tratar de espiar a los hombres para saber lo que hacen en los baños. Sonrió y se retiró del baño para cambiarse y luego poder ir a torturar a Shikamaru.


Fin.