Yu-Gi-Oh! No me pertenece, es propiedad de Kazuki Takahashi.


Capítulo 4: Cabellos Blancos, Ojos Azules.

La hora de salida de la escuela había llegado, con ello, se podía visualizar la felicidad de los jóvenes que salían de allí.

Yugi y sus amigos se encontraban en las calles recorriendo el camino acostumbrado para llegar a sus hogares. Todos estaban animados conversando a excepción de Yugi, que permanecía callado y pensativo.

-¿Sucede algo, Yugi? Desde que salimos de la escuela no has dicho palabra alguna.- expresó preocupada Anzu.

-Sí, es cierto, también durante las clases estabas así de distraído. ¿Qué sucede, amigo?- concordó Jounouchi.

Todos detuvieron sus pasos, en espera de una respuesta.

-Siento preocuparlos chicos pero es que... lo que me tiene así… es algo que no les he dicho.- dijo agachando la mirada.

-¡¿Qué?! ¡¿Algo que no nos has dicho?! ¡¿Entonces qué esperas para decirlo?!- exclamó demandante Honda.

-Es que… este no es buen lugar para decirlo.- respondió Yugi, levantando una entristecida mirada.

-¿Acaso es tan grave?- preguntó Jounouchi.

-No… al menos eso creo. Pero no me gustaría decirlo aquí.- volvió a expresar.

-Bien, entonces, ¿qué te parece si vamos a la nueva tienda-cafetería que recién inauguraron? Según los rumores que he escuchado, venden una comida deliciosa y económica.- sugirió Jounouchi, todos asintieron al tiempo que se dirigían al lugar guiados por él.

...

-Vaya, al parecer los rumores son ciertos, este lugar es muy bonito.- comentó Honda, una vez dentro del establecimiento.

-Sí, pero mejor probemos la comida.- expresó Jounouchi, con una entusiasmada sonrisa.

Los demás contemplaron el lugar. Inmediatamente dieron un paso, les atendió un joven alto, vestido del uniforme del lugar que consistía en una camisa crema y un pantalón blanco ajustado, portador de unos cabellos negros que le llegaban un poco más abajo del cuello. Este joven era el mismo que había llevado el pedido a los hermanos Kaiba la ocasión en que fueron al lugar. Mostraba un semblante simpático y agradable.

-Buenas tardes, ¿en qué los ayudo, chicos?- dijo el joven de manera simpática.

-Pues, venimos a pasarnos un rato entre amigos y a probar su comida.- respondió animado Jounouchi. Los demás sonreían con una gota de sudor en sus frentes.

-Bien, entonces seleccionen la mesa que gusten para tomar su pedido.- respondió el joven.

Los jóvenes seleccionaron la mesa y el joven tomó sus pedidos, retirándose para referir la orden a la cocina.

-Bien, Yugi, ya estamos aquí, ahora suelta la sopa.- expresó Jounouchi.

-Bueno es que yo... yo... tengo una hermana mayor.- dijo melancólico Yugi. Todos mostraron su estupefacción.

-¡¿QUÉ?! ¡¿NO QUÉ ERAS HIJO ÚNICO?!- exaltó Jounouchi, levantándose con sobresalto, lo que provocó que las personas que estaban en el lugar voltearan a mirar a los que ocupaban la mesa. Al darse cuenta de las centradas miradas, se sintió avergonzado y volvió a sentarse.

-A ver Yugi, explícanos, ¿cómo es eso de que tienes una hermana mayor?- indagó calmada aunque muy sorprendida Anzu.

-Lo que sucede es que...-

-Vaya, en verdad lo sentimos Yugi.- habló Honda.

Todos guardaron silencio por unos escasos minutos.

-¡Quitemos esas caras! Las posibilidades de que la hermana de Yugi esté muerta son las mismas que las que esté viva, así que no nos pongamos tristes. Estoy seguro de que si todos juntos la buscamos, la hallaremos.- agregó un animado Jounouchi.

Los rostros mostraron dudas a pesar del entusiasmo en las palabras de Jounouchi. Aunque estaban dispuestos a ayudar, veían muy escasas las oportunidades de hallar a la hermana de Yugi.

-Jounouchi tiene razón, aún hay posibilidades. Además, hemos enfrentado cosas más peores y arriesgadas, juntos. Si nos disponemos, estoy seguro de que lograremos hallarla.- reforzó Honda.

-Los chicos tienen razón Yugi.- concordó Anzu, mirando al tricolor con ternura en sus ojos.

-Pero... Tienen razón, chicos. Gracias… No sé qué hubiese sido de mí sin ustedes.- expresó entre lágrimas.

-¡Pero que cosas dices! Para eso estamos contigo.- se sumó la voz de Honda.

-Disculpen la tardanza aquí tienen sus... ¿Jounouchi?- expresó la joven que traía los pedidos.

-¿Mayu?- pensó en voz alta y sorprendido Jounouchi.

Los demás se quedaron observándolos con cara interrogativa, a excepción de Honda

Yugi experimentó un extraño sentimiento, pues la chica que hace un momento al parecer sólo Jounouchi y Honda conocían, era bastante parecida a la que su madre le había descrito aquella noche como su hermana: "Tenía unos hermosos cabellos blancos heredados de tu Padre, además de unos ojos azules y profundos, pero que dilataban dulzura a la vez" así la describió su madre. Aquello era lo que precisamente veía en esa chica. Por un momento pensó en la posibilidad de que fuera su hermana y se llenó de alegría, pero al instante trató de desechar el pensamiento, no quería darse falsas ilusiones. Además, ni siquiera conocía a esa chica, aunque aguardaba un enorme deseo de hacerlo.

-No puedo creerlo. Jounouchi que gusto verte después de tanto tiempo.- añadió la joven que traía los pedidos, los cuales colocó en la mesa con cuidado. Siendo ella la misma que había atendido a los hermanos Kaiba en la pasada ocasión.

-A mí también... me da tanto gusto verte. Veo que no has cambiado nada. Sigues… sigues igual de obsesiva con el trabajo.- respondió Jounouchi. Absteniéndose de expresar lo hermosa que había permanecido.

-Pero que cosas dices, -sonríe- también me da mucho gusto verte Honda.- comentó la joven, mirando al nombrado.

-Lo mismo digo.- respondió, mirando preocupado a Jounouchi.

Anzu emitió una pequeña tos en señal de que, tanto ella como Yugi, se sentían excluidos.

-¡Oh!, disculpen la exclusión chicos. Ella es Mayura pero todos le dicen Mayu.- presentó Jounouchi.

-Mucho gusto.- contestó la joven con una cálida sonrisa en sus labios, sonrisa que hizo sonrojar a Yugi y Jounouchi.

Anzu observó un tanto molesta el gesto de parte de Yugi mientras que Honda un poco esperanzado de parte de Jounouchi.

-Mucho gusto, soy Yugi.- respondió con timidez.

-Yo soy Anzu.- respondió la susodicha con algo de molestia aún.

-Mayu, Honda y yo estudiábamos juntos en la misma escuela antes de mudarme aquí a Domino. Éramos muy buenos amigos así que consideren a Mayu como una amiga más.- aclaró Jounouchi.

Yugi y Anzu asintieron.

-Vaya, Jounouchi, veo que eres amigo del Rey de los Juegos. Eso es grandioso. -Yugi se sonrojó y respondió con un: "No es para tanto"- ¿Se les ofrece algo más?- preguntó la recién conocida.

Todos negaron, indicando que estaban a gusto con la atención.

-Bueno, entonces les dejo para que disfruten de su pedido. Me gustaría seguir platicando pero tengo que seguir con mi trabajo, tal vez nos volvamos a ver pronto. Realmente es un placer conocerlos.- dijo Mayura.

-Igual para nosotros, considéranos tus amigos a partir de ahora.- se expresó Yugi.

No sabía por qué pero esa chica le provocaba ternura y confianza, apenas conociéndola. Volvió a pensar en lo mismo anteriormente dicho pero volvió a desechar la idea.

-Gracias, lo haré. De mi parte piensen lo mismo.- respondió la joven con una cálida sonrisa y cuando se iba a marchar Jounouchi habló:

-¡Oye, espera!- Mayura se detuvo- Tenemos casi 2 años sin vernos y sé que debes irte porque tienes trabajo, pero ¿qué te parece si vamos a un Torneo de Fin de Semana que habrá en KaibaLand? Muchas personas irán y nosotros, como fanáticos de los duelos, asistiremos también, allí podríamos platicar. ¿Qué dices?- preguntó.

Mayura lo pensó por unos segundos.

-Sí, me parece una excelente idea. Nos veremos allá entonces.- respondió animada, recordando que igual había prometido llevar a alguien a ese evento.

-¡Genial! Entonces es un hecho.- respondió Jounouchi.

Todos asintieron gustosos y, consecuentemente, Mayura se marchó.

-Yugi, Mayu es una buena amiga, ella podría ayudarnos a encontrar a tu hermana. Además, seremos más para la búsqueda.- respondió animado Jounouchi.

-Sí, estoy seguro de que con ustedes todavía hay esperanza de hallar a mi hermana.- respondió animado Yugi, todos asintieron con igual humor.

-¡Bien! Entonces, para empezar, entrémosle a esta comida que se ve deliciosa.- sugirió Honda. Todos sonrieron, disponiéndose a comer.

Una vez que hubieron acabado de degustar los platos, pagaron la cuenta de manera colectiva y se dispusieron a marcharse.

Jounouchi, al igual que cierto cliente que antes había ido al lugar, buscó a Mayura con la mirada, pero no la halló.

Todos, a excepción de uno, salieron expectantes y animados del lugar.

Jounouchi estaba animado, triste y a la vez confundido. El regreso de Mayura a su vida, había traído sentimientos que él creía haber desaparecido pero… En ese momento… no estaba del todo seguro.


Blue-Eyes-White-Girl:

Gracias por leer: Mirialia Paolinili, TsukihimePrincess, Kia-cha kuchiki y todos aquellos que leen aunque no dejen un Review.

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¡Feliz día!