Fic de: Yatten Katsuya Kaiba
Idea original de: Anna Kyouyama & Yatten Katsuya Kaiba
Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no son míos… sino que pertenecen a Takehito Inoue y a sus respectivos socios… este es un trabajo hecho de fan para fans… sin fines de lucro…
Aviso: Esta Historia contiene género Yaoi… es decir relación Hombre x Hombre… si eres Homo fóbico / ca no sigas leyendo… no me haré responsable… estás avisado / a…
Dedicado: completamente dedicado a mi querida amiga... bueno no sé si será tan querida... en fin ella me entiende... espero... u.u... n.n... como les decía dedicado a mi amiga de infancia... Anna Kyouyama... espero que te guste este fic... lo estoy escribiendo con todo mi esfuerzo...
Tiempo: pues la verdad es una especie de universo alterno... bueno el tiempo 5 meses después del partido con Sanno
Nombre: LA MISIÓN
Capítulo: 4 "Una Agitada Semana"
19, 20 minutos, 30 - 33 a favor de los chicos.
-. Ren - llamó la pelirroja . ocuparemos nuestra "ultima" arma.
-. Uh!! Correrá sangre... (literalmente XD) - respondió -
-. A jugar... - Ryota tocó el silbato para acabar el tiempo libre que había pedido Satoshi.
Ren marcó a Hanamichi y Asuka a Rukawa, más bien al revés, pues era Ren quien tenía el balón.
-. Uh... vas a tener que correr mucho ahora, zorrito - Kaede iba a reclamar, pero en cuanto volteó el rostro para hacerlo, se encontró que no había nadie, estaba completamente solo
-. Rukawa despierta!! - gritó el pelirrojo pasando por el lado en dirección a las dos chicas que corrían para encestar. Kaede aumentó su velocidad y marcó a la pelirroja que tenía el balón ahora, pero no por mucho ya que en un rápido movimiento le dio un pase a Ren, ambos chicos se preguntaban "cómo hacían eso?!" Hanamichi iba a atacar, pero Ren dio pase a su compañera, pero esta se veía en problemas. Asuka como pudo burló a Rukawa y recibió el pase de Ren, corrió para encestar, pero en el momento que saltó, Kaede también lo hizo. El moreno golpeó el balón con bastante fuerza que, al rozar el hombro de su rival, la herida, que esta tenía, comenzó a sangrar.
El balón cayó en dirección donde estaba Hana, quien intentó tomarlo. No quedaba más de 5 segundos. Ren alcanzó el balón, retrocedió dos pasos, para no pisar la línea, y lanzó. Asuka sonreía hincada en el suelo con una mano en su hombro donde la tela ya comenzaba a teñirse de rojo. El balón rodaba en el aire. Rukawa respiraba agitado observando a la chica hincada a su lado con su mano en el hombro ¡dios! Era la tercera persona que dañaba sin querer (pobrecito, ya se cree peligro público XD). Ryota tocó el silbato anunciando que el tiempo se había acabado, ahora solo se esperaba que entrara. Hanamichi, al igual que su compañero de equipo, tenía la respiración agitada, no sólo por el buen juego que habían tenido y por el cual sonreía, derritiendo de paso a más de una mirada, sino también por el dolor que afectaba a su espalda.
El balón rodaba y se acercaba más al aro, cada vez más, hasta que...
Minuto 20, ...
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Ren estaba cuidando de Asuka mientras la enfermera se dignara a llegar y viera la herida en el hombro de su amiga.
La enfermería contaba con 3 camillas puestas paralelamente y frente a la puerta, separadas por una cortina celeste.
La pelinegra cansada de esperar, comenzó a buscar vendas y algo con que detener y limpiar la sangre que brotaba de la zona afectada de la herida mientras refunfuñaba algo
-. Te dije, para cuando te duela, pero NO! La linda tenía que seguir jugando, bastaba conmigo para dar el último tiro, hubiésemos ganado, pero... ay! A quien reto, sabías que esto pasaría de igual manera, digo yo, que no hay que confiar en ti - le lanzó una mirada gélida a la chica que le sonreía a la vez que escuchaba a medias todo lo que Ren decía -
-. No te enojes, no es grave, de igual forma...
-. QUE NO ES GRAVE!? Por dios! Cuál es tu definición de grave!! Tu hombro herido, hace poco que había cerrado la herida, y ahora esta ahí, abierta, saliendo sangre como si fuera agua de un grifo, plenamente abierto
-. Calma! Si fuera como dices yo estaría desangrándome y no podría estar hablándote ni respirando con facilidad - inspira hondamente - ves? Exageras, además no es necesario que grites y hagas sentir más mal de lo que ya se siente la persona que acaba de entrar - en efecto, Rukawa y Hanamichi acababan de entrar, el moreno había bajado la mirada y acomodó al pelirrojo en la camilla más alejada de la chica pelirroja.
Si ambos muchachos no hubiesen estado tan metidos en sus pensamientos se hubieran dado cuenta de la extraña herida que llevaba al descubierto la chica de la camilla.
-. Cómo te sientes, do'aho? - habló calmo Rukawa -
-. Un poco mejor, gracias - Rukawa estaba buscando la crema en el bolso de Hanamichi. Cuando la encontró comenzó a aplicarla en la espalda del pelirrojo, después de cerrar la cortina. Notó que la cortina de la otra camilla se hallaba cerrada y pequeños quejidos de dolor la atravesaban, esperaba que la chica se encontrara bien, un recuerdo se le vino a la mente...
.: Flash back:.
Todos estaban expectantes para ver si entraba o no al aro, para su disgusto y alegría de las chicas; entró, quedando a 33 iguales. Después de eso sintió el grito de la morena "Asuka!!... por dios niña, tu hombro!!" y al instante las dos se dirigieron a la enfermería, él se había encaminado donde el director Anzai, cuando sintió el caer de alguien, volvió su vista a la cancha y vio a Hana de rodillas quejándose de su espalda, un sudor frío le recorrió el cuerpo; sin querer corrió al lado del do'aho "te puedes levantar?" le preguntó y el pelirrojo se negó, le estuvo sobando la espalda, para asombro de todos los ahí presentes, y luego volvió a preguntar "te puedes levantar?" esta vez el do'aho asintió y con un terrible esfuerzo se puso en pie y a paso lento se encaminaron a la enfermería"
.: End Flash Back:.
El "ay! Está helada" por parte del monito lo sacó de sus cavilaciones, estaba acostumbrado a ese quejido, es más, se le hubiese hecho extraño el no escucharlo. Comenzó a pasar las manos por la enrojecida piel de Hana, obviamente tras que este se hubiese sacado la camiseta. Sus albinas manos recorrieron la parte inferior de la espalda de su compañero, tal cual le dijo Matt que lo hiciera, eso hace ya una semana atrás. Cuando se va acercando a la parte afectada, los quejidos de Hana se hicieron más continuos. Saltó a la parte superior y comenzó a descender, ahora sólo faltaba la parte afectada, que poco a poco se volvía más roja.
-. Ya sabes lo que va a venir ahora - le susurró el moreno, la pelirroja cabeza de Hana se movió de arriba abajo, asintiendo.
Rukawa aplicó un poco más de crema y comenzó a masajear. Hana estaba mordiendo la almohada de la camilla para contener el dolor, que a veces se incrementaba y otras, disminuía.
Cuando ya ambos pacientes se encontraban bien y sólo reposaban, la enfermera se dignó a aparecer. Olía a cigarrillo.
-. Por dios! Qué es este desastre?! - alegó la mujer - vendas, sangre! - hubo un repentino silencio - quién estuvo hurgando en mis cosas! - de las dos cortinas cerrada salieron dos morenos con cara de pocos amigos.
-. Estamos en una enfermería, no recuerda? - se adelantó la chica - dónde se encontraba usted mientras, dos destacados deportistas, necesitaban de una enfermera, he?
-. Estaba en mi hora libre - defendió la mujer - quién les dio derecho a hurtar mis cosas?!
-. Silencio - habló el moreno - como bien dijo ella, estamos en una enfermería, y ahora el do'aho está descansando.
-. Además, las cosas de la enfermería son para ocuparlas, por lo tanto yo no he hurtado nada, y no me reclame, las he ocupado para detener la sangre y cerrar la herida de mi amiga, tendrá evidencia que es cierto lo que le digo, por la sangre que está pisando - ahogó una risilla - y si en silencio revisa la camilla, donde Asuka, también descansa
-. Esto lo sabrá el director, que un par de jóvenes hicieron estragos en mi oficina
-. Corrección - dijo el chico con facciones zorrunas - la enfermería es de todos, y de qué se enteraría el director, de su falta e ineficiencia? O que contrató a una asistente de médico de poca categoría - ahora Ren tuvo grandes problemas para aguantar su risa. La enfermera indignada volvió a salir del lugar.
-. Se encuentra bien Hanamichi? - preguntó la chica - me daría mucha lástima que, por nuestra culpa, sufra de nuevo por su espalda... - comentó Ren a la vez que desaparecía tras la cortina celeste
-. "cómo..." - se preguntó Rukawa, pero no pudo seguir ya que un quejido proveniente del otro extremo de la enfermería lo distrajo - estás bien do'aho?
-. Sí, qué sucedió afuera?
-. Un pequeño altercado. El director dijo que nos podíamos ir, que habíamos entrenado ya, o eso entendí a Ayazo. - Hanamichi asintió - pero debes esperar a que se seque el gel, ya lo sabes - concluyó Rukawa. Se sentó en una silla que estaba ubicada al lado de la camilla. Poco a poco se fue quedando dormido...
.:Hace Una Semana Atrás:.
Rukawa había partido tarde desde el hospital hasta su casa.
Culpable. Culpabilidad. Culpa.
Todo su ser giraba en esas tres palabras, sus pensamientos, sus recuerdos, sus acciones lo hacían sentir culpable, culpable de algo que, aunque hubiese querido, no podría haber escapado; pero él, Rukawa, no lo sabía, sólo estaba consciente que si no fuera por Hanamichi, tal vez esos ladrones qué le hubiesen hecho. Robado, golpeado y/o violado? Uno nunca sabe, o en el peor, o el mejor de los casos, viéndolo desde diferentes perspectivas, Muerto. Muerto como lo estaba ahora Akira, su rival en el baloncesto. Muerto como aquel que yació en el frío cemento esa noche. Muerto como el amigo que lo había invitado a ver una película esa noche de viernes. Muerto como aquel que había dejado tirado en el parque. Pero ¿realmente Sendo estaba muerto cuando lo dejó? Eso no lo sabía, porque él, muy cobardemente, había escapado junto a Hanamichi, porque él le dijo a Sakuragi que no tocara el cuerpo del jugador de Ryonan, ¿por qué? Fácil, por que si estaba muerto, no podía aceptarlo, aunque ya se había hecho a la idea, por lo tanto si él estaba vivo, no sabría como actuar, por eso él lo dejó abandonado, por eso ahora la duda le carcomía.
¿Sendo estaba realmente muerto cuando lo dejó?
Sin darse cuenta llegó a su casa, a su oscura y fría casa; a su oscura, fría y sola casa; pensándolo bien, a eso no se le podía llamar casa, o sí? Era bastante grande, como para ser una casa normal, pero demasiada sola para llamarla hogar.
Con lentitud introdujo la llave en la cerradura y se adentró en esa fría, oscura y sola casa. Tenía ganas de gritarle a alguien "ya llegué!" pero para qué hacerlo él? Si nadie le recibiría, si quiera tenía perro para acompañarse, realmente él estaba solo, y ahora cómo lo lamentaba, necesitaba a alguien contarle lo que había pasado. Su cabeza le daba vueltas por todas las cosas que había pensado mientras caminaba a su casa, por el sentimiento de culpabilidad que le recorría el cuerpo...
Subió a su habitación y encontró todo como lo había dejado el viernes pasado, con la toalla húmeda, ya seca, encima de su cama, la cual estaba desecha; los bolsos del colegio y donde llevaba el equipo para practicar basket, estaba a un lado de la puerta, el último bien puesto, y el primero tirado. Su cama desecha, pues el viernes había salido atrasado a clases y cuando volvió apenas tenía tiempo para darse una ducha decente antes de encontrarse con Sendo. Pero eso no pareció importarle, o tal vez sí, mas lo pasó por alto; se tiró en su cama y, apenas corriendo la sábana, se quedó dormido.
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Miró la sala de espera que tenía enfrente, nada impresionante, tres sillones acomodados estratégicamente para que le diera luz solar, una mesa de centro con cientos de viejas revistas y una máquina de bebidas calientes. Hanamichi estaba junto al lunático doctor Black. Le había dicho que no dolería, que no demoraba, pero eso fue hace media hora y los gritos del pelirrojo, no eran exagerados, pero sí se alcanzaban a escuchar si uno tomaba atención.
-. Rukawa, ya puedes pasar - dijo el rubio con una sádica sonrisa - aunque te aconsejo que esperes, despertó con un humor de perros - luego se perdió de su campo visual, cuando entró a una habitación -
-. "Humor de perros?" - y sin hacer caso a lo que le aconsejó el médico, entró calmadamente a la pieza de Hanamichi, pero fue recibido por un vaso que rozó su nariz y que estalló contra la pared -
-. SAL DE ACÁ, ZORRO APESTOZO!!! - sin esperar más, salió de la habitación. En la sala de espera estaba Black con su sonrisa
-. Te lo dije, creo que no durmió bien...
-. "yo creo que fue su culpa!" - Kae le mandó una gélida mirada, pero Black lo pasó de largo -
-. Bueno, te diré las instrucciones... - suspiró y volvió a sonreír - primero... - Rukawa no estaba tomando atención. ¿De verdad Hanamichi quería que se fuera, o, tal vez, lo decía por el dolor que acaba de sufrir? Y ¿si Hana le echaba la culpa de que su lesión volviera a molestarle? Si fueran otros los papeles, él le echaría la culpa a Hana por estar postrado en una cama, nuevamente, con un dolor que nadie supera. - no piense tonterías, Rukawa - levantó su mirar - oh! Ya veo - Matthew volvió a sonreír - creo... creo... creo que acerté, no? O si no, no pondría esa cara de Oh! My God! Pensé en voz alta?!! - volvió a sonreír - digo esto, por que parecía que no me tomaba en cuenta lo que le decía, y su mirada estaba ausente, y una cara de preocupación que nadie colocaría si pensara en cosas felices y sólo teníamos dos opciones para esa expresión: una, tenía una preocupación grave o dos, pensaba tonteras, y creo que acerté por atreverme a pensar en la última opción, no? - Kaede le quedó mirando, no muy convencido, pero las razones que le daba podían ser verdad, no? - si quiere, puede contar conmigo para desahogarse; no tan sólo estoy acá para ejercer mi profesión, joven Rukawa - era la primera vez que le llamaba así, de eso estaba seguro - sino, también, para que, tanto pacientes como familiares, cuenten con un amigo para despejar sus preocupaciones y darles un momento de alegría en casos traumáticos - sonrió de una manera diferente, más... más... más sincera - bueno, creo que ya puede entrar a ver a Sakuragi-kun - en efecto, la enfermera que hacía poco había entrado, salía con una expresión relajada - ten suerte! - le dijo Black - recuerda, cada dos horas!! - luego se volvió a perder tras una puerta.
-. "Pero, qué fue eso?" - preguntó muy extrañado el moreno.
Antes de atreverse a entrar, Kae tocó la puerta, no se arriesgaría, nuevamente, a que le lanzaran, ahora, un florero por la cabeza.
-. Pasa... - se escuchó de adentro - ey!... Black dijo que cada dos horas...
-. Lo sé...
-. Y que se demoraba una...
-. También lo sé...
-. Y que no es necesario que estés acá el lunes. - para Rukawa fue una clara indirecta de No quiero volver a verte "Rukawa estás paranoico" se dijo.
n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.
Durante las tres horas que tenían que estar ahí, sí, leyeron bien, tres, pues el gel se demoraba una hora en secar, a partir de ese tiempo se contaban dos, y así sucesivamente; y como Black le había puesto el gel que correspondía a las ocho... pues...
Para Rukawa, no le hizo gracia permanecer en silencio, bueno, en ese incómodo silencio, durante tanto tiempo, e intentó conversar de algo, pero ¿de qué? Cuando se le ocurrió algo, ya era la hora de aplicar el gel.
-. Bueno ya es... - Rukawa no terminó -
-. Ya escuché - Black había puesto un reloj que sonaría tres horas después de ser activado -
-. Bueno...
-. Ya estoy en posición... - gruñó, una vez más, Hana.
Kaede aplicó el gel y escuchó, por primera vez un "Ay! Está helada!", con manos temblorosas comenzó ha esparcirlo, primero por la parte inferior, luego por la parte superior, en cuanto pasaba cerca del lugar lesionado, el pelirrojo apretaba las sábanas para soportar el dolor, pero cuando ya se acercaba demasiado, los gritos ahogados, eran difícil de acallar. Mas cuando ya le tocó masajear la parte afectada, las manos sufrían grandes temblores, y en cuanto las posó en la zona morada, Hanamichi no pudo evitar dar un grito de dolor; Rukawa retiró las manos al instante. Así siguió una diez veces.
-. Hazlo de una maldita vez!! - gruñó Sakuragi. El moreno asintió y con firmeza apoyó sus manos en la espalda de Hana y comenzó a masajear, ignorando lo más posible los quejidos del do'aho, aunque por dentro lamentaba ser él quien se había ofrecido a hacer el trabajo. Una vocecilla resonó en su cabeza Fue tu culpa
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Una hora más de silencio tras el tortuoso masaje Kaede se permitió hablar, esperando que se le pasase el mal humor a Hana
-. ¿desde cuando te gusta el basket?
-. Desde principios de este año.
-. Y...
-. Discúlpame Rukawa, pero no ando de humor para hablar, tengo sueño y me duele la espalda - habló con mala leche el pelirrojo, tratando de ser lo más cordial posible.
-. Entiendo...
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Una hora después Rukawa yacía dormido en la silla. A Hanamichi le entró el remordimiento, el zorro estaba intentando ser amable con él; y él lo trataba así. Ahora el moreno faltaba a clases para cuidarlo, cuando no debería hacerlo. Observó como el flequillo cubría los ojos cerrados, como de sus finos labios dejaba salir el aire, pausadamente, que entraba a sus pulmones, como su pecho subía y bajaba por su respiración calma. Lo vio detalladamente, como si quisiera grabárselo en su dura cabeza. Cuando se dio cuenta de lo que hacía sus mejillas tomaron un lindo color rosa y antes de poder ocultarlo los azules se abrieron observándolo.
-. ¿Te encuentras bien? - preguntó Rukawa, tratando de asimilar el sonrojo del monito como aviso de fiebre u otra cosa. Hanamichi sólo asintió. - no necesitas algo? - Hana negó - bien, volveré antes de las 2 para darte el masaje - salió sin más...
-. "Bien, ahora concéntrate ¿por qué te sonrojaste nada mas por ver a Zorro Apestoso, he?"
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Por otro lado, nuestro número 11 de Shohoku, no andaba muy lejos de los pensamientos de Hanamichi "Bien, ahora me explicas por qué pensaste que el do'aho se veía Tierno sonrojado, he?" caminó hasta la cafetería donde se preguntó qué tomaría, y por qué había caminado tan lejos por un café, cuando en el mismo piso que la habitación de Hana había una dispensadora de café o cualquier bebida caliente que se le ocurriese "necesitas pensar" se dijo.
-. Buenos días joven - habló un chico con parecidas características que él - le puedo servir algo?
-. Er... "es culpabilidad, sólo eso"
-. Joven? - preguntó el chico
-. "te mientes... ah... pero es más fácil creer eso, además que es verdad..."
-.
Joven se le ofrece algo?- volvió a repetir el chico, algo
preocupado. Rukawa seguía en su propio mundo con un solo
pensamiento "todo es mi culpa". Pidió en café sin
hacer caso de nada que lo rodeara y fue a sentarse a una mesa alejada
cerca de la ventana "y si Sendo en realidad no hubiera muerto, si
solo había quedado inconsciente, yo lo deje ahí tirado,
mientras el agonizaba, (n.a: muajajajajajaja muerte Sendo) y murió
por mi culpa, porque yo no lo ayude". Cada vez se hundía más
en un pozo de culpabilidad el cual no tenía tope, llevándolo
silenciosa, lenta y dolorosamente hacia la locura y aislamiento. "y
ahora Sakuragi tiene que sufrir de nuevo por su lesión, porque
yo no supe defender. Todo es mi culpa si solo hubiera reaccionado"
El
tiempo paso rápido y ya era hora de ir a darle el masaje a
Hanamichi.
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Los tres días que el mono pelirrojo estuvo en el hospital fueron cortos pero dolorosos, aunque con algo de ayuda de Rukawa pudo superarlos. El día que le tocó volver a su casa Kaede llevaba más de una hora de retraso y Sakuragi ya estaba empezando a ponerse furioso "maldito zorro, sabia que no se podía confiar en alguien como él, yo que lo ayudo para que no le pasa nada, incluso termino en el hospital y el todavía no llega, y que habrá sido de Sendo, lo dejamos ahí botado como un perro." – Es su culpa que todo esto halla pasado - Pensó en voz alta, creyendo que no había nadie, pero cierto joven que se encontraba a punto de abrir la puerta lo escucho y así sus pensamientos se vieron confirmados, todo era culpa de él, pero, a pesar que él pensaba eso, escucharlo de otra persona, más siendo del pelirrojo por el cual comenzaba a sentir más una enemistad, más que una amistad, fue como si una aguja se atravesara en su corazón y fuese arrancada cruelmente. Se apoyó en la puerta donde suspiró un par de veces, tragándose las ganas de llorar y gritarle que eso ya lo sabía, que no era necesario que se lo dijeran de nuevo; despegó la frente de la puerta y la abrió entrando en la habitación del pelirrojo – ya era hora! Dón... – mas su pregunta no pudo ser completada al percatarse que algo andaba mal, Rukawa nunca entraba con la mirada gacha como lo hizo ahora – sucede algo? – pero su pregunta no fue contestada. El pelinegro tomó el bolso de Hana y salió de habitación en completo silencio, en un doloroso silencio, tanto para él, como para el monito pelirrojo, que le siguió totalmente extrañado.
-. Joven Rukawa – llamó Black. Rukawa suspiró, no tenía ganas de hablar con alguien tan "alegre" como lo era el doctor Black. Hanamichi, quien iba tras Rukawa, chocó con la espalda de este haciendo que el moreno se tambaleara un poco y le mandara una de sus frías miradas que hizo retroceder a Hanamichi sin saber ¿por qué? Matt observó todo esto y su sonrisa desapareció un par de segundos – sólo quería darle el número de mi celular, por si acaso tiene alguna complicación y no puede comunicarse conmigo por el hospital, no dudes en llamar – le entregó una tarjeta que Kaede aceptó un tanto extraño por el tono de voz serio del doctor, este se acercó al oído del moreno y le susurró – pero, también puedes llamar para hablar, te parece? – luego se separó y sonrió a Sakuragi que estaba rojo sin saber la razón – no los detengo más, buenos días jóvenes – con las manos en los bolsillos del delantal se fue por uno de los pasillos saludando a varios pacientes que estaban en camino –
-. Y... hacia dónde? – preguntó Hana, Rukawa comenzó a caminar hacia una dirección en un sepulcral silencio.
Cuando llegaron a la casa de Rukawa, Hana no pudo evitar dar una exclamación de asombro
-. Es...
-. Pasa – habló por primera vez el moreno – tu habitación está en el segundo piso, la segunda a la izquierda, la del fondo es el baño – dijo mientras subía las escaleras con el bolso de Hanamichi.
Sakuragi se percató que al lado de las zapatillas de Kaede, que recién se había sacado, se encontraba un par de pantuflas, al parecer, nuevas. Sonrió ante el detalle; se calzó las pantuflas y le quedaban perfectas, recorrió el primer piso, contaba con: una cocina amplia, pero sencilla, un living con televisor, reproductor de DVD, un equipo de música y uno que otro balón de basketball por ahí. Subió despacio las escaleras y se detuvo en el umbral de la puerta de la que supuestamente era su habitación, en el interior se encontraba Rukawa ordenando un poco el cuarto más al estilo de Hana, quien se sorprendió al ver una fotografía de su familia en la mesa de noche que estaba al lado de la cama, volvió a sonreír al detalle del moreno.
-. Tiéndete – le dijo. Rukawa había estado observando la sonrisa de Hana durante un par de segundos antes de acordarse de que debía hacerle el masaje. Comenzó a sacar la crema y demás que debía tomar Hanamichi. Este último se sacó la camisa que traía dejando su torso al desnudo, el moreno bajó la mirada al ver la espalda y el morado que de apoco desaparecía y echó un poco de crema en la espalda –
-. Ay! Está helada...- exclamó, pero a la vez sonrió, sonrisa que no vio el moreno.
Durante el día, Rukawa hizo de comer para ambos, así descubrió Hana que Rukawa era muy buen cocinero y se dedicó a ordenar la casa para que pudieran vivir sin problemas los dos por los otros cuatro días restantes.
El jueves siguió el silencio incómodo entre los dos, Hana se impacientó, pues esa etapa ya la habían superado, en cuanto Matt había dejado que Hana se recostara en su espalda y veían partidos de balón-cesto, después conversaban de cosas triviales, pero ahora, ahora era como volver al principio, pero peor, por que antes Kaede se quedaba con él, ahora, apenas terminaba, él bajaba ponía el hervidor le subía un té, eso sí, como a él le gustaba, y luego le decía que llegaba en tres horas, para su masaje; o cuando ya era muy tarde bajaba y se colocaba a cocinar, ahora era así, ya no más plática, ya no más tontos insultos, ahora era, o salía a correr, o cocinaba.
Tomó una decisión
Después de salir a correr dos horas, Kaede llegó a su casa con mejor ánimo, dispuesto a mantener de nuevo esas pláticas triviales con el pelirrojo y por primera vez gritó en su casa "¡Ya llegué!" no se percató que había un par de pantuflas al lado de las suyas. Subió directo al baño a darse una ducha y luego darle el masaje a Hana, para platicar esperando que el gel se sacara y después ir a preparar la cena y un postre que sabía animaría a su pelirrojo, pero su sorpresa fue mayor al salir de la ducha y ver que la puerta de Hana estaba abierta y su interior estaba vacía. Dejó caer la toalla con la que se estaba secando el pelo y se vistió en menos de lo que uno dice "destino" y salió en busca del número 10 de Shohoku.
Llevaba caminando siete cuadras con su bolso al hombro y ya cojeaba y comenzaba a doler la espalda, se detuvo unos momentos en una plaza a descansar. Se sentó en una banca y sonrió al sentir la brisa vespertina en su cara. Así estaba cuando una sombra le tapó el sol
-. Se puede saber qué pretendías hacer, do'aho? – preguntó casi en un hilo y con la respiración un tanto agitada
-. Ah! Pero miren quién se dignó ha hablarme, pensé que te habían comido la lengua, estúpido kitsune – habló enojado. Rukawa tomó el bolso y le tendió una mano a Hanamichi – qué pretendes hacer con MI bolso, el cual contiene MIS cosas?
-. Llevarlo a casa – dijo, retiró la mano y comenzó a andar
-. Devuélveme eso, baka kitsune!! – gritó, se puso de pie, pero al parecer fue un movimiento muy rápido y sintió un pasajero, pero profundo dolor en su espalda. Rukawa pasó el brazo del pelirrojo por sobre sus hombro y le ayudó a caminar, sin percatarse que estaba sonriendo. Pero quién si se dio cuenta fue el pelirrojo y lo miró atentamente –
-. Qué? – preguntó con un ligero sonrojo –
-. Deberías sonreír más... te ves... más humano – Rukawa escondió sus ojos tras el flequillo y continuó ayudando a Hana hasta llegar a la casa.
Durante la noche del viernes eran las 12.30, cuando Hanamichi despertó para su masaje, se sintió frustrado cuando se dio cuenta que aún faltaba media hora para este. Se dio un par de vueltas en la cama antes de levantarse e ir al baño para tomar un poco de agua, ya que el té que había dejado Rukawa hace dos horas y media ya se le había acabado. La habitación de Kaede estaba al frente de la suya, este dormía con la puerta abierta, por si acaso a Hana le sucedía algo él pudiese escucharlo. El pelirrojo se acercó a esta para ver si todo estaba en orden, se sorprendió al ver al moreno teniendo un agitado sueño. Se acercó y se percató de las gotas de sudor que estaban en la superficie de su albina piel y las marcas de lágrimas derramadas. Fue al baño y mojó una toalla que estaba ahí, llegó al cuarto de Rukawa y secó su frente, pequeños gemidos de dolor escaparon de la boca del moreno, de ese dolor que uno contiene en el fondo de su alma, esos gemidos que hicieron que el corazón de Hana se encogiera.
-. Es sólo un mal sueño – acarició los cabellos del moreno para que se tranquilizara – yo estoy aquí, nada te va a pasar, shhh es sólo un mal sueño... – intentaba consolar el pelirrojo, pasó por encima de Kaede y se recostó en la otra orilla de la cama del moreno, esa que estaba del lado de la pared, se tapó con el cubrecama y siguió acariciando el cabello del Kaede a la vez que este se tranquilizaba y Hanamichi sus ojos cerraba...
A la mañana siguiente, el ojiazul despertó cuando los primeros rayos del sol tocaron su rostro, había dormido tan bien que no había escuchado la alarma para los masajes de Hana, se quiso mover, pero algo le retenía, giró su rostro y se encontró con el de Hanamichi a tan sólo centímetros de separación, tanto así, que sus respiraciones se entremezclaban. Rukawa cerró los ojos para saborear ese sentimiento de plenitud que hacía ya tiempo había dejado de tener, si es que alguna vez lo tuvo. Cuando volvió a abrir los ojos ya pasaban de las diez de la mañana y después se dio ánimo para levantarse, pero no pudo evitar la tentación de volver a ver el rostro de Hana totalmente dormido y a poco centímetros del suyo.
Cuando Sakuragi despertó fue por el frío que sintió y el olor a pan tostado que inundó la habitación camuflando el olor a vainilla y chocolate que tenía la almohada donde su cabeza reposaba. Iba a levantarse cuando Rukawa llegó con una bandeja con el desayuno
-. Buenas tardes – saludó Rukawa –
-. Buenas – respondió Hanamichi desperezándose como un gato. Rukawa puso los ojos en blanco. Puso la bandeja en la cama y sacó un vaso de leche con una tostada con miel –
-. Después de esto te toca el masaje
-. Ams... – puso cara de niño pequeño cuando le dicen que debe hacer algo que no le gusta – deberías dormir – Rukawa levantó una ceja – ya tienes ojeras por mi culpa, durante las noches duermes menos que yo, porque yo me quedo dormido en las noches
-. Será que el gran tensai se está preocupando por este baka kitsune o es sólo una táctica para evadir el masaje – se fijó en la hora y fue a buscar un remedio a la habitación de Hana, este reparó en el decorado de la habitación, lleno de afiches de basketball, en la mesa de noche se encontraba una fotografía de ellos dos donde chocaban las palmas en algún momento del último partido de Hana. Suspiró –
-. Te apetece dar un paseo – titubeó al preguntar, los ojos de Hana brillaron frente a la proposición – aunque tendría que ser mañana
-. No importa!! Con tal de salir! – casi gritó Hana de emocionado y si hubiera estado en buenas condiciones se hubiera acercado a abrazar al moreno
-. Bien, ahora, date vuelta – le ayudó a Hana a quitarse la camiseta y después susurró – me gustaría saber cómo llegaste a mi cama...
Durante la tarde, Hana se dedicó a hurgar entre los CD's de música del moreno, este se encontraba en la cocina, en la mesa había harina, azúcar, huevos, polvos de hornear, aceite, chocolate derretido y Rukawa intentaba alcanzar un recipiente que estaba en lo alto de la alacena, muy alto y peligroso de sacar. Sakuragi estaba ya por el décimo cd cuando sintió ruido en la parte inferior de la casa, bajó lo más rápido que podía y llegó a la cocina, ahí se encontró con un Kaede empapado de chocolate, azúcar, harina y un par de cerezas para terminar el decorado, con un recipiente en la cabeza, como sombrero, y una cara de pocos amigos, con esa mirada asesina contra el chocolate y refunfuñando algo. Hana apenas y aguantó la risa, no, no pudo se rió como hace tiempo no lo hacía
-. Jajajaja... tu... jajajajaja – Rukawa no encontró nada mejor que lanzarle una bola de chocolate con huevo, harina y otras cosas que le dio directo en la boca a Hana – tu!!! Ya verás – Rukawa se estaba poniendo de pie cuando recibió un huevo en la cabeza
-. Esto es... – ambos se miraron y tomaron un poco del menjurje que había quedado
-. La guerra – declararon ambos al mismo tiempo.
Sobra decir que al final la cocina quedó toda sucia incluso en lugares inimaginables y nuestros dos protagonistas llenos de esa cosa viscosa que se formó al final. Cuando Hana iba a dar el último tiro resbaló con un poco de chocolate y cayó sobre Rukawa, quien perdiendo el equilibrio tocó suelo con su espalda, ambos se miraron fijamente envueltos en un mundo donde sólo existían ellos dos, el sonrojo cubrió ambos rostros y cuando Hana se iba a acercar sonó la alarma que indicaba que las tres horas habían pasado.
Después de lo ocurrido, ambos se ducharon a su tiempo y después Hana recibió su masaje en el cual se quedó dormido y Kaede lo contempló, quedándose él dormido también.
Después de su paseo al día domingo, se dirigieron al hospital para hablar con Black quien les dio la estupenda noticia que la espalda de Hana estaba bien, y que con paciencia y CALMA podría volver a jugar basketball y que ya los masajes cada tres horas no eran necesarios, pero sí uno diario y cada vez que le doliese.
De vuelta a casa de Rukawa, Hana iba muy nervioso mirando al moreno cada tres segundos, este hartándose un poco habló
-. Sucede algo?
-. Pues este... yo...
-. Si?
-. Quería saber... – guardó silencio – si me podría quedar un poco más de tiempo en tu casa – hubo un largo silencio – es que, en mi casa no hay nadie y pensé, que bueno...
-. Está bien – dijo al fin, después pasar por el estado de emoción que esa propuesta le había llevado – pero esta vez me ayudarás con el quehacer de la casa, cosas fáciles, nada pesado. Tampoco me gustaría estar solo – lo último lo susurró para que el pelirrojo no oyese –
-. Bien!... quién lo diría
-. Quién lo diría... – acordó Rukawa...
Mientras en hospital Black llamaba a una de sus amigas
-. Todo sale de acuerdo a lo planeado...
CONTINUARÁ
LO SIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENTO!!!!!!!!!!!!!! Es que se me fue el año tan rápido y entre estudios y coro y hoggy y ah!!!!!!!!!!!! Me volví loca... pero me llegó la inspiración y decidí avanzar este, pk llevaba más que los otros... lo siento!!!!!!!!!!!!!! taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaanto!
Me quedan tres semanas de clases!!!!!!! Yuju!!! Empezaré a escribir de nuevo
Bueno
Bye!!!
Y gracias por leer!!!!!!!!
Iniciado: 13 de Mayo de 2006, 20.03
Finalizado: 25 de Noviembre de 2006, 23.21
