Aclaraciones:Digimon no me pertenece. Taichi Yagami lo hará algún día.

Parejas:Mimato y Taiora.

Nota:Reto que Roww de las praderas del amor me pidió en el foro que, si queréis conocerlo, id a su perfil y ahí encontraréis la dirección.

Advertencias: Pues, quizás alguna que otra palabrota… es que se me escapan.


El plan


Capítulo cuatro: Pensamientos apresurados y una cazadora


Detuvo su moto en un semáforo en rojo y apoyó un pie en el suelo, manteniendo el equilibrio. Fue entonces cuando se permitió sentir el cuerpo de Mimi detrás de él con sus manos rodeando su cintura para agarrarse y no caer. A su mente también vino el beso y ante el recuerdo apretó el manillar para evitar que el cuerpo le temblase ligeramente.

Siempre había tenido un perfecto control de sus impulsos y emociones. Nunca había perdido la cabeza ante una situación y pensaba las cosas fríamente antes de actuar. Pero con Mimi era imposible. Ella conseguía debilitar de sobremanera su parte racional y de ejemplo estaba el beso que él había sido incapaz de controlar minutos antes.

Sin embargo, no se sentía mal. Al fin y al cabo, ella había correspondido. ¿Significaba eso que a ella también le gustaba? Quiso pensar que si. Pero otra parte de su mente le mostró el hecho de que Mimi quizá, le había correspondido el beso por no rechazarlo. Era una chica demasiado buena, seguro que le costaba horrores rechazar a las personas.

"No, no. No te alejes"

Se lo había pedido al ver las intenciones que él tenía de separarse. Por lo que Matt despejó esas dudas de que Mimi le hubiera respondido al beso por evitar rechazarlo.

Al ser ya entrada la noche, no había mucho tráfico por lo que llegaron enseguida a la casa de la castaña. Apagó el motor y notó como las manos de la castaña se alejaban de él para poder bajarse del vehículo. Él permaneció sentado.

Mimi le dio el casco y Matt se lo enganchó en el brazo. La chica, que había llevado la cazadora durante todo el viaje, quiso quitársela y devolvérsela.

—Quédatela—le dijo el rubio al ver sus intenciones. —Mañana me la das.

Ella se quedó quieta y le sonrió levemente. Se recolocó la chaqueta y dio un paso hacia atrás.

—Gracias. Bueno, pues mañana nos vemos.

Él asintió, pero Mimi no se movió de su sitio. Quizás esperando algo pero no sabiendo el qué. Aunque, a quién intentaba engañar, lo que quería era otro beso, incluso sus ojos descendieron inevitablemente hacia los labios del rubio, pero inmediatamente alzó la mirada. Ahora Matt no iba a dar el paso, ahora era su turno de acercarse a él.

Entonces el rubio se recolocó en su asiento y volvió a arrancar la moto viendo que el silencio se estaba extendiendo demasiado.

—¡Espera!

Mimi se acercó en dos zancadas y, sujetando su rostro, lo besó. Los cosquilleos volvieron a manifestarse junto con las pocas ganas de querer separarse de él. Matt respondió al beso, pasando su mano libre por su cintura, sabiendo que intentar resistirse era imposible.

—Buenas noches—murmuró ella cuando se separó de él.

—Buenas noches—repitió el rubio rozando su nariz con la suya.

La castaña se hizo a un lado y él giró el manillar de la moto, haciendo que esta rugiese y saliendo disparado por la carretera. Lo vio desaparecer pero se quedó ahí parada, sin moverse. Bajó la mirada y extendió sus brazos, mirando la cazadora. Llevó sus manos a su rostro y cerró los ojos, aspirando el aroma de Matt que estaba impregnado en la prenda de ropa. Rió contenta, aprovechando que estaba sola en ese momento en la calle y nadie podía verla y pensar que estaba loca al reír sin ningún motivo visible.

Dio una vuelta sobre si misma y caminó hacia su edificio, flotando.


Al día siguiente, en la entrada del instituto, Mimi se detuvo bruscamente al subir las escaleras. Cualquiera que la viera pensaría que era una alumna con enormes ganas de ir al instituto ya que cuando solo quedaba una manzana se había visto así misma andando con rapidez hacia el edificio. Claro que, ella no quería ir a clases, lo único que quería era ver a Matt. Al recordar su nombre, miró su chaqueta, la cual llevaba en su mano derecha.

—Buenos días, Mimi—la saludó Izzy pasando por su lado.

—Ah, buenos días Izzy. —le devolvió el saludo ella—¿Has visto a Sora? —era menos sospechoso preguntar por su amiga que por Matt.

El pelirrojo se detuvo junto a ella.

—Entran en la siguiente hora, ¿no te acordabas?

Oh, genial.

—Es verdad—alzó su brazo (el brazo donde descansaba la chaqueta) y se rascó la nuca.

Izzy parpadeó varias veces y no apartó la mirada de ella. Mimi bajó su brazo y vio como la mirada de su amigo también descendía. Miró su brazo y luego al chico. Sus mejillas se colorearon enseguida al ver como el pelirrojo no quitaba la mirada de la prenda.

—Esto… nos vemos en clase, tengo que ir a… ver a Yolei.

Se dio la vuelta y trotó lejos de Izzy. El chico se quedó quieto, hasta que una leve sonrisa se formó en su rostro y, tras meterse una mano en el bolsillo, se encaminó hacia una escalera, rumbo a su clase.


Al final del día, estaba a punto de volverse loca…literalmente.

¿Por qué cuando querías ver a una persona pasaban cosas que te impedían verla? ¿Era cosa del destino o de alguna fuerza sobrenatural de esas que había por el universo?

En el primer descanso, había optado por dejar la chaqueta de Matt en su clase. No quería pasearla por el instituto, llevaba su olor y estaba segura que alguna que otra alumna del instituto hubiera reconocido la cazadora y saltado sobre ella al oler el perfume del rubio cual leona ataca a su presa. Había buscado al rubio y también a Sora, pero Kari le había dicho que la clase de su hermano tenía un examen y habían cogido el tiempo del descanso para continuarlo, por lo que tenía que esperar hasta el segundo descanso o, a una mala, al final de clase.

También se estaba muriendo de ganas de contarle a alguna de sus amigas lo que había pasado. Pero no quería apresurarse porque seguramente, cuando lo contara, ellas harían muchas preguntas, preguntas a las que ella no tenía todas las respuestas. Por eso prefirió esperar, hablar con Matt y luego ya les soltaría la bomba.

Parecía que la suerte no estaba de su lado, porque su profesora de dibujo la había elegido, junto a otros siete alumnos, a que la ayudaran a emparejar el aula de arte al acabar. Y, por culpa de eso, se había perdido todo el segundo descanso entero.

Y ahora estaba ahí, sentada en su pupitre, alternando la vista entre su profesora y el reloj que colgaba en la pared, esperando a que la aguja llegara a las doce y así salir corriendo. Su silla se arrastró con brusquedad al oír la sirena, recogió sus cosas con velocidad y salió disparada hacia la salida. Miró entre todos los alumnos que salían ahora, hasta que su corazón dio un vuelco, reconociendo la figura delgada y alta de Matt.

Dio un paso hacia él, pero se paró en seco al ver como una chica aparecía por la derecha del rubio y lo detenía. Mimi frunció el ceño, mirándolos. La chica le sonaba, pero no tanto como para recordar su nombre. Era de estatura normal, morena con el pelo liso y sus ojos desde ahí parecían negros. Apretó los dedos entorno a la chaqueta al ver como Matt parecía hacerle demasiado caso, por lo que la chica parecía agradarle. La morena pareció sentir una mirada posada en ellos, giró su rostro y su mirada conectó con la de Mimi. La castaña entrecerró los ojos y la otra muchacha se limitó a mirarla y luego ignorarla.

"No tienes que tener celos, es absurdo."

Si, pero esa tonta la había visto y no le decía nada a Matt.

Apretó su maletín con fuerza y se giró, dispuesta a irse a casa. Si Matt tenía tantas ganas de recuperar su chaqueta, que viniera él a por ella.

—Mimi. —la chica miró a su derecha y sus ojos se agrandaron.

Sora estaba plantada a cuatro pasos de ella, mirándola.

—Sora.

—¿Podemos hablar? —preguntó en un tono suave la joven.

—Claro—respondió ella.

La pelirroja sonrió y ambas chicas se alejaron un poco del gentío que aún estaban saliendo por la puerta del instituto, hacia un pasillo que estaba vacío.

—¿Qué tal estás? —empezó hablando Mimi en un tono suave.

Su amiga sonrió levemente, recordando a Tai, y sus ojos brillaron, cosa que hizo a la castaña sonreír.

—Estoy…bien—expresó. Rió al ver como Mimi la miraba. —Aunque… me falta algo, o mejor dicho, alguien para poder estar genial—le dijo mirándola y poniéndose seria—Perdóname—pidió. —Lo siento, me he comportado fatal contigo, no tuve que haberte hablado así. Y encima de todo tenías razón con lo de Tai. Pagué contigo el cabreo que tuve con él y no es justo para ti.

—No pasa nada. Yo también tengo que pedirte perdón—habló ella—No tuve que decirle nada a Tai si tu me lo habías pedido. Te lo prometí y una promesa es una promesa. No lo volveré a hacer. —prometió alzando su mano. —Eres mi mejor amiga y no quiero perderte.

Sora sonrió y se abalanzó sobre ella, abrazándola con fuerza y sintiéndose, ahora sí, completamente feliz.

—Te he echado de menos—le murmuró la pelirroja.

Porque vale que ahora estaba empezando algo con Tai, pero aún estaba peleada con Mimi y eso no completaba su felicidad absoluta. La castaña cerró los ojos y enterró el rostro en el hombro de su amiga, reprimiendo algunas lágrimas de felicidad, contenta de haber solucionado las cosas con ella.

—Me tienes que contar qué tal ayer—le susurró Mimi, en un tono divertido, aún estando abrazadas. —Aunque creo que todo ha salido genial, ¿no?

La pelirroja rió y se separó de ella. Abrió la boca para preguntarle lo mismo (algo tenía que haber pasado entre ella y Matt, estaba segura), pero entonces reparó en la chaqueta que Mimi llevaba, cosa que le extrañó, ya que era negra y sabía que la castaña no solía vestir cazadoras de ese color. Cuando la miró más detenidamente, abrió los ojos como platos y buscó la mirada de su amiga.

—¿Es la chaqueta de Matt?

El rostro de Mimi subió de tono ante la pregunta.

—Ah, sí. Eh…toma—se la dio a la pelirroja, quien la cogió, no entendiendo nada. —Iba a devolvérsela pero está muy ocupado en este momento—le dijo en un tono seco— ¿Se la das tú? Ya te contaré lo que ha pasado—habló al ver que Sora quiso preguntarle— esta tarde, si puedes. Pero ahora lo que quiero es irme.

—Vale—le dijo simplemente la pelirroja. —Te llamaré esta tarde

Mimi se acercó a ella y besó su mejilla. Cuando su amiga salió del instituto, Sora salió a la entrada, buscando a Matt con la mirada. Hasta que todo se le volvió negro, al sentir algo tapándole los ojos. Sonrió.

—Tai.

El castaño bufó y quitó sus manos de los ojos de la chica. Se colocó delante de ella y le sonrió divertido.

—¿Te ibas sin mi?

—Sí, te iba a abandonar. Mira—le enseñó la chaqueta—Es de mi amante.

El castaño abrió la boca, haciéndose el ofendido.

—No llevamos ni un día juntos y ya me estás siendo infiel. Vale, vale…

—Es una brom...

—No, no, que vale, que vale…—Tai alzó una mano, no queriendo oírla.

La pelirroja soltó una carcajada al ver como se hacía el afectado. Caminó hacia él y lo sujetó del rostro, besándolo, sonriendo entre sus labios al notar como las manos del chico se adueñaban de su cintura.

—¿Mejor? —cuestionó ella sin romper el abrazo.

—En realidad estaba buscando una excusa para que me besarás—respondió Tai, con una sonrisa ladeada.

La chica se separó de él y le mostró la prenda de ropa.

—Me la ha dado Mimi, pero es de Matt.

—¿Y qué hacía Mimi con la chaqueta de Matt?

Sora le mandó una mirada de obviedad y los ojos de Tai se abrieron lo más que pudieron.

—¡Qué me dices! ¿En serio esos dos…?

—Ajá.

—Y Mimi tiene su chaqueta porque ellos dos…

—Ajá.

Mientras el chico seguía alucinando ante la noticia, la pelirroja vio como Matt los había visto y se estaba acercando a ellos.

—Matt—dijo ella cuando lo tuvo cerca.

El rubio la miró y luego miró a Tai. Este último le devolvía una mirada entre diversión, asimilación y socarronería. Incluso Matt le vio alzar sus cejas. ¿Qué demonios le pasaba?

—Toma, Mimi me la ha dado.

El chico miró a la pelirroja y la prenda que esta le entregaba. Cogió la chaqueta lentamente, la miró permaneciendo en silencio, sin decir nada. ¿Por qué tenía Sora su chaqueta? ¿Se la había dado Mimi? ¿Y por qué no se había molestado en dársela ella misma en persona? Compartió una mirada con Sora y Tai.

—Gracias. —dijo, y después desapareció por la puerta bajo la atenta mirada de sus dos mejores amigos.


Mimi se sentó en un banco, dejó su maletín a un lado, se cruzó de brazos y bufó, fastidiada.

Se había sentado en un parque de camino a su casa, no tenía prisas porque sus padres se habían ido a Tokio, a una feria de cocina a la que su madre se había empeñado en ir y nadie la esperaba en casa. En ese instante una paloma se posó en uno de las esquinas del banco y la castaña se quedó mirándola.

—¿Tú crees que debería molestarme que él hable con otra? —la paloma la miró y después se puso a comer unos restos de migas que habían por ahí—Claro que no. Soy tonta.

Matt y ella no tenían una relación como para que ella se comportara así. Incluso siendo novios, esa actitud había sido de niña infantil. Pero en ese momento había querido que Matt le prestara atención a ella y no a otra. Encima que se había tomado la molestia de buscarlo durante todo el día y parecía que él no tenía interés en verla o en recuperar su chaqueta.

¿Y entonces el beso de ayer qué? ¿La estaba evitando porque lo había consultado con su almohada y había llegado a la conclusión de que había sido una tontería el hacerlo?

Le iba a estallar la cabeza. No hacía más que buscar respuestas y lo único que conseguía era que apareciesen más preguntas.

No supo cuanto tiempo estuvo ahí sentada, pero cuando su estómago rugió, queriendo alimento, no tuvo más remedio que ponerse en marcha hacia su casa. En verdad no tenía ganas de ir, estaría sola, lo que significaba tiempo libre para pensar más en Matt. Llegó al edificio, abrió la puerta de la entrada y subió con paso tranquilo las escaleras. Cuando iba por los últimos escalones, escuchó un ruido y se detuvo. Provenía de su planta y no podían ser sus vecinos ya que habían salido de viaje, al igual que sus padres.

"Oh Dios" pensó "Es un ladrón, o un violador… o, peor aún, un secuestrador de chicas guapas"

Quiso salir de allí y pedir ayuda, pero quizás podía ser un ladrón que quería forzar la cerradura de su casa y entrar a robar y eso ella no lo iba a consentir. Cogió aire y cuando recorrió el camino que le faltaba de puntillas, para no hacerse notar, saltó hacia el pasillo empuñando su maletín como arma asesina.

—¡Sal de mi casa, ladrón! —chilló con todas sus fuerzas.

Parpadeó varias veces, viendo como Matt se encontraba apoyado en la pared, junto a su puerta, y no parecía haberse inmutado ante su grito.

—¿Matt? —bajó su maletín— ¿Qué haces aquí?

El rubio se reincorporó y se metió las manos en sus bolsillos.

—No me coges el móvil y esta era la única manera de hablar contigo.

Mimi miró de reojo su maletín, donde estaría su móvil. Vaya, se le había olvidado quitarle el silencio al salir del instituto. ¿Tendría muchas llamadas de Matt? Le mantuvo la mirada al chico y cayó en la cuenta de que llevaba el uniforme del instituto. Había estado todo este tiempo ahí, esperándola. Y, sorpresa, también llevaba su cazadora. Genial, pues si ya la tenía no hacia falta que hablara con ella. Frunció los labios y caminó, alzando el rostro con su barbilla casi apuntando al techo. El chico se hizo a un lado, dejándole espacio para abrir la puerta y en cuanto la abrió él se auto invitó a pasar.

—¿Qué haces? —casi chilló al verlo pasar.

—Me he tirado casi dos horas esperándote. Estoy cansado—se limitó a contestar mientras se adentraba en la casa. Había tocado antes por si estaban sus padres pero nadie le había contestado, por lo que se podía permitir ir un poco a su bola y meterse en la casa de la castaña por su cuenta.

Mimi infló sus mofletes y cerró la puerta quizás con demasiada fuerza. Dejó su maletín en su habitación y caminó hacia la cocina, abriendo el frigorífico para comer algo y, por supuesto, pasar olímpicamente de Matt.

"Tú has pasado de mí hoy, yo ahora paso de ti. ¡Já!"

El rubio, que estaba parado en medio de la cocina, observó cada uno de sus movimientos y como de vez en cuando ella lo miraba de reojo, como para comprobar que seguía ahí y luego la desviaba rápidamente. La castaña cerró la botella de agua cuando terminó de beber y de comerse medio sándwich que le había sobrado de ayer. Con eso aguantaría hasta que Matt se fuera. Se dio la vuelta, apoyando su espalda en la encimera y se cruzó de brazos.

—¿Y bien? ¿Qué quieres?

Matt le enseñó su cazadora.

—Me la ha dado Sora.

—Ya lo sé.

—¿Y por qué no me la has dado tú? —quiso saber.

—Lo he intentado, pero estabas muy ocupado así que no he querido molestaros.

—¿Molestarnos? —alzó una ceja.

¿Es que lo había visto con alguien?

Su mente empezó a repasar su día en el instituto con velocidad: había llegado a clase, el primer descanso lo había tenido ocupado por un examen, en el segundo le había preguntado a Izzy por ella pero él le había dicho que estaba ayudando a su profesora de dibujo, y al final del día había intentado buscarla pero no había podido porque Juri lo había detenido cuando iba a…

Bingo.

Le había visto hablando con Juri.

—Pero tranquilo, ya tienes tu chaqueta, no tienes nada más que hacer aquí.

Caminó hacia el salón, donde comenzó a fingir que ordenada los sofás colocando los cojines en sus respectivos lugares después de mullirlos. Matt reprimió una sonrisa divertida al verla. Vaya, así que los celos tontos no tenían porqué hacerte sentir mal si no eras el celoso. Por que sentía un leve y cálido cosquilleo al ver que Mimi estaba molesta.

—Mimi—la llamó andando en su dirección.

—Estoy ocupada—se limitó a decir.

—Solo es un segundo.

—Rectifico, estoy muy, muy ocupada.

El rubio puso los ojos en blanco y se acercó a ella, quitándole un cojín que no paraba de golpear. Mimi se miró sus manos, ahora vacías, y luego miró al chico.

—Dámelo.

—No hasta que me escuches.

La castaña se acercó a él pero Matt escondió el cojín tras su espalda y, tras un forcejeo, lo tiró lejos del alcance de la chica.

—Me has visto esta mañana hablando con Juri. —aprovechó para hablar al ver que Mimi se había quedado quieta..

Los ojos castaños lo fulminaron con la mirada. Oh, Juri, así que se llamaba así.

—No sé de qué me estás hablando—se cruzó de brazos.

Matt aguantó la sonrisa. La actitud de niña infantil cabezota le pegaba mucho.

—Es una tontería que te comportes así por ella.

—No me estoy comportando de ninguna manera—contestó.

—Estás celosa.

Y ante eso, Mimi calló. Apretó los labios con fuerza, intentando reprimir gritarle a la cara, por lo que lo esquivó y fue a recoger el cojín del suelo. Se quedó ahí quieta, mirando el almohadón cuadrado como si fuera muy interesante y jugando con los bordes.

—Te busqué durante toda la mañana—susurró, pero Matt logró escucharla—Quería devolverte la chaqueta, darte las gracias de nuevo… quería verte—confesó sonrojándose pero sin mirarlo. —Pero no te veía. Y a la salida, te vi hablando con esa chica. Ella me vio, pero no te dijo nada. Y tú parecías estar muy a gusto con ella. Sé que no tenía que haberme comportado así—reconoció rápidamente—Pero después de haber estado todo el día pendiente de si te veía pues…—se encogió de hombros, dando por terminado su discurso.

Miró a Matt, quien aún se mantenía en su sitio y no le apartaba la mirada. Ella la desvió hacia el cojín de nuevo y comenzó a retorcerlo levemente, pero alzó la vista al oír pasos hacia ella y se encontró frente al chico.

—Juri es la novia de Tasuki, el batería de mi grupo. Y me estaba hablando sobre la fiesta sorpresa que estaba organizando para su cumpleaños. Me dijo que te vio cuando ya nos estábamos despidiendo y te busqué, pero me encontré con Sora.

Mimi parpadeó varias veces y, tras unos segundos, masculló algo y escondió el rostro en el cojín.

—Soy una estúpida.

—No eres una estúpida—le discutió—Pero no tenías que haber pensado las cosas tan precipitadamente.

—Lo sé—expresó alzando la mirada rápidamente, aún con las mejillas rojas—Pero no pude evitarlo.

—¿Por qué?

Ella abrió la boca, pero la cerró. Desvió la mirada, no pudiendo mirarlo directamente a los ojos. Agh, ¿por qué tenía que tenerlos tan azules y bonitos?

"Ahora es el momento Mimi, díselo" "No puedo" "Sí puedes. Sólo di: Matt, me gustas mucho. Venga"

—Verás…

"Matt me gustas mucho"

—...es que…

"Matt me gustas mucho"

"Matt me gustas mucho"

Matteustasucho…—habló a trompicones.

—¿Cómo? —Matt frunció el ceño al no entenderla.

Mimi suspiró.

—Que me gustas…—dijo, sintiendo su corazón latir demasiado fuerte y rápido—… mucho, muchísimo. Y que todos estos días que he pasado contigo han sido los mejores. Y por eso no pude evitar "enfadarme" —puntualizó haciendo unas comillas imaginarias con los dedos—cuando te vi con esa chica.

"Dios, qué a gusto se había quedado"

Matt sonrió, ahora sí, una sonrisa pequeña pero sonrisa al fin y al cabo. Sujetó la barbilla de la chica y la alzó delicadamente, bajó su rostro y cerró los ojos, volviendo a besarla. Mimi tiró el cojín lejos y le echó enseguida los brazos al cuello y él la envolvió con los suyos. La confesión de la castaña lo había cogido por sorpresa a pesar de que se olía algo por su comportamiento evasivo y molesto al haberlo visto hablar con Juri. Pero no esperaba que ella confesara sus sentimientos tan de repente. Sin embargo, no quería seguir retrasando algo que estaba más claro y transparente que el agua. Porque Mimi no era la única persona en esa casa que tenía que expresar sus sentimientos.

—No pienses que no te hago caso—susurró él —No voy besándome con chicas así porque sí. Si lo hago, es por algo.

Mimi despegó su frente de la suya y lo miró a los ojos, con una sonrisa en la boca. Matt le correspondía, ¡Matt le correspondía!

Hoy era el mejor día de su vida.

—¿Eso significa que también te gusto? —preguntó como un tono infantil que denotaba que quería escuchárselo.

Matt chasqueó la lengua, sabiendo lo que quería oír. Entreabrió la boca para hablar, pero la castaña lo interrumpió, poniéndose de puntillas y volviendo a besarlo. No iba a obligarlo a decírselo. Como él había aclarado, no se iba besando con todas las chicas que se cruzaban por su camino. Lo que indirectamente significaba que algo sentía por ella. Y Mimi se conformaba con esa confesión como un comienzo. Tenían todo el tiempo del mundo por delante.

Y pensar que todo esto había ocurrido gracias al plan para reconciliar a Tai y a Sora. En un principio para unirlos como pareja y después para hacer que se perdonasen. Pero lo que ella no había pensado, ni en sus más remotos pensamientos, era que también la iba a unir con Matt.

El plan había salido a las mil maravillas.

FIN


Ya estáaaa! Bien, por fin lo he terminado. xD Roww, aquí lo tienes :D

La verdad es que me lo he pasado bien escribiendo de Mimi en plan niña infantil que no quiere hablar (y cuando lo hace, es con una paloma (?)), aunque luego ha sido valiente y le ha confesado sus sentimientos a Matt.

Siento el retraso, echadle la culpa a Pottermore, que me ha llegado el mail de bienvenida y estoy que no salgo de allí, vosotras/os habéis podido entrar? :)

Pues otro fic más, espero que os haya gustado mucho =)

Shio.S.R, Faty Takenouchi, Leeeen, Nexza, Bela de slytherin, Estefhany, Roww Hilton y kirstty.

¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR LOS REVIEWS!

Gracias a los que habéis puesto el fic en favoritos o alertas! :)

Y a ti también, que lees esto.

Nos leemos, Nora.