Disclaimer: todos los personajes que reconozcan son de S. M y los que no, son de mi obra. yo solo juego con ellos (ustedes lo saben )


Capitulo 2

Unos pasos acelerados causo que Esme se sobresaltara, sus nervios le jugaban sucio y el hecho de estar en el hospital le hacia que estos aumentaran.

-Ya paso cariño- le susurro en el oído Carlisle.

-Eso espero…- dijo ella alejándose y yendo a la habitación de su hijo.

Carlisle solo se quedo ahí parado, sabia que su esposa necesitaba tiempo para procesar lo que había pasado. El también estaba preocupado, y pasando sus manos en su cabello siguió a su esposa.

Ella estaba caminando casi sin rumbo.

El la abrazo fuertemente.

-Fue un simple accidente- le dijo.

-Esta vez…. Lo fue.

Edward se encontraba en la habitación 302, inconciente por haber perdido mucha sangre.

Tanto Esme y Carlisle entraron en la habitación. Ella tuvo que aguantar un sollozo al ver la condición de su hijo.

-Pudo ser peor- suspiro Carlisle.

Esme se acerco y le acaricio la cara a un inconciente Edward.

-¿Crees que el se recupere?- pregunto ella.

-Esme, es nuestro hijo. El lo hará- respondió su esposo abrazándola.

-Lo se, pero eso no evita pensar que aun es muy joven y vulnerable…- susurro Esme acercándose a la camilla donde se encontraba su hijo.

-Es un Cullen y nadie puede negarlo. Pronto será por completo un vam...

-¡Hola familia!- grito Emmett interrumpiendo a la pareja.

Estos se separaron inmediatamente, y dándole una mala mirada Esme se le acercó y le dio un coscorrón.

-¡ay! Esme no lo hagas, ¿no ves que también yo estoy herido?- lloriqueo Emmett sobando el lugar del golpe.

-Solo por eso, acaso no sabes tocar Emmett- gruño Esme cruzándose de brazos.

-Ya, lo siento. No creí que era necesario…. Al menos que ustedes dos estaban…..- el mismo se interrumpió para ver las caras de ambos adultos- ¡Encerio! ¿Mientras su hijo esta prácticamente en coma? ¡Wow!

-Cállate Emmett, y ¿Dónde esta Olivia?- le pregunto Carlisle serio.

-Ella esta en la sala de espera, junto con Lauren y Robert Hale- respondió dándole sus mejor sonrisa de niño bueno.

-Bien, ahora ¿puedes dejarnos a solas por un momento?- le pregunto Carlisle mirándolo fijamente.

Emmett solo se cruzo de brazos y simplemente se volteo.

-¡oh! Claro, solo espero que Eddie no se entere que estaban haciéndole un hermanito.

Esme solo gruño en respuesta.

-Ya cariño… cálmate- le dijo un divertido Carlisle.

Ella solo lo fulmino, pero después volteo a ver a su hijo.

-Quiero que se recupere pronto…- ella se recostó en el pecho de su marido.

-Lo hará, solo tiene varias costillas rotas y perdió mucha sangre. Mañana lo darán de alta- le respondió con seguridad Carlisle.

-No crees que alguien sospeche ¿no?- pregunto Esme preocupada.

-No, los únicos que podemos entrar es Ben y yo,

-Si, pero siempre hay un curioso. ¿Podemos confiar en Ben?- dijo histérica.

Carlisle solo sacudió su cabeza divertido.

-Amor… llevamos conociendo a Ben por muchos años, Además, es tu primo.

-si pero…

-¿Mamá? ¿Papá?- le interrumpió la voz rasposa de Edward.

Esme sin pensarlo dos veces corrió a abrazar a su hijo, este aun estaba confundido, en un momento estaba en el junto con Liv y Emmett al siguiente con sus padres. Su cabeza estaba echa un revoltillo.

-¿Qué pasó?- pregunto.

-Hijo, estas en el hospital. Tuviste un pequeño accidente…- empezó a hablar Carlisle, pero Edward ya no le prestaba Atención. Por alguna razón una cabellera Rubia le llego a la mente.

(Edward)

Los siguientes días, tanto mi padre como mi madre me trataban como un niño pequeño. No podía comer solo, ni bañarme y ni siquiera estar solo; ya que de inmediatamente mi querida madre salía corriendo en mi dirección.

Sabia que estaba preocupada, pero en cierta manera quería pasar al meno un poco de tiempo a solas.

-Ed… ¿me pasas el control?- pregunto Anthony.

Este estaba echado en el sillón, con un montón de comida regada encima de el. Desde el punto de vista de muchas personas era el quien necesitaba ayuda de nuestra madre. El control se encontraba en la mesita de café, a menos de un metro de el, pero era tanta su flojera que ni siquiera había volteado a ver.

Tome el control y mirándolo fijamente le dije:

-Toma.

Y se lo lancé, eso causo que el control rebotara en su cabeza y cayendo al suelo, el solo se me quedo mirando con la boca abierta y entrecerrando los ojos grito:

-¡Esto es guerra!

Y así empezó la "pequeña" guerra de comida, aunque no solo nos limitábamos a lanzar comida, todo que estaba a nuestro alrededor (sin importar lo que fuera) era un arma mortal.

Eso duro hasta que de repente Anthony paro, y con los ojos un poco empañados salio directo a la puerta, en pocos segundo volvió a aparecer pero con un montón de bolsas en sus manos.

Yo solo lo mire alzando una ceja, el solo se encogió de hombros.

-Alice- dijimos al mismo tiempo.

-¿Alguien me llamo?- pregunto la duende.

Alice y Anthony, son mellizos, auque la mayoría no le creen, Alice es pequeña y ágil (una pequeña bailarina), ojos verdes y cabello castaño; por otro lado, Anthony es: Alto (casi de mi altura), rubio, ojos azules y muy torpe. En literal, eran polos opuestos.

Mientras a Alice le encantaba ir de fiesta.

A Anthony le encantaba estar vientre la Tv o leyendo algún libro.

Alice amaba la moda.

Anthony la odiaba.

Ella era popular en el instituto.

En cambio el lo ignoraban.

Pero de algo si estoy seguro, es que se aman.

-Eddy, deberías ponerte otros zapatos más cómodos- dijo ella danzando en el salón.

Yo solo la mire, sin poder responderle.

-Y ponerte una chaqueta más abrigadora- siguió y siguió.

-Alice, no es necesario ya que no voy a salir.- dije con la esperanza que dejara lo que estaba haciendo.

-También podrías ponerte algo de perfume…- esta vez siguió Anthony.

-¿Tú también? Chicos no voy a salir y pu…- estaba diciéndole hasta que la linda voz de mi madre me interrumpió:

-Edward, me vas acompañar a hacer las compras.

Yo solo me quede mirando con la boca abierta a mis dos hermanos menores, ello solo me miraron con aire burlón.

-Es demasiado tarde..- empezó Alice.

-Pero te advertimos- terminó Anthony con una sonrisa burlona.

.

.

.

-¿Era necesario traerme hasta aquí?- pregunté.

Mi madre solo me fulmino y siguió haciendo las compras, así que sin más la tuve que seguir.

-Quiero pasar el tiempo con mi niño, ¿Eso es malo?- me pregunto viendo la lista, y apresurando más su paso.

-No es eso… ¡por dios mujer baja la velocidad!- me exalte haciendo que brincara.

-Edward Anthony Cullen Masen….- espeto escuetamente.

Sabia que me regañaría, no había parado de hacerlo desde el accidente y no veía que iba a dejar de hacerlo en un buen rato. O al menos eso pensaba… ya que rápidamente me empujo y salio corriendo hasta uno de los pasillos.

Yo como buen hijo, trate de seguirla y la encontré abrazada junto a otra señora.

-¿Mamá?- pregunte extrañado.

-¡Oh! Casi se me olvida, Ren el es mi hermoso y algo gruñón hijo- dijo presentándome a la mujer.

Llevaba puesto un pantalón y una camisa gris al menos cuatro talla más grande y su cara estaba repleta de unas horribles ojeras. Ella era alta, de cabellos dorados y de unos ojos verdes increíblemente profundos; me recordaban a alguien pero no se a quien exactamente, pero lo que si sabia era que reflejaban sufrimiento.

-Un placer Edward… soy Renee Swan- dijo ella mientras me regalaba una sonrisa forzada.

Swan.. Ese apellido me sonaba.

(เจมส์)

Llevaba una pequeña bandeja llena de comida, en ella trate de ponerle todos los alimentos que más me parecían sanos. Iba silbando el opening de una serie que había visto hacia un rato.

No lo había terminado de ver, ya que necesitaba darle de comida a "ella". Aunque a cierta pelirroja no le gustara.

Abrí la puerta lentamente, sabía que esa habitación estaba hecha un asco, pero comparado con las otras "ella" tenía suerte.

La encontré recostada en una de las esquinas, su cabello caoba le cubría su hermoso rostro, estaba sollozando, lo sabía.

-¡Hey! Pequeña- salude tratando de calmar un poco la tensión.

Ella solo se tenso, ni levanto la mirada ni nada.

Me acerque lentamente, aun con la bandeja en mis manos y con cuidado la deje en el suelo. Con una de mis manos (ahora libres) aparte con cuidado su cabello del rostro, "ella" me miraba con terror, sus ojos profundos lo reflejaban.

Era tan hermosa…

Me acerque lentamente, lo único que quería era sentir esos labios rellenos en los mío.. Un poco más..

-¡Perra!- grite al sentir su saliva cayendo en mi cara.

"ella" me había escupido.

En un acto de rabia, la agarre por el cuello. Ella me miraba con temor, pero aun podía ver el pequeño reflejo de la llama que había tenido hace rato cuando me ataco.

-Escúchame bien, si aun sigues con vida es gracias a mi, ¡entendiste! Si me haces enojar, juro que Hare que esos hermosos ojos turquesa desaparezcan- dije apretando más mi agarre.

Hasta que esos ojos volvieron a enfocarse en mi, y vi. el reflejo de un monstruo.

Rápidamente me aleje, y aun con las manos temblando Salí de aquella habitación.

No quería ser un monstruo.

No. No lo quería.


TAN TAN TAN!

jeje aqui les dejo el segundo capitulo, espero que les haya gustado.

Alexandra Cullen Hale