Hola a tod s, aquí les dejo otro capitulo. Gracias por sus reviews como siempre y por los follows, aunque recibí uno muy extraño, creo que lo jugaré en la lotería. Wow, no esperaba tanta aceptación con la historia, espero no defraudarles con este cap. Un gran abrazototote a toditos.

No me pertenecen los personajes alusivos a Shingeki No Kyojin. Las liricas de la canción "En la ciudad de la furia" tampoco me pertenecen.


Monedas y dolares son insertados, por espectadores que se disponían a marcharse, en una canasta decorada de estrellitas, lunas, soles y con un cartelito diciendo "GRACIAS". Al mismo tiempo, alguno que otro transeúnte se incorporaba al espectáculo por curiosidad.

-Uno...tres...siete con..cin-cuenta.- Perfecto, tengo suficiente. Oye Auruo, ¿podrías respaldarme en esta ronda?Tengo que ir a la cafetería.- preguntó Christa.

No te preocupes ve y come, yo me encargo.- empujando levemente por la espalda a la payasa para alentarla a irse. - Amigos, preparen sus oídos y corazones por que les tengo dos historias legendarias. Conoceremos a un niño príncipe, cuyo reino consistía en solo un pequeño planeta y cuyo mas preciado tesoro era una hermosa rosa. También, nos dirigiremos hacia los mares navegados por el mismísimo Ulises- ahora refiriéndose al publico enfatizando sus palabras mediante la gesticulación de sus brazos.

Dejando en buenas manos la función, Christa se apresura a la cafetería, y es que no ha probado bocado alguno desde su desayuno. Así que ha tenido que esperar hasta recolectar lo necesario para su almuerzo. Justo cuando se acerca a la puerta del local, nuestra payasa es prácticamente embestida por un cliente saliendo apresuradamente. El cliente se detiene y suelta un quejido al sentir el calor de su café derramado en su ropa, su semblante muestra furia y frustración. Luego de inspeccionase por un par de segundos, dirige su mirada hacia Christa quien también le mira expectante y asustada. Una vez conectan sus vistas, la furia del embestidor desaparece y Christa no puede mas que sentir una corriente por todo su cuerpo, es una sensación bastante espontánea que de sopetón la pone toda sonrojada sin poder hacer nada al respecto. Mientras, el cliente observa su vestuario y la mira fijamente como si reconociera a alguien.

- ¿Estas bien?- le pregunta el cliente.

-Si, lo siento mucho yo le pagaré el café.-responde muy apenada la payasa.

-No, fue mi culpa.- entrando en sí, mira la hora en su celular- ¡Diablos! Solo...solo olvidalo ¿quieres?- retoma su carrera sin esperar la respuesta de la chica vestida de payasa.

-o-o-

Llega justo a tiempo cuando el bus se disponía a comenzar la marcha. Agitada por la carrera toma asiento y suspirando piensa lo que le ha sucedido en la cafetería.

- No es un payaso, es una payasita- inclinándose y cerrando sus ojos Ymir evoca nuevamente la mirada de aquella chica con su rostro pintado, le pareció un ratoncito asustadizo, una leve sonrisa acaba de forjarse ante tal pensamiento.

- Es hermosa- reconoce para sus adentros y se deja arrullar en el mundo de los sueños.

Han pasado varias horas desde que Ymir regresó a su departamento. Después de comer propiamente y haber tomado un baño, se dispone a repasar los parámetros del contrato. Desnuda y con informe en mano da vueltas en la habitación muy concentrada, hasta que la alarma suena. Se dirige hasta un cuarto alfombrado y lleno de espejos destinado solo a su armario. Saca de allí una chaqueta negra tipo sastre, una camisa de cuello color violeta, unos pantalones largos grises, una correa negra y un par de zapatos negros de tacones bajos. Se viste el torso con cuidado ya que ha sufrido unas leves quemaduras por el incidente del café. Decide dejar su cabello corto suelto, dándole un aire seductor. Mete el contrato en su maletín. Su teléfono suena, es Berthold quien ha llegado con la limosina.

-Me pregunto cuanto te pagan por ser mi velador y chofer.- le dice a Berthold mientras se monta en el auto lujoso.

-No empieces, además no me molesta "velar" por la que considero mi hermanita menor-

- Solo eres mayor por un año, no exageres. ¿Hum, y que otra clase de mandados haces para tu jefe? ¿limarle las uñas de los pies?- abalanzada hacia el cuello de su compañero tocando su rostro.

- ¡No seas idiota! y jamas le limaría las uñas por que le huelen los pies igual que a ti.- apartando a Ymir de su cuello mientras intenta conducir.

- Me pregunto por que Pixis actúa tan "condescendiente" con estos tipos.- posando sus ojos castaños en el maletín.

- ¿Te refieres a Legion? No lo sé, tendrá sus razones. Razones que no te habrá contado aun.-

- ¡Pero al lima uñas si, como no pude imaginarlo!, ha. Me refiero a que de por si el reporte es posiblemente un fraude, y precisamente, Pixis, uno de los hombres de negocios mas exitosos, vaya a hacerse el tonto con esto.-

- No idiota, no ha perdido su toque. Como bien reconoces es muy sabio, mas que tu y yo juntos. El sabe lo que hace. -

- Una cosa mas Berthie,¿a Reiner... le huelen?- Ymir ríe al ver como le toma por desprevenido el comentario a su compañero y mejor amigo.

Llegan a su destino, el club de bailarinas mas popular de toda la ciudad, un escenario de molinos junto con unas enormes letras en neón descifran el nombre "Moulin Rouge". Un camino de alfombra roja se cierne hasta la entrada, un par de hombres fornidos pertenecientes al equipo de seguridad, se encargan de la admisión al club y mucha gente, en algarabía, esperan por entrar.

- Te esperaré en el auto. Si algo malo pasa, llámame. Éxito titan.- Berthold le indica dedicándole una guiñada.

La alta y esbelta figura sale de la limosina. Se ve muy atractiva esta noche, mas esa no era su intención, no hoy. Con maletín en mano se abre paso por la alfombra roja, provocando la mirada de hombres y mujeres. Con determinación y confianza llega hasta el personal de seguridad que aguarda en la puerta.

- "Puede pasar dama, la están esperando en el segundo piso."- le hace señas al otro compañero para que le abran la puerta a la invitada.

Destellos de luces, rayos lasers de colores y humo se apoderan de todo el interior del complejo, como espíritus que exaltan los sentidos de los mortales. La decoración es exquisitamente llamativa. Plataformas atravesadas con tubos se ven por todos lados, ocupados por mujeres y hombres que serpentean para lujuria de sus videntes. Como para cancelar cualquier voz interior, una música estruendosa retumba por los rincones y cuyos estribillos penetran en las mentes eufóricas.

...

-Ya no hay fabulas,-

-en la ciudad de la furia-

A lo lejos alguien observa a Ymir dirigirse hacia la barra.

-Me veras caer-
-Como un ave de presa-
-Me veras caer-
-Sobre terrazas desiertas-
-Te desnudaré-
-Por las calles azules-
-Me refugiaré-
-Antes que todos despierten-

Un dedo cubierto de guantes de piel trazan una ruta familiar en toda la espalda de Ymir. Unos labios frambuesas comienzan a deslizarse sobre su cuello.

-Me dejarás dormir al amanecer-
-Entre tus piernas-
-Sabras ocultarme bien y desaparecer-
-Entre la niebla-
-Un hombre alado extraña la tierra-

Sus labios se detienen para susurrarle - Hace tiempo que no vienes,extraño tu cuerpo.-

-Ahora no, Mina. Vengo solo por negocios.- responde Ymir mientras sorbe su trago y sin voltearse.

- ¿Que pasaría si te digo que de verdad me duele tu rechazo?- posando sus manos sobre los pechos de Ymir con el anhelo de despertar el deseo.

Suavemente Ymir toma las manos de Mina y se voltea para verla cara a cara. - Lo compensaré- le propina un beso en la boca y se marcha.

La joven empresaria sube las escaleras hacia el segundo piso. Es un lugar con una amplia zona de baile. Alrededor se hallan cubículos abiertos con mesas y muebles, apropiados para sostener conversaciones.

Los divisa, le están esperando e Ymir se acerca hacia ellos.