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Hola les dejo el cuarto capitulo
Aquí vamos...
:) ;)
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DESTINADO A CONOCERTE
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No se puede sentir alegría sin antes haber sentido tristeza... No se puede saber estar satisfecho con lo que tienes si no has padecido necesidad... No puedes alegrarte por los demás si no tienes amor...
No puedes ser algo que no eres... No puedes ocultar tu verdadera naturaleza en un antifaz... Al menos no siempre...
La verdad es algo que tarde o temprano sale a la luz... No se puede ocultar siempre...
C.W.B.
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Capitulo 4 - La niña rubia
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La inocencia es una virtud y la vez un defecto. Tan digno y a la vez engañoso. ¿No lo sabias? Pues sí. Lo es.
Aquello lo sabía bien la dama que miraba con admiración a su hija. A quien adoraba hasta el cansancio. Sonreía cuando alguien le decía algún cumplido de su señorita hija. Esperaba que algún día le trajera honra a su familia. Lo esperaba. Se desvivía por prepararla. A sus once años demostraba ser su pequeña representación, pero mas osada.
-Eliza.-la llamo.
-Voy, madre.-decía Eliza. La pelirroja apareció ya cambiada. Tenia unos libros en las manos.-Me distraje repasando unas lecciones…
-Una señorita no puede llegar tarde nunca, Eliza.
-Sí, mamita.-decía la pelirroja. Agachando un poco la cabeza. Pero no estaba apenada, solo lo hacia porque eso se esperaba que hiciese.
-Pero me mandaron avisar que la tía abuela pospuso la lección…
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Anthony esta enfermo o que…-no pudo terminar de formular su pregunta.
-Solo me informo que las reanudara mañana, y que nos dará anuncio importante. Ve a la biblioteca con tu hermano. El profesor vendrá en unos quince minutos.
La pelirroja suspiro molesta.
"No importa." Pensó la niña.
Paso aquella mañana al lado de su hermano. Pero no pudo prestar mucha atención a la lección. Su mente estaba en otro sitio.
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-¡Señorita Legan! ¿Podría repetir lo ultimo que dije?-pregunto el profesor, mirando a Eliza.
-¿Qué?-se sorprendió esta.- ¿Repetir?
-Debe estar más atenta a la clase, señorita Legan. No puede permitirse distraerse.-dijo el profesor, antes de seguir con su explicación.
Eliza estaba distraída. Esa distracción tenía nombre y apellido. Eliza murmuro apenas:
-Anthony…
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Termino aquellas clases que Eliza no entendió bien.
-¿Eliza, a donde vas?-cuestiono Niel, al verla salir presurosa.- ¡Ah! Lo recuerdo… "Seguro ira a ver si puede acercarse a Anthony…" Pensó el muchacho.-¿Quieres que te acompañe?-pregunto sabiendo con anticipación que la respuesta seria un:
-No. Adiós, Neil. Te veré después…
-Eliza. Eliza. No deberías ser tan obvia.-decía Niel, para si, porque se había marchado su hermana.
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Se apresuro a caminar hacia la mansión de los Andrew. ¿Su propósito? Encontrarse con Anthony de "manera casual". Su alocada mentecita la hacia imaginarse ya grande casada con el muchacho. Mataba flores, mejor dicho las deshojaba con vehemencia. No podía hacer otra cosa que fantasear con el muchacho. ¿Eso era malo? En si no, lo malo es que empezaba a creer que era correspondida en secreto.
En eso que caminaba escucho unas risas. Se trato de acercar a ver que era.
Era él. Sonrió al verlo, pero esa sonrisa se borro de su rostro al ver a una muchachita de su misma edad que estaba cerca de Anthony. No se dejo ver. Estaba al acecho.
-Me divertí mucho, Anthony…-decía la muchachita rubia.
La pelirroja observo que esa niña rubia era bonita. Dolorosamente preciosa. Era como una bofetada para ella.
"¿Pero que se cree esa?" Pensó Eliza. No sabía nada de esa niña de ojos esmeraldas. Solo que ya la odiaba. Apretó los ojos al ver que Anthony le sonreía con dulzura. Si no hubiera estado tan alteara por la sola presencia de Candy hubiera notada que Anthony la miraba de manera casta y no con placer.
Eliza solo veía una niña que no sabia ni de donde había salido. Solo la vio como una intrusa.
"¡Sera estúpida! ¡Yo lo vi primero!" Pensó Eliza, aplastando con las manos unas hojas de ese arbusto, donde estaba oculta. Tan ensimismada estaba que no noto que ya se iban.
-No se quien sea esa…-decía Eliza, antes de mirar con desprecio como se alejaba Candy junto a Anthony.-Pero no me quitara a mi Anthony.
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Candy había ido con los muchachos por la mansión. Le dieron un recorrido por las habitaciones, por el enorme jardín. La Pecosa había observado admirada el Portal de las Rosas. Todo le parecía impresionante.
"No lo merezco. Es demasiado." Pensó Candy, tras ver todo ese lugar que era propiedad de los Andrew.
Ella y los tres muchachos habían congeniado. No pensó ser tan bien recibida por ellos. Aun le faltaba conocer a más familiares según le había informado Elroy. Quien la miraba con menor severidad. Esa niña rubia era como tener una Rosemary de pequeña. Aunque era más vivaz que la primera. Mas traviesa. Así lo auguro cuando la encontró Elroy trepada en una rama alta de un árbol.
-¡Candice, baja de ahí!-ordeno Elroy.- ¿Cómo se supone que llegaste arriba?
-Es que se había caído un pajarito del árbol, tía abuela.-decía Candy, al verse descubierta. Pero no era una mentira.
-¡Baja ahora mismo! ¡Pero que niña!-exclamaba Elroy.
Tanto alboroto hizo que salieron todos.
-¿Candy?-se asombro Rosemary, al ver a su pequeña en ese árbol. Miraba sorprendida que se torno preocupada.-¡Santo cielo! ¿Qué haces ahí?
-Como un gato.-decía Archie, al verla. Estaba fascinado, como los otros muchachos.
-Ya voy.-decía Candy. Bajando rápido. Estuvo en el suelo en un momento.
Aquello le valió un regaño de Elroy. Y el apodo que se gano de Archie: Gatita.
Se notaba que había aparecido quien pusiera nerviosa a la tía abuela. ¡Vaya! Eso era algo nuevo.
Paso a valorar así a sus sobrinos nietos la anciana.
Si Anthony era su preferido, Candy era su sobrina más vigilada. Y eso que no la había visto de más pequeña. Hubiera sido más vigilada. No era que no la quisiera. Solo le tenía más cuidado que a los demás.
-Solo es una niña, tía abuela.-decía Rosemary, al referirse de su hija.
-Lo es, pero aun así eso no le da la libertad de comportarse de esa forma.-decía Elroy.
-Es que esta llena de energía. Además me explico que lo hizo porque quería devolver a pichoncito a su nido. No se preocupe. Aunque a mi también me sorprendió. Pero así son los niños…
-No las niñas.-decía Elroy.
Rosemary solo observo a Candy que estaba sentada en las escaleras. Se acerco a ella.
-Candy.
-Mamá, ¿Tía abuela sigue molesta conmigo?-pregunto Candy.
-No esta molesta, Candy. Solo se preocupa por ti.-decía Rosemary.-No pongas esa cara, hija. Vamos sonríe. Así esta mejor.-sonrió la dama.
-Sí.-sonrió la Pecosa.
-¿Quieres ir a caminar conmigo, pequeña?
-¿Eh?
-Vamos. Di que sí.
- Sí.
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-¿Sabes? Yo a tu edad no era tan traviesa, bueno sí. Aunque nunca trepe un árbol como tu. Pero no te lo reprocho, Candy. Es un recuerdo del Hogar de Pony. ¿Verdad?
- Sí, en el Hogar había un árbol enorme. Le decíamos el "padre árbol"… Decíamos que era nuestro padre. Pero no te sientas triste, mamá. Fui feliz ahí. Es un bonito lugar… Siempre les estaré muy agradecida.
-Me tranquiliza ver que te llevas bien con tu hermano y con tus primos Stear y Archie.
-¿Tengo más primos? Tía abuela dijo que conocería a más miembros de la familia… Yo quería saber cuando conoceré a mi padre…
-Candy… Lo conocerás muy pronto. Estará muy feliz de verte. Ya veras…
Candy asintió. No sabía que idea hacerse de su padre, pero ya lo conocería. "Muy pronto" como había dicho su madre.
-Lo quieres mucho, ¿Verdad?-decía Candy.
Rosemary se sorprendió por esa frase, movió la cabeza como afirmando.
- Sí.
-¿Te casaste enamorada?
- Sí.
-Se nota. Se nota por la forma cariñosa en que lo nombras. Debe ser hermoso, ¿Verdad, mamá?
-¿Qué cosa, pequeña?
-Estar enamorada.-decía Candy, tranquilamente. Su madre sonrió. La hallaba encantadora.
-Es un sentimiento hermoso. Aun más las cosas que te inspira hacer.
-¿Inspira a hacer cosas bonitas?
-Te hace ver todo de otra forma.
-¿Te vuelve ciego?-pregunto Candy, con inocencia.
-Por así decirlo, sí.
-Entonces… ¡No me quiero enamorar nunca! –aseguro la niña rubia.
-¡Jajajaja! Lo mismo dije yo.-decía Rosemary, riendo.-Y mírame aquí con dos hermosos hijos. Eres muy pequeña aun para esas cosas. Eres mi pequeña.-aplasto las mejillas de la niña.
"Me pregunto como estará Annie." Pensó Candy.
-¿En que piensas, Candy?
-En una amiga del Hogar…-decía Candy.
-¿Una amiga? ¿Por qué no le escribes? Seguro que se alegrara de recibir una carta tuya.
- Sí, eso hare, mamá.
-¿Sabes donde vive? ¿Tú amiga esta en el Hogar de Pony?
-No, ya fue adoptada. Pero quería saber si esta bien. También les escribiré al Hogar para que decirles que no se preocupen, que estoy bien.
-Eres muy considerada. En tal caso les escribiré también. Quiero agradecerles por haberte cuidado.
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-¡No puedo creerlo!-grito Eliza, antes de entrar rápido. Se veía furiosa. Aventó la puerta.
-¿Ahora que tienes, Eliza?
-No me molestes, Niel.
-Pensé que habías ido a ver a Anthony.
-Y así era…
-¿Pero?
-¡Vi a una chica! ¡Si hubieras visto!
-¿Era bonita?
-¿De que lado estas, Niel?
-Solo te pregunte, no lo afirme.
-¡Sí, lo es! Esa estaba cerca de Anthony. ¡Estaba demasiado cerca!
-¿Eso te puso tan furiosa?
-¿Te parece poco?-pregunto molesta Eliza.
-Bueno… No eres su novia, por lo que no podrías reclamarle nada a Anthony.
-¡Aun no lo soy! Pero eso esta por cambiar... Solo espera y verás...
-¿Así? En fin... No te molestare en tus asuntos, Eliza.
-Tú me ayudaras con esa niña... Desde luego.-sonrio con malicia Eliza.
-Bien.
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Candy estaba sentada escribiendo. Le escribía al Hogar de Pony y a Annie. Emocionada escribía todo lo que había vivido hasta entonces. Se apresuraba a escribirles todos los detalles.
-No debo olvidar poner esto…-decía Candy.-Y también sobre…-escribiría mientras decía.
-Te ves muy animada. Ya me gustaría conocer a tu amiga.-decía Rosemary, quien le consiguió los papeles y la tinta.
Estaban en la biblioteca. Cada una escribía su respectiva carta.
"Annie, te sorprenderías de saber que me paso… ¡Encontré a mi madre! Y a mi familia. Aun me sorprende." Pensaba Candy.
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Veía una serie de reglas que debía aprender. El manejo de los cubiertos era una cosa. Rosemary se apresuraba a ayudarla en su arreglo personal. La peinaba con cuidado. Y le indicaba una serie de cosas que se supone que ya debía saber, pero Rosemary no daba por sentado eso. Tenía paciencia. Paciencia que los solo los años de sufrimiento te dan. Había sufrido al no tener cerca a su hija.
Sentía que algo la preocupaba, pero no identifica que con exactitud. ¿Acaso era una premonición? Sintió una presión en el pecho. Miro por la ventana. ¿Acaso olvidaba algo?
La palabra "compromiso" pasó por su mente. Observo a la niña Pecosa que escribía concentrada.
"¿Por qué me preocupo? Ni siquiera se que me preocupa... ¿Qué es eso que me preocupa? No le debo nada a nadie… Entonces, ¿Qué es?" Pensaba Rosemary.
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-¿Esta bien, mamá?-pregunto Candy.
- Sí, no es nada, Candy.-decía Rosemary.- ¿Cómo va tu carta?
-Solo me falta firmar.-sonrió Candy.
Rosemary no pudo sacar esa idea de su cabeza. Trataba de recordar la mención de esa palabra. En el almuerzo estuvo callada. Solo movía la cabeza afirmando o negando algo. Pero no podía concentrarse en mucho.
-Candy, mañana conocerás a los Legan…-decía Elroy.-Son de la familia…
-¿Sabe si ellos conocen a los Britter, tía abuela?-pregunto Candy.
-¿Los Britter? Supongo que sí. ¿Por qué la pregunta, Candy?
-Ellos tiene una hija.-decía Stear.-Tal vez puedan llevarse bien si se conocen. ¿Cómo se llamaba?
-Stear, nadie te pregunto eso.-decía Archie, serio.
-Ya, Archie. No seas gruñón.-decía Stear.
-Casi ni la conocemos, Stear.-decía Archie.-¿Cómo se te ocurre sugerir como amiga para Candy a alguien que ni conocemos bien?
-Es verdad.-decía Anthony.
Candy quiso decir que la conocía, pero no lo hizo. Pensó que seria una sorpresa. Ya quería ver la cara de Annie.
"Así que los Legan conocen a los Britter… ¡Que bien! Podre ver a Annie…" Pensó Candy, sonriendo.
-Te has puesto feliz de repente, Candy.-decía Anthony.
-Es que la comida esta deliciosa.-dijo Candy.
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-¿En que estabas pensando, Rose? No me negaras que estabas distraída en el almuerzo.-decía Elroy.- ¿Puedo saber en que pensabas?
-Compromiso…
-¿Qué? ¿Qué dices, Rose?
-No se porque, pero estaba reflexionando en esa palabra.
-¿En serio?
-¿Sabe usted que significaría eso? Es como si fuera algo importante, pero no logro precisar que es.
-Tal vez te refieres a que es hora de comprometer a Anthony.
-¿Anthony? ¿No cree que sea algo precipitado hablar de eso? Anthony aun es muy joven para casarse.
-No puedes eludir ese tema siempre, Rose.
-No lo eludo, tía abuela.
-Sí, sí lo haces.
-Pues… No me había dado cuenta…-decía Rosemary.
-En fin…-decía Elroy suspirando.-No es algo a lo que puedas hacer oídos sordos siempre.
-Lo se, pero… No quiero pensar en eso ahora. Apenas acabo de recuperar a Candy. Y Anthony pues no quiero que se vea forzado a tomar responsabilidades que aun siento que no van con su edad. Quiero que mis hijos vivan bien su niñez… Que la disfruten. Es mejor así.
-Aun día se casaran tus hijos, Rose.
-Estoy consiente de ello. Pero mientras mas tarde eso mejor…-decía Rosemary.
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-Niel, no entiendo nada. ¿Sabes porque tía abuela quiere vernos mañana?-preguntaba Eliza.
-Si lo supiera te lo diría, pero no se, Eliza.
-Es que me desespera no saber…
-Según escuche decir a nuestra madre. Creo que harán un anuncio importante o algo así… Pero no sabría decirte con certeza.
-Ya veo, ¿Qué crees que diga tía abuela?
-No lo se, Eliza.
-¡Ya se! Seguro dirá que les parecí un buen prospecto para ser novia de Anthony. ¡Seguro es eso!-exclamo feliz Eliza.
-¿En serio? No creo que fuera eso.
-¡Cállate! ¡¿Tu que sabes?!
-Nada.
-¡Estoy muy feliz, Niel! Debo verme bonita para mañana.-decía Eliza, encerrándose en su habitación.
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Candy despertó muy temprano. Quería dar un paseo antes de desayunar. Su vida había cambiado de la noche a la mañana. Todo era nuevo para ella. Tenía tantas cosas que aprender. O eso decía la tía abuela.
-Pero aprenderé.-decía Candy, tranquilamente.
¿Y si no?
No quiso preocuparse por eso. Su madre le había dicho que todo se aprendía. Solo era cuestión de tiempo y paciencia. Quería creer en esas palabras.
-¡Candy!-escucho que la llamaron los muchachos.
-¡Ahora los alcanzo, muchachos!-exclamo Candy.
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Después del desayuno. Se escucho el sonido de un auto que llegaba. Eran los Legan.
Bajaron del auto. Eliza estaba impaciente de ver a Anthony. Bajo y se fue rápido.
-¡Eliza!-decía Sara, al ver que se fue casi corriendo su hija.
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-¿Ya llegaron?-pregunto Candy.
-Parece que sí, Candy.-le respondió Anthony. Todavía no bajaban de las escaleras.
-¡Anthony!
-Parece que ya llego Eliza.-decía Archie, al escuchar la voz de la pelirroja.
-Sí, eso parece, hermano.-decía Stear.
-Pobre Anthony.-decía Archie, susurrando.
-¿Pobre? ¿Por qué?-pregunto Candy.
-Ya veras.-decía Archie. Candy estaba en medio de Archie y Anthony.
-Eliza, ve mas despacio.-decía Sara, mirando con severidad a su hija.
-¡Buen día, Sara!-saludo Rosemary al verla.-Me da gusto verlos. ¡Que bueno que ya vinieron!
-Rosemary, también me alegro de verte.-decía Sara sonriendo.
-Sara... Que bien que todos llegaron. Así podre decirles la razón por la que fueron llamados hoy…-decía Elroy.-Comenzare por presentarles a Candice.
-¿Quién?-pregunto Eliza.
"Es la chica que vi antes junto a Anthony…" Pensó Eliza.
Justo en ese momento bajaron los muchachos. Atrás venia Candy del brazo de Anthony.
Eliza estaba sorprendida.
"Ya la había visto antes, pero…. ¿Quién demonios es ella?" Pensó Eliza, tras ver a Candy junto con Anthony.
Niel sonrió al ver la cara de su hermana. Aunque también se sorprendió de ver a la rubia.
-¿Quién se cree que es para ir a su lado?-gruñía Eliza. Aunque lo dijo en voz baja.
No eran los únicos sorprendidos. Sara también lo estaba.
"Es como Rosemary… ¡Que extraño! Es como si fuera su… ¿Su hija? No lo creo dijeron que había muerto… ¡Esto es muy raro! Tal vez la adoptaron…" Pensó Sara.
No era para menos pues la niña que veía frente de ellos era preciosa. Todos estaban sorprendidos de verla.
-Candice, ellos son la familia Legan.-decía Elroy.
-¡Me alegra conocerlos! –decía Candy, sonriéndoles. Sus ojos brillaban, era un encanto.
-Podría decirse que esa niña es hija de Rosemary.-decía Sara.
-Y es así.-dijo Rosemary.
-¿Qué?-se sorprendió Sara.
-Ella es Candice Blanca Brower Andrew…-decía Elroy.-Es hija de Vincent y Rosemary.
-Es hermana de Anthony…-decía Niel, tras escuchar su nombre completo de la rubia.-¡Vaya! SI se nota el parecido.
-¿Hermana? ¿Es su hermana…-se preguntaba Eliza. No podía creer lo que escuchaba.
Observo a Candy. Se veía tan pura, tan inocente. Todo lo opuesto a ella en definitiva. Se comparo con aquella criatura. La desteto después de esa comparación meticulosa de ella consigo.
-Ellos son los Legan.-decia Elroy, antes de presentarlos. Candy les sonreía con sinceridad. Luego Elroy les presento..-... Ellos son Daniel y Sara. Debes llamarlos tío y tía... Y ellos son Elizabeth y Daniel... Son tus primos...
-¿Cómo es que... -Eliza no sabia como preguntar. Estaba muy confundida.
-Eliza, no hagas una escena.-le dijo Niel.
-Siempre se creyó que Candice había muerto, pero eso no era verdad. Lo cierto es que ella esta viva...-iba explicando Elroy.
Candy miro a todos mientras Elroy hablaba. Sentía las miradas sobre ella. Pudo notar la sorpresa en sus miradas. Pero no lo tomo mucha atención , pues sabia que toda la familia la había creído muerta. Noto que la niña pelirroja la miraba fijamente.
Candy solo creyó que eso le parecía, y no le dio muchas vueltas a eso.
-¿Esta segura que ella es...Candice, tía abuela?-pregunto Sara.-La hija de Rose...
-Sara, ella es mi hija.-decía Rosemary seria.
-No estoy dudando de ti, Rosemary. Es solo que... Estabas muy alterada en ese tiempo que sencillamente podrías haberte confundido.
-Es hija mía.-decía la rubia dama.
-En tal caso que bueno que ya están junto a Candice.-dijo el señor Legan.
-Eso es... increíble...-dijo Sara.
"Demasiado. Se supone que esa niña se había muerto. Parece que no fue así." Pensaba Sara.
-De ser así pues... ¡Felicitaciones, Rose!-exclamo Sara, sonriendo.
-¿Por qué no dejamos a los muchachos y Candy con Eliza y Niel? Así se conocen...-propuso Elroy.
-Me parece buena idea, tía abuela.-dijo Sara.-Yo y su padre estaremos conversando con la tía abuela y con tía Rosemary.-Sara miro a sus hijos. Quienes asintieron.
-Sí, mamita.-dijo Eliza.-Niel y yo estaremos con los muchachos y con Candice.-sonreía o eso parecía.
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-Así tu eres Candice...-dijo Eliza, tras mirar de pies a cabeza a Candy.-Yo soy Elizabeth Legan. Pero todos me dicen Eliza.-no era que fuera amable.
-Sí, soy Candice. Pero puedes decirme Candy.-dijo Candy, de manera amable.
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La mirada ambarina de Eliza estaba sobre la Pecosa. La analizaba, se parecía a Anthony y a Rosemary.
Eliza sonrió, pensó haber hallado un modo de acercarse a Anthony. Estaba segura de poder ganarse el corazón de Anthony. De alguna u otra forma. Esa otra forma le pareció que podía ser Candy. La Pecosa estaba ajena a esos pensamientos.
La sonrisa de la pelirroja era como la de una hiena que ha puesto sus ojos sobre un animal pequeño que considera su presa. Suspiro aliviada de saber que no podía ser una rival suya.
"Tal vez hasta me sirva de aliada." pensó Eliza. Decían que en la guerra y el amor se valía todo. ¿Por qué no poner a prueba esa frase proverbial? ¿Por qué no?
"No pierdo nada." Se dijo para si Eliza.
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Continuará ...
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Hola a todas
¿Cómo se encuentran?
Espero que estén bien. :)
Paciencia... :)
Se que ya quieren ver a Terry...
Paciencia...
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Selenityneza
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