Disclaimer: Detective Conan y sus personajes le pertenecen a Gosho Aoyama.

Capítulo 4: El tiempo se acabó

Conan estaba pensando, sentado en el sillón, esperando a que llegara Hattori.

*Esto es muy raro. Es cierto que ayer el perseguidor no me siguió hasta llegar a mi casa, pero sí estuvo vigilándome hasta que oscureciera. Entonces, ¿por qué Hattori me mandó un mensaje diciendo que ya no era seguido? * En ese momento escuchó como se abría la puerta principal y cuando dirigió la mirada hacia esa dirección, se encontró con un Heiji empapado en sudor.

- ¡Hattori! ¿Qué sucedió?

- Me descuidé un poco.

-¿Cómo que te descuidaste?

- Me acerqué más de la cuenta, y se dio cuenta de que lo perseguía.

- ¿Te vio? – preguntó él muy preocupado.

- No, logré escaparme por los pelos. – Heiji se fue a sentar frente a Conan. Él suspiró aliviado, pero luego lo vio con una mirada muy enojada.

- ¿Te das cuenta de lo que hubiera pasado si él te hubiera visto?

- Bueno, bueno, no te enojes porque fue gracias a eso que descubrí la identidad de ese tipo.

- Supongo que sí es uno de ellos. – dijo él y repentinamente el ambiente se puso serio. Hattori solamente asintió.

- Antes de que se diera cuenta del lugar donde me escondía, el perseguidor recibió una llamada. Escuché como le decía "Gin" a la persona del otro lado de la línea. – A Conan se le cambió la mirada con solo escuchar ese nombre clave. Pero no una mirada de miedo, sino una mirada de profundo odio por aquel que arruinó su vida.

- No hay duda, ese hombre es un miembro de la Organización. ¿Recuerdas cómo era? – le preguntó Conan.

- Sí. Aparte del hecho de que iba completamente vestido de negro, resaltaba su mandíbula salida y barbilla cuadrada. La nariz era un poco puntiaguda. No pude ver sus ojos ya que usaba anteojos de sol ovalados, pero sé que su altura era más alta del promedio. Diría que la edad era de unos 35 a 40 años, pero no lo puedo decir con total seguridad.

- ¿Qué hay del pelo? – le preguntó mientras Conan anotaba todo lo que le decía Heiji en el cuaderno de apuntes que compró el día anterior.

- Déjame pensar… Estaba usando una gorra y ya que no pude ver el pelo probablemente lo tenga muy corto o sea calvo.

- Ya veo. – Conan terminó de apuntar, cerró el cuaderno y siguió hablando con Heiji. – Esa descripción no es de algún miembro que conozca, aunque es normal. Si es un miembro al que se le asignó la tarea de "perseguidor" debe de ser alguien de bajo rango.

- Claro. El gran Kudo Shinichi solo conoce a gente de su mismo nivel. – le dijo molestándolo.

- Por cierto – decidió ignorar el comentario. - ¿Por qué es que el perseguidor dejó de seguirme?

- En realidad yo tampoco estoy muy seguro. Pero después de la llamada dejó de buscarme. Tal vez le dieron la orden de retirada, aunque no sé por qué.

- ¿Recuerdas exactamente lo que dijo el perseguidor en la llamada?

- Creo que fue algo como. "Aló. ¿Gin? Sí estoy haciendo lo que se me ordeno, pero alguien me estaba siguiendo así que lo estoy buscando. ¿Qué? Pero. De acuerdo." – Cuando terminó de decir lo que recordaba, Hattori entendió lo que pasó. Y a juzgar por la cara de su amigo, él también lo había entendido.

- Parece que te diste cuenta. – dijo Conan. Heiji asintió. Antes estaba muy asustado, pero ahora que lo repetía más tranquilamente, pudo entenderlo todo.

- La misión de ese tipo era la de confirmar tu identidad y supo que alguien lo estaba persiguiendo. Eso es porque su objetivo, que en este caso serías tú, se dio cuenta que es perseguido y le pidió ayuda a alguien…

-… Gin se dio cuenta de esto. – continuó Conan. – Por desgracia, él es inteligente. Sabe que un niño normal le diría a sus padres y se asustaría, no le pediría a alguien más que siguiera a su perseguidor. Solo necesitaban una pequeña pista, cualquiera, para estar seguros de mi identidad. – Conan, enfurecido consigo mismo, apretaba fuertemente sus puños. – Y yo se las di. En este preciso momento, Esa Persona ya debe de haberse enterado de mi verdadera identidad. Y por si fuera poco, también se darán cuenta que el APTX 4869 no siempre mata, sino que encoje.

- ¿Qué vas a hacer ahora? – preguntó Heiji, entendiendo la gravedad de la situación.

- El tiempo se acabó. En cualquier momento vendrán por mi vida y no tardaran en descubrir a Haibara tampoco. Ha llegado la hora de un enfrentamiento directo.

-Oye, oye. ¿Qué no eres tú el que me dice que no haga cosas tan imprudentes? Aún no encuentras ninguna prueba definitiva de su existencia ¿o me equivoco? Sin el apoyo de la policía ¿qué planeas hacer tú solo contra toda la Organización de Negro? No bromees con esas cosas. – Pero los ojos de Conan eran serios, sin una pisca de vacilación.

- No sé qué voy a hacer exactamente. Pero desde hace unos días que tenía el presentimiento de que esto pasaría así que hice algunos preparativos. Y no te preocupes, no estoy completamente solo. El FBI también está conmigo. – Hattori miró fijamente a Conan tratando de decirle que no lo hiciera, que esperara un poco más. Pero en sus ojos no vio vacilación alguna. Suspiró a modo de derrota y le dijo:

- Si no te vas a detener, entonces iré conti-

- No – le dijo Conan sin dejarlo terminar. – Es demasiado peligroso y esta vez hablo en serio cuando digo que no me ayudarás en este caso. Tú no estás involucrado con ellos y tienes la oportunidad de vivir una vida normal. No voy a dejar que por mi culpa te conviertas también en uno de sus objetivos.

- Sabes tan bien como yo que no voy a cambiar de opinión. Si digo que voy, es que voy.

Conan sabía que Hattori era una persona terca. Por lo tanto, cuando se le metía una idea es la cabeza era imposible de sacársela. Pero hasta aquí llega la ayuda de Heiji, involucrarlo más sería peligroso. El pequeño detective pensó rápidamente en un plan para que Hattori se fuera y lo puso en práctica. Puso cara de ser derrotado por la determinación de Heiji y dijo:

- Entonces, supongo que contaré contigo de aquí en adelante.

- Lo quieras o no.

- En ese caso, te pediré que me ayudes a terminar los preparativos.

- ¿Qué ocupas?

- No importa cuál sea el resultado de este encuentro, cuando todo termine "Edogawa Conan" ya no existirá. Ya sea porque esté muerto o porque haya recuperado mi verdadera forma. – Heiji solo asintió para decirle que escuchaba y que continuara. – Así es que antes de irme, necesito hacer que el niño "Edogawa Conan" desaparezca.

- ¿Y cómo piensas hacer eso?

- Ya que desde un principio no existieron registros civiles de mi existencia, el único lugar formal en el que se puede encontrar registros de Edogawa Conan sería la escuela. Necesitaré tu ayuda para eso. Solo tienes que llamar por teléfono y decir que seré transferido al extranjero, ya que mis padres regresaron y ahora me iré con ellos.

- Entiendo. Pero eso solo hará desaparecer los papeles, ¿qué planeas hacer con todos los que te conocen?

- Lo siento por ellos, pero mañana al amanecer simplemente se enterarán de que fui transferido.

- Eso sería muy arriesgado. Podrían sospechar la razón de tu partida. Además, no puedes simplemente desaparecer. Pienso que por lo menos deberías decirle a Ran que serás transferido al extranjero.

- No puedo decirles nada a los niños ya que armarían un gran alboroto. Pero tienes razón en que debo de decirle algo a Ran antes de irme. De lo contrario pensarán que me pasó algo. Sin embargo, no creo que me crea si solo voy y se lo digo. Tendría que estar mi padre o mi madre por lo menos. Además, es arriesgado que salga de esta casa.

- ¿Qué tal si me disfrazo de un señor viejo y finjo ser tu padre?

- No, se daría cuenta por tu acento. – Shinichi lo pensó un rato pero al final dijo: - No tiene sentido quedarse aquí sin hacer nada, por ahora hagamos lo que podamos. Hattori, te encargó lo de la escuela.

- ¡Puedes contar conmigo! – Hattori se levantó y se dirigió a la escuela de Conan para cumplir con lo que se le pidió.

Mientras tanto, Conan tomó su celular y marcó el número de Jodie-sensei. Era absolutamente necesario que el FBI estuviera informado.

- ¿Aló?

- Jodie-sensei, es Conan.

- Conan, ¿sucedió algo?

- La verdad es que estoy en un gran aprieto. Al parecer, ellos ya descubrieron mi identidad.

- ¿Qué? No me digas que fue por ir solo al cuartel general.

- No. Al parecer se dieron cuenta por otras fuentes. Ellos solo ocupaban una comprobación y en un descuido, yo se las di.

- ¿Estás siendo perseguido por ellos?

- No ahora, pero sé que en cualquier momento romperán esa puerta y vendrán por mí.

- ¿Qué esperas entonces? Escapa.

- No puedo hacer eso sin antes terminar los preparativos.

- ¿Qué preparativos? Tu vida peligra, por si no te das cuenta. – le dice con un tono sarcástico.

- No puedo desaparecer sin más, levantaría sospechas y en el peor de los casos gente inocente se vería envuelta. – Conan escuchó el suspiro del otro lado de la línea

- Puedes contar con nosotros, de todas formas estábamos planeando hacer un ataque a la Organización ahora que conocemos su base. Así que, ¿en qué consisten esos preparativos tuyos?

- Hattori me está ayudando con los papeles de la escuela, el único problema es Ran. No puedo irme sin decirle nada.

- ¿Y qué tienes planeado hacer?

- El plan es decirle, tanto a la escuela como a Ran, que seré transferido mañana mismo a una escuela en el extranjero ya que mis padres regresaron a Japón para que me vaya con ellos. Pero Ran no creerá esto si un niño de siete años va y se lo dice.

- Entiendo. Necesitas que alguien se haga pasar por alguno de tus padres.

- Exactamente, pero Ran ya conoció a la madre de "Edogawa Conan" que fue el mi verdadera madre disfrazada, así que tendría que ser el padre.

- ¿Y qué tal si James se hace pasar por él?

- ¿Eh? – dijo incrédulo.

- Es una buena idea. Y si preguntan por el acento extranjero simplemente les dice que se le pegó de tanto viajar.

- Podría funcionar. Pero ¿James está de acuerdo? Digo, su trabajo en Japón es la de detener a la Organización, no proteger a una de sus víctimas. – En ese momento escuchó como alguien más tomaba el teléfono del otro lado de la línea.

- No te preocupes, el FBI te dará todo su apoyo. A fin de cuentas nos has ayudado numerosas veces, así que solo te estaremos devolviendo el favor. – dijo James quien al parecer escuchó toda la conversación. – Dime dónde estás y vamos ahora mismo a ver a Ran-san, el tiempo es oro cuando eres uno de sus objetivos.

- De acuerdo.

Shinichi les dio la dirección de su casa y ellos le dijeron que estarían ahí en menos de 20 minutos. Tiempo que Conan usó para alistarse, grabar un vídeo que usaría más tarde y hacer una llamada.

Llegaron en el tiempo acordado. Conan tomó una maleta que alistó previamente donde guardó ropa, el cuaderno de notas y el disco con el video que acababa de grabar. Se subió al auto y se dirigieron a la agencia de detectives.

Este capítulo me quedó corto en comparación al anterior pero prometo compensarlo en el próximo capítulo. Dejen un review y díganme qué les pareció el capítulo.

Agradecimientos a KaitoxAoko Forever, a olcrian y todos los demás que siguen leyendo El Fin. Les prometo más acción en los próximos capítulos.

Hasta la próxima semana.