Capítulo 4


Los personajes de Yugi-oh pertenecen a Kazuki Takahashi.


N/A: (chapter update: 6/25/2016)


Jounouchi se tensó y levantó la cabeza, un ronco gruñido resonó en su pecho y el ángel que hasta unos segundos atrás Seto había visto se distorsionó por completo. Puso ambas manos a cada lado del pecho de Seto de forma protectora.

Cuando Ryou se percató de la escena se quedó paralizado en la puerta con un sentimiento de deja vu, sólo que esta vez no era un lobezno el que lo iba a atacar.

Seto despertó de su ensoñación, reaccionando mucho más rápido en esta ocasión. Con presteza tomó a Jou por el collar deteniendo efectivamente la demostración.

"Ryou, la próxima vez que se te ocurra llegar de improviso no voy a hacerme responsable de lo que suceda." Al intentar levantarse Jounouchi se retiró de inmediato a pesar del temblor que le causaba el gruñido con el que le avisaba a Ryou que no debía acercarse. "Aun no entiendo cómo es que puedes burlar todas las alarmas de la casa." Comentó con molestia.

"Creo que ese lobezno se ha vuelto un poco sobre protector." Sonrió Bakura maliciosamente mientras se cruzaba de brazos. "Además, parece que te estás encariñado con él." Añadió con estudiada malicia. Seto ignoró la insinuación.

"¿Qué haces aquí Bakura?" Le dijo secamente ignorando el comentario.

"Quería ver si estabas bien… quiero decir… si ambos estaban bien." Seto se puso de pie sujetando más fuertemente a Jou. "Pero veo que están perfectamente. ¿Qué hiciste?" Le preguntó curioso.

Jou continuaba con aquel gruñido animal, pero sin atreverse a rebelarse contra la mano que lo sujetaba por el collar.

"Conjuré una ilusión en el collar. Sólo él puede verla." Le explicó Seto. "Puedo saber si está funcionando por la ilusión." Seto señaló a los pies de Jounouchi, donde la figura fantasmal de un lobo gruñía de la misma forma que el joven. Ryou se fijó por primera vez en la ilusión, tenía una mirada feroz y mostraba viciosamente los dientes en su dirección.

"Deberías considerar que el lobezno y yo nos hagamos amigos, así no tendrías que preocuparte cada vez que vengo a visitarte de improviso." Dijo con algo de travesura. "¿Puede entendernos ahora?"

"No. No me parece importante mientras piense que es un lobo." Seto llevó a Jounouchi hasta la cama y allí conjuró en la ilusión una cadena que iba desde la pared hasta el collar de Jou, aunque en realidad era una especie de muro mágico alrededor de la cama que le impediría salir de ella.

El moreno respiró un poco más tranquilo y el joven albino se le acercó para observar.

"¡No te le acerques!" Gritó Jounouchi con todas sus fuerzas haciendo que Seto y Ryou dieran un pequeño salto de sorpresa.

"Set… no creo que sea buena idea que el lobezno siga creyendo que yo soy el enemigo o algo así." Dijo algo nervioso Ryou.

"¿Le tienes miedo?" Seto dejó escapar una risa un tanto burlona. "El lobezno se llama Jounouchi." Añadió aun riendo. Jou continuaba gruñendo y Seto decidió hacerle caso a Bakura, después de todo era la única otra persona que lo visitaba y a quien, a pesar de todo, le tenía confianza. Se acercó a la cama y recitó unas cuantas palabras, luego probó hablarle a Jou.

"¿Jounouchi?" Al escuchar su nombre el rubio dejó de gruñir de inmediato y fijo su vista en aquellos ojos de un azul profundo. "¿Puedes entenderme Jounouchi?"

"Sí… pero ¿cómo?" Exclamó con sorpresa.

"Magia." Le dijo simplemente. Jou puso cara de maravillado y Seto sonrió para sus adentros. El chico no sabía lo que su inocencia lograba en el ego del mago.

"Ah." Susurró el rubio parpadeando lentamente.

"Me llamo Seto y él es Ryou." Dijo al tiempo que señalaba hacia Bakura.

"Oh." Dijo Jou mientras los observaba con enormes ojos dorados.

"Ryou es un amigo, Jounouchi. ¿Sabes lo que es un amigo?"

"Ah… claro. Un amigo, como Honda." Seto asintió, anotando mentalmente preguntar por el susodicho mencionado.

"Sí, como Honda." Jou se quedó viendo a Bakura un largo rato. Ladeó su cabeza levemente y aspiró profundamente.

"Desde tan lejos no puedo distinguir tu olor porque aún no lo conozco." Bakura se acercó lentamente y extendió una mano hacia Jou. El joven pareció dudar unos segundos, pero luego se acercó algo tembloroso, como si estuviera listo para retroceder al menor movimiento.

Luego de unos segundos de aspirar el olor de Ryou su rostro mostró reconocimiento. "Tu olor es como el de las montañas…" Comentó casi en un susurro. "Como el olor de un hermano." Los ojos de Jou parecían levemente nublados y de repente sacudió la cabeza.

"Paso la mayor parte del tiempo en las montañas." Dijo Ryou con incertidumbre. Los ojos dorados de Jou se quedaron mucho tiempo viendo los de Bakura en un silencio tenso.

"Jounouchi, si te quito la cadena… ¿prometes no atacarnos?"

"Lo prometo." Dijo solemnemente el chico. Seto lo observó por un rato hasta que finalmente se acercó para hacer que le quitaba la cadena, sin embargo, dejó el collar en su lugar. Jou bajó de la cama y se estiró placenteramente.

"¿Puedo salir?" Preguntó de repente, sorprendiendo a los dos hombres que lo observaban.

"¿Para qué?" Inquirió Seto un poco tenso.

"Llamado de la naturaleza." Le contestó con una gran sonrisa. Seto se llevó la mano a la cabeza en un gesto familiar de frustración. Tal parecía que había un par de cosas que tendrían que enseñarle al rubio y usar el baño sería una.


Ryou se había retirado nuevamente dejando a Seto, como siempre, con la pregunta de cómo el albino iba y venía a voluntad. Era tan silencioso que muchas veces lo había sorprendido sin que él se diera cuenta. Eso era algo que no le gustaba de su amigo, pero después de tanto tiempo y no hallándole ninguna otra falta, se había acostumbrado. El día había pasado sin ninguna otra novedad que la de Jou preguntando para qué servían algunas de las cosas que observaba. Por suerte, no había sentido la necesidad de tocar ninguna, con olisquearlas le bastaba.

"¿Desde hace cuánto tiempo eres mago?" Le preguntó Jounouchi mientras se acomodaba sobre una de las alfombras frente al fuego. Después que Seto le explicara que aquel fuego no le haría daño si no se acercaba, el rubio había descubierto que era agradable disfrutar de su calor a cierta distancia.

"Desde que tengo siete años." A esta declaración Jou se volteó a mirar a Seto con curiosidad.

"¿Cuántos años tienes ahora?" Era como si le contara de alguna otra maravilla.

"Tengo veintitrés años." Respondió

"Vaya. Yo apenas tengo un año." Dijo tratando de recordar. Seto observó aquel gesto inocente hasta que Jou volvió a mirar en dirección a la chimenea.

"¿Cuánto tiempo viven los humanos?" Susurró la pregunta como si la respuesta ya lo tuviera asustado.

"Setenta… ochenta… hasta cien años y a veces más." Respondió el mago con una sonrisa.

"Es increíble. Y me has explicado tantas cosas que nunca me hubiera imaginado que hacen." La ilusión del lobo movió levemente la cola y finalmente se echó de lado cuando Jounouchi se acostó sobre la alfombra.

"Jounouchi." El aludido levantó la cabeza levemente. "¿Te gustaría ser humano… por un tiempo?" Seto cruzó sus dedos mentalmente.

"Una vez soñé que lo era… creo." Dijo Jou ladeando la cabeza. "Creo que sería interesante." Dijo con algo de entusiasmo. "¿Podría hacer las mismas cosas que tú?" Seto asintió esperanzado. "¿Y sería sólo por un tiempo?" Ah… Seto apenas podía respirar ante la mirada que le estaba dando el lobezno en esos momentos, mucho menos encontrar el valor para mentirle, pero tenía que hacerlo.

"Sólo por un tiempo." Le dijo con lentitud y un suspiro reprimido, una mentira piadosa.

"Entonces sí, me gustaría probar." Sonrió Jou ampliamente. Como diría Honda, no era el más obediente ni el menos arriesgado, todo lo contrario, Jou siempre actuaba antes de meditarlo. Y si había algo que a Jou le gustaba mucho más que la carne de conejo era una aventura. Quizás por eso había permitido que el humano se le acercara, que le tomara confianza. "¿Puedes hacerlo ahora?" Suplicó como un niño pequeño, acercándose a Seto. El mago asintió.

"Bien. Acércate." Seto hizo como si recitara unas palabras e hizo algunos movimientos con la mano conjurando algo de humo y chispas de colores. Como diría Bakura, algo de efectos especiales. Entonces procedió a quitar el collar púrpura del cuello de Jou. "Listo." Jou se miró por todos lados con sorpresa. Primero las manos y brazos, seguidamente se tocó el rostro sonriendo. Un tanto tembloroso se puso en pie mientras se pasaba las manos por el cabello. De repente frunció el ceño un poco y se sacó la camisa, tan rápidamente que Seto parpadeó varias veces antes de entender lo que estaba sucediendo. Jou iba por los pantalones.

"¿Qué haces?" Preguntó al verlo forcejear con la prenda sin resultado alguno.

"Quiero verme completo." Fue la inocente respuesta mientras Jou continuaba atacando el botón de sus pantalones. "Pensé que iba a estar desnudo." Sonrió nuevamente. Hizo un gesto de triunfo cuando encontró la forma de quitar el botón y Seto estuvo de pie en un segundo.

"¡No puedes quitarte la ropa!" Exclamó sujetando el borde del pantalón contra las caderas del rubio. Jounouchi se echó hacia atrás confundido, pero no pudo soltar las manos del moreno de donde habían ido a parar.

"¿Por qué no?" Preguntó al cabo, intentando descifrar qué era lo que había puesto al moreno de aquel humor repentinamente.

"Los humanos no se quitan la ropa frente a otros." Le dijo intentando disuadirlo.

"¿Qué hay de malo en ello?" Volvió a preguntar sin poder entender aún. Para él, eso que Seto llamaba ropa no era otra cosa más que un estorbo.

"Jou, quizás los lobos no necesiten usar ropa, pero los humanos tienen sus razones para usarla y una regla es que no se la quitan en frente de otros humanos." Volvió a decirle.

"¿Cuántas reglas tienen los humanos?" Preguntó Jou curioso.

"Ah… son muchas para contarlas." Dijo bajando la voz un poco y escuchó un gruñido de descontento.

"Entonces no quiero ser humano, estoy cansado de las reglas. ¡Me sacaron de la manada por una estúpida regla! No es justo." El gemido de Jounouchi, por alguna razón, le llegó muy profundo al moreno. Él sabía lo que eran las reglas y lo que era romperlas… ¿Acaso no estaba allí el lobezno porque él mismo había roto esa regla?

"Está bien, está bien. No tienes por qué ser tan drástico Jou." Seto trató de pensar con rapidez, ahora que había logrado que Jou aceptara el cambio sin apenas un pestañear no iba a retroceder. "Vamos."

"¿A dónde?" No se iba a mover hasta que pudiera ver su cuerpo humano a satisfacción.

"Al baño, ahí te puedes quitar la ropa y verte al espejo y así satisfaces tu curiosidad." Lo tomó de la mano y lo dirigió al cuarto de baño dentro de su recámara. Lo empujó adentro y cerró la puerta. Comenzaba a pensar que no iba a ser tan fácil como se le presentaba. No bien habían pasado unos minutos cuando escuchó un grito asustado en el interior del baño, no pensó antes de abrir la puerta.

Jou estaba frente al espejo, sus ojos muy grandes, como platos y miraba insistentemente su imagen de cuerpo completo ahora desnuda. Seto sintió los colores subirle momentáneamente al rostro cuando Jou se giró y se señaló el ombligo. "Tengo un hueco a la mitad de la panza." Seto cerró los ojos tratando de que el rubor en sus mejillas no se notara.

"Es tu ombligo, Jou." Logró decirle sin emoción aparente.

"¿Tú también lo tienes?" Preguntó aun asustado el rubio.

"Sí." Respondió sin emoción.

"A ver." Le dijo el joven al tiempo que se le acercaba y trataba de sacarle la camisa. Seto se alejó antes que pudiera hacerlo, la cara enrojecida nuevamente.

"¡Jou!" Ladró con firmeza.

"Pero Seto, quiero saber." Gimoteó Jou con una mirada lastimera. Seto intentó resistir la expresión de súplica del lobezno, pero en el fondo sabía que tarde o temprano tendría que responder sus preguntas, y era mejor hacerlo pronto a toparse con un problema más adelante tan solo porque él no había sido capaz de lidiar con la situación.

"Bien. Te mostraré, pero quédate quieto." Murmuró por lo bajo. Jou que aún conservaba sus sentidos de lobo pudo escucharlo a la perfección y sonrió complacido. Seto se levantó la camisa y el joven vio que, en efecto, Seto también tenía un 'hueco' a la mitad de su panza. Acercó la mano y lo tocó con suavidad con lo que Seto reaccionó de inmediato dándole un golpe en la mano para alejarlo. "¿Qué haces?"

"Yo solo quería…" Parpadeó confundido alejando su mano. El mago parecía molesto por el toque, tal vez debió limitarse a mirar. Ya había notado que cada vez quería tocar más las cosas. Como lobo no dependía mucho del sentido del tacto, pero al parecer como humano sí.

"Si ya terminaste será mejor que te vistas." Le dijo secamente.

"Está bien." Le contestó Jou algo desilusionado, no sin antes echar un último vistazo a su reflejo. Seto, en contra de todo lo que le dictaba la razón, le echó también un último vistazo a Jounouchi. El esbelto cuerpo tenía una gracia natural increíble. La blanca piel provocaba acercarse. "Seto…"

"¿Ahora qué?" Gruñó al pensar que el lobezno lo había sorprendido mirando.

"Necesito ayuda con la ropa." Dijo tontamente mientras trataba de abotonar los pantalones. Seto suspiró y le subió la cremallera. Justo en el momento en que cerraba el botón Jou se inclinó hacia su cuello y hundió la cara en él.

"¿Qué haces?" Susurró Seto sin querer moverse.

"Hueles a fresas silvestres…" Respondió Jounouchi. Seto no supo cómo podía responder a eso, nadie nunca le había dicho nada parecido por lo que dijo lo primero que se le ocurrió.

"Seguramente es el jabón." Jounouchi se movió ligeramente, su cara quedó frente a frente con la de Seto.

"No es tu piel. Es tu boca." El joven se acercó aún más y pasó su lengua por los labios del mago dejándolo de una pieza. Vio que el humano tenía la mirada fija y parecía haber dejado de respirar, algo extraño en su opinión, como si hubiera perdido la voz. "¿Te sientes bien?" Preguntó finalmente el rubio.

"Es hora de dormir." Murmuró con suavidad cuando pudo hablar nuevamente.


Notas Finales:

¡Besos y abrazos!


Agradecimientos:

Gracias a... Langrey K, Noriko Sakuma, Kaori Koneko, Amazona Verde, Mystis Spiro y a Hikaru por sus comentarios.

Karoru-chan, quiero decirte que me sorprendió saber que habías perdido algo de inspiración para DyC. Pero qué bueno que le hiciste caso a tu beta (besotes a tu beta, siempre está en lo correcto) Te voy a enviar pronto una historia para tu page de Relámpago que espero te anime, de esas que nos gustan a las dos, ejem... So, beware girla!

Espero que este capítulo sea de su agrado.