Sorpresas.

-¡Mamá, ya vámonos!-vociferó una chica al pie de unas escaleras; usaba un hermoso vestido rojo de tirantes delgados tan largo que rozaba ligeramente el suelo. Su cabello rizado brillaba con las luces de su casa-¡Rápido!

-¡Ya voy, Lilith!-gritó la madre; traía puesto un corto vestido negro perfectamente planchado, un abrigo beige, y unos tacones del mismo color que el vestido-perdóname por tratar de ser bella por una noche.

-Por amor de dios, madre-exclamó la chica al ver a su madre con tal vestuario. Estaba impresionada-te ves hermosa. ¿A caso te quieres ligar al dueño del restaurante?

La madre hizo una mueca a su hija y le dedicó un ademán con la mano. La chica rió por lo bajo y le dio una hojeada a su reloj de mano. Inspiró sorprendida.

-Ya vámonos o no llegaremos para la reservación.

-Andando, hija-y las dos salieron de su casa, se metieron al automóvil y se dirigieron a su destino.

Cruzaron casi toda la ciudad sólo para llegar a ese restaurante; la comida, no era ni buena ni mala, estaba perfectamente bien. Pero no por eso iban a ese lugar.

La noticia se había esparcido como el fuego en los últimos meses: había algo nuevo que, en palabras de los clientes de aquél restaurante, estaba hipnotizando a la gente para que asistiera todos los días al local. No era la comida, ni el servicio, mucho menos las bebidas que servían. Era algo mucho más fantástico que eso: La música, viniendo de un totalmente exclusivo y nuevo gurpo: Fairy Knights.

Natsu, el fundador del grupo y voz principal de la banda, junto con su siempre fiel guitarra, otorgaba esa energía y dedicación sin falta en sus presentaciones. Cantando como si mañana fuera el último día de su vida; tomando el micrófono con firmeza, moviéndose con confianza, declarando que el escenario le pertenece a él y a su banda.

Luego estaba Erza, la primer integrante y segunda voz. Ella había adquirido unos días después de su primera presentación un bajo, lo había visto en una casa de empeño, empolvándose con el paso del tiempo desde hace mucho, así que se decidió por comprarlo. Y desde ese entonces se ha convertido en una parte importante para ella.

Después, Gray y Juvia, los últimos pero no menos importantes miembros del grupo; era de esperarse que después de demostrar habilidad con unos botes de basura, Natsu no le hubiera regalado una verdadera y profesional batería. Aunque se resistió al principio, su pareja, Juvia, lo convenció para aceptar, a lo que el respondió que sí con una condición: Que ella tocara el teclado en sus presentaciones. Se puso un poco nerviosa al principio, ya que había sido mucho que no tocaba tal instrumento. Pero como Gray, aceptó sin problemas.

La banda ya estaba completa y lista para la presentación.

Con el paso del tiempo, y la llegada de cientos de clientes, el dueño del bar "Howling Wolf", Garth Levinson, tomó la decisión de remodelar el bar y convertirlo en un restaurante familiar. Lo que no agradó a muchos, pero lo aceptaron al escuchar que Fairy Knights tocaría ahí mismo hasta que el tiempo lo decidiera. Y así fue.

Pero entonces, esta noche sería diferente. Y todo empezó con cierto chico pelirosa.

*Natsu:

The walls between

You and I

Always pushing us apart nothing left but scars fight after fight

The space between

Our calm and rage

Started growing shorter, disappearing slowly day after day

Erza:

I was sitting there waiting in my room for you

You were waiting for me too

And it makes me wonder

De un momento a otro, Natsu sintió un mareo que lo hizo ladearse ligeramente a la izquierda. Se apoyó en el pie izquierdo para evitar caer.

The older I get

Will I get over it

It's been way too long for the times we missed

Natsu:

I didn't know that it would hurt like this but I think

The older I get

Maybe I'll get over it

It's been way too long for the times we missed

I can't believe it still hurts like this...

Su visión comenzó a nublarse. Respiraba pesada mente. Sus dedos temblaban y eso ocasionó que tocara una nota equivocada. Todos lo voltearon a ver, preocupados. Los mareos se intensificaron.

Erza:

The time between

Those cutting words

Built up our defenses never made no sense it just made me hurt

Do you believe

That time heals all wounds

It started getting better but it's easy not to fight when I'm not with you

I was sitting there waiting in my room for you

You were waiting for me too

And it makes me wonder

Natsu:

The older I get

Will I get over it...

Sus piernas ya no le respondían como deberían, al igual que un ciervo recién nacido, se doblaban con cada paso que daba.

Erza intercambió miradas con Gray, ambos sabían que no era nada bueno.

It's been way too long for the times we missed...

Su voz se quebró al final. Ya no tenía aliento en sus pulmones.

El público murmuraba entre ellos.

Erza, quien estaba más cerca de él, caminó para preguntarle cómo se encontraba mientras seguía tocando el bajo.

I didn't know that it would hurt like this but I think...

Natsu no pudo resistirlo más, y se desplomó al suelo. Erza deslizó su bajo hacia atrás y extendió los brazos para atraparlo justo a tiempo.

Los demás se acercaron a ellos y los rodearon; el público murmuraba muy preocupados. Erza trataba de hacer reaccionar a Natsu pero todo intento era inútil. Había perdido la conciencia.

-¡¡Llamen a una ambulancia!!-gritó, su voz se quebró al final-resiste Natsu.

La ambulancia llegó en quince minutos. Quince infernales minutos de espera. Subieron a Natsu a la ambulancia con suma precaución y partieron, dejando a Erza, Gray, y Juvia muy preocupados por su amigo. Inmediatamente Erza pidió un taxi y le suplicó al conductor seguir la ambulancia. Dejando atrás a sus fanáticos bastante preocupados.

Ya en el hospital, Natsu se encontraba recostado en la cama de su habitación; las paredes eran vidrios tranparentes que dejaban ver a sus amigos con total claridad su estado. Dentro de la habitación un doctor monitoreaba el pulso de Natsu, hablando a la vez con él. Erza de pie cerca de la puerta con los brazos cruzados mientras observaba la conversación, mientras Gray y Juvia estaban sentados en unas sillas metálicas detrás de la pelirroja.

-Erza-la llamó Gray-no podrás escuchar lo que están hablando.

-Quiero saber cómo se encuentra Natsu, Gray-aclaró Erza subiendo un poco el tono-no es normal que tu amigo se desmaye así de la nada en medio de una presentación. Deberías preocuparte tú también por él-sugirió.

-Me preocupo por él, aún manteniendo la calma. Deberías hacer lo mismo.

-Tranquilos-intervino Juvia-Natsu no quisiera verlos discutir en éstos momentos.

Erza no dijo nada, sólo volvió la vista hacia Natsu. Él seguía hablando con el doctor, pero ahora se notaba diferente. El doctor había tomado una posición a la defensiva, frunció el ceño pero trataba de disimularlo, lo que más llamó la atención de Erza era que no dejaba de mover sus manos, como si estuviera impaciente, a punto de decirle algo. El doctor salió de la habitación, inmediatamente Erza y los demás se acercaron a él.

-¿Cómo está, doctor?-le preguntó la pelirroja. El doctor tardó unos segundos en responder.

-En estos momentos todo está bien, ya se siente mejor-todos respiraron aliviados-permítanme hacer una llamada, ¿Ok?

-¿Pero porqué se desmayó Natsu?

-Déjenme hacer mi llamada y les explicaré con todo detalle. Ya vuelvo-el doctor les dio la espalda y se alejó, lo que para ellos no pintaba nada bien.

-Ésto no me gusta-musitó Juvia.

-A mí tampoco-agregó Erza-lo importante es que Natsu está...-

La puerta de la habitación de Natsu se abrió, interrumpiendo la conversación. El pelirosado salió ya cambiado con su ropa de civil, y les dedicó a todos una sonrisa despreocupada.

-¡Natsu!-dijeron todos al mismo tiempo mientras se acercaban a él.

-¿Cómo te sientes?-preguntó Erza, aliviada.

-Bien. Ya me siento mejor.

-¿Qué ocurrió, porqué te desmayaste?

-Cansancio-respondió como si se tratara de los más simple del mundo-no he comido bien en las últimas semanas, ni dormido. Mi cuerpo no pudo soportarlo. El doctor me regañó-Natsu se echó a reír.

-¿De qué te ríes? No es ningún juego-lo reprendió Erza-pudo haber sido peor.

-Lo sé. En estos momentos sólo quisiera irme a casa.

-Pero debemos esperar al doctor-comentó Gray-dijo que regresaría.

-No quiero volver a escuchar otro de sus regaños. Ya me quiero ir.

-Pero...-

-Por favor-pidió el pelirosado. Todos intercambiaron miradas, preguntándose qué hacer. Al final accedieron.

-Entonces vámonos-afirmó Erza. Y todos salieron del hospital, tomaron un taxi de regreso en la acera.

-¡Oigan!-el doctor apareció siguiéndolos por detrás, pero el taxi ya se había ido. Una enfermera lo siguió y se detuvo a un lado de él.

-¿Qué sucede, Doctor?

-Mi paciente se fue-respondió-por quinta vez desde que lo conocí.

-¿Usted lo conoce?-el doctor asintió sin voltearla a ver-¿Hace cuánto?

-Toda su vida-respondió. El doctor sacó su celular del bolsillo de su bata y marcó un número en él-no le gustará ésto, pero no debo quedarme de brazos cruzados mientras él arruina su vida.

-¿A quién llama, doctor?

-A su familia.

Después de un largo trayecto, finalmente llegaron al departamento de Natsu. Él y Erza fueron los primeros en salir. La pelirroja cerró la puerta tras ella, y Gray se asomó por la ventana.

-¿Estás segura de ésto?-le preguntó.

-Muy segura-respondió ella-yo llevo a Natsu a su departamento, ustedes vayan con Garth y explíquenle la situación. Yo me encargo.

-Podríamos ayudarte-sugirió Juvia en el interior.

-No hace falta. Vayan-Gray asintió, y le pidió al conductor ir al "Howling Wolf".

Natsu subía las escaleras lentamente, con Erza detrás de él, cuidando que no fuera a desplomarse de nuevo. Llegaron a la puerta, Natsu sacó las llaves y trató de meterla en la hendidura. Su mano temblaba mucho. Erza se acercó y tomó su mano con gentileza para ayudarle a introducir la llave.

-Gracias-musitó Natsu.

-De nada-respondió ella.

Entraron al departamento, y Natsu se desplomó en el sofá. Dejó salir una un suspiro.

-¿Te encuentras bien?-preguntó Erza, acercándose a él.

-Sí-respondió-sólo estoy algo cansado.

-Deberías descansar por hoy. Tómate el día-Natsu se enderezó de golpe, pero inmediatamente se dejó caer de nuevo. Estaba muy cansado-Natsu.

-Pero hoy es nuestra presentación. No puedo descansar.

-Nosotros nos encargaremos. No debes de preocuparte, estaremos bien.

-Erza...-replicó Natsu. La pelirroja colocó su mano en el pecho del chico y le dio unas palmadas.

-Estaremos bien. Lo prometo-dijo con una sonrisa. Natsu le correspondió con otra sonrisa, y se recostó en el sofá.

-No quemen el escenario-susurró, para luego quedarse dormido.

Erza meneó la cabeza. Se quitó la chamarra que traía puesta y cubrió al pelirosado con ella.

Cerró el departamento con delicadeza. Escuchó un ruido a su izquierda y volteó. Se trataba de Bridge, quien la miraba fijamente, sentado en una silla metálica al final del pasillo. Erza frunció el ceño. Sólo la miraba a la distancia. La pelirroja le dio la espalda y siguió su camino. Bridge bajó la vista hasta las piernas y el trasero de la chica, y se relamió los labios.

Natsu caminaba por un oscuro y solitario pasillo, había ventanas a los lados con vista a un enorme bosque debajo de un cielo púrpura. Usaba una bata de paciente, de esas que tienen una abertura en tus posaderas, color verde; por más que caminaba no llegaba al final. La puerta se alejaba con cada paso que daba. Entonces, de pronto, sintió un peso sobre su espalda qué iba aumentando como pasaban los segundos. Buscó la cosa que pesaba tanto con sus manos, pero no encontraba nada. Se sentía más pesado, más y más, hasta que no pudo soportarlo y se desplomó de cara contra el suelo. El peso le impedía respirar profundamente, estaba aplastando sus pulmones. Trató de gritar pero era en vano. Estaba perdiendo la conciencia, pero antes de cerrar los ojos escuchó una voz.

"No sobrevivirá"

Natsu despertó de golpe.

Era de noche.

Erza, Juvia y Gray ya estaban preparados para su siguiente presentación. Estaba claro que les hacía falta la presencia y energía de Natsu. Pero debían continuar en su nombre mientras recuperaba sus fuerzas. La pelirroja acarició su bajo, como si tratara de consolarlo, pedirle que dejara de llorar.

Erza levantó la mirada y llamó a Gray.

-Gray-él se acercó.

-¿Qué sucede, Erza?-preguntó.

-Quiero pedirte que...nos dejes a mí y a Juvia cantar hoy-ambos se sorprendieron ante la petición de la pelirroja. Intercambiaron miradas.

-¿Porqué?

-De camino, no pude mantener mi mente tranquila por lo que sucedió, así que escribí una canción. Deseo que Juvia la cante conmigo porque ella, a pesar de no conocernos por mucho tiempo, sé que entiende. ¿Me harías ese favor?

-¿Es por lo que le sucedió a Natsu, verdad?-Erza no respondió, sólo bajó la mirada. Juvia colocó su mano en el hombro de Gray y asintió-está bien, Erza. El escenario es suyo.

Gray depositó sus baquetas en los respectivos estuches, y dejó el escenario.

Juvia acarició la mejilla de Erza con su dedo índice. La pelirroja asintió.

-Gracias-dijo.

El telón se levantó, las personas aplaudieron, pero al notar que sólo se encontraban Erza y Juvia en el escenario se detuvieron. Comenzaron a murmurar. Erza se acercó al micrófono y aclaró su garganta.

-Buenas noches, a todos-Gray tomó asiento en una mesa. Todos escuchaban atentamente a Erza-como ya se habrán dado cuenta: nuestro vocalista, Natsu Dragneel, tuvo que...ausentarse por hoy. Y quería aprovechar éste momento para aclarar que él se encuentra bien, y que lamentamos haberlos asustado hoy en la tarde.

La gente volvió a murmurar.

-Ésta noche, seré yo, y mi compañera quienes les canten. En nombre de Gray Fullbuster, pero en especial: Para Natsu-Erza le entregó una hoja a Juvia, quien se acercó con otro micrófono por detrás. Ella asintió.

*Erza:

You spoke a word and life began

Told oceans where to start and where to end

You set in motion time and space

But still you come, and you call to me by name

But still you come, and you call to me by name

If you can hold the stars in place

You can hold my heart the same

Whenever I fall away

Whenever I start to break

So here I am lifting up my heart

To the one who holds the stars

Juvia:

The deepest depths, the darkest nights

Can't separate, can't keep me from your sight

I get so lost, forget my way

But still you love, and you don't forget my name

If you can hold the stars in place

You can hold my heart the same

Whenever I fall away

Whenever I start to break

So here I am lifting up my heart

If you can calm the raging sea

You can calm the storm in me

You're never too far away

You never show up too late

So here I am lifting up my heart

To the one who holds the stars

Erza:

Your love has called my name

What do I have to fear?

What do I have to fear?

Juvia:

Your love has called my name

What do I have to fear?

What do I have to fear?

Ambas:

If you can hold the stars in place

You can hold my heart the same

Whenever I fall away

Whenever I start to break

So here I am lifting up my heart, lifting up my heart

If you can calm the raging sea

You can calm the storm in me

You're never too far away

You never show up too late

So here I am lifting up my heart

To the one who holds the stars

Erza:

You're the one who holds the stars

El público guardó silencio por un momento, impactados por la forma de cantar que había demostrado Erza: la potencia, la pronunciación de las palabras y el tono en el que fueron dichas. Podía sentirse el cariño y afecto en cada una. Con el corazón en la mano.

El público aplaudió, y se puso de pié, vitoreando el nombre de Fairy Knights. La pelirroja limpió una lágrima que se deslizaba por su mejilla derecha, ambas se levantaron de sus asientos e hicieron una reverencia.

Al final de la noche, cuando todos los clientes ya se habían ido y los Fairy Knights se encontraban sentados en una mesa solitaria, Natsu apareció por la puerta principal, sorprendiendo a todos. Se levantaron para recibirlo mientras él extendía los brazos para recibir abrazos, los cuales no tardaron en llegar. La primera fue Juvia, después Gray, Erza permaneció detrás de ellos con los brazos cruzados. A pesar de su firme posición, estaba feliz de ver a su amigo de pié.

-No se supone que deberías estar descansando-dijo la pelirroja. Natsu metió sus manos en los bolsillo del pantalón.

-Ya me siento mejor, dormí mucho-mintió

-Te hubieras quedado en casa.

-No quería dejar pasar una noche sin reunirme con ustedes-admitió. Erza suavizó su tono y se acercó a Natsu.

-Es bueno que estés aquí-musitó para luego abrazarlo con mucho cariño-¿Tienes hambre?

-Sí, mucha.

-Garth está preparando la cena para todos. Le diré que ponga un plato más.

Los tres rodearon a Natsu y lo guiaron hasta la mesa. Garth apareció unos momentos más tarde con la comida y disfrutaron del banquete.

Rieron y bromearon toda la noche; contaron historias, experiencias. Se divirtieron como sólo los amigos saben hacerlo. Y Natsu disfrutaba de esos momentos con su banda, quería que duraran para siempre. Pero el tiempo y la vida son traicioneros, así que sólo quedaba disfrutarlos.

En un momento, Natsu se levantó de la mesa con la excusa de ir por más hielo a la cocina. Erza lo vio irse, y unos segundos después fue tras él.

Natsu no estaba en la cocina, había subido al balcón del segundo piso del restaurante. Pasó entre las sillas y mesas que se hallaban acomodadas perfectamente por todo el espacio, y se detuvo hasta estar en la orilla del balcón, detrás del vidrio de protección. Erza lo miraba desde la puerta.

-Linda noche, ¿No crees?-dijo. Erza sonrió nerviosa y caminó hacia él.

-Sí, es una linda noche-respondió.

-¿Porqué me seguiste?

-Quería saber cómo estabas-respondió encogiéndose de hombros.

-Estoy bien. No tienes de qué preocuparte. Sólo quería respirar aire fresco.

Natsu levantó la mirada hacia el cielo nocturno sobre sus cabezas: Estaba adornado por cientos, no, miles de relucientes estrellas. A pesar de vivir en una ciudad, las estrellas podían verse aún con toda esa iluminación artificial.

Erza hizo lo mismo, y sonrió ante tal vista.

-Son lindas, ¿Verdad?-le preguntó el pelirosado. Erza volteó hacia él.

-Sí, lo son. Sinceramente-comenzó a decir-no pude preguntarte porqué iniciaste ésta banda-Natsu rió.

Todo empezó a los diez años; el amor por la música comenzó a salir de mí, con cada canción que escuchaba yo fingía ser quien tocaba la guitarra o el vocalista. Imaginar que era yo quien tocaba en los grandes escenarios me llenaba de una energía que jamás había sentido antes. Y me encantó.

Pasaron los años, y me obsesioné con una banda de rock, Caith Shelter. Tenía todos sus discos, todos los posters. No había ningún objeto o publicidad que no tuviera ya en mi cuarto que fuera de ellos. Después me enteré que llegarían a la ciudad, imagínate mi reacción. Quería ir a ese concierto, pero no tenía dinero y mis padres no querían llevarme. "Es por tu seguridad", decían. Yo no me rendí. Busqué trabajo para juntar el dinero, pero mis padres siempre se involucraban en ello y terminaban por despedirme, siempre, en cada trabajo qué iba.

Logré juntar el dinero aún así, y en una noche me escapé de casa para ir. Fue la mejor experiencia de mi vida, fue tanta mi euforia que no recuerdo ni la mitad del concierto.

Erza rió por lo bajo.

Pero lo que sí recuerdo bien es que el vocalista de Caith Shelter, al ver mi emoción y la energía que demostré en el público, me regaló su guitarra. ¡La guitarra! Esa guitarra que cargo siempre conmigo. Es mi más grande tesoro, no sé qué haría sin ella. Y fue ahí que lo decidí: Formaría una banda y llevaría la música a los corazones de la gente. Así quiero que sea, y creo que ya estamos a punto de lograrlo.

-Es increíble la confianza que tienes, Natsu-dijo Erza.

-Es lo que más quiero en el mundo. Seguramente has sentido lo mismo-concluyó.

-Je, sí algo así.

-¿Qué me dices, Erza? ¿Tú porqué te uniste a la banda?

-La noche que te vi cantar, estaba en el bar para..."Ahogar" mis problemas con el alcohol, debo agregar que sería la primera vez que bebo, así que no estaba segura de hacerlo. Después te escuché, y llamaste mi atención.

Natsu escuchaba atentamente.

-La canción que cantabas hablaba sobre ser valiente, y no dejar de perder la fe en ti mismo. Me conmovió. Dejé el vaso que iba a beber y caminé hacia ti para pedirte que me dejaras entrar a la banda, y aquí estoy.

-Ahora tú me conmueves-comentó Natsu. Erza rió-me asombró que te acercaras. Ninguna chica lo había hecho desde que empecé con las audiciones. Eres la primera.

-Me siento halagada-Erza se acercó un paso hacia Natsu.

-Escucharte cantar en nuestra primera noche-siguió Natsu-hizo que mi corazón se acelerara. Tienes muy buena voz.

La pelirroja volvió a avanzar un paso. Natsu ya lo había notado, pero no se movió ni un centímetro.

-Tienes presencia. Buen gusto por la ropa-avanzó otro paso-y eres hermosa...¡Bueno, eso lo escuché de unos chicos en el restaurante!-aclaró rápidamente, sudando en frío. Erza dibujó una pícara sonrisa.

-¿Qué dices? ¿A caso crees que no soy hermosa?-cuestinó en tono juguetón. Natsu se sonrojó.

-No, claro que lo eres...¡No, no es cierto! Bueno sí...no, ¡Aagghh!-Erza se acercó un último paso. Colocó su dedo en los labios de Natsu.

-Sshh...hablas demasiado-siseó.

Acercó su rostro al de Natsu mientras cerraba los ojos. Él hizo lo mismo. Se acercaron lentamente; la respiración aumentando, el corazón latiendo cual motor de motocicleta, y la sangre fluyendo por sus oídos, escuchando una melodía que sólo ellos entendían. Sus labios se tocaron tiernamente, un ligero toque que disparó sus sentidos cual fuegos artificiales. Se besaron por más de un minuto, para luego separarse por falta de aire.

-Te escuché cantar-musitó Natsu.

-¿En serio?

-Sí. Me encantó.

-La canción la escribí para ti-admitió la pelirroja.

-Eres buena.

-Gracias-siseó. Para luego volver a besarse.

-¡¡Vaya!!-alguien gritó del otro lado del balcón. Natsu y Erza se separaron de golpe-con que por eso no regresaban.

Se trataba de Gray, seguido por Juvia, quien los miraba con cierta complicidad. Natsu y Erza reían nerviosos.

-Ya decía yo-comentó Juvia-ustedes tienen buena química. Nunca me equivoco en eso-Gray asintió.

Natsu y Erza rieron. Gray y Juvia se acercaron a ellos con una expresión orgullosa, y sonrieron.

-Hacen linda pareja-dijo Juvia.

-Vámonos, Garth está a punto de cerrar el restaurante-anunció Gray.

Todos caminaron hacia la salida. Natsu y Erza, quienes caminaban detrás de Gray y Juvia, se sonrieron entre sí y se tomaron de las manos. Iniciando así, su bella relación.

Continuará...

*The Older I Get Stars - Skillet