Capítulo 3: Camino a casa

-No debes preocuparte Malfoy, el transporte ya llego por nosotros-en ese momento una limosina se detuvo frente a nosotros y bajo un hombre mayor con cabello blanco un sombrero y un impecable traje negro, tomo mi maleta y la guardo, mire a todos y sus caras eran un poco divertidas- Supongo que saben lo que es un transporte muggle, espero que sea de su agrado.

-¿Acaso ese cacharro es seguro sangre sucia?- Remus y Sirius se tensaron ante las palabras de Malfoy el chofer cerro con mas fuerza de la necesaria el maletero y yo solo sonreí negando lentamente.

-Te recomiendo que controles lo que sale de tu boca Malfoy, o podrías algún día despertar sin lengua- Remus y Sirius me miraron sorprendidos por mis palabras- Respondiendo a tu pregunta, es bastante seguro y también muy cómodo, si a ti y a los demás los hace sentir mas cómodos en cierta parte del camino nos espera un carruaje- el chofer me miro y yo solo negué.

-¿Acaso me amenazaste sangre sucia?- esta vez no pude detener al chofer que saco de su manga una daga y rápidamente la coloco en el cuello de Malfoy mientras este se volvía mas pálido con cada segundo que pasaba, La madre de Draco dejo salir un gemido y su padre dio un paso hacia adelante para ir por su hijo pero fue detenido por el profesor Snape, Nott y Zabini no parecían saber que hacer.

-Le recomiendo joven que no insulte a la joven ama, o yo gustosamente podría desobedecer sus ordenes y hacer cumplir lo que ella ha comentado minutos atrás- escuche a Draco tragar saliva pesadamente mientras aun tenia la daga en su cuello.

-Bernard, ya lo has asustado lo suficiente- poco a poco retiro la daga de su cuello y se dirigió a abrir la puerta para que todos entraran, poco a poco todos pasaron todavía tensos por lo que había sucedido hace unos segundos, suspire intentando contener mis nervios y entre al auto quedando en la ventana, Bernard cerro la puerta y me centre en el paisaje hasta que lo sentí entrar y ocupar su puesto como conductor- No aceptare que vuelvas a ir contra mis ordenes Bernard.

-Lo lamento señorita, pero no puedo permitir que sea insultada, El joven Sebastián dijo…

-Yo soy tu ama Bernard, ¿o acaso mis ordenes tienen menos peso que las de Sebastián?

-…

-Bernard, te lo repetiré una vez más… ¿Acaso mis órdenes tienen menos peso que las de Sebastián?- aun no dejaba de ver a la ventana, el auto aun no avanzaba y podía escuchar a Bernard, el sonido de sus guantes de cuero contra el volante delataba su furia.

-No señorita

-Entonces espero no se vuelva a repetir, partamos a casa, estoy deseando comer un poco del Mouse de Sebastián.

-El joven Sebastián dejo a cargo de la cena al chef Bart – me golpee un par de veces la cabeza contra la ventana- dijo que tenia que realizar algunos preparativos para su llegada y la de los invitados y me pidió que le recordara que no es apropiado avisar horas antes de llegar a casa de que hay visitas indefinidas

-Si Sebastián no pudiera con esto, entonces no trabajaría para mi Bernard, debería estar acostumbrado a que rete sus… Capacidades- después de eso el carro quedo en silencio, una hora después era demasiado incluso para mi, la tensión podría cortarse con un cuchillo, le ordene a Bernard no interrumpir hasta que nos encontráramos cerca del carruaje presione uno de los botones que tenia al alcance y de esa forma Bernard no podría escuchar o vernos, mire a los demás y decidí ser una buena anfitriona- ¿desean tomar algo?, Vino, agua, jugo?, lo que deseen lo pueden pedir.

-Tienes Whisky de fuego?- pulse un botón y se abrió una pequeña puerta con licores tanto mágicos como muggles, tome una de los vasos que había en el mismo lugar pulse un botón y tres hielos cayeron en el vaso de vidrio tome la botella de Whisky que Sirius quería y vertí un poco de su contenido, hasta la mitad, mire a Remus, al Señor Malfoy y al profesor Snape y los tres asintieron, prepare mas y se los entregue, tome una copa y la llene con champagne mire a la señora Malfoy y asintió mire a los restantes y ninguno dijo nada, por lo cual me encogí de hombros y le entregue la copa con Champagne a la señora Malfoy.

-¿Como puedes tener todo esto Hermione?- mire a Remus que sostenía su vaso aun sin creérselo.

- No es tan difícil Remus, las limusinas son muy cómodas, esta es bastante amplia y no es incomodo para ninguno de nosotros el viajar juntos, tenemos espacio de sobra, mi padre gusta de darse estos pequeños…Gustos, y en ocasiones como esta no para de repetirme lo muy útiles que suelen ser.

- ¿Tus padres no eran duntestas?- mire a Sirius y solté una risita.

-Dentistas Sirius, y esos son mis tíos, tengo el apellido de mis tíos desde que nací.

-¿Porque?- mire a Remus tristemente, no debería decir nada de esto, pero tarde o temprano se enterarían, ya lo había atrasado demasiado tiempo, y pronto verían mi verdadero ser, intente pensar en una forma de no contar nada, por lo menos no demasiado, estaba segura que Remus y Sirius no dirían nada pero… ¿En verdad estaba lista para contar quien verdaderamente era mi familia?, ¿para contar quien era yo verdaderamente?, la respuesta era simple. No estaba lista.

Pero no podía mentir. Ya no.

-Esto lo diré a todos los presentes- todos me miraban atentos, extrañamente los Malfoy también lucían precavidos- no deseo mentirles, pero no estoy lista para decirles quien es mi familia, aunque algo me dice que lo descubrirán cuando lleguemos a mi hogar.

-Hermione ¿de que hablas?

-Remus, simplemente estoy cansada, el día de hoy no inicio de la mejor manera, y todo esto solo hace que me sienta…Estresada, solo les advierto a todos que la reacción de Bernard al insultarme fue solo el comienzo, si deciden llamarme de una forma despectiva o insultante lo harán bajo su propio riesgo, no podre estar para refrenar a todo mi personal cuando quieran hacerles tragar sus palabras, no podre estar con ustedes las 24 horas del día, si quieren insultarme pueden hacerlo cuando no me encuentre presente

Todo quedo en silencio después de eso, hasta que Remus y Sirius comenzaron a hablar en voz baja, los señores Malfoy y el profesor Snape también iniciaron una pequeña conversación y Malfoy y sus "secuaces" hablaban y cada tanto me miraban intentando descubrir algo.

Escuche un ruido proveniente del carro y tome el pequeño intercomunicador que conectaba con la parte del conductor, Bernard me informo de que faltaba poco para el cambio de transporte, agradecí su aviso y luego de informar a los demás nos preparamos para el cambio, solo yo tenía algo de equipaje y por suerte todos entraríamos en el carruaje, aunque no tendríamos tanto espacio como en la limusina sería suficiente hasta llegar a casa, el auto se detuvo y al poco tiempo Bernard abrió mi puerta y me ayudo a bajar, camine hasta acercarme lo suficiente al camino lleno de piedra, había una gran vista de un camino de tierra con el espacio justo para un carruaje no se veía mucho salvo árboles y arbustos, el camino estaba diseñado para impresionar una vez que las personas pudieran bajar del carruaje o para que disfrutaran la vista si se decidían a pasear por caballo, debía saberlo justo ahora estaban técnicamente es su casa, cerca había un "pequeño" garaje donde guardar los carros y un poco más apartado un establo para los paseos en caballo, era mucho más fácil que esperar el carruaje si se tenía prisa por llegar a tomar el transporte.

Todos parecían observar los alrededores con mucha curiosidad, nos encontrábamos en un pequeño pueblo muy apartado propiedad de mi familia, mi madre había insistido tanto en conservar antiguas costumbres que mi padre le dio el gusto y mando a agrandar los terrenos familiares para hacer este pequeño pueblito que poco a poco se fue llenando, no era algo extravagante pero si muy familiar, Sebastián lo llamo Ampertow y a mi madre le encanto.

-Señorita Granger debo decir que todo esto es encantador- la señora Malfoy se notaba tensa pero dispuesta a hacer esta convivencia más aceptable, cosa que agradecí bastante.

-Muchas gracias señora Malfoy, la verdad es que debería hacerle ese comentario a mi madre, le encanta contar como mi padre la sorprendió en uno de sus aniversarios fundando este pequeño paraíso.

-¿Tu padre le regalo un pequeño pueblo a tu madre?- mire a Remus notando que no solo el, sino que todos parecían sorprendidos, sobretodo Draco.

-A mi padre le encanta complacer a mi madre, dice que hacernos felices a ella y a mí es lo que más disfruta.

-Señorita Granger, puedo preguntar… ¿A que se dedican tus padres?- la voz del profesor Snape sonaba como siempre pero se notaba ligeramente sorprendido.

-Mis padres se dedican a muchas cosas profesor Snape, sin embargo puedo decir que la posición de mi padre en el mundo muggle, no es para nada…inferior, pero no es momento de hablar de mí, puedo ver el los carruajes llegando- mire un momento al establo, había extrañado tanto montar que la idea me tentaba, Bernard pareció darse cuenta de mi mirada porque sonrío mientras un chico salía con un caballo negro del establo y caminaba en nuestra dirección hasta detenerse a cierta distancia- Bernard, creí que iríamos en los carruajes.

-El joven Sebastián sabe lo mucho que le gusta montar, también se tomó la molestia de traer un carruaje más grande, pero aun así una persona quedaría fuera del mismo, después de mucho considerarlo dijo que a usted no le molestaría volver a casa a caballo.

Mire a todos los demás y no pude evitar una sonrisa satisfecha, Sebastián sabia poner mis intereses antes de mis deberes sin hacerme ver una mala anfitriona, aunque yo llegaría un poco después que los demás, tendría que ir por dentro del bosque y a pesar de que podrían verme tendría que esquivar más obstáculos y eso me retrasaría, también yo podría escapar un momento y montar unos pocos minutos.

-Muy considerado de parte de Sebastián-mire a los demás- lo siento por no acompañarlos en el trayecto, espero que no les moleste.

Todos negaron mientras yo asentía y me dirigía al caballo, Bernard me dijo que mi equipaje seria llevado a casa en el carruaje, me dio unos guantes negros de equitación y luego de colocármelos acaricie a demonio antes de subir a él ante la mirada de todos, mi atuendo no me dio problemas de ningún tipo, una vez arriba del caballo vi que el carruaje ya había llegado y todos comenzaban a entrar en él, espere a que Bernard subiera como acompañante del conductor del carruaje y una vez que partieron comencé mi camino a casa, demonio era mi caballo favorito, parecía que siempre sabía lo que quería hacer, como si fuéramos uno solo, el cuidaba de mí y yo de él, era así desde que había aprendido a cabalgar.

En determinada parte del trayecto mire donde estaba el carruaje encontrándome con una mirada negra penetrante observándome, el profesor Snape parecía interesado en mi forma de cabalgar, por un momento me distraje y fue cuando escuche que demonio resoplaba, mire al frente justo a tiempo para agacharme y no golpearme con la rama de un árbol, sacudí mi cabeza y me interne aún más en el bosque, necesitaba estar centrada si no quería terminar estampada en algún momento del camino, alejarme era la mejor opción, tome el camino largo, salte y esquive las ramas arbustos y piedras que se colocaron en el camino y luego de un rato cabalgando pude ver mi casa, a lo lejos podía ver el carruaje y como casi todos terminaban de bajar del mismo, las puertas de la casa se abrieron y vi a Sebastián salir de primero seguido de mis padres, todavía no estaba a la vista de nadie pero sabía que mi padre y Sebastián me habían notado, solo esperaba que a mi padre no le molestara que decidiera tomar el camino más largo a casa.