Bueno, hola de nuevo, aquí estoy dejando el cuarto capítulo, gracias por sus reviwes y por sus lecturas espero que les guste.
Gracias a Quetzaly-Taisho por su inspiración ^^
Capítulo 4.
El arte de la adaptación
Salía apresuradamente de su casa, sabía que se le estaba haciendo bastante tarde y pensaba que quizá, Rosalya se estaba volviendo loca al ver que no llegaba, pero repasaba en su mente que no era su culpa, si Daphne hubiese sido lo suficiente condescendiente como para decirle que no la acompañaría debido a que saldría con una vieja amiga, todo habría salido tal y como lo había planeado, pero sin embargo, la situación no era así. Corría de manera casi eufórica intentando salir de casa, pero la detuvo Daphne.
-No olvides saludarme a Rosalya, y en verdad, disculpa por no poder acompañarte-dijo juntando sus manos en sentido de súplica-¿No te perderás cierto?
-No, estaré bien Daphne, Rosalya ya ha dicho que estará esperándome en la parada del autobús.- le sonrió tiernamente.
Corrió lo más rápido que le fue posible a la parada, rogando mentalmente que el siguiente transporte no tardara mucho, ya que entre sus opciones de recién llegada, no estaba el hecho de ver a Rosalya molesta. Espero cinco minutos hasta que un autobús paró, mostro su tarjeta y pagó, tomó asiento hasta la parte final del transporte, a un lado de la ventana, acomodó su vestido de color azul cielo, y dirigió su mirada hacia los árboles que rodeaban el camino.
El autobús paró después de cuatro estaciones, sabía que faltaba otra más, cuando dirigió su mirada hacia su parada, se dio cuenta que no era Rosalya quien la esperaba, sino que era un chico, sacó su celular de su bolso para comunicarle a Rosalya que ya había llegado, sin embargo, leyó un mensaje de la peligris, en el que solo ponía un "lo siento, nos vemos en un momento". Se tornó ligeramente nerviosa, sus mejillas comenzaron a tomar un color carmín, y ella intentaba cubrirlo con su pequeña bolsa que llevaba cruzada en su pecho.
El autobús paró, y en su mente cruzaba la constante idea de no bajar por los nervios que sentía, pero tampoco quería dejar esperando ni a Lysandro no a Rosalya, por lo tanto bajo un poco temerosa las escaleras del bus. Al llegar al suelo, bajo ligeramente la mirada, mientras abrazaba su bolso contra su pecho.
-Disculpa- la llamó Lysandro- Rosalya fue a atender unas situaciones con Leigh sobre la tienda, espero y no te moleste.
-¡Ah! Claro que no, no hay ningún inconveniente-intentó sonreírle tímidamente.
-Entonces ¿Podemos irnos?-la chica asintió.
Caminaba por detrás del chico de cabellos níveos, sin darse cuenta de que aún tenía entre sus brazos su bolso, lo miraba de reojo cada cinco segundos, de tal forma que solo le miraba la espalda, quería comenzar una charla de manera amena, pero cada vez que lo intentaba, solo salía aire de su boca, lo cual la dejaba más avergonzada de lo que ya, entonces decidió dejarlo por la paz y dio un suspiro.
-¿Haz modelado alguna vez?-dijo el chico tranquilamente y ella dio un ligero brinco de la emoción.
-No, en lo absoluto, es solo que, Rosalya me lo ofreció y no tuve la intención de negarme-respondió ella sonrojándose un poquito más.
-Ya lo veo-volteo ligeramente su rostro y le sonrió levemente a Artemisa-Aun así, me alegra bastante, ya que Rosalya no se llevaba de la mejor manera con nuestra anterior modelo-rió por lo bajo- Y al parecer, le agradas bastante.
Artemisa se alegró de oír eso, y camino rápido hasta quedar por un lado del joven, volteo a verle y le sonrió sinceramente, algo que quizás, no había hecho desde hacía ya mucho tiempo.
-No sabes cuánto me alegra oír eso-le dijo animadamente y el chico solo se sonrojo ligeramente, cosa que Artemisa no notó, sin embargo, Lysandro por cambiar de tema, habla.
-Me ha contado Castiel lo que sucedió en el pasillo-
La sonrisa que Artemisa cargaba en su rostro desapareció al escuchar esas palabras, volteó su mirada hacia otra parte, quizás, de nuevo hacia el suelo y sonrió de manera falsa, pero intentado recobrar su estado anterior. Lysandro notó su comportamiento algo extraño, entonces la miro.
-Disculpa, he dicho algo bastante imprudente.
-No…por favor no te disculpes, todos tenemos curiosidad por todo-intentó sonreír.
-Sin embargo la curiosidad es un defecto muy feo.
-Quizás, pero de ser exactamente así, creo que nos quedaríamos todos con dudas, ¿Qué tal si a Edison no le hubiese dado la curiosidad de experimentar? No tendríamos electricidad, que locura.-Lysandro rió por lo bajo.
-Creo que nosotros entendemos diferentes curiosidades.-volvió a reír.
-No lo creo-se giró hacia Lysandro.
Se miraron por un par de segundos, en los cuales Artemisa pensaba tantas ideas, cruzaban sentimientos y curiosidades de las cuales acababan de hablar, pero el chico volteo su mirada rápidamente. Su camina continuo en un súbito silencio, hasta llegar a la tienda, donde Lysandro sacó sus llaves de un bolsillo y abrió la puerta, invitándola a pasar. Caminaron de nuevo hacia la sala de estar, y ella tomó asiento en uno de los sofás que estaban frente a la ventana.
-Rosalya y mi hermano no deben de tardar, así que no desesperes-ella solo asintió-Te traeré un poco de té
El chico salió rápidamente de aquella habitación. Ahí estaba de nuevo ella, en esa hermosa habitación llena de luz y de tranquilidad, con ese aroma a maple que tanto la dejaba hipnotizada, sus ojos se cerraron ante la cegadora luz que cubría a aquel hermoso cuarto, lleno de encajes y flores, solo podía sentir aquel recuerdo bajo sus pies, la alfombra se tornaba en un hermoso tapiz de hojas de maple recién caídas por el otoño, sus pequeñas manos eran tomadas por una mujer, sin darse cuenta, se descalzo y camino hasta la ventana, donde el aroma a maple era continuamente más fuerte, se sostuvo del pilar, una ventisca cruzó el ventanal y le acarició las mejillas he hizo bailar su ondulado cabello, sonrió, que recuerdo.
Su distracción era tan fuerte que no sentía la presencia de cierto chico mirándola desde el borde de la puerta. Lysandro caminó sin dejar de observar su tranquilidad, hasta la mesita de té, pero al dejar la taza que cargaba en sus manos, la cucharita cayó sobre el cristal haciendo notar su presencia. Artemisa dio un ligero brinco en lugar en el que se encontraba, se alteró un poco, y volteó a ver hacia atrás, entonces lo vio a él haciendo un intento por callar el estruendo provocado.
-Lo siento, no fue mi intención distraerte…fue solo que…-Artemisa lo interrumpió
-No…yo no debería de haberme levantado, fue solo un…-miró sus zapatos en el suelo, por un lado del sillón en el que anteriormente estaba sentada, se avergonzó, haciendo que sus mejillas enrojecieran, mientras que en su cabeza, se repetía lo tonta que era-…fue solo un arrebato de sentimientos…que tontería ¿No te parece?- disimuló su vergüenza volteando hacia otro lado.
-En lo absoluto, hoy en día es difícil ver a una chica que se deje llevar sensiblemente sin cometer una…una locura.-Le sonrió.
Sus miradas se volvieron a cruzar, parecía que los segundos caminaban lentamente, sentía que se volvería loca y que su mente estallaría en cualquier momento, entonces la campanilla de la tienda timbró, tomando la atención de ambos, haciendo que Lysandro se dirigiera hacia la puerta.
-Ya llegamos Lys, ¿Esta aquí mi modelo?-dijo animadamente la voz de Rosalya.
-Te está esperando en la sala de estar.
Por la puerta blanca, entró Rosalya cargando un par de bolsas, y detrás de ella, estaba su novio, quien cargaba un sin número de bolsas más que Rosalya. Se hacer acercó a ella, casi de manera abrupta, pero sin perder su elegancia, se veía tan alegre, y a la vez era tan contagioso que Artemisa le sonrió como saludo.
-Espero que estés lista, te encantaran las cosas que he conseguido para ti, quedaras hermosas con los trajes de Leigh-su emoción se hacía cada vez más evidente.
-Rosalya, en un par de minutos más llegara nuestra prima para acomodar el set de fotografía, yo y Lysandro iremos a arreglar el cuarto, dejo los vestidos en tus manos, espero lo mejor de ti-Rosalya le miró.
-Me ofendes Leigh, sabes que siempre doy lo mejor- Le sonrió, mientras que su novio se acercaba para darle un beso.
Lysandro y Leigh se marcharon juntos por otra puerta que se encontraba por un lado de la puerta principal, Artemisa solo miraba llena de curiosidad, mientras que la chica ojimiel, miraba en la habitación llena de vestidos repetidamente, sacando un vestido tras otro casi extasiada al mirarlos, parecían encantarle. Dejó unos pares de vestidos sobre el sofá, había de tanta variedad, que en verdad se sentía avergonzada de usarlos. Rosalya tomó el primero de la pila y se lo puso sobre las manos, haciendo ademan para que se vistiera, le entrego un par de guantes y unas medias blancas junto a unos zapatos.
Entró a los vestidores, y se cambió, de nuevo era un vestido que aunque no lo creyera, le sentaba bastante bien, era un vestido casi al estilo marinero, la falda de este, llegaba irregularmente hasta por debajo de su pecho, era de azul marino con dos botones en medio del corsé, mientras que terminaba con unos hermosos holanes que eran separados por un ondulado listón blanco con un moño del mismo tono, mientas que la parte de arriba llevaba unas perlas como botones y en el inicio del cuello un moños de gaza azul marino, las mangas terminaban con encaje, algo que le gusto bastante y el cuello, era marcado con un listón azul por el medio. Se miró al espejo tímidamente, y se puso los guantes mientras salía del vestidor para presentarse ante la chica.
-Creo…-Rosalya la miró un poco dubitativa, mientras se ponía un dedo sobre sus labios-No me gustan los guantes para ese vestido, se lo comentare a Leigh, toma, ponte esto.
Le dio un sombrero de paja con un listón azul marino y un collar color oro, los observó durante un par de segundos, mientras que Rosalya le pedía que se sentara para arreglarle el cabello.
-Definitivamente, quítate esos guantes-decía un poco más segura de su comentario-No hay mucho que hacer con tu cabello por el momento, queda perfecto mientras esta suelto.
Rosalya se paró frente a Artemisa para darle un último vistazo, y le sonrió, le quitó el sombrero de las manos y se lo puso sobre la cabeza, entonces la volvió a mirar, le pidió que se levantara el cabello para ponerle el collar y así lo hizo.
-Te queda precioso, ahora solo falta esperar que llegue nuestra fotógrafa, mientras tu siéntate aquí y yo iré acomodando los otros vestidos.
Pasaron minutos, y Rosalya parecía desesperarse, dando vueltas en círculos sobre el mismo lugar, algo le pasaba Artemisa estaba segura de ello, se veía casi frustrada, algo muy extraño en una mujer como Rosalya.
-No lo soporto más, ¿Es que Cleo no pretende venir?-Artemisa levantó la mirada hacia la chica que la acompañaba-No sería la primera vez que lo hace, pero tengo que entregar de ya las fotos para imprimir ese catálogo, moriré, primero era Nina, nuestra anterior modelo y ahora ella también…el mundo conspira en mi contra-dijo alterada y golpeo la mesita haciendo que sonara un gran estruendo, haciendo que Artemisa se asustara y brincara.
Se veía bastante molesta, y no podía explicarse el por qué, eso era algo que simplemente la asustaba, más aun con ese carácter de gatito asustadizo que ella tenía, debido al golpe, Lysandro y Leigh bajaron apresurados por las escaleras, y Rosalya, se levantó para reclamar sobre el retraso de su querida fotógrafa con Leigh, mientras que este intentaba calmarla lo más pronto posible, hasta que los interrumpió la campanilla y entró con unas pesadas maletas.
-Ya he llegado, Rosalya, pareces molesta ¿Te ocurre algo?-dijo la chica en forma de broma, y miró a Artemisa-¿Tú serás mi modelo? –Artemisa asintió- Eres mejor que la otra chica, eres linda y tierna, espero y estés lista-solo asintió de nuevo un poco atemorizada.
Gracias por leer, de nuevo, no tardare en subir la otra parte, no planeaba cortarlo en dos artes, pero la necesidad me hizo. Ciao, Besos.
