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Inuyasha estaba de pie, mirando una lápida que parecía ser antigua. Con los brazos cruzados movía el pie ligeramente inquieto mientras se debatía en hablar o no.

-Estúpida Sango, ¡decir que no la amo! – soltó de repente a la lápida, la cual aguantaba estoicamente delante del hanyou – ¡soy el imbécil que besa la tierra que ella pisa y no la amo! – se empezó a mover de un lado a otro, exaltado – es imposible que alguien no se dé cuenta de mi amor por esa niña estúpida. Desde siempre he estado protegiéndola, vigilándola y cuidándola. ¿Cómo pueden ser tan idiotas? – el hanyou paró de golpe y miró la lápida – vale sí, puede que yo haya sido algo rudo con ella. Pero ¡ella ya sabe cómo soy! – se quedó callado mirando al objeto, como si este realmente le hablara – a ver, no es posible que siga pensando que… - volvió a callar y abrió los ojos desmesuradamente - ¿en serio cree que aun te amo? Yo… - se sentó delante de la lápida de piedra, adornada con los kanjis de "Sacerdotisa Kikyou" – cierto es que no he dejado de amarte, Kikyou – confesó – aunque no sé si amar es la palabra acertada – suspiró – siento no haber podido protegerte y siento que no hayas podido vivir tu segunda oportunidad. Siento que te la arrebataron por mi culpa, porque yo no pude protegerte. Te echo de menos – volvió a suspirar – echo de menos tus charlas y tus consejos. Pero creo que no hubiera podido formar una familia contigo, no al menos ahora que sé lo que es – sonrió. Recordó a su pequeña, tan feliz y risueña. A su mujer embarazada cuando se levantaba cada mañana mirándole con amor – sé que tú nunca hubieras sido feliz con un hanyou al lado. Y yo habría tenido que cambiar completamente por ti, dejarlo todo atrás por ti – esa frase le hizo reaccionar, por lo que levantó la cabeza y chasqueó los dedos – eso es - se giró hacia el manantial – ella, ella lo ha dejado todo por mí, ha hecho exactamente lo que yo iba a hacer por ti pero… sin pedírselo. Solo para que yo fuera feliz – se giró como si la lápida le dijera algo – sí debo decirle que tú siempre serás un buen recuerdo, una buena amiga, pero que ella es mi mundo. La estúpida tiene que saberlo – sonrió de medio lado y empezó a saltar de rama en rama – gracias Kikyou, gracias por dejarme ir – dijo antes de desaparecer del manantial.

Kagome, que había estado escondida detrás del templo gracias a la magia purificadora de este, había escuchado toda la reflexión de Inuyasha y de Kikyou, pues ella también escuchaba la voz de la sacerdotisa salir de esa lápida.

-De nada Inuyasha – dijo nuevamente la voz mientras que el viento formó un pequeño remolino de luz encima de la tumba, para luego dejar ver la silueta de la sacerdotisa que una vez fue – Ya puedes salir, Kagome – la sacerdotisa, recordó uno de los episodios de su pasado, de las primeras veces que Kikyou e Inuyasha se habían encontrado en el bosque.

-Hola – fue lo que atinó a decir. Sabía que estaba muerta, pero aun así, sorprendía ver el espectro de Kikyou, el cual era el suyo ¿no?

-Hola – sonrió el espectro, sorprendiendo más a Kagome – espero que hayas podido comprender todo lo que aquí ocurría

-¿Tú permitiste que el espectro me trajera? – ella asintió – ¿Por qué? mi hija está a punto de morir si no vuelvo al pasado

-Necesitabas saberlo – aseguró Kikyou – no solo tu pasado, sino tu presente. Inuyasha es un gran hombre pero con la misma comprensión oral que una zapatilla – Kagome sonrió – y si él no zanjaba esta situación, yo nunca podría avanzar y tú nunca podrías amar sin temor. Nunca destruirás la Shikon sin albergas dudas en un sentimiento tan puro como es el amor. Por eso necesitabas saber que mi tiempo ya ha expirado y que es el tuyo el que debe seguir adelante – Kagome sonrió y asintió – aquí viene – informó – ten paciencia y sé feliz Kagome – el espiritu se empezó a evaporar, desapareciendo la luz que emanaba su cuerpo.

-¡Espera! ¿Cómo puedo volver? – Kagome miraba la luz ansiosa

-Mi hermana te dará la solución. Un pergamino que le dejé en la cabaña, así podrás volver a tu tiempo – respondió desapareciendo levemente

-¿Puedo hacer algo por ti? ¿Puedo evitar tu muerte? – Kagome sintió que Kikyou se giraba y la miraba sorprendida para luego sonreír.

-Harás lo justo, el destino está escrito y así debe ser – la luz desapareció completamente y una brisa acarició sus mejillas – sé feliz – Kagome asintió mirando la lápida y deseándole la misma suerte.

Por eso ella había decidido quedarse en esta época, por eso ella había sacrificado su vida, puesto que tenía la esperanza de que algún día, su hanyou la amara completamente. Suspiró aliviada y sonrió, sintiendo una calidez interior que hacía años que no sentía. Sabía que podía confiar, que podía creer y que podía ser feliz, pues, aunque siempre habrían discusiones, riñas y peleas, se amarían mutuamente.

-Kagome – la sacerdotisa dio un pequeño salto de la impresión, girándose levemente hacía el hanyou – te he buscado por todas partes.

-Lo siento, quería despejarme y he encontrado esto – señaló la lápida de Kikyou – siento muchísimo que ella haya perecido – dijo sinceramente.

-Yo también – dijo sinceramente – fue un gran mujer – el hanyou maldijo al saber el sentido que podían adquirir esas palabras – es decir, no es que fuera mejor que tú, tampoco os he comparado, pero tampoco es que no os podáis comparar ya que… - Kagome se había acercado lo suficiente como para ponerle su dedo incide en la comisura de los labios masculinos

-Ya sé lo que quieres decir – sonrió – fue, es y será una gran mujer – sentenció con una sonrisa.

-Yo… lo siento Kagome – apoyó su frente contra la de ella y la abrazó por la cintura – siento muchísimo todo esto.

-Dios mío – el hanyou abrió los ojos y observó los obres chocolate que lo miraban sorprendido – sí que has cambiado – Inuyasha sonrió, no recordaba que hablaba con la Kagome de 15 años – yo, bueno, nosotras te perdonamos. También necesitábamos creer y, lo hemos conseguido, creemos en ti – esa afirmación provocó una reacción en cadena. El hanyou feliz, olvidó momentáneamente que Kagome tenía delante y la besó, con toda la pasión y deseo que había estado reteniendo estos días atrás. Kagome simplemente se dejó llevar, correspondiendo torpemente a las exigencias de su futuro marido. Cuando se separaron, la mujer respiraba entrecortadamente e intentaba abanicarse con la mano – malditas hormonas de embarazada

-Eso suena más a la Kagome con la que me he casado – aseguró el hanyou dándole un poco de espacio. Decidió guardar silencio, estaba feliz.

-Siento preguntártelo, pero ¿Qué ocurrió antes de que cayera desmayada? – Inuyasha la miró desconcertado – debo saber por qué estoy aquí, porque mi yo futuro había dejado de tener fe en nuestra relación

-¿Por eso viajaste en el tiempo?

-Por eso – corrigió ella – venció el espectro a mi alma. En esa discusión que tuvimos ¿qué ocurrió?

-Es… difícil… Kagome ¿es necesario? –preguntó angustiado

-La vida de Mûn depende de ello – Inuyasha abrió los ojos desmesuradamente – debo volver a mi época y la única forma es que me expliques qué fue lo que pasó.

-En realidad nada fuera de lo normal. Discutíamos por algo de lo que no recuerdo – le cogió un mechón de cabello y jugueteó con él – el problema vino cuando me diste a entender que echabas de menos tu época… yo te dije que echaba de menos a Kikyou pero que no se podía tener todo – Kagome abrió los ojos - ¡No lo dije en ese sentido! Solo… quise decir que yo también había perdido a personas que apreciaba, pero no entendiste eso y yo no te disuadí. Además, hoy hace ocho años de la muerte de Kikyou y agravó algo las cosas que yo te dijera que iba a pasar el día solo, aquí.

-Posiblemente yo recordé el episodio del beso – lejos de enfadarse, Kagome se puso el dedo en el mentón de forma pensativa – seguramente eso hizo que el espectro me mandara aquí.

-¿Con qué fin? ¿Hacer que quisieras volver? – preguntó irónico

-Si yo no hubiera insistido, tú no me habrías dicho nunca que había ocurrido días atrás. Yo me habría quedado en este tiempo, dejando el pasado incompleto y por tanto desapareciendo en el tiempo… era una forma de acabar con todo lo que amo cruelmente– Inuyasha le levantó el mentón y la obligó a mirarlo.

-Seré un idiota – le advirtió – un imbécil rematado que no sabe cerrar la boca cuando debe. Pero pase lo que pase ten presente que siempre estaré por y para ti. No debes dejar de creer en esto, porque es real.

-Creo que lo tendré presente – sonrió feliz – vamos con Kaede, debo buscar algo.

Inuysaha la cogió en brazos y la llevo hacia la cabaña. Al entrar, se encontraron a Mûn durmiendo plácidamente en el futon de la anciana. La pareja se dio cuenta en seguida de que la niña estaba mucho más pálida, además el hanyou pudo oler el hedor a muerte que empezaba a rodearla.

-Habéis tardado – Sesshomaru se acercó a la pareja con el pergamino, una botella y diferentes utensilios – el monje y la exterminadora no recordaban a la niña y han intentado matarla porque desprendía espectros putrefactos – Inuyasha gruñó, iracundo y Kagome gimió asustada – Kagura se los ha llevado y los está intentando tranquilizar.

-Debéis daros prisa – ordenó Kaede – a esta niña no le queda mucho – Kagome con lágrimas en los ojos, se acercó a la pequeña y le besó la frente

-Nos vemos pronto mi niña – se despidió. Se levantó y miró al demonio y la anciana – muchas gracias por todo Kaede – la mujer asintió – También gracias por la charla Sesshomaru – insólitamente el demonio sonrió con la comisura de los labios, pero por una sola fracción de segundo – dale recuerdos a Kagura, me alegro de que haya conseguido su libertad – Kagome cogió los objetos de las manos del demonio y se dirigió hacia el bosque

-Cuida de Mûn hasta que volvamos – pidió Inuyasha a su hermano mayor quien asintió sin rechistar. El hanyou salió de la cabaña detrás de su mujer, debían arreglar como fuera este desastre.

-Espero que lo consigan – Kaede captó la atención del demonio – porque me da la impresión de que tendría que conocer a esta niña pero no consigo recordar quien es – afirmó la anciana. Por su parte, el demonio hacía grandes esfuerzos por recordar a su sobrina… puesto que si unos humanos casi la mataban ¿qué haría él cuando oliera a muerte y putrefacción en una niña hibrida?

Kagome decidió hacer el ritual cerca del pozo, puesto que el lugar estaba lleno de energía gracias este y al árbol milenario. La pareja leyó las instrucciones del pergamino a toda prisa y se dispusieron a formar un círculo con los objetos que les había entregado Sesshomaru. Kagome trazó el círculo con la punta de unas de sus flechas, purificando el lugar, luego encendieron unas velas que colocaron previamente alrededor e hicieron la aclamación del espectro. Un remolino azulado se creó dentro del círculo dejando ver la silueta de un hombre que miraba asombrado la escena.

-Has conseguido aclamarme mucho antes de lo que esperaba – sonrió de medio lado – no creía que te enfrentaras a tus miedos, sacerdotisa

-Estoy llena de sorpresas – contestó irónicamente – deshaz el hechizo ¡ahora! – ordenó al ser vaporoso, el cual no podía salir del círculo mágico

-No tan rápido, chiquilla – el espectro levantó la mano derecha y empezó un cántico en una lengua antigua, provocando remolinos alrededor de la pareja

-¿Qué haces? – Inuyasha cogió a Kagome de la cintura y la atrajo hacia él, dispuesto a protegerla con la vida

-¿Os creéis que voy a dejar que salgáis impunes? – el espectro sonrió maléficamente – el único fin de este viaje es tu muerte, humana

-Tú no debes tener maldad – gritó Inuyasha – eres un espectro y no hueles a demonio.

-Pero si ella muere, tengo la posibilidad de adquirir un trozo de la maravillosa perla – el hanyou gruñó – no es nada personal

-Esto tampoco – de improviso, Kagome le lanzó una tierra de color extraña cedida por Kaede a la cara vaporosa del espectro, provocando que este se retorciera de dolor – polvo al polvo, sangre a la sangre. Tierra inundada de cadáveres putrefactos, abre un espacio, deja un hueco para una alma descarriada – Inuyasha miró a su mujer que leía el pergamino atentamente, mientras el espectro empezaba a maldecir – todo aquello que has hecho o que harás queda eliminado de tu veneno errante y solo la luz guiará tu camino

-¡Maldita bruja! – bramó el espectro retorciéndose - ¡Tú no deberías tener eso! – el remolino que él mismo había creado parecía como si perdiera fuerza y fuera desapareciendo - ¡Ese no era el trato!

-No puedes hacer tratos con muertos – aseguró sabiamente Kagome – ahora, antes de irte, devuélveme a mi tiempo y reestablece todo como estaba antes de tu intrusión – ordenó

Las llamas de las velas crecieron desmesuradamente y rodearon de luz al espectro que no dejaba de gritar y luchar. Su imagen se fue distorsionando levemente lanzando gritos de desesperación y clemencia, pero que no provocaron ningún ápice de lástima en los dos individuos que miraban el acontecimiento. Finalmente, luces y espectro se fusionaron para desaparecer a los pocos segundos.

-¡Espera! - la sacerdotisa intento coger al espectro pero este ya había desaparecido - ¡No! ¡no!

-¿Qué ocurre, mujer? – preguntó su esposo ante su desesperación

-Se ha ido y yo sigo aquí – antes de que el hanyou pudiera entender esa frase, una fuerte luz salió del pozo atravesando a la mujer y haciendo que esta cayera al sueño de espaldas.

-¡Kagome! – gritó el hanyou desesperado acercándose a la mujer – Kagome ¡despierta!

La sacerdotisa dejó de escuchar momentáneamente la voz de su futuro marido. Respiraba pausadamente acompasando sus exhalaciones al suave silencio que la envolvía. Pero la voz del hanyou, continuó perturbándola, provocando que la paz fuera disminuyendo lentamente, sintiendo como si realmente dejara de flotar para reposar en un lugar cálido y suave.

Abrió los ojos, viendo como el hanyou la miraba con miedo y preocupación. Algo aturdida intentó levantarse pero Inuyasha no se lo permitió, asegurando que necesitaba descansar después de la descarga energética que había recibido. Entonces, Kagome lo recordó todo, su viaje, sus vivencias, sus hijos.

-¡Mûn! ¿Dónde está Mûn? – haciendo caso omiso a Inuyasha, se levantó a toda prisa saliendo de la cabaña, donde se encontraban sus amigos y Sesshomaru.

-¡Kagome! – Shippo corrió hacia ella contento de verla bien – nos has dado un susto de muerte

-¿Dónde está Mûn? – volvió a preguntar desesperada. Los demás la miraron de forma extraña no entendiendo a que se refería.

-¿Quién es Mûn? – preguntó Inuyasha al salir de la cabaña – vuelve dentro, llevas inconsciente…

-¿Es que nadie la recuerda? – la sacerdotisa se puso las manos en la boca suplicando en voz baja que se despertara rápidamente. Se negaba a creer que no había podido salvar la vida de su hija.

-Perfecto, ya es oficial. La niña del futuro está loca – dijo Jaken apareciendo de entre la maleza. El demonio verde recibió un golpe por el báculo de cierto monje – estúpido humano

-Kagome relájate – Sango se acercó preocupada – has estado tres días inconsciente es posible que aún no tengas claro la realidad.

-No… no – la sacerdotisa negaba con la cabeza, sin creer que todo aquello estuviera pasando – No es posible – se puso las manos en el vientre y entonces lo notó. Bajó la mirada sorprendida - ¿Dónde…? – su vientre era completamente plano y no solo eso, llevaba el traje de su instituto - ¿Y mi traje? – miró a Sango quien le negó con la cabeza - ¿y Kagura? –Sesshomaru levantó la vista mirando a la joven por primera vez

-Kagura murió – Miroku contestó a la pregunta – hace unos días. ¿No lo recuerdas? – Kagome suspiró. El miedo y la tensión que había sentido se desvanecía lentamente

-He vuelto – susurró

-¿Kagome? – Inuyasha la llamó acercándose también. Unos demonios caza-almas aparecieron de la nada provocando diferentes reacciones en los presentes. Kagome recordó su viaje y como ese simple símbolo ya no afectaba a su corazón.

-Ve – le pidió con una sonrisa – yo necesito descansar – Inuyasha asintió y se dirigió hacia la dirección del demonio. Kagome se giró hacia los demás sin mostrar tristeza alguna – siento haberos asustado. No estaba en mis cabales – Sango sonrió y la abrazó

-Naraku puede esperarse un día o dos – Miroku se dirigió hacia ellas – necesitamos que todos los miembros del equipo estén al cien por cien.

-¡Perfecto! No hacéis más que retrasar a mi señor en su batalla final. ¡No necesitamos a una niña estúpida que…! – las palabras fueron interrumpidas por un nuevo y tremendo golpe que recibió el sapo demonio

-Cállate, Jaken – Sesshomaru, el autor del golpe y de la orden, miró a los humanos detenidamente, para luego girarse y andar – vámonos – ordenó.

-Sí, realmente Kagura lo cambiará – sonrió Kagome – chicos, debo ir un momento a mi tiempo – Miroku y Sango la miraron apenados – no, no es lo que pensáis. Necesito ver a mi madre, solo eso.

-Bueno, Inuyasha no está aquí para detenerte – aportó la exterminadora con una mirada cómplice

-Y cuando llegue seguramente irá a buscarte – corroboró el monje

-¿No estás enfadada Kagome? – preguntó inocentemente Shippo subido en el hombro de Miroku

-No, creo que estoy en paz – sonrió ella. Sin más se dirigió al pozo, con ese sentimiento de felicidad que albergaba su corazón. Quería abrazar a su madre, a su hermano y a su abuelo, hacer todo aquello que no pudo cuando estaba en el futuro, sola y atrapada.

Esa noche, escuchó casi todas las historias de su abuelo, jugó con su hermano hasta que este durmió y habló con su madre hasta que el sol empezó a salir. Por extraño que parezca, Inuyasha no apareció hasta el día siguiente, quien encontró a la joven sonriente, sin un ápice de tristeza. Por muy extraño que le pareciera al hanyou, decidió dejar las cosas como estaban, no quería que el buen humor de la adolescente desapareciera y por ello, acabara estampado en el suelo. Kagome por otro lado, siguió a su compañero al pasado, sin hacer preguntas o pucheros, pues ella ya había recuperado la fe en su amor.

Era feliz, quería a su familia y fuera un sueño o no, sabía que sería feliz en su futuro. Solo debía esperar y creer en que su sueño se hiciera realidad.

Fin.


Bueno, antes de que os dirijáis a mí con las antorchas encendidas (ya huelo a madera quemada) quiero decirlos que ni yo misma había quedado a gusto con este final, por lo que estoy trabajando un epílogo, que espero tener para la semana que viene. Y sin más dilación los agradecimientos.

Castro: Muchísimas gracias por tu mensaje. Espero no haberte decepcionado, yo misma pensaba que me daría para más pero he creído oportuno dejarlo aquí. Espero que nos veamos la semana que viene con el epílogo.

lauris7ki: Sí, ciertamente Kagome vive un futuro que no está lleno de rosas, pero la vida difícilmente lo es. Eso sí, lo bueno que tenemos los seres humanos es que nos acordamos de lo bueno. xD Espero que este capítulo sea de tu agrado. ¡Espero verte la semana que viene!

YanierHigurashi: Wow… me he quedado sin palabras (y mira que es difícil… no, no… en serio… lo es xD) Muchísimas gracias por las bellas palabras, estallé de alegría cuando vi el comentario, es muy gratificante que alguien tenga esa opinión de ti. Muchas gracias. Espero que este capítulo haya llegado a la expectativa y recuerda… hay epílogo xD

Sangoaome00: A riesgo de que me haya quedado un poco OC, en este capítulo Inuyasha sí que ha cambiado un poco (no sé cómo describirlo de maduro sin serlo realmente… este hanyou me ha dado más de un dolor de cabeza) En fin, espero que el capítulo te agrade y que nos veamos la siguiente semana. Muchas gracias por el comentario.

zabitamt1975: Espero que este capítulo te haya eliminado la sensación de angustia que la historia te mostraba. Debo decirte que es fantástico que mi historia pueda transmitir esos sentimientos, me hace enormemente feliz saber que puedo llegar a vosotros estado a miles de kilómetros. Muchas gracias por dejar el comentario y espero nos veamos en el último capítulo.

Valkiria-San: ¡Muy buenas! Me ha encantado tu mensaje, me ha parecido muy divertido y discernido. Muchísimas gracias, decir que el médico lo ha recomendado me alaga como no tienes idea. Espero que este capítulo sea de tu agrado y bueno… nos vemos en el epílogo, si gustas. ¡Nos vemos!

cindy-chan10: Espero haber actualizado lo más pronto posible. De verdad que quería hacerlo antes pero rara era la vez que me podía poner delante del ordenador a escribir algo. En fin. Muchisimas gracias por el comentario, espero que este capítulo sea de tu agrado y de todo corazón, espero vernos en el siguiente. ¡Hasta pronto!

Agradecer también a lindaminina37, Kris' Neckerchief, China 3 1, Sofialare14, Marisol MS, Seyram Asakura, YanierHigurashi, xAnnaZedx y getyourCRAYON, Plupa, Sakura-Shara19, cindy-chan10, Nieve Taisho, Valkiria-San, marialaurajs por vuestros "me gusta" y por seguir la historia. Espero que esta continuación sea de vuestro agrado y nos sigamos viendo por aquí.

Y por último, pero no por ello menos importante, dar las gracias a todos aquellos lectores anónimos que aunque no dejen su huella siguen dando vida a todas mis obras, porque gracias a todos los lectores, mis "niños" sobreviven.

¡Nos vemos en los bares!