¡Hola! U.u realmente quisiera disculparme por estar ausente tanto tiempo, sólo puedo decir en mi defensa que he estado muy atareada con los trabajos que me dejan en la universidad, traduciendo textos que no me simpatizan mucho (눈_눈), pero bueno, igual no es excusa para haber abandonado el fic tanto tiempo u.u lo siento (╥╯﹏╰╥)ง

Pero aquí estoy de vuelta (-^〇^-) y espero que disfruten este capítulo tanto como yo disfruté traducirlo :3

…..

La mañana siguiente pasó mucho más rápido de lo que ella hubiera pensado. Simplemente estuvo mirando a los niños jugar y dibujar. Ellos reclamaron su atención antes de que se fuera a trabajar. Terminó siendo el centro de sus juegos, en los que le tironeaban dolorosamente el cabello, supuestamente 'peinándolo' y haciéndola verse bonita para el trabajo. Izumo y Sora simplemente observaban divertidos la escena con caras cómplices. Atsuko secretamente les sacó el dedo medio desde atrás de los menores.

No tuvo el efecto deseado. Solo los divirtió aún más. Ella puso los ojos en blanco y, viendo que ya era hora de partir, se excusó rápidamente con los niños, susurrándoles lo mucho que Sora deseaba vestirse como una niña.

Era una pena que ella no estaría ahí para ver la cara que pondría él cuando los pequeños empezaran a rogarle. Se escondió en un callejón para arreglar su cabello y ropa antes de dirigirse al área donde procesaban la sangre. Felizmente, no estaría agitando la vara de nuevo hoy. Había llegado tarde y recibió una mirada de desaprobación del hombre dirigiendo a los humanos de la fila que trabajaba para los vampiros. Ella terminó siendo la que cargaba las cajas desde el almacén a la fila y viceversa. Las cajas más pesadas que contenían la sangre eran almacenadas en un refrigerador en la parte de atrás. Las más ligeras estaban llenas de bolsas frescas y esterilizadas o de tubos dependiendo de lo que necesitaran los vampiros. Atsuko recogía esas cajas después de dejar las que contenían sangre y las llevaba a donde fuera que le ordenaran ir.

Gotas de sudor resbalaban por su piel mientras se acercaba el final del día. Todavía habían muchos niños donando sangre. No llegaría a cenar hoy. Aunque no sería la primera vez que se saltaría una cena familiar.

"¿Atsuko?" preguntó una suave voz femenina. Ella estaba saliendo de la zona de refrigeración. Se secó el sudor de la frente y se obligó a sonreír. Esta mujer era un vampiro. Vestía las ropas típicas de la guardia de la ciudad. Aunque era extraño, Atsuko no sabía por qué este vampiro sabía su nombre ni lo que quería. Probablemente lo mejor era ser educada.

"¿Sí?"

"Estoy aquí para escoltarte," dijo la mujer fríamente. Era casi impaciente con un tono rudo. La vampira claramente se sentía superior a la humana enfrente suyo.

"¿Escoltarme?" Atsuko parpadeó intentando pensar a donde se la llevaría.

La vampira gruñó molesta y se acercó amenazante. "Sí, vas a ir a la mansión de Lord Ferid para cenar. Él suponía que no tendrías la menor idea de dónde estaba. Yo te guiaré allí por el resto de la próxima semana. ¿Acaso estoy perdiendo mi tiempo?"

Atsuko dio un respingo ante el brusco tono con el que la vampira le había hablado y dirigió la vista a sus zapatos. 'Me había olvidado que iría ahí hoy.'

"Humana," le soltó la vampira con impaciencia. Se aclaró la garganta y giró sobre sus talones, dirigiéndose fuera del edificio. Atsuko la miró con horror antes de darse cuenta que estaba esperando que la siga. Empezó a andar dando tumbos, intentando alcanzar a la vampira, pero cuando ya estaba a solo unos pasos de ella, esta aceleró el ritmo.

Estaba jadeando de cansancio cuando finalmente llegaron frente a la puerta de la enorme mansión. No se había fijado para nada en el camino que habían seguido, dado que la vampira la había obligado a correr todo el tiempo. El odio que sentía hacia la mujer empezó a bullir en su pecho una vez que se detuvo. Puso sus manos sobre sus rodillas y caminó hacia adelante jadeando. En el instante en que llegó al inicio de las escaleras la vampira desapareció. Algunos mechones de su cabello se le pegaban a la cara haciéndola sentir asquerosa. Estaba segura que no olía bien dado que se había saltado la ducha en la mañana por jugar con los niños.

Oh bueno, quizás eso espantaría al noble de la idea de beber su sangre. Cuando por fin pudo recobrar el aliento se dirigió a la puerta, que tenía unos elaborados picaportes, aunque no estaba segura si eran muy prácticos. Observó a su alrededor buscando un timbre o algo, sintiéndose estúpida. Finalmente, alzó una mano temblorosa hacia la puerta, que se abrió suavemente cuando la rozó. Esto la hizo palidecer y consideró salir corriendo de ahí.

"¡Llegaste!" la voz resonó a través de la ranura de la puerta. Ya era demasiado tarde para huir. Respiró hondo y se deslizó dentro de la casa. Se quedó mirando hacia el piso, demasiado avergonzada de mirar arriba. "Ew, hueles horrible."

Atsuko sintió sus mejillas enrojecer y sujetó la tela de su ropa con sus manos. ¿Podía esto ser más embarazoso? Incluso si no le agradaban los vampiros sabía que su madre estaría decepcionada de ella por no acudir al menos presentable. Pudo escucharlo acercarse. Sus músculos se tensaron cuando deslizó su mano bajo su mentón y alzó su rostro para que lo mirara.

"Ah, te ves tan linda con toda esa deliciosa sangre llenando tus mejillas," Ferid le dijo suavemente. "Tu apariencia no importa, pero siempre debes ducharte cuando vengas aquí. Quítate esos harapos. Tienes un par de trajes aquí para que te vistas."

Le sonrió y puso una mano en su espalda, empujándola con suavidad hacia adelante. Atsuko estaba impresionada por la belleza de la mansión mientras atravesaba los pasadizos. Era totalmente blanca y enorme. Habían numerosos objetos de aspecto caro cubriendo las paredes y expuestos libremente. Ella no sabía siquiera como describirlos. Fue guiada hacia una de las habitaciones. Era de un diseño simple, con una cama que parecía no haber sido utilizada jamás. Un vestidor estaba ubicado a unos pasos de ella. Otra puerta conducía a un pequeño baño que contenía una ducha lo suficientemente grande para una persona, un retrete y un lavadero.

"La cama no es para que la uses. En el vestidor encontrarás unos cuantos trajes que deberían quedarte bien. Escoge uno y dúchate. Sólo deja tu ropa en el piso del baño. Mandaré a alguien para que la recoja por ti. Te encontrarás con alguien en el corredor que te guiará al salón comedor. Comerás ahí y luego conocerás a mi sirviente. Así será todos los días, aunque tus guías desaparecerán eventualmente, cuando aprendas a ir tu sola."

Le sonrió y la dejó ahí. Atsuko se quedó mirando la puerta un momento antes de darse la vuelta y hurgar dentro del vestidor. Todos los conjuntos lucían idénticos para ella. Sacó uno y lo llevó consigo al baño. Se quitó la ropa y se metió a la ducha. El agua era mucho más cálida de la que estaba acostumbrada. Cerró los ojos, disfrutando por un momento de la sensación que le producía al caer sobre su piel antes de encontrar los productos de higiene personal. Quizás fuera mejor no demorarse demasiado, No conocía a este noble y no sabía si él era conocido por ser paciente.

Sintió una punzada de culpabilidad cuando cerró la llave de la ducha. La toalla era mullida y se sentía tan increíble al tacto como el agua caliente. La ropa era curiosamente suave también, no como su vieja y áspera vestimenta. Se dio una última revisada para asegurarse de que estaba presentable antes de peinar su cabello con los dedos y atarlo en un moño en la parte posterior de su cabeza. Era mucho más cómodo de esa manera. Salió del dormitorio y encontró a un vampiro vestido como un mayordomo. El pensamiento casi la hizo reír. Él se limitó a mirarla por debajo de su nariz con evidente molestia.

Justo como todos los demás vampiros era obvio que se sentía muy superior a los humanos. Ella le hizo una mueca a sus espaldas mientras la conducía por el pasillo. No la importaba si parecía infantil o no.

"Refrena esos impulsos salvajes en frente del amo, humana." Ella dio un salto ante su voz monótona. No había creído que se daría cuenta. Fijó la vista en sus pies mientras lo seguía. "Humana, presta atención al camino, no te guiaré para siempre. Si no puedes hacer algo tan sencillo como eso temo que el amo esté perdiendo su tiempo."

La rabia empezó a fluir por su cuerpo ante sus palabras, pero se mordió la lengua. Literalmente. Quizás fuera un vampiro de bajo rango, pero aun así era mucho más fuerte que ella. Además, ella no tenía ningún arma para defenderse. Intentó memorizarse el trayecto, pero encontró difícil concentrarse. Nunca había estado en una casa tan grande y hermosa.

No tardaron mucho en llegar a un gran salón. Una mesa igualmente grande se encontraba ubicada en medio. Estaba hecha de algún tipo de madera de cerezo y cubierta por un mantel blanco. Una fila de velas alumbraban desde el centro. La cantidad de comida esparcida ante sus ojos provocó que su estómago rugiera. Había comida suficiente como para alimentar a cinco personas adultas. Atsuko dudaba que Ferid estuviera planeando comer con ella. Para su sorpresa, él estaba sentado a la cabeza de la mesa cerca a la comida. Le hizo un gesto invitándola a sentarse en una silla a su izquierda. Ella no quería estar tan cerca suyo, pero su hambriento estómago la persuadió de acercarse.

"Debes estar hambrienta, querida. Siéntate y come," le dijo Ferid con una sonrisa. Sus ojos nunca dejaron de observarla mientras ella obedecía sus órdenes. Solo tardó unos minutos para que fuera evidente que estaba más interesado en mirarla a ella en lugar de comer. La comida perdió el gusto en su boca. Atsuko se obligó a tragarla.

"Esto...umm…" No estaba segura de que era exactamente lo que quería pedirle mientras observaba su plato. ¿Acaso podía pedirle que comiera con ella? ¿Acaso los vampiros comían siquiera comida humana? De repente sintió como si no supiera nada de sus captores. Este pensamiento hizo que la comida se asentara incómodamente en su estómago y puso sus cubiertos sobre la mesa.

"Yo ya he cenado, todo esto es para ti. No estaba seguro de cual era tu comida favorita," Ferid se rio entre dientes, aparentemente divertido por lo incómoda que se había puesto ella. Se acercó despacio y estiró una mano, acariciando su cabello lentamente. Ella reaccionó por instinto y golpeó sus manos sobre la mesa mientras retrocedía sobre su silla con un chirrido. Sus ojos se abrieron con horror al encontrarse con los del vampiro, quien la miraba divertido. Atsuko se sentía como si estuviera a punto de vomitar. Ferid soltó una suave carcajada y se puso de pie.

"Puedo adivinar que no comerás más hoy." Hizo un movimiento con su muñeca y le dijo ociosamente, "Es hora de que conozcas a tu compañero. Ven conmigo, pequeña mariposa."

Él la estaba tratando como si fuera un perro mientras se daba la vuelta y se alejaba. Ella sintió múltiples emociones arremolinándose en su interior. Una era rabia porque la hubiera tratado de ese modo; otra era la horrible sensación de pensar cual podría haber sido su 'comida.' Sintió terror al pensar en quién estaría a punto de conocer. Ferid ni siquiera miró hacia atrás para asegurarse de que lo estuviera siguiendo. Era la última cosa que ella quería hacer, pero se encontró forzándose lentamente a ir tras él.

Atravesaron los pasillos en silencio. Estos habían perdido todo su encanto para ella desde lo sucedido en el salón comedor. Ni siquiera intentó averiguar hacia dónde se dirigían o memorizar nada. Simplemente se limitó a mirar con cautela la espalda del noble.

Este finalmente se detuvo ante una puerta y se volvió hacia ella con una enfermiza expresión de diversión en el rostro. Se puso un dedo sobre los labios y le guiñó el ojo, lo que la hizo dar un respingo y retroceder un paso. Él parecía aún más divertido ahora. Sus reacciones negativas parecían entretenerlo. Esto la horrorizó aún más. Estaba claro que no era más que un juguete.

Ferid volvió a dirigir su atención a la puerta y la abrió sin tocar. Dio unos pasos hacia adentro. Ella pudo oír un sonido de disgusto provenir del otro lado. No estaba segura si debía entrar o no cuando escuchó a Ferid decir en voz alta, "¡Mika! Mi querido y pequeño Mika, ¡te he traído un regalo! ¡No me pongas esa cara!"

Él no sonaba muy triste que digamos. Su mente se puso a trabajar intentando darle una cara al nombre. Le resultaba vagamente familiar, pero no podía ubicarlo. Dio un respingo cuando escuchó a Ferid llamarla.

"Atsuko, querida, ¿Podrías entrar ahora?"

Había llegado el momento. Cerró sus ojos e inhaló una profunda bocanada de aire. Una vez que se sintió preparada los abrió y dio unos pasos dentro del cuarto. Miró a su alrededor. Era una habitación tan simple como en la que ella había estado. No había ningún signo de calidez aquí, a diferencia de la pequeña casa que compartía con los huérfanos. Sus ojos se encontraron con los de aquel que había esperado no volver a ver jamás.

¿Que había hecho para ser castigada de esta manera?

…..

Y hasta aquí el capítulo de hoy :3 espero que les haya gustado, por fin veremos a Mika y Atsuko juntos (ง ͡˘ ω ͡˘ )ว ¡las cosas definitivamente se ponen más interesantes!

Antes de retirarme quisiera dejarles mi cuenta de twitter donde iré comentando acerca los nuevos capítulos de Owari no Seraph y mis progresos de traducción con el fico, entre otras cosas, por si les interesa (-^〇^-) Mi cuenta es: SakurayaXD

¡Hasta el próximo domingo! :D