Disclaimer: Los personajes le pertenecen a la Señora Meyer, yo solo me divierto con ellos.

Capítulo beteado por Jo Beta Ffad, Betas FFAD

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El resto de la comida fue sin comentarios. Cuando llegó la hora del postre Bella pidió lo de siempre Tarta de Chocolate y fresas la porción jumbo.

¿Pediste para los dos? —preguntó el niñato cuando vio el postre.

No, Ed y yo siempre compartimos uno cuando venimos a cenar acá. Lo siento amor, es la costumbre pero puedes pedir una porción micro —dijo con vergüenza, el niñato me miró con odio pero tomó el menú pidiendo una porción micro de torta, cuando llegó me extendió el plato a lo que negué.

No quieres —me dijo.

No es eso, yo siempre como con Bells, eres su prometido y yo, su mejor amigo —dije tomando la cuchara y empezando a comer de la porción de mi ángel, que aún estaba con sus padres y mirándome como si tuviese otra cabeza. Isabella se encogió de hombros antes de sonreír a su rubiecito y tomar la cuchara para empezar a comer.

Oh sí, rubio teñido… Edward 2, rubio teñido 0

Capítulo 4

El niñato tomó su cuchara y comió el postre de mala gana, mi fuero interno bailaba en una fiesta creada por él.

Renée quería leerme las cartas, pero yo no creía en eso además, mi ángel le había reclamado.

El oxigenado italiano rodó su silla fuertemente antes de hablar.

—Señor y Señora Swan, es para mí un placer poder conocerlos. — ¡Lame suelas!, gritó mi vocecilla, mientras él tomaba las manos de mi ángel—. La primera vez que vi a su hija en el juzgado, casi muero —sonrió sin despegar la vista de ella—. Pensé que había muerto en alguna de las presentaciones de la Náscar y que había llegado al cielo en forma de juzgado —intentó hacer un chiste, pero su sentido del humor daba asco, apretó su mano mientras yo apretaba las mías en el pantalón—. Me dije a mí mismo: Jasper Whitlock, tienes que invitarla a salir… Y lo hice, pero ella me dio un no tajante.

Sonreí esa era mi nena.

—Me costó mucho poder sacarle un sí —suspiró levantándose de la silla—. Yo he esperado mucho tiempo por encontrar una mujer tan bella, dulce y compasiva como su hija. —Postró su rodilla en el suelo rebuscando en su pantalón.

Dios si existes, ¡por favor haz que se ahogue con saliva! —grité en mi interior.

—Y me harían un gran honor aceptando que me convierta en parte de su familia —Bells tenía los ojos aguados—. Isabella Marie Swan, ya te pedí esto menos formal —carraspeó—, pero me harías el honor de convertirte en la esposa de este loco corredor de autos, compositor y buen amigo.

Vamos mi nena, di que no…

—Sí —dijo ella lentamente.

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Creo que si me hubiesen clavado un cuchillo en el corazón, hubiese dolido menos. ¿Eso era amar? Vi a mi nena levantarse hasta estrellarse en los brazos del larguirucho oxigenado antes de darle un beso, uno de los que yo me moría por probar.

Renée se levantó de la silla abrazando a su hija mientras que Charlie le daba la mano a Jasper. Suspiré guardando mis emociones… ¡No llores, Edward!

Bells me miró con esa sonrisa hermosa que ella daba cuando me veía. Tragué el nudo que tenía en mi garganta, antes de estrecharla fuertemente entre mis brazos.

—No te casaras —susurré y ella se soltó mirándome fijamente.

— ¿Qué has dicho? —me preguntó.

—Nada —dije antes de abrazarla nuevamente. Esa boda no se llevaría a cabo como que me llamo Edward Anthony Masen.

Nos volvimos a sentar en la mesa y el niñato tomó la mano en donde había dejado el diamante amarillo que le había dado a mi princesa. De niña ella soñaba con que su futuro esposo le diese un diamante azul y el niñato le daba uno amarillo, el color que ella más detestaba.

Quería reír pero la melancolía no me dejaba. Jasper mandó a pedir una botella de champagne. Yo sentía que mi cuerpo estaba allí pero no mi mente.

— ¿Y para cuando es la boda? —dijo Renée emocionada.

—Jazz tiene que irse pronto tiene un circuito que correr —dijo mi nena, acariciando su mejilla… Por Cristo nena, no lo toques, me matas—. Así que sería para dentro de quince días.

¡Quince putos días!, casi me ahogo con el agua que estaba bebiendo. Eso era todo lo que tenía.

—Ed, ¿seguro que puedes acompañarme? —No contesté, mi mente solo pensaba que en quince días iba a perder a la única mujer que había amado y Dios, dolía muchísimo más que interpretar cualquier guión mal escrito—. Ed… Edward… ¡Anthony! —gritó trayéndome de vuelta.

— ¿Me decías? —dije algo atontado.

—Que si vas a tener tiempo para acompañarme a buscar todo para la boda tontín, con las dos telenovelas y la veterinaria.

—Sí, ya te di mi palabra pequeña, además…

—Mira que pequeño es el mundo, Edward A Masen de carne y hueso —dijo una voz muy conocida para mí. Me giré viendo como un idiota la figura curvilínea de Rosalie Hale.

—Rose —dije antes que ella me diese un beso en la comisura de los labios—. ¿Recuerdas a Isabella?

—Claro —dijo extendiendo su mano. El rostro de Isabella se tensionó, sin embargo, le dio la mano a Rose.

—Oye lindo —sonrió—, tengo una reunión en diez minutos. Estaré por aquí unos días, puedo pasar por tu departamento —cogió mi corbata–. Y… no sé, recordar viejos tiempos. —Charlie se aclaró la garganta.

—Claro llámame —dije algo nervioso.

—Por supuesto que lo haré, ahora debo irme —volvió a besarme muy cerca de mi boca—. Por cierto, hola Jasper —dijo antes de girarse e irse… ¿Hola Jasper? ¿De dónde conocía Rosalie al rubio oxigenado?

— ¿Conoces a Rosalie Hale? —preguntó mi nena mirando a su prometido.

—Larga historia —dijo él—. Yo debo regresar a Milán en veinte días amor, para las últimas prácticas antes del circuito, así que eso nos daría el tiempo justo para la boda y unos días de Luna de miel.

Suspiré fuertemente antes de levantarme de la silla.

—Yo debo irme —dije no quería seguir escuchando de bodas ni nada por el estilo.

—Pero… —mi nena habló—. Yo pensé que…

—Si tiene que irse… —dijo Charlie notando mi incomodidad.

—Mañana tengo grabaciones temprano y ya Bree va matarme por lo de míster Garfield, si llego con ojeras será peor. —Le di un beso a Renée—. Nos vemos mañana, Isabella. —Salí del restaurante como alma que lleva el diablo.

Llegué a casa y me tiré a la cama, no quería pensar en nada. Obviamente Isabella no iba a casarse aunque fuese lo último que hiciera en esta vida. Al menos, ella debía saber que yo la amaba.

No tenía sueño así que coloqué una peli en el reproductor de Blu Ray estaba a punto de comenzar, cuando el timbre sonó insistentemente.

Solo esperaba que no fuese Rosalie, no tenía cabeza para nada.

Abrí la puerta rápidamente para encontrarme con Isabella enojada, muy enojada.

—Dime si las cosas van a ser así, Edward —dijo tajante y sentándose en el sofá.

— ¿A qué te refieres?

— ¡A Todo!

—Isabella, no te sigo —le dije pasándome las manos por el cabello frustrado.

—A tu apatía acerca de la boda. Esto es importante para mí, Edward y lo único que quiero es que me apoyes.

— ¿Estás segura de casarte? —Ni siquiera sabía porque la pregunta había salido.

—Jasper es el hombre con el que toda mujer sueña.

— ¿Es el hombre con el que tú soñaste?

—Sí.

—Entonces no entiendo, ¿qué haces aquí?

—Eres mi mejor amigo y quiero que compartas mi felicidad, no que te muestres apático y como si nada te importara. Parece que te hubiesen dicho que voy a morir.

— ¡Voy a perderte! —Dios debía conectar mi boca con mi cerebro…

—Es eso… —dijo— ¡Eso es un pensamiento egoísta, Edward! —gritó—. Yo soy la que más te ha apoyado siempre, es hora que me lo retribuyas.

—Dando y dando pajaritos volando —le dije mirándola fijamente—. Todo tu apoyo era para que yo algún día te lo retribuyera —estaba enojado—. Voy a ser tu jodido padrino, voy a acompañarte a hacer mil cosas, ahí te devolveré todo tu apoyo —dije enojado.

Ahora era bipolar.

—Eddie…

—Vete Isabella. —Mi voz fue dura.

—Yo no dije…

—No quiero hablar ahora. Mañana seré tu mejor amigo, tu madrina o lo que tú quieras. Ahora vete.

Ella se acercó a mí con pasos vacilantes hasta quedar frente a mí.

—Te amo —dijo mirándome a los ojos—. Siempre seré tu amiga, nunca vas a perderme, porque sería como perderme yo misma —me dio un beso en la mejilla y salió del departamento.

Me fui al dormitorio cerrando la puerta fuertemente.

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La semana siguiente me la pasé con Isabella, entre vestidos, tarjetas y salones. Iba a casarse en la vieja capilla del templo Weber.

Siempre que quería hablarle de la chica que amaba, ella cambiaba la conversación pero yo no iba a darme por vencido.

Esa tarde hablé con los chicos. Para Isabella, Jasper era el hombre perfecto, yo me iba a encargar de dañar su reputación.

—Entonces es como una despedida de soltero —dijo el rubio idiota.

—Algo así. —Me coloqué el celular entre el hombro y la cabeza mientras revisaba un par de loros—. Les he hablado a los chicos de ti y quieren conocerte. Pensaba invitarte a un partido de básquet pero Emmett quiere ir a este bar y bueno, no sé qué se les ha ocurrido. ¿Qué dices?

—La verdad, no he salido mucho del hotel desde que llegué y si salgo contigo, Isabella no dirá nada. Así que, ¿pasas por mí?

—Claro —sonreí. Ahora solo esperaba que los chicos me ayudaran.

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Pasé a las ocho en punto por el niñato rubio. Isabella había preguntado, pero yo le había dicho que iríamos a casa de Jacob a beber cerveza y jugar cartas. Cuando llegamos a Volterra el Rubiecito tragó grueso.

—Las mejores chicas bailan aquí —dijo Emm bajándose del coche y empujando a Jasper.

— ¿Todo bien? —pregunté a Jacob.

—Le robé las gotas a Vane. Un par de gotas de Tramadol y no será dueño de sus actos.

—Esperemos que no nos toque usarlo.

—Tranquilo, solo haremos una mezcla. Unas cuantas cervezas y un poco de whisky y el niñato estará listo para la foto —dijo Emm dándonos un golpecito.

Nos sentamos en una mesa y los chicos pidieron unas cervezas.

Para cuando las luces se oscurecieron, ya llevábamos nuestra quinta ronda de Heiniken.

Irina y Kate empezaron con su Show. Las dos eran muy buenas y podrían ser unas excelentes actrices porno. Eran gemelas idénticas y tenían una habilidad imparable para desnudarse. La hija de Irina, Sophie, me amaba y yo había ido al hospital a visitarla cuando ella se había partido una pierna, así que mi amiga estaba dispuesta a ayudarme.

La vi acercarse a mí con su vestido azulado, meneando el trasero provocativamente ante la canción de Shakira y Beyonce. Vi a Jasper tragar grueso antes de llevarse su bebida a la boca. Hizo un gesto cuando sintió que habíamos cambiado la cerveza por una Jack Daniels Sello rojo, dudó antes de beberlo, sin embargo, cuando Irina le mostró sus pechos bebió el contenido de golpe.

Media hora después estaba justo como lo quería, medio atontado y con las hermanas Denali sobre él.

—Ben, toma las putas fotos y mándaselas a tu amigo, para que el New York Times tenga un buen escándalo mañana.

Podía saborear cómo mi ángel quedaría solita y así, yo podría declararle mi amor.

Ben era experto en las fotografías y tomó unas muy buenas. Tomé al niñato y lo ayudé a caminar al coche. Cuando llegamos al hotel, él estaba en el imperio de Morfeo.

Lo dejé en su cama y sonreí…

—Tus días están contados, peliteñido —dije antes de salir de la habitación.

Llegué al departamento y estuve tentado a tocar en la puerta de mi ángel, pero no lo hice. Entré al mío y me tiré en la cama sin desvestirme. No tenía tanto alcohol en mis venas pero me sentía pletórico.

Desperté la mañana siguiente cuando los golpes en la puerta le siguieron al timbre. Me pasé la mano por el abdomen dándome cuenta que estaba en bóxer.

¿A qué jodidas horas me desvestí?

— ¡Abre la puerta Edward Masen, o te juro por todo lo sagrado que la tumbo! —gritó mi ángel enojada antes de seguir aporreando la puerta.

—Ya va —grité tallándome los ojos— ¿Qué mierda te pasa, Isabella? —fingí no saber nada. Dios, era el mejor actor pagado en Chicago así que iba a poner en práctica mi carrera profesional. Abrí la puerta al tiempo que sentía como impactaba algo en mi abdomen.

— ¡Jugar cartas, maldita sea, cartas!

Miré el periódico sonriendo un poco al ver los titulares:

El corredor de la Nascar, Jasper Withlock despidiéndose de la soltería

Estaba la foto en donde Irina estaba sobre sus piernas, mientras Kate besaba su cuello desde atrás.

El corredor número uno de la Nascar, Jasper Withlock, fue visto ayer en las instalaciones del bar erótico Volterra. Jasper, quien en una semana contraerá nupcias con la abogada Isabella Swan, se vio de lo más feliz con las dos stripper principales de dicho local…

¡Dios! El amigo de Ben se iba a ganar el puto Pulitzer.

— ¿Dónde estabas tú cuando eso pasó? —preguntó gritando mi nena.

—No lo sé —mentí.

—Tú puedes ser el mejor actor del mundo pero a mí no me engañas. Jasper casi no bebe, debieron darle algo muy fuerte para que…

—O sea que ahora le puse una jodida pistola —gruñí molesto—. No, Isabella. Estábamos en casa de Emm, cuando a tu noviecito se le ocurrió ir a ese antro. Habló tanto de él que solo sentimos curiosidad y lo acompañamos, esto no es nada comparado con todo lo que él hizo.

—Yo conozco a Jasper y sé que tú no eres el más feliz con mi boda.

—Isabella.

— ¿Por qué diablos te duele tanto que sea feliz?, ¿por qué me haces esto a mí, TU MEJOR AMIGA? —No dije nada, pero si vi como una lágrima traicionera abandonaba su mejilla—. Eres un cerdo egoísta, Edward. Solo quieres felicidad para ti y que los demás se jodan, ¿no? —dijo tomando el periódico—. Confió en Jasper y creí confiar en ti —dijo con rabia y tristeza antes de caminar a la salida del apartamento.

—No te cases —le dije sin verla.

— ¿Qué? —Su voz fue incrédula.

Me giré para verla.

—No quiero que te cases —le dije más fuerte—. Yo te necesito, mi vida es un caos sin ti y ese hombre te alejará de mi lado.

—Edward, por Dios. Ya encontrarás a alguien que pueda ayudarte a ser la novia cuando quieras separarte de una chica, y yo te dije que siempre seremos amigos.

— ¡Es que allí radica el maldito problema! —grité—. Yo no quiero ser tu amigo.

— ¿Qué?

—Te amo, Isabella Marie Swan. Estoy profunda e irrevocablemente enamorado de ti—. Listo se lo había dicho.

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Lamento la demora inconvenientes tecnicos que nunca faltan espero les guste este cap tanto como a mi me gusto y mil gracias a mi bella Jo... Esppero te recuperes prontito mi nena

Ary