Disclaimer: League of Legends y sus personajes no me pertenecen… pero miren este Christrian Grey que estoy haciendo :v


Capítulo 4


No puedo estar donde tu estas


Miss Fortune veía aburrida como la luz de la mañana entraba por su ventana. Se movió de un lado al otro de la cama, sosteniéndose la cabeza, mirando el techo ahora.

Se sentía extrañamente descansada, no porque haya dormido demasiado, simplemente porque las noches parecían pasar más lentas.

Sus pensamientos no la atormentaban, de hecho ahora se entretenía divagando en su cabeza cosas sin importancia. Llegaba a disfrutarlo hasta que el sueño la alcanzaba.

Y entonces dormía.

Dejó caer su cabeza de lado, aun le quedaban unos buenos minutos antes que la alarma sonara.

Sobre su escritorio pudo divisar las flores lilas, el color brillaba como si se hubieran despertado con ella.

Suspiró pensando que no durarían mucho con ella, aunque pareciera sencillo, la verdad es que no tenía ni idea de cómo cuidar de unas simples "plantas".

Ya las podía imaginar marchitas y decaídas, pero hasta que eso pase…

"Son bonitas"

Volvió a suspirar aun manteniendo la vista en las flores.

"¿Qué sé de Syndra después de todo?"


Esperó afuera del aula, del lado contrario al pasillo.

Ya había visto a Syndra irse, asi que no corría peligro en ser descubierta.

Finalmente la campana sonó y los alumnos comenzaron a salir, pasando a su lado.

No pudo ocultar su asombro cuando ya nadie quedaba. Acercándose a la entrada de la sala, viendo que también estaba vacía.

— ¿Por qué crees que puedo ayudarte?

Miss Fortune se sobresaltó sin poder ocultarlo, pero ahora a su lado estaba justo la persona que buscaba.

—Oh…— comenzó a decir, aclarándose la garganta para poder expresarse más adecuadamente, la chica que le hablaba imponía cierto aire de respeto que era difícil de pasar— Buenos días… creo que esa sería una forma más educada de saludar.

Janna enarcó una ceja pero no discutió.

—Buenos días—devolvió haciendo un leve asentimiento con su cabeza.

— ¿Sabes? Escuche que te gusta mucho el Natto. Hace poco abrieron un local donde dicen que ese plato es su fuerte y su té es delicioso también. Da la casualidad que tengo mucha hambre aparte… y si no tienes nada que hacer podríamos ir. ¿Ya sabes? Reforzar vínculos como guardianas aliadas, podría ser útil. No creas que es algo especial contigo, planeo hacerlo con todas las demás también, de hecho ya compartí tiempo con su tiradora y…

Ahora Janna le sonreía de lado.

El discurso salió tan marcadamente que se notaba el ensayo previo.

—Creo que sería más "educado" no hacerle perder el tiempo a alguien con un medio deshonesto para un fin diferente.

A la pelirroja le tomó unos segundos más descifrar lo que se le estaba diciendo, pero cuando lo hizo entendió que la habían descubierto.

—Podemos hacer eso, si así lo deseas— comentó la mayor con amabilidad — si el tema que quieres en realidad tratar te queda más cómodo de abordar así, pero sería un desperdicio de energía de tu parte desde que yo sé que no te interesa afianzar lazos conmigo.

—Si me interesa afianzar lazos— comentó algo apenada por tratar de engañar con ese asunto.

—Quizás sea cierto, pero no es lo que te trae ahora a mi ¿Así que…?


Una lata de soda no era lo que había planeado, pero a como se pusieron las cosas supuso que bastaba.

Cogió una para ella y una de uva para Janna y se la acercó mientras se sentaba a su lado en el banco a las afuera del instituto.

—No entiendo porque crees que yo pueda saber más sobre Syndra que lo que pueda Ahri o cualquiera de su equipo.

—Bueno, desde que estamos aquí ustedes comparten más clases en común.

—Ciertamente, somos compañeras en varias materias.

—Pues eres la única en serlo.

— ¿Y quieres saber cómo es Syndra en… clases?

Dicho así sonaba estúpido y Miss Fortune estuvo a punto de crear una excusa para desviar el tema. Ahora temía que la otra chica se cuestionara la curiosidad que traía.

—Bueno— habló la de pelo lila antes que pudiera decir otra cosa— es una de las mejores estudiantes, no hay materia que haya visto que le cueste. Es silenciosa y se limita a hablar solo si el profesor se lo exige.

"Así que es una cerebrito"

— ¿Y con las demás personas?... ¿Cómo es?

—Tiene un trato cortés con todos, no se involucra con nadie.

— ¿No tiene amigos?

— ¿Aparte de ustedes?

Miss Fortune se quedó en blanco ante esa pregunta ¿Se podría considerar a Syndra amiga del resto del grupo?

Ella defendía y atacaba con todo el equipo, pero a comparación de Ezreal y Soraka costaba verla siquiera hablando distendida con ellos. Inclusive era más sencillo ver ya al equipo de Lux antes que a Syndra en esa situación.

—Claro…— terminó contestando.

—No realmente, como te dije no deja que los demás se involucren…

Janna se detuvo como si hubiera recordado algo, la pelirroja esperó a que continuara pero al no hacerlo tuvo que indagar.

— ¿Qué?

—Ahora que lo mencionas, un grupo de chicas rumoreaba algo.

— ¿Un rumor? ¿Sobre Syndra?— preguntó y la mayor asintió.

—Creían que estaba saliendo alguien.

El corazón de la tiradora se disparó y tratando de disimular la extraña expresión que tenía su rostro miró hacia abajo. Ya casi no le quedaba contenido a su lata.

— ¿Por qué pensarían algo así?— preguntó tratando de sonar casual.

—Hace un par de semanas que ven a Syndra reunirse con un chico.

— ¿…un chico?

—Sí, yo también lo he visto un par de veces. No parece que es de esta escuela, aunque lleva un uniforme parecido.

— ¿Quién es?

—No lo sé.

— ¿Cómo es? ¿Y de qué instituto puede venir si no es de este? ¿Cómo conoció a Syndra entonces?

Janna miró con curiosidad a la pelirroja y esta se dio cuenta que se estaba mostrando descaradamente curiosa con el tema. Al instante trató de volver a su postura relajada, aunque le parecía que era un caso perdido.

—No sé de qué instituto podría ser, quizás ni siquiera pertenezca a uno. Es un chico alto, de pelo largo, blanco, lo lleva recogido en una cola de caballo.

—No he visto a nadie con esa descripción cerca de Syndra.

—Ya veo…

Era turno de la tiradora de observar el extraño comportamiento de la mayor ahora, pues Janna portaba un rostro serio, como si pensar en lo que estaba diciendo fuera algo complejo.

—No me gusta…- murmuró la maga, pero la pelirroja no sabía a qué se refería.


En los siguientes días no quedó rastro de la Miss Fortune que se dormía en clases. Ahora era una chica despierta y atenta.

Especialmente cuando la jornada terminaba y buscaba a la mayor de su equipo.

No le gustaba espiar a las personas, pero luego de la charla con Janna su curiosidad había dado un pico tan alto que ya no le importaba lo que ella misma pensaba sobre eso.

Finalmente el cuarto día de la semana encontró justo lo que estaba buscando.

Syndra se quedó en el invernadero hasta después de su clase, y fue cuando entro allí un chico que encaja a la perfección con la descripción de Janna.

No sabía el porqué, pero al verle, aun cuando ninguno de ellos podía verla, sintió que su cuerpo se comprimía y descomponía.

Sacudió su cabeza y tomo aire, dispuesta a sacar más información del varón.

Los vio hablar poco, serios los dos, y luego retirarse del invernadero. Caminaban uno al lado del otro.

Esa fue la primera vez.


La segunda vez la curiosidad pudo llevarla aún más lejos.

Siguiéndolos afuera del instituto.

—Supongo que eres bastante consiente de que nos están siguiendo.

—Mhm— exclamó sin más la de pelo morado mientras seguía caminando.

— ¿Es una amenaza?

Syndra se tomó unos momentos para analizar esa cuestión.

No creía que Miss Fortune sepa realmente lo que estaba pasando, así que no era preocupante que descubra la verdad de momento. Por otro lado no llegaba a entender porque la seguía a escondidas.

—No lo creo— terminó diciendo— tengo una teoría… quizás nos ayude a ahuyentarla.

—Sería conveniente.

La pelirroja se escondía en un negocio de calle, disimulando interés en sus productos. Cuando vio a la derecha, donde sabía que estaba Syndra, la vio abrazando el cuello del chico mientras este sostenía su cintura, besándose.

—Se fue— comentó el varón al separarse un poco, ninguna expresión salía de él por el gesto.

—Ah, como lo sospeche— comentó alejándose también y retomando su caminar, con una sonrisa por la gracia que le causaba la menor— no tiene idea de lo que pasa.


La tercera vez fue algo que sorprendió a Syndra, pues esperaba no tener que volver a lidiar con la curiosidad de la pelirroja durante un tiempo, pero allí estaba, siguiéndolos por la ciudad.

—Lo lamento— comentó el muchacho— pero a donde te quiero llevar… ella no puede ir.

Esto ya no le causo gracia a la maga, sintiendo el mal humor amenazando por salir.

—Entiendo— dijo tratando de contenerse— Solo te pediré que me hagas un último favor.

Miss Fortune llevaba persiguiéndolos un buen tramo, por muchas cuadras. Los veía a ambos agarrados del brazo y esto le enfermaba, podía sentirlo en su estómago, cada vez más, haciendo que a cada paso disimulara menos el estarlos siguiendo.

Ambos entraron a un edificio y la pelirroja no pudo distinguir el lugar hasta que llego a la entrada.

Un hotel con una recepción oscura y privada. Dudo por unos momentos hasta que una pareja salió de allí, viéndola como si estuviera en un lugar que una estudiante no debería.

El sentimiento de incomodidad la llevó a retroceder.

Imposible seguirles el rastro allí, pero viendo de que se trataba el lugar una buena idea se podía hacer de lo que harían.

Se alejó aún más viendo, analizando el edificio.

Vio que tenía varios pisos y que los pasillos daban a la parte de afuera, con escaleras exteriores.

Fue hacia el costado, hacia uno de sus callejones, y cuidando de que nadie la viera uso su poder para volar y llegar a uno de los pisos.

Ya adentró su cabeza razonó que no sabía lo que estaba haciendo ni porque lo hacía.

Dio unos pasos más cuando desistió de seguir y se volteó para salir por donde había venido, topándose de lleno con Syndra.

La hechicera dejo de cruzar los brazos para darle un empujón con uno de ellos que fastidio la menor, pero antes que pudiera decir algo volvió a empujarla con ambas manos, más fuerte, otra vez, hasta que la arrinconó debajo de las escaleras del piso.

— ¡¿Qué haces?!

—Eso debería preguntar yo… aunque siento más curiosidad por saber hasta dónde habrías llegado— inquirió mirándola con seriedad— ¿Qué seguía? ¿Encontrar la habitación y tratar de mirar por la cerradura? Sí que estas un poquito enferma.

— ¡Claro que no iba a hacer eso! No me interesa saber… lo que sea que hagas aquí.

—Pues estaba a punto de jugar a las cartas… evidentemente.

El mal humor que traía se disipó cuando vio el rostro cargado de ira de la pelirroja.

—Deja de espiarme, eres demasiado ruidosa y torpe como para pasar desapercibida— recomendó la mayor no haciendo caso a la expresión de la otra chica— y ahora hazme el favor de no volverme a interrumpir.

Se dio la vuelta y caminó con lentitud, esperándolo.

"En 3… 2…1…"

— ¡¿Con que cara le dices a Ahri "zorra"?!

"Ahí está" pensó Syndra, perfilándose nuevamente a ella.

—Ya te explique eso, ella entra en la definición.

— ¡¿Y no lo entras tú?!

— ¿Eh?... ¿Por qué?

— ¡Ya estas saliendo con alguien!... ¡Y estas con otras personas también!—contestó igual de molesta pese a que la mayor parecía ya divertida con sus planteos.

— ¿"Otras personas" dices? No sé de qué hablas.

— ¡Pasas tiempo con él como pasaste tiempo conmigo en el invernadero y la fiesta del instituto!

Syndra ladeo la cabeza, simulando estar aburrida por la observación.

—Sigo sin ver el problema… o lo que sea que te aqueje.

— ¡Idiota, si ya estas con alguien entonces a mí no me busques! ¡¿Que fue todo eso de regalarme unas flores y tratar de hacerme sentir mejor?!

— ¿Acaso no podía hacerlo si ya me estaba acostando con alguien?

La palabra hizo eco en su cabeza, como si con eso de repente todo estuviera mal. Sentía que odiaba a Syndra, detestaba estar siquiera ahí hablando con ella.

— ¡Tú puedes hacer lo que se te venga en gana, pero entonces mantente alejada de mí!

—Ah… ¿Es esa la cuestión?— preguntó con curiosidad acercándose— ¿Te molesta no ser la única con ese tipo de atenciones de mi parte? Como si tuviera que elegir entre tú y el resto del mundo ¿No es así?

—Ya te dije que hagas lo que…

—Te elijo a ti.

— ¿Qué?

—Vamos a suponer que te elijo a ti. Que prefiero estar contigo que con cualquier otro. ¿Eso estaría bien para ti? ¿Dejarías de reclamarme como lo estás haciendo ahora?

— ¡No te estoy reclamando!

—A mí me parece que sí… y que no te gusta que le ponga atención a los demás… bien, soy toda tuya— cerró con determinación quedando frente suyo— ¿Y ahora qué vas a hacer?

— ¿Qué voy a hacer?

—Mhm… porque yo tengo ciertas necesidades… las cuales estaba a punto de cubrir hasta que me interrumpiste… y ya que no quieres que otro se haga cargo, espero entonces que lo hagas tú.

— ¿Hacer que…?

—Atenderme… satisfacerme en lo que busco— explicó llevando sus dedos a la pierna de la otra chica, deslizándolos hacia arriba.

Miss Fortune no necesitaba seguir preguntando, era claro lo que la mayor pedía.

Sus dedos subían el ruedo de su pollera, deslizándola hacia arriba, buscando su parte trasera, posicionando su mano arriba de su glúteo para luego presionarlo al tiempo que apoyaba la frente en la suya, viendo como los ojos de la menor se cerraban sin rechazar el toque.

Rozó sus labios sin la intención de besarla cuando abrió su palma para estirar los dedos, clavando sus uñas para luego arrastrarlas hacia arriba, haciendo que la menor se estremeciera bajo su tacto.

Volvió a contemplarla de reojo, viéndola encogida, sin ningún rastro ahora del coraje con la que se la había encarado.

Aprovechó entonces para indagar con su otra mano por encima del uniforme, conduciéndola rápidamente hasta uno de sus pechos, presionando un poco contra este, desabotonando luego con sus dedos la camisa para hacer lo mismo solo que ahora por debajo de la tela.

Creyó que podría seguir jugando con la pelirroja de ese modo, pero entonces esta reaccionó, tomando con su mano la suya, alejándola de su pecho.

No la miraba, su cara se perfilaba pesadamente al suelo.

Aun la tenía agarrada de atrás, pero al ver el distanciamiento que trataba de poner con sus toqueteos, opto por soltarla y dejar caer su mano lejos de ella.

Syndra dio dos pasos hacia atrás y sonrío con soberbia.

—Bien… si no me vas a dar lo que quiero…— dijo dándole la espalda mientras se aleja— aun lo puedo buscar en alguien más…

No pudo seguir avanzando, le sostenían firmemente de la muñeca, al voltear la pelirroja la veía con determinación, definitivamente inferior a la inicial, pero aún le quedaba algo de coraje.

—Déjalo…— pidió con firmeza y Syndra sabía que se refería al chico con la que la había visto entrar.

—Lo puedo dejar si quieres— comentó entretenida volviéndose a acercar— a él y a cualquier otro siempre y cuando— continuo agarrándole con gracia la barbilla— tengas algo que sea interesante para mí.


Nota del autor:

"Por siempre es mucho tiempo pero no me importaría pasarlo a tu lado(…) viniste y tomaste este corazón y lo pusiste en libertad(…) estoy desgarrada de que no pueda estar donde tu estas."

He is We - I wouldn't mind