Capitulo 4
Max durante todo el día había estado muy congestionado, pero sin fiebre, pero ahora estaba con fiebre y recientemente había vomitado, eso ya me había preocupado y recordé que Edward me había dado su número y fui a buscarlo para llamarlo, cuando lo encontré, marque rápidamente, a los tres tonos me contesto.
-hola-contesto tranquilamente
-Edward, soy bella-le respondí mientras iba a ver a Max que se había puesto a llorar
-hey, linda como estas?-
-Max está enfermo, tiene fiebre y ha vomitado-le conté rápidamente
-yo estoy en el hospital general, tráelo de inmediato-me dijo rápidamente y se notaba la preocupación
-ok, voy de inmediato-hable y corte
Agarre a Max y lo abrigue rápidamente, yo me puse lo primero que tenia al alcance y Salí afuera para tomar un taxi, justo en ese momento iba pasando uno y lo hice parar, me subi rápidamente.
-al hospital general, por favor rápido-le pedí con la voz cargada de angustia, el debió entender el mensaje ya que acelero rápidamente, gracias a dios no había tanto tráfico y llegamos como en 10 minutos al hospital, pude divisar a Edward en la entrada esperando, cuando el me vio avanzo rápidamente hacia el taxi, abrió la puerta y tomo a Max mientras yo le pagaba el taxista y le agradecí por venir tan rápido, el solo sonrió. Me baje rápidamente y me puse a seguir a Edward que ya había avanzado e iba entrando al hospital.
-Srta. Cooper, necesito un box para atender al niño- hablo Edward mirando a una joven de unos 20 años sentada detrás de un mesón
-lo siento Dr. Cullen no podrá ser ya que están todos los box ocupados-miro a Edward con cara de querer comérselo, eso me molesto no veía que Edward tenia a un niño en los brazos
-necesito un box para mi hijo que está enfermo-esperen un momento dijo hijo, creo que mis ojos estaban tanto o más abiertos que la de la secretaria
-hijo?, usted tiene un hijo?-pregunto sin pestañear y con una cara de asombro
-sí, no lo ve está enfermo y necesito saber que le pasa, me podría pasar algún lado para verlo y saber que tiene-hablo entre dientes por lo visto ya se había enojado
-ehh…creo que hay una habitación disponible en la primera planta en la puerta 103-dijo rápidamente y mirando para otro lado
-vamos bella-me dijo ya que me había quedado pegada, sacudí mi cabeza y avance para quedar al lado de Edward, hasta ahora no me había fijado lo bien que se veía con su delantal y estetoscopio y con el pelo todo revuelto por la corrida.
Llegamos al box 103 y entramos de inmediato, Edward dejo en la camilla a Max y me dijo que lo ayudara a desvestir a Max para el poder revisarlo, entre los dos lo hicimos rápido y Edward tomo a Max y le puso el estetoscopio por la espaldita y empezó a llorar, debe de haber estado helado, luego miro sus oídos y todo lo que hacen cuando van a una consulta medica.
-al parecer solo es un resfriado, con unos remedios y sin pasar graves cambios de temperatura estará bien-hablo Edward mientras yo lo vestía y el hacia la receta para ir a comprar los remedios y me la entregaba.
Estaba terminado de vestir a Max cuando la puerta se abrió y entro un hombre rubio, de ojos miel con una sonrisita en los labios.
-así que Edward según lo que dicen las enfermeras de mi piso no en verdad de todo el hospital, es que soy abuelo-dijo mirando alternadamente entra Max, Edward y yo. Este hombre según lo que dijo debe ser el padre de Edward, Carlisle Cullen, honestamente ya sabia de donde había sacado toda su belleza Edward.
-en realidad papá tuve que decir eso ya que no querían pasarme un box, y Bella me había llamado diciéndome que Max estaba realmente enfermo-respondió sonrojándose un poco y mirándome de reojo
-oh, así que tu eres la famosa Bella-ahora fue mi turno de sonrojarme-yo soy Carlisle Cullen, el padre de Edward, mucho gusto.
-Bella swan y el gusto es mío y el es Max mi hijo-le respondí con una sonrisa que fue correspondida
El padre de Edward se acerco a acariciarle la cabeza a Max.
-puedo?-pregunto pidiendo permiso para tomar a Max en brazos
-claro Sr.-le dije y se lo pase ya que lo tenía sentado en mis piernas
-llámame Carlisle por favor, Sr. Me hace sentir viejo-me hablo con una linda sonrisa torcida, la misma de Edward
-por supuesto Carlisle-
Carlisle estuvo un rato con nosotros y se tuvo que ir ya que tenía una cirugía y yo también me tenía que ir para poder ir a comprar los remedios para Max.
-Edward yo ya me voy, tengo que ir a comprar y no quiero que se me haga tarde para Max-le dije mientras me tomaba a Max en brazos
-pero yo también me tengo que ir ahora, mi turno termino y podemos ir los dos a comprar los remedio, pero primero tengo que ir a mi oficina a buscar mis cosas y luego nos vamos te parece?- me respondió y me miraba intensamente
-claro, me encantaría –
Salimos de la habitación y Max le estiro los brazos a Edward para que lo cargara, mientras íbamos caminando hacia el elevador y todos se nos quedan mirando pero Edward decía que no les hiciera caso, él no lo iba a hacer. Llegamos a un piso donde se veían muchas oficinas y entramos en la que tenia la paca de Dr. Edward Cullen, pediatra, era una oficina muy linda con cuadros colgados en las paredes, un estante con libros la mayoría de medicina y una foto de lo que se suponía era la familia de Edward, me acerque a verla y la tome entre mis manos en eso se me acerca Edward y me empieza a decir quién era quién.
-esa es mi madre Esme-me nombro a una señora muy linda con el pelo caramelo y los ojos verdes como los de Edward-bueno ya conoces a Emmett ya mi padre, esta de aquí es Rosalie la esposa de Emmett-me mostro a la rubia espectacular que estaba abrazada a Emmett- y este es Jasper y Alice-me dijo señalándome a un rubio parecido a Rosalie y una mujer realmente pequeña , con cara de duende y los mismos ojos de Edward y realmente no mentía cuando decía que no se parecían en nada, yo pensé que solamente estaba exagerando.
-wow, no mentías cuando dijiste que no se parecían en nada tu hermana y tu-le hable mientras el solamente reía
-Bella una de mis mejores fortalezas es que no soy mentiroso-me dijo serio
-te creo, este poco tiempo me has demostrado ser una gran persona, y a pesar del poco tiempo que nos conocemos confío en ti- le respondí y donde lo tenía tan cerca me acerque para abrazarlo, realmente me gustaba Edward y esperaba que algún día podamos estar juntos, no solo como amigos sino como algo más. Edward respondió mi abrazo pasándome los brazos por la cintura y apretándome más contra él, así pude a ver a Max que estaba sentado en una alfombra jugando tranquilamente con unos juguetes que habían ahí.
No sé cuánto tiempo pasamos abrazados pero todo de él me atraía a no separarme jamás, su olor, el calor de su cuerpo, la fuerza de sus brazos contra mi cintura, todo de él me hacia querer quedarme ahí para siempre.
-Bella es mejor que nos vayamos o sino va estar muy helado para Max-dijo separándose de mí y de inmediato me sentí vacía pero sentí la presión de su mano suave y cálida contra mi mejilla casi naturalmente me apoye en ella-eres hermosa lo sabías?-pregunto mientras me sonrojaba-y me encanta cuando te sonrojas, eres encantadora-dijo mientras lo veía acercarse hacia mí y tomar mi cara con sus dos manos luego solo sentí la presión de sus labios sobre los míos y como los movíamos con una perfecta sincronía, yo subí mis manos hacia el cuello de Edward y después a su pelo para tratar de atraerlo más a mi si fuera posible, pero la necesidad de respirar se hizo presente y tuvimos que separarnos, el dejo apoyada su frente con la mía mientras tratábamos de controlar nuestra respiración en eso Max empieza aplaudir y ambos giramos nuestras cabezas para ver a mi hijo feliz agitando sus bracitos y riendo, con Edward también empezamos a reír y yo me separe de él para ir a buscar a mi preciosos hijo y tomarlo en brazos y repartir por toda su cara besitos, el seguía riendo y con su manito hacia que tiraba besitos para Edward y este le respondía lanzándole el.
Cuando salimos del hospital yo llevaba a Max bien tapado y Edward nos condujo a su volvo abriéndome la puerta para entrar con Max ya que había dejado el asiento para bebés en su casa. Llegamos a la farmacia y Edward se bajo a comprar ya que él prefería ir y yo no tenía que estar moviendo a Max que se había quedado dormido, Edward volvió con la bolsa y entro rápidamente al auto y lo echo a andar. El camino fue tranquilo pero hubo un momento en que Edward tenia la mano en la palanca de cambio y no sé que me incito a tomarla y así lo hice, él al principio me miro sorprendido y luego apretó mi mano y dirigió de nuevo su mirada al camino pero esta vez con una sonrisa grabada en el rostro y debo admitir que yo también tuve esa misma sonrisa de enamorada en la cara el resto del camino. Cuando llegamos a casa Edward ayudo a bajar a Max y luego a mí, empezamos a caminar hacia la puerta, yo la abrí y deje entrar primero a Edward y le dije que subiera a Max a la pieza donde había ido el otro día mientras yo le preparaba los remedios cuando los tuve listo subí para encontrarme con Edward sentado en la cama con Max en sus brazos mientras este le tocaba la mejilla a Edward y lo miraba fijamente y este también le devolvía la miraba como si estuvieran teniendo una conversación interna, era muy tierno trate de avanzar sin hacer ruido y me senté en la cama junto a Edward y este cuando sintió que me senté me miro y sonrió de una forma preciosa aparte sus ojos tenían un brillo especial, le entregue el remedio para que él se lo diera y Max lo acepto gustoso pero cuando lo tuvo en su boca por la expresión de su cara no le gusto pero se lo trago todo, mi niño era todo un genio.
Edward tuvo que irse de inmediato ya que mañana tenía que levantarse temprano pero antes de irse se despidió con un beso en la frente de Max que ya dormía en su cuna y de un pequeño beso en los labios para mi que acepte gustosa. Esa noche soñé con una vida donde Edward era participe y me gustaba que fuera así y estaba decidida a darme una oportunidad con él y dejar en las manos del destino nuestro futuro aunque lo único que me preocupaba era Max ya que se había encariñado tanto con Edward saliera lastimado igual que yo, pero eso lo sabré si solo me arriesgo y estaba decidida a hacerlo.
