Parte 4
Kanae y Chidori se miraron confusas al presenciar todo lo que había pasado. Es decir, sospechaban de los sentimientos de ambos, pero eso había sido muy intenso.
Lory las felicitó por haber conseguido superar la prueba, se despidió alegremente y se fue. Al salir, Ruto y un emocionado Yashiro, lo siguieron sin decir palabra. Cuando entraron en el despacho privado, Lori les hizo un resúmen de lo ocurrido. Ruto averiguó y ambos habían salido del edificio en el auto de Ren y Yashiro confirmó que los dos estaban libres esa tarde.
- Entonces, sólo queda esperar que ellos decidan lo van a hacer, concluyó Lori.
Kyoko no creía lo que estaba pasando. Tal vez, la piedra era mágica y le dió la opción de entrar en un sueño en el que su Sempai decía que amaba a alguien a la que también le habían dado un anillo de diente de león en el parque. Porque, debía ser alguien más de quién él hablaba ¿Pero quién?. No quería plantearse que podría ser ella. Pensar que era especial para él la hacían sentir desamparada, asustada, acorralada, pero feliz. Quería llorar, quería reír. Quería irse de su lado y quedarse, pero al final solo se puso a ver el cielo, porque el ambiente en el auto se sentía tenso.
Mientras hacía caras extrañas, Ren la miraba de tanto en tanto de reojo y sonreía. Ella lo hacía reír incluso cuando estaba lleno de vergüenza. Kyoko había entendido que él la amaba, ¿verdad?. La referencia al anillo debía ser clara y también lo de la "piedra mágica". Pero aunque creía que había sido claro, tenía miedo que ella no haya entendido del todo, por eso la trajo, porque necesitaban hablar.
Cuando llegaron al departamento de Ren, ella finalmente habló (sí todo el viaje en coche fue silencioso, cada quien en su mundo y en sus pensamientos).
- No traje mis cosas
- No te preocupes, Yashiro nos puede hacer el favor de traerlas aquí o a tu casa, donde quieras. Ya le escribo.
- A mi casa por favor, porque… (Y no dijo nada más porque no quería explicarle a su Sempai que no quería que los interrumpieran, ya que desde Guam, no habían pasado tiempo a solas).
- ¿Quieres tomar un té?, le preguntó mientras le escribía a Yashiro.
- Sí, pero yo lo hago, replicó Kyoko y se dirigió a la cocina.
Perdieron otros minutos evadiéndose, los dos temerosos de enfrentar la charla inevitable, ambos asustados de que el resultado fuera doloroso. Cuando al fin no encontraron más excusas (fueron al baño ambos, revisaron sus celulares, respondieron mensajes, etc.) se sentaron frente a frente. Se miraron y Ren decidió arriesgarse y hablar.
- Yo te amo Kyoko-chan. ¿Entendiste eso de lo que pasó hoy?
Kyoko se quedó inmóvil. Poco a poco perdió todo el color de su rostro y luego, cuando procesó las palabras de su sempai, se puso roja como un tomate. Sentía sus orejas calientes, sus mejillas, sus manos, todo su cuerpo ebullía de emoción, ansiedad y amor.
- Entonces, ¿si era yo?
- Creí que había sido claro. Era de ti de quien hablaba. ¿De quién más?
- ¿Y Kimiko?
¡Vaya que la amo!, pensó Ren, porque tengo que explicarle estas cosas paso a paso, si no la quisiera de verdad no tendría la paciencia. Se acomodó un poco más cerca a ella, tanto que si estiraba su mano podía tocar su mejilla.
- Mírame por favor, le dijo Ren con voz tierna. Para mi tú eres muy especial, eres la única que me hace sentir así: contigo puedo ser yo sin máscaras. Tú has visto mi rabia, mi enojo, mi lado más oscuro y no te has alejado. Me has apoyado en momentos difíciles y no has preguntado nada, solo has estado ahí para mí. Eres tan especial, que eres a la única a la que quiero a mi lado siempre. Contigo incluso como todo lo que sirves y lo hago sólo porque eres tú.
¿Me ama a mi?, ¿A mi?, espera, debo estar soñando, mi imaginación es muy mala, es casi cruel. En cualquier momento voy a despertar y estaré en mi cama llorando por una confesión que no fue real. Los pensamientos de Kyoko se agolpaban vertiginosos en su mente haciéndola temblar.
De pronto, el toque tierno de Ren sobre su mejilla la hizo verlo a los ojos. Ella llevó su mano temblorosa y la puso sobre la de él, confirmando que si era real el calor y el sentimiento que él le estaba transmitiendo.
Entonces si era a ella, si era cierto, sí le estaba diciendo que la amaba. ¿Y ahora? ¿Cómo transmitir sus sentimientos? ¿Cómo decirle que ella también lo amaba?
Kyoko seguía tocando la mano de Ren que tocaba su mejilla. Decidió respirar profundo y agarrarla con fuerza mientras balbuceaba algo inentendible:
- Y** eu**tam**ohh
Y como cuando un niño pequeño balbucea y solo la madre puede entenderlo, Ren comprendió perfectamente a Kyoko, sonrió y suspiró aliviado.
- Entonces tú también me amas. Me haces tan feliz, pensé que me ibas a rechazar.
Kyoko negó enfáticamente con la cabeza, pero no podía decir más. Así que Ren tomó la mano que tenía sobre la suya y la besó en un clásico gesto romántico que la derritió por completo.
Mientras se retiraba galantemente, le dijo:
- Por hoy está bien, no quiero agobiarte, pero saber que entre los dos hay amor, me da toda las fuerzas que necesito para esperarte hasta que estés cómoda conmigo.
Fue entonces que llegaron las lágrimas de Kyoko: de felicidad, de incredulidad y de amor. Porque ella no podía creer que Ren la amara. Así que él nuevamente la abrazó y dejó que su calor la calmara, que los latidos acelerados y rítmicos de sus corazones hablaran por los dos.
Tal como le prometió, nada más pasó. Cenaron, luego llevó a Kyoko a su casa. Eso sí, a partir de ese día empezaron a pasar mucho más tiempo juntos, a llevarse comida sin excusas y a decirse abiertamente que estaban pensando en el otro (Claro todo esto lo hacían en privado, porque no podían exponerse públicamente y querían mantener su historia para los dos).
Pasó algún tiempo antes que oficialmente empezaran a salir, sobretodo porque un día después de todo esto, estalló un gran escándalo, que pudieron superar solo porque habían sido sinceros el uno con el otro. Cuando todo se calmó y el escándalo y los malentendidos fueron aclarados, hicieron público lo que ya muchos sabían: que entre ellos hay amor profundo y real.
Y todo gracias a la Roca Azul de la Verdad o como a Ren le gustaba decirle: Presidente.
Fin
Gracias a todos por leer. Un abracito empalagador desde Colombia.
