P E L I G R O S A
S E D U C C I O N
CAPITULO 4 " tan cerca pero tan lejos"
La molesta luz que entraba desde la ventana lo despertó, era terrible como si le taladrarán la cabeza, nunca antes le había dolido tanto la cabeza, tenía asco, olía mal, eso era seguro, aún traía la ropa del día anterior pero lo que le preocupaba era que recordaba muy poco de la noche anterior, solo imágenes de el en un bar, y después en su auto …pero la más preocupante era una imagen de Aome pidiéndole que se detuviera, una mirada nerviosa y al final una cachetada ¿Qué demonios le había hecho a Aome para que le golpeara? Se toco la mejilla, aún le ardía. Lo primero que hizo fue levantarse a tomar un par de aspirinas que estaban encima de la mesita de junto, quien las hubiera dejado ahí en esos momentos era un santo. En ese momento entro Miroku, al verlo sonrió y dejo sus libros sobre la cama.
¿Qué hora es?- preguntó el chico desorientado
Las dos de la tarde amigo- contestó el recién llegado mientras se sentaba en la cama – seguro te sientes fatal…pero como no..después de la borrachera de ayer….no imagino…
¿Qué hice?- preguntó de inmediato - ¿tu lo sabes?...
Se poco… se que bueno… te portaste muy cariñoso con Aome…- dijo Miroku recordando – a decir verdad creo que demasiado…
¿ cariñoso? - Pregunto Inuyasha asustado - ¿Qué quieres decir?... yo…¿Qué hice?...no recuerdo nada… tengo que verla.- dijo Inuyasha al ponerse de pie
No vayas- dijo Miroku – no servirá de nada, ella dijo claramente que no quería volver a verte, ni tampoco contestará tus llamadas.
¿Qué?- Inuyasha cayó de nuevo en su cama - ¿Qué le hice?... no logró recordar…¡demonios! Necesito recordar!... – Inuyasha se acostó, se sentía cansado, pero más que nada por tantos pensamientos que cruzaban por su mente, estaba tratando de recordar sus acciones… pero nada solo había lagunas…enormes lagunas. Demonios …. Tenía que haber sido realmente cruel para que ella no quisiera verlo.
………………………………
No lo había visto en todo el día, y eso era bueno, la verdad es que no tenían mucho que se acababan de reconciliar por una pelea, pero últimamente las cosas iban demasiado rápido, todo desde que ella había decidido vestirse diferente pero no lo entendía ¿Por qué esto sucedía hasta este momento? No podía evitar sonreír al recordar las palabras que le había dicho Inuyasha un día antes, habían sido dulces, como si hubiera estado esperando el estar con ella… pero quizás y no eran para ella, quizás y era para Kykio…y era razonable ya que ella no lo amaba, nunca estaba con el, y en cambio ella si le daba todo lo que tenía…a pesar de que el no la veía como algo más, era una ironía.
Llegó entonces a su casa, no había nadie pero ya estaba acostumbrada, dejo su mochila en el suelo y fue al refrigerador… había tenido un día pesado, apenas llegaba a su casa y eran las 8 de la noche pero es que no había podido evitarlo, su tía la había mantenido hasta muy tarde. Vio la contestadota, dos mensajes, apretó el botón para leerlos mientras sacaba algo para comer " ¿estas ahí Aome?... debes estar… Aome…no sabes cuanto lo siento…por favor háblame" era el, Inuyasha la había marcado a pesar de que ella le había dicho a Miroku que no quería nada de llamadas, el siguiente mensaje comenzó " Aome…¿estas ahí?...necesito saber que estas bien… no te vi en todo el día… me preocupas… llama… llama" otra vez el, pero ¿Quién demonios se creía llamando así?... no tenía derecho….ningún derecho a estar preocupado por ella… Aome se recostó en el sofá, ya no tenía hambre… a decir verdad se sentó a algo caliente de la frente, se toco con una mano…no podía ser fiebre ¡o si?...
………………………………..
Ya iban tres días enteros y no la había visto, el día anterior lo entendía, el estaba realmente crudo… pero hoy… hoy estaba perfectamente y nada, ni siquiera sus amigas la habían visto… ¿acaso estaba tan enfadada como para ir a la universidad?... no ella no era así… le preocupaba por que el aún no recordaba todo y estaba seguro que algo malo había hecho con las simples imágenes que tenía, estaba temeroso de los demás recuerdos… La profesora de Aome, su orientadora fue quien le llamó desde su oficina al verlo pasar, Inuyasha entonces entró en la oficina. Se sentó en la silla mientras la profesora sacaba algunas cosas de su cajón derecho.
Se que eres muy amigo de Aome si no no te pediría esta favor…no ha venido y necesito que le lleves esto… de lo contrario se va a atrasar… se que son muchos trabajos… pero no tiene otra opción más que hacerlos. ¿podrías dárselos?
Si…, si claro- dijo Inuyasha , tendría entonces un motivo para verla, para estar con ella y aclarar las cosas- yo se lo doy.
Gracias… dile que no puede faltar mucho más y avísame que es lo que tiene ¿si?
Claro….claro- dijo Inuyasha
El chico salió de la oficina bastante emocionado, ahora tenía la oportunidad de ir y hablar con ella, sabía que no tenía derecho a hacerlo después de lo que había pasado pero le resultaba bastante extraño que cuando evocará los pocos recuerdos que tenía de esa noche, sonreía…siempre lo hacía, y eso era lo que mas le preocupaba ¿hasta donde había llegado con Aome? Si había sido capaz de … de llegar a algo más entonces … nunca se lo perdonaría… rogaba por que no hubiera sido así.
…………………..
Tenía escalofríos por todo el cuerpo, la nariz le dolía y la tenía roja " como Rodolfo el reno" pensaba Aome al verse al espejo, estaba pálida y encima le mataba el no poder ir a las clases y no justamente por que le encantará su carrera si no por que no podía verlo, si, ya lo sabía, sabía que estaba enfadada con el, o al menos eso debería de ser pero para ella el estar enfadada con el era algo muy difícil de lograr, siempre lo había perdonado de inmediato aunque claro que en este caso se esta hablando de un problema de una dimensión completamente diferente que si lo pensaba bien ella había sido parte culpable, ella solo se ponía esa ropa para llamar su atención, para tentarlo para provocarlo y cuando lo logro salio corriendo como una niña. " Soy todo un desastre…seguramente para estos momentos el debe pensar que soy una niña…infantil…por no contestarle…por no hablar con el…estoy segura de que Kykio ya… " Aome guardó silencio, no podía decirlo aunque era lo más lógico, seguramente Inuyasha y Kykio ya habían llegado más lejos, después de todo Kykio era diferente a ella, ella si podía entregarse de esa manera, en cambio a ella le daba miedo, le daba pavor el entregarse de una manera tan completa a un hombre, y aunque este fuese Inuyasha el miedo no se iba…había tantas cosas que perder si algo salía mal, un embarazo no estaba en su lista de prioridades….pero es que a veces le parecía tan necesario el estar con el, el sentir sus manos… y ahora que había probado sus caricias…también las necesitaba…
………………………..
Ahí estaba, solo tenía que tocar el timbre..pero ¿acaso tenía que haber llevado algo?...solo traía el trabajo, ahora hubiera querido detenerse a comprar unas flores pero…¿Por qué se molestaba tanto en obtener su perdón? Era su amiga, le importaba su amiga de toda la vida, esa era la respuesta que se daba Inuyasha a si mismo cada vez que se preguntaba lo mismo, aunque sabía que ni siquiera por Kykio se molestaba tanto… Tocó el timbre y la amable y sonriente madre de Aome abrió, al verlo lo abrazo como hacía mucho no lo hacía y lo dejo pasar.
Hola Inuyasha ¿vienes a ver a Aome?- pregunto
Si…no la he visto en la universidad y …
Si la pobre tiene un resfriado que no la deja levantarse de la cama, desde hace algunos días que esta así…¿quieres verla?- pregunto la madre de Aome. Inuyasha suspiro y vio las escaleras, no sabía que Aome estuviera enferma ¿le haría bien su presencia, tenía que verla de todos modos para… no… no podía darle más trabajo, no podía cargarla de trabajo. Así que Inuyasha guardó las hojas en su pantalón debajo de su playera para esconderlas.
Si muchas gracias, ya conozco el camino- dijo Inuyasha al tiempo que subía las escaleras. Se detuvo enfrente de la puerta de la chica, ahora no podía titubear, haría que esta niña le escuchase, que lo dejara de ignorar de una vez por todas… Inuyasha abrió la puerta lentamente hasta poder tener una vista casi completa del cuarto y ver a Aome. La chica estaba sentada en frente de su escritorio, tecleando en su computadora, parecía apurada en hacer algo. Entró entonces sigilosamente, se coloco detrás de ella y se recargo con un brazo encima de la mesa para que ella pudiera verlo. Aome al ver el brazo se volteo bruscamente y lo vio ahí sonriendo - no deberías trabajar cuando estas enferma.
¡¿Qué haces aquí! - grito Aome que al momento fue silenciada con una mano de Inuyasha
Shhh no tienes por que gritar, solo vine a ver como estas- dijo Inuyasha, estaba realmente enferma, solo con ver su aspecto podía imaginar que clase de resfriado tenía.
No quiero verte- dijo Aome dándole la espalda… estaba tan nerviosa, ahí lo tenía tan cerca de nuevo que su corazón parecía querer salirse de su lugar.
Debes descansar- dijo Inuyasha y sin preguntarle la tomo entre sus brazos y la depósito en su cama, quedando muy cerca de su rostro, estuvo tentado a besarla y saber como es que se sentía ya que no lo recordaba del todo pero se alejo, venía a disculparse no a alejarla más de el.
Inuyasha- dijo Aome muy sonrojada…
Aome…tengo que hablar contigo…quiero….quiero disculparme por la otra noche…se que no estuve bien, que me pase de la raya, mi intención nunca fue que … bueno… - demonios como le costaba trabajo pedir disculpas y sobretodo en un tema tan delicado - yo no estaba pensando…de haberlo hecho yo nunca…- ¿nunca lo hubiera hecho?...ya no podía decir eso por que unos días antes había hecho algo similar sin siquiera estar tomado- yo nunca te dañaría…ni te obligaría a hacer nada que no quisieras… debes creerme- dijo finalmente Inuyasha que estaba sonrojado volteando a otro lado
Lo se…- dijo Aome finalmente sonriendo y dándole una tierna caricia en la mejilla a Inuyasha que al escuchar estas palabras entendió que todo estaba perdonado, volteo y como un impulso la abrazo con fuerza, sintió al principio rechazo de la chica pero no tardo mucho en sentir que ella también lo abrazaba.
No sabía que demonios te había hecho… cuando Miroku me dijo lo que había visto y lo que creía que yo había hecho… se me cayó el alma a los pies…Aome no sabes cuanto…- decía Inuyasha sin pensarlo cuando un dedo de Aome le tapo la boca
Ya no quiero hablar de eso. ¿si?- le dijo tiernamente.
Esta bien…tienes razón- dijo Inuyasha sentándose de nuevo en la cama, ahora se daba cuenta de que tan cerca estaban, se sonrojo levemente pero lo disimulo- solo concéntrate en recuperarte… ¿bien?
Pero…
Nada de trabajos… ni de tareas extras ni nada de nada…¿entendido?
Si…
Mañana vendré a ver como sigues… cuídate Aome- dijo Inuyasha abriendo la puerta del cuarto- nos vemos.- le dijo y cerró de nueva cuenta la puerta.
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La idea de visitar a su novio en su dormitorio le ponía los pelos de punta, nunca antes había estado ahí pero dadas las circunstancias podía permitírselo, sabía que era un pervertido pero nunca la obligaría hacer nada que ella no deseara, además lo amaba, tenía que aceptarlo, amaba a ese pervertido que tanto la molestaba cuando estaban juntos. Sango tocó la puerta, la voz ya conocida de Miroku contesto " pase" y ella abrió la puerta. Y Ahí estaba, en jeans, con una camisa en las manos que apenas iba a ponerse, con el torso al descubierto mostrando su bien cuidado cuerpo. Se sonrojo. El al verla sonrió con autentica felicidad, la había citado ahí con solo el propósito de llevarla a cenar, a salir algún lado, el estaba prohibido en el área oeste donde las chicas dormían mas sin embargo no había una regla que negará el acceso de las chicas a los cuartos de los chicos.
Pasa mi querida Sango…- le dijo al tomarla de la mano y hacerla entrar, vio a ambos lados del pasillo, ni un alma - ¿quieres algo de tomar? Solo tengo agua mineral pero...
No…gracias- dijo Sango sonrojada hasta las orejas - ¿puedes ponerte la camisa? Tenemos que irnos
Ahhh cierto, no te preocupes Sango, estamos a tiempo para la reservación del restaurante- dijo Miroku al tiempo que se ponía la camisa – querida ¿puedes pasarme la loción que esta en la mesita junto a ti?
Toma- dijo Sango extendiendo la loción, pero Miroku la tomo de la muñeca, la jalo hasta el, la puso contra la pared y el con ambas manos de cada lado de la cintura de la chica para evitar cualquier escape. - ¿q…que haces?
Besando a mi novia…Sango…- dijo al momento que cerraba la distancia con un beso lento, tierno, que ella resolvió sin queja alguna. Lo rodeo con sus brazos en su cuello y sin darse cuenta provoco una cercanía más íntima. Miroku comenzó a besarle el cuello poco a poco, bajando hasta encontrarse con la chaqueta que cubría sus perfectos hombros, la quitó con cuidado, sin descuidar su camino, dejándola caer al suelo.
Deberíamos…deberíamos estar yéndonos- decía Sango mientras cerraba los ojos, no podía negarse a esto, simplemente su cuerpo se negaba a separarse.
Miroku acerco más a Sango tomándola de la parte baja de la espalda, levantando levemente la falda de la chica, acariciando las suave piel de las lindas piernas de Sango, subía lentamente hasta llegar a los muslos, deteniéndose ahí, no quería ir demasiado aprisa y asustar a su niña. Volvió a besarla, con pasión, con amor, buscando más de la chica, la cual ya tenía sus manos en su torso, acariciaba quizás inconcientemente o por instinto, no tardo en dejar caer la camisa al suelo mientras el ya acariciaba su suave espalda por debajo de la pequeña blusa de tirantes, besaba su cuello hasta bajar a donde el borde de la blusa llegaba, y sin traspasar esa barrera subió sus manos lentamente hasta estar muy cerca de sus pechos, comenzando a acariciarlos lentamente al principio con un dedo a un costado y poco a poco abarcando más hasta poder acariciarlos por completo, con total libertad, escuchó un pequeño y casi inaudible gemido que había dejado escapar Sango provocando que siguiera provocando eso gemidos, quería volver a escucharla… " Miroku…" dijo la chica entre un suspiro, el chico comenzaba a sentir su agitada respiración, el nerviosismo de Sango, sus torpes manos acariciando lentamente su espalda mientras el seguía besando su cuello, acariciando sus hermosos pechos, sintiendo como su excitación iba poco a poco en aumento. Poco a poco las caricias se volvían más violentas, con mas deseo, en un instante Miroku cargó ligeramente a Sango la cual lo rodeo con sus largas y bien formadas piernas alrededor de la cintura del chico, chocaron contra la pared haciendo un sonido sordo y Sango dejo escapar un gemido al hacer contacto con la pared. De pronto el sonido de la llave introduciéndose en la cerradura los detuvo, Miroku enseguida puso un brazo recargado en la pared al tiempo que dejaba recargar su cuerpo ahí, inclinado, viendo a la puerta para tapar a Sango que estaba desarreglada, y al entrar vio a Inuyasha…
Uffff…. Inuyasha….- dijo algo furioso el joven de cabellos castaños- ¿no puedes tocar antes de entrar?- le dijo en tono que Inuyasha no le fue desapercibido, y fue cuando noto el sonrojo en las mejillas de su amigo, su agitada respiración, y detrás de el…una delgada figura escondiendo su rostro en la espalda de su amigo, con largos cabellos castaños
Lo….lo siento…- dijo Inuyasha y enseguida se volteo- creo que mejor….iré a atender asuntos pendientes en la biblioteca…nos vemos- dijo y cerro rápidamente la puerta dejando solos a Miroku y a Sango nuevamente
Estúpido- farfulló por debajo, se volteo y vio a Sango acomodándose la blusa y el cabello – Sango… no …
Es hora de ir a la cena…nos retrasamos demasiado- dijo, estaba sonrojada aún- creo que simplemente no es el momento…si vamos hacerlo…- y al decir esto se sonrojo más si esto era posible- tenemos que planearlo…
Bien…- dijo vencido el chico – lo planearemos…
Gracias amor –dijo la chica abrazándolo y dándole un pequeño y tierno beso –te espero afuera
Voy enseguida…no me tardo –dijo al ver salir a su novia, suspiro, había estado tan cerca… pero tan cerca… pero ya se las pagaría Inuyasha…. Ya vería como cobrarle…
