"Lo que depara el futuro"

By:Ginna Isabella Ryddle


Cap.4"¿Destino?"


Lavender siempre había sido una persona creyente, eso le había valido un millar de bromas, pues pocos entendían su convicción a tener fe ciega en cosas de dudosa comprobación, y aun con eso, nada la había detenido, Hermione Granger no sería la acepción.

Honestamente no sabría decir cómo fue que comenzó esa situación, nunca antes le habían llamado la atención las chicas, para ser totalmente objetiva, desde que tubo uso de razón, los tíos fueron su especialidad, desde el parvulario fue la niña que recibía mas flores y dulces, en la primaria la que daba más besos, y al entrar a Hogwarts fue la primera del curso en tener novio.

Simplemente lo llevaba en la sangre, desde su más tierna infancia, creció admirando a su madre, una hermosa rubia de treinta y pocos, ama de casa ideal y devoción total de su marido, cada vez que veía el modo en que su padre presumía a su pareja, o que la sacaba a bailar ante la más ridícula canción, Lavender quiso eso, quiso amor, y vaya que lo busco, sin embargo, por más que se empeño, tenía que reconocer que los chicos le aburrían, o así era, hasta que vio a Weasley.

Hasta antes del partido contra Slytherin en el que el fungió maravillosamente como guardián, Ron Weasley había sido el pelmazo pelirrojo amigo de Potter, de la noche a la mañana las chicas lo miraban con ojos de interés, pero el solo tenía tiempo para servirle de guarura al chico del rayo en la frente y para cargarle los libros a la come libros de Granger, y fue justo ahí cuando lo vio, en ese momento el famoso trió dorado se encontraba "estudiando" en la biblioteca, o al menos Granger lo hacía, Potter trazaba garabatos en el pergamino y Weasley se movía inquieto en la silla y miraba a su castaña amiga… y como le miraba.

Lavender había pasado toda su vida deseando que algún tipo le mirara así, entonces lo decidió, lo quería, de pronto Weasley adquirió una nueva luz para ella, él tenía ojos de enamorado, y esos ojos serían para ella, o dejaría de ser rubia y fabulosa. A partir de ese momento dedico cada pestaña y sonrisa para lograr que el pelirrojo reparara en ella, se alegro cuando el joven dejo de mirarla desconcertado y empezó a devolverle el saludo, sin embargo, con fastidio se percato que Granger aun lo tenía comiendo de su mano y eso la exasperaba, si ni siquiera parecía haber agarrado un peine en su vida ¿Qué podía tener de especial que el joven seguía prefiriendo ver ese esperpento de pésima postura, a Lavender y sus gráciles pasos de bailarina meticulosamente estudiados?

Entonces empezó a observar a su rival, y con ello, su camino a la perdición.

Todo fue muy paulatino, un día mientras la estudiaba en la biblioteca, se percato que Hermione había derramado sin querer la tinta sobre el pergamino, tuvo que aguantar una carcajada malvada cuando la castaña horrorizada intento quitar la tinta de su trabajo con la corbata antes de recordar que era una puta bruja y tenía una condenada varita, después de lanzar el hechizo Hermione se quedo mirando el pergamino con evidente alivio, Lavender pensó que la diversión había terminado, cuando a su objeto de investigación se le ocurrió rascarse la cara, con tan mala suerte que tenia los dedos manchados de tinta y consiguió colocarse dos bigotes negros en el rostro, ante esto Granger bufo molesta, y cuando Lavender estaba por soltar algún comentario burlón, la castaña levanto el rostro y la rubia se derritió de ternura, los ojos de la prefecta perfecta estaban llenos de resignación y un cautivador fastidio, su boca hacia un mohín de lo más tierno y sus rizos salvajes enmarcaban su manchado rostro de manera adorable. Le costó un par de minutos recuperar la respiración, pero lamentablemente no pudo decir lo mismo de la razón.

Después del incidente de la tinta en la biblioteca, cada que la veía, se descubría entretenida por las singulares reacciones de Hermione Granger, en pocos días le era sencillo recordar que Hermione siempre se colocaba los risos detrás de la oreja antes de comenzar algún trabajo, que fruncía los labios divertida cuando sus amigos hacían algo infantil, que cuando Ginny le hablaba adquiría una expresión relajada que no le había visto nunca, y sobre todo, que sin tanto jodido libro, su postura era de lo más linda.

Y así, poco a poco, la curiosidad se convirtió en interés, el interés en desconcierto, el desconcierto en enojo, el enojo la hiso conseguir a Weasley, y después de eso le siguió la miseria, por que se dio cuenta de que esa mirada que se dedicaban sus padres existía, pero no la encontraría en Ron, y la de ella en definitiva no era para él, simplemente no era su…destino.

Armándose de valor Lavender decidió reacomodar sus cartas, y de ese modo, su antigua rival se convirtió en su objetivo, y su antaño objeto de deseo, era ahora su mayor rival.

¿Qué podía hacer ella contra lo predestinado? Al final venia resultado que el dicho popular era cierto, y las rubias si que se divertían mas…

O al menos no se aburrían.


Bueno pues... ¡Eh vuelto!

Me gustaría decir que es algo definitivo, pero al verdad es que no, estoy pasando por uno de los peores momentos de mi vida, de verdad, pero que jodido resulta existir aveces, sin embargo, existen momentos como este capitulo, que me dan razones para seguir intentando creer, jamas crei que esta historia fuera a tomar este rumbo, digo, originalmente era un oneshot, y sin embargo cada que intento terminarlo sale un capitulo nuevo, pero no todo el merito es mío, devo agradecerle, y dedicar este capítulo a AylenDem que de alguna manera, con sus comentarios la ah dado a mi musa el impulso que necesitaba para ponerse a trabajar un poco mas, mil gracias, espero este capitulo te agrade y pues se venebolente, que lo acabo de hacer de un tiron y son las 2:30 de la mañana...

P.d.- Soy chica

P.d.2.- espero que no sea solo cosa tuya y si haya mejorado algo.

P.d.-3.- Blah Blah Blah para ti también.

Por otro lado, si eres un nuevo lector y has llegado hasta aquí, gracias por tu tiempo, sientete bienvenido.

Ein kuss

Ginna