Este capítulo esta dedicado a Yuna chan, muchas gracias por tu gran apoyo y tu valiosa amistad.


Capítulo 4
Dos personas iguales.

"Las cosas más sencillas son a veces las cosas más difíciles de encontrar"

-Soy Roxas.-contestó el chico rubio que la había salvado de una caída.- ¿Vienes con alguien?

-Venía con unas amigas, pero se fueron al otro distrito.-dijo Kairi, no podía dejar de mirar aquellos ojos azules que la miraban.

-Entiendo, decidiste mejor quedarte tú sola ¿cierto?-respondió Roxas con una sonrisa.

Kairi le asintió con la cabeza.

-Bueno... –Roxas comenzó a ponerse algo nervioso y su cara se estaba poniendo algo roja.-Si quieres un día podría enseñarte...

De pronto Hayner le lanzó a Roxas en la cabeza un mantel que estaba encima de una mesa.

-¡Hey Roxas, no te quedes ahí parado y ven a ayudarnos!- grito Hayner, parecía tener todo bajo control pero por alguna razón había interrumpido a Roxas.

Roxas se quito el mantel de la cabeza, su cabello estaba revuelto hacia todas partes. Kairi no pudo evitar reírse al ver la expresión del rubio.

-¿Oye, te estás riendo de mí?-pregunto Roxas con una sonrisa.

-Tu cabello... -trato de contestar Kairi, pero la risa se estaba apoderando de ella. Ambos se rieron un rato al ver el cambio de tema tan repentino.

-Roxas, es en serio, si sigues ahí de pie no te van a pagar.-volvió a gritar Hayner desde afuera, estaba atendiendo a unos clientes, pero parecía que no perdía a Roxas de vista.

-Es cierto, tengo que seguir trabajando.-se recordó así mismo Roxas.-Nos veremos después Kairi.

Y así Roxas salió corriendo a las cocinas para ponerse a trabajar. Kairi no sabía ni siquiera lo que sentía. Tenía ganas de abrir las puertas de la cocina e ir a platicar con el chico rubio, pero por otra parte quería irse a su habitación. No entendía qué era lo que le ocurría, pero trato de mirar el lado positivo de las cosas, se había hecho un nuevo amigo, aunque parecía que Hayner no le gustaba su compañía. Decidió que era tiempo de volver a su habitación, sin Naminé no era divertido andar por las calles, además estaba algo cansada y ya estaba atardeciendo, podía entretenerse en su habitación leyendo revistas y viendo la televisión. Fue hacia la caja donde estaba una chica de cabello blanco.

-Gracias por su preferencia.-dijo la chica tratando de forzar una sonrisa.

-De nada.-contestó Kairi.

Kairi se dirigió hacia la salida del restaurante, al parecer ese día no iba a pasar nada interesante... de pronto el recuerdo del rostro de Roxas vino a sus ojos y no pudo evitar sonreír. Después de todo, tal vez no había sido tan malo.


Me encontraba dormida, realmente estaba muy cansada. Me había divertido mucho con Selphie y los demás ayer en el otro distrito, pero había hecho muchas cosas, las cuales jamás iba a olvidar. Pero en ese momento tan sólo quería dormir, pensaba hacerlo durante un largo tiempo.

-¡Oye floja!-escuché a Kairi gritar.- ¿A qué hora te piensas levantar?

Creo que no iba a poder dormir como lo había planeado. Abrí los ojos y vi el rostro de Kairi al lado mío. Al instante retrocedí un poco y sentí como mis mejillas se ponían coloradas. Cómo odiaba que sucediera eso.

-¿La pequeña Naminé se pone roja al verme?-dijo Kairi.- Sé que soy bonita, pero no es para que te sonrojes.

-¡No me pongo roja por eso!-grité con un hilo de voz. Aún tenía sueño.- Y no estoy roja.

-Claro, lo que tú digas.-dijo Kairi sarcásticamente.- Si no piensas levantarte, entonces iré al pueblo. ¿Te molesta?

Mire que Kairi ya estaba arreglada.

-No, puedes ir, dormiré un rato más.- respondí con sinceridad mientras volvía a taparme con las cobijas.

-De acuerdo, llevaré mi celular (móvil) para que me puedas localizar.-dijo Kairi muy animada. No podía creer que siempre estuviera en ese estado.- ¡Nos vemos Naminé!

Escuché como corría hacia la puerta y la cerraba detrás de ella. Habían sucedido bastantes cosas el día anterior, quería salir también, pero sentía que mis huesos me pedían un descanso. Me relajé y traté de volver a dormir, tenía que reponer mis energías.

"Hey hey, you you
I don't like your girlfriend
No way, no way
I think you need a new one
Hey hey, you you
I could be your girlfriend"

Abrí ligeramente mis ojos mientras escuchaba lo que parecía ser una canción. Me gustaba mucho esa canción, era de Avril Lavigne, una de mis cantantes favoritas.

"Hey hey, you you
I know that you like me
No way, no way
You know it's not a secret
Hey hey, you you
I want to be your girlfriend"

La canción iba aumentando cada vez más y más de volumen, sentía como sí la misma Avril Lavigne estuviera a mi lado cantándome esa canción. Vi una luz que parpadeaba de muchas colores cerca de mí. Fue cuando recordé que era mi celular... ¡estaba sonando!. Me levanté de la cama, tomé el celular y miré la pantalla. Se trataba de Riku.

-¡¿Diga?!-contesté el teléfono algo sobresaltada.

-¡Ay! Si puedo escucharte Naminé, no es para que me grites.-dijo la voz de Riku.

-¡Lo siento mucho!-me disculpé de inmediato.

-Olvídalo.-dijo Riku.- El celular de Kairi no contesta, no es novedad en ella así que decidí llamarte a ti. Ya estoy a punto de llegar a Twilight Town.

-¿Vas a venir?-pregunte sorprendida.

-Si, estoy en el tren en camino. ¿Sora no te lo dijo?.-dijo Riku haciendo una ligera pausa.

-No, nunca lo menciono.-contesté con sinceridad.

-Era de esperarse de ese olvidadizo, ya me las pagará.-contestó Riku furioso.- Seguramente no se ha de acordar que iré. ¿Podrías decirle a Sora o al quien sea que voy a estar en la estación de tren a las tres de la tarde?

-Sí claro.-dije mientras bostezaba.

-¿Aún dormida a estas horas? Ya es medio día Naminé. Eres incluso más floja que Sora.

-¡No soy floja! No tienes idea de cómo me hizo correr Sora ayer.-dije enojada.

-¡Ajá! Ahora veo por donde va todo Naminé.-dijo Riku con un tono sarcástico.

-¿Qué?-dije sin darme cuenta que había pronunciado una inteligente respuesta.

-No lo niegues Naminé, te gusta estar con Sora ¿verdad?.-preguntó Riku.

-¿Pero qué dices?-dije mientras sentía que mi cara se ruborizaba.

-Es muy gracioso molestarte Naminé, bueno ya me tengo que ir, me cuidas mucho a Sora ahora que veo que será tuyo dentro de poco, nos vemos.

-¡RIKU!-grité mientras finalizaba la llamada.

Me sentía muy enojada. Puede que a Kairi y a los demás ese chico sea como su ídolo, pero para mí no lo es, es perverso y cruel. ¿Qué me trato de insinuar con eso?. Tomé nuevamente las cobijas y me cubrí con ellas. Necesitaba dormir. El sueño era la mejor terapia para quitar cualquier problema. Cerré mis ojos y me relajé. De pronto escuché que alguien tocaba muy fuerte la puerta. Me levanté de inmediato poniéndome mi bata blanca para que no me vieran en pijama y abrí la puerta. Esta vez, se trataba de Selphie.

-¡BUENOS DÍAS NAMINÉ!-gritó Selphie de alegría.

-Buenos días.-contesté sin ánimos.

-Cielos Naminé, no creí que estabas aún dormida, perdóname por haberte levantado.-dijo Selphie.

-No te preocupes. No estaba dormida-mentí.

-Menos mal, dime, ¿Ya se fue Kairi?

-Ya, bajo hace unos minutos.

-Entonces iré con ella, será mejor que descanses Naminé porque te ves agotada.

-¿Cómo no puedo estar agotada después de qué tú y Sora se divertían viéndome correr?-dije algo enojada. Pero Selphie, como siempre, no escuchó lo que decía.

-Naminé, Naminé, Naminé.-dijo mientras me abrazaba.-Tienes que sonreír pequeña niña, te aseguro que este día será un día memorable.

-¿Y esas palabras de donde las sacaste?.-pregunte extrañada, ella no hablaba de esa forma.

-He estado leyendo un libro muy bueno de detectives, creo que se me ha pegado un poco su lenguaje.-dijo Selphie.-Bueno, creo que me iré a buscar a Kairi, cuídate mucho Naminé, búscanos por el pueblo.

-Eso haré, nos vemos.-dije mientras veía como Selphie corría como loca hacia las escaleras. Esa chica algún día se iba a caer de un edificio si seguía corriendo de esa forma.

Cerré la puerta y me quite mi bata. A veces envidiaba las energías que tenían los demás, yo era un poco más relajada y floja, pero ellos podían correr tres maratones seguidos sin ni quiera cansarse. Me miré en el espejo que estaba delante de mí. En verdad lucía muy mal, tenía el cabello revuelto, mi cara lucía muy cansada y llevaba una pijama algo sencilla. Un short blanco con una flor azul y una blusa de tirantes color blanca. Me di la vuelta y volví a la cama, tomé las cobijas y me cubrí con ellas. Al fin, un poco de tranquilidad en mi mañana tan agitada. Cerré los ojos nuevamente. Volví a escuchar que alguien tocaba la puerta, me levanté nuevamente, tomé mi bata y me dirigí corriendo hacia la puerta. La abrí, era de nuevo Selphie.

-Siento mucho molestarte de nuevo Naminé, pero quería saber si querías ir con Kairi y conmigo al pueblo, hay muchas tiendas.

-No gracias Selphie, tengo mucho sueño aún.

-¡Oh vamos Naminé! ¿Cuántas veces vas de compras con tus dos mejores amigas?

-Tienes razón Selphie, pero tengo sueño.

-Como quieras. Nos vemos Naminé.-dijo Selphie muy animada.

Cerré la puerta, me quité de nuevo la bata y caí rendida a la cama. ¿Cuántas veces más iban a interrumpirme para poder dormir? Ya no iba a abrir la puerta si la tocaban, tomé por cuarta vez las cobijas y cerré los ojos para dormir un poco más. Todo parecía estar en silencio, así que me relajé un poco más, sentí como lentamente el sueño estaba invadiendo mi mente.

¡TOC-TOC!

Me sobresalté al escuchar aquél sonido. Estaba a punto de dormirme pero al parecer alguien estaba de nuevo afuera tocando la puerta. De seguro iba a ser Selphie, esa chica nunca se rendía. Me levanté de la cama de mala gana sin tomar mi bata, ya no me importaba nada, sólo quería dormir. Abrí la puerta.

-Escucha Selphie.-dije con mis ojos cerrados, no tenía la menor intención de abrirlo, tenía mucho sueño- no quiero ir a ninguna parte todavía por que me estoy muriendo de sueño así que ve con Kairi a comprar lo que tú quieras, pero hazlo sin mí...

-¿Selphie?. Lo siento, no soy ella. -dijo una voz de hombre.-Bonita pijama.

Me quedé en shock. Abrí lentamente los ojos esperando ver que en verdad era Selphie, pero no lo era. Era Sora. Me veía con una cara confundida pero sus ojos azules me miraban con mucha alegría. De inmediato me puse muy roja. Estaba Sora ahí de pie vestido con ropa deportiva, una playera color negra de manga corta que mostraban sus hombros, unos shorts de color azul marino y tenis negros, y yo estaba en pijama y acababa de hacer un gran ridículo. Seguro se iba a reír de mí. Y así lo hizo… comenzó a reírse a carcajadas en mi cara.

Sentí que mi cara estaba más roja. No podía creerlo. Me puse detrás de la puerta y la entrecerré un poco para que no me viera mi pijama. Ya había hecho el ridículo pero no dejaría que me viera mi pijama.

-Perdóname en verdad, no sabía qué eras tú. Me voy a ir a poner mi bata... –dije con mucha vergüenza aún. No podía creerlo. Era uno de los peores días de mi vida.

Iba a cerrar la puerta, pero Sora puso su mano para evitar que se cerrara haciendo que se acercara un poco a mí. Su rostro estaba muy cerca del mío. Me alejé un poco de su rostro, estaba muriéndome de la vergüenza. Fue cuando miré sus ojos. Sus ojos me miraron con decisión pero a la vez con ternura. En ese instante olvide por completo que estaba en pijama y que había cometido un gran ridículo. No pude evitar reírme un poco. En ese instante Sora también me regaló una sonrisa, una de esas sonrisas que a todo el mundo les gustaba ver.

-Te perdono si tú me perdonas por haberme reído.-dijo Sora.- Además no me molesta verte en pijama, como te dije antes, esta bonita.-se puso sus brazos sobre su cabeza. Un gesto que siempre hacia.

-Sí, quedas perdonado.-dije con una sonrisa. Abrí la puerta un poco más.- ¿Y yo?.

-Claro que sí.-dijo Sora riéndose.- Además ha sido divertido. Yo fui el malo que te levanto de tu sueño.

-No, no pasa nada.-dije con timidez.- Es que aún estoy cansada.

-¿Por lo de ayer cierto?-dijo Sora riéndose aún más.- Tienes que admitir que fue muy gracioso.

-¿Qué fue gracioso?-pregunté mientras sonreía.-¿La parte en la que tú y Selphie me dejaron sola y tuve que correr o la parte en la que me dejaron caer al charco de agua?.

-Dejame pensar... –dijo Sora poniéndose una mano en su barbilla.-Las dos.

-¡¿Qué?!- grité algo enojada.

-Es tan divertido hacerte enojar.- dijo Sora riéndose todavía más.

-Sí, eso todo el mundo me lo dice.

-¿Te molesta?- pregunto Sora.

-A veces, pero ya estoy acostumbrada, cuando tienes a Kairi a tu lado... -me vi forzada a interrumpirme porque vi como la sonrisa de Sora se volvía una mueca triste.- ¡Ay! En verdad lo siento mucho.

-No te preocupes, no has hecho nada malo.-dijo Sora tratando de forzar una sonrisa.

Así era él, parecía un chico fuerte pero en su interior guardaba mucho sufrimiento. Desde que me había mudado a Radiant Garden y conocí a Kairi y a Sora, ambos no se hablaban bien. En realidad no sabía muy bien el porqué Kairi no le hablaba a Sora, nunca lo ha revelado, pero tal vez el tiempo iba a darnos la respuesta.

-Por cierto Sora. - dije para cambiar la conversación.- Riku me llamo por teléfono y me dijo que iba a venir aquí.

-¿¡Riku!?- dijo un Sora sobresaltado.- ¡Es cierto! Hoy llega al pueblo. No lo recordaba.

-Eso me dijo también, que no lo ibas a recordar.-dije mientras me reía entre dientes.

-¿Te dijo eso? Por supuesto que lo recordaba, sólo que hoy no lo recordé por que tengo muchas cosas en mente.-contesto muy enojado. Esos dos siempre estaban compitiendo en todo.- Recuerdo que iba a venir, pero no a qué horas iba a llegar. ¿Te dijo a qué horas llegaría?

-A las tres, dijo que iba a estar en la estación del tren.

-Entonces tendré que ir en dos horas.-dijo Sora consultando su reloj.- Muchas gracias Naminé, me tengo que ir. ¿Bajarás después?

-Es lo más probable, creo que ya me iré a vestir.

-¿Quieres que te espere?

-No te preocupes, yo los iré a buscar después.

-Entonces te esperaré abajo.-dijo Sora. Estaba a punto de decirle que no se molestará, pero al parecer vio cuales eran mis intenciones.- Además tengo que quedarme una hora abajo, conocí a un chico llamado Roxas, trabaja en el restaurante que fuimos ayer, tenemos muchas cosas en común. Dice que nos mostrará todo el pueblo.

-¿En verdad?.-dije muy emocionada.-De acuerdo, me arreglaré rápido y los veré abajo.

-Bien, nos vemos Naminé.-dijo Sora mientras salía corriendo hacia las escaleras.

Cerré la puerta detrás de mí con una gran sonrisa. No sabía la razón, pero siempre cuando hablaba con Sora sentía que nada malo podría ocurrirme y que todo era bueno. Muchas personas me habían comentado que eso logra hacer Sora, pero nunca les creía, pero ahora que lo he vivido, estoy convencida que ese chico tiene algo especial en su interior. Tomé mi maleta del suelo y saqué ropa para cambiarme. Sora era una persona muy buena pero lamentablemente también ocultaba algo como Kairi. Un día Riku me había contado que ellos eran muy buenos amigos, pero antes de entrar a la secundaría, de pronto Kairi se había vuelto muy distante con Sora. Las cosas no habían mejorado desde aquél entonces.


Baje las escaleras corriendo. Me había tardado media hora en cambiarme. Hubiera tardado más en arreglarme, sólo que me daba pena que Sora me estuviera esperando. Llevaba puesta una camisa blanca que mostraba mis hombros, una falda color azul cielo con bordes blancos y unas sandalias azules. Al fin logré bajar las escaleras hasta el último piso. Había pocas personas en el vestíbulo del hotel. Vi que varias personas se estaban hospedando en el hotel, busque por todas partes alguna señal de Sora, pero no vi nada. Caminé un poco para ver si lo podía ver, tal vez podía estar en la barra de bebidas. Logré ver la barra de bebidas, no había mucha gente, más que un chico con el cabello castaño claro que estaba sentado con una playera negra, se encontraba de espaldas. Seguramente se trataba de Sora, ya que él se había vestido de esa manera. Me acerqué a él y con mi mano le di unos pequeños movimientos a su hombro.

-Lamento la demora Sora.-dije con algo de pena.

El chico se dio la vuelta de inmediato y me miró a los ojos. Para mí gran sorpresa no se trataba de Sora, era un chico que no había visto nunca. Cuando había estado de espaldas había parecido que su cabello era castaño claro, pero ahora de frente lo tenía rubio, su cabello estaba revuelto como el de Sora. Se podía decir que eran idénticos. Tenían los mismos ojos, eran delgados y traían la misma ropa. La única diferencia era el color de su cabello y la forma en que lo tenían peinado. El chico me miró algo confundido.

-Lo siento mucho, no soy Sora.-dijo el chico.

Me puse un poco roja al saber que de nuevo había cometido un gran ridículo, dos en un mismo día, iba a ser un record. Cerré los ojos y le di una ligera reverencia.

-Lo siento mucho, te he confundido con un amigo. Lo siento mucho.-dije con la cara muy roja.

-No hace falta que hagas eso.-dijo el chico. Me incorporé de nuevo y vi al chico.- Todo el mundo comete errores.

El chico me dio una tímida sonrisa. Al parecer estaba algo preocupado. Pero esa sonrisa curiosamente me hacia sentir como si estuviera al lado de Sora, sentía mucha tranquilidad. El chico se ruborizó un poco.

-Sé que no soy la persona que buscas, pero si quieres podemos ser amigos.-dijo el chico poniéndose cada vez más rojo. Me sentí muy aliviada al saber que no era la única persona que se ponía roja cada vez que algo le sucedía.- Soy Roxas.

-Yo soy Naminé, mucho gusto.-dije tratando de tranquilizarme.

-Naminé... –dijo Roxas poniéndose una mano en su barbilla. Todos los movimientos que hacía eran idénticos a los de Sora. No lo podía creer.- ¡Ah! Ya recuerdo donde escuché tu nombre. ¿Cómo no me di cuenta antes? Eres la amiga de Sora, me comentó que estaba esperando a una amiga suya, él fue al baño.

¿Cómo sabía quien era? Estaba algo confundida, fue cuando recordé que Sora me había dicho que iba a estar con un amigo... con el mismo nombre que el chico.

-Ya recuerdo, Sora me dijo que iba a reunirse con un amigo suyo, dijo que tenían muchas cosas en común.-dije con una sonrisa. En realidad si tenían muchas cosas en común.

-Es cierto, tenemos muchas cosas en común.-dijo Roxas aún ruborizado. Miró hacia su derecha, parecía que estaba buscando a alguien.- Ahí viene Sora.-dijo señalando a alguien.

Me di la vuelta y vi que Sora corría hacia nosotros. Poco después llegó, pero se le veía algo cansado.

-Tuve que ir al baño del tercer piso, el de este piso no servía.-dijo Sora con la respiración entrecortada.

-Pero no hacia falta que corrieras a gran velocidad.-dijo Roxas al mismo tiempo que se ponía de pie.

-¡Claro que hacia falta!-grito Sora tratando de respirar bien.-¡Me estaba haciendo del baño!

No pude evitar reírme al ver la cara de Sora. Roxas también comenzó a reírse. Sora nos miró a los dos, su cara no mentía, estaba algo enojado.

-Espero que no sea por mucho tiempo su objeto de burla.-dijo Sora.- Esperen un momento. ¿Cuándo se conocieron? ¿Roxas conoces a Naminé?... ¿Naminé conoces a Roxas?... Mi cabeza.-dijo Sora muy confundido mientras nos veía a los dos.

-No te esfuerces mucho en pensar Sora o tu cerebro explotará.- contesto Roxas mirándolo con una sonrisa maligna en sus labios.

Sora se incorporó de golpe y su cara se puso muy roja, parecía que iba a explotar. Roxas le enseñó su lengua mientras le daba una sonrisa traviesa. Se dio la vuelta y me tomó de la mano. Su mano era muy cálida. En ese instante sentí que mi cuerpo temblaba un poco y mi cara se ponía muy roja.

-Mientras tu cabeza explota, llevaré a Naminé a que vea la ciudad.-dijo Roxas con un tono travieso. Me tomó fuertemente de la mano y me miró con una sonrisa. -¿Te gustaría acompañarme Naminé?

No podía responder, no sentía mi lengua, no sentía mi cuerpo, tan solo sentía el calor de la mano de Roxas. Le afirmé con la cabeza, no quería parecer mal educada, pero tampoco podía contestarle con palabras, no podía.

-Muy bien. Nos veremos en el lugar que te comenté.-dijo Roxas.

La mano de Roxas aún me hacía sentir extraña. Era una cálida sensación pero a la vez me hacia sentir nerviosa. Miré a Sora. Estaba mirando fijamente a Roxas, sus ojos reflejaba lo que sentía y sin duda estaba enojado, parecía que le salía fuego por los ojos. Miré nuevamente a Roxas y vi de nuevo la imagen de su mano tomada de la mía, era una escena que siempre se veía en las películas y representaba un noviazgo...

Pero mi pensamiento fue interrumpido por que sentí que Roxas me jalaba levemente del brazo. Lo miré a los ojos y de inmediato entendí sus intenciones en ellos. Al parecer quería hacerle una broma a Sora y quería que corriera. Me sorprendí a mí misma por la deducción que había sacado, pero me sorprendí aún más al saber que era cierta. Roxas comenzó a correr sin soltarme de la mano, al instante también decidí correr. Una extraña sensación recorría mi cuerpo, pero era cálida, algo que nunca había sentido. Sonreí. Pero no era como otras sonrisas, sino que en verdad me estaba divirtiendo y además era la primera vez que me sentía totalmente en paz. Salimos corriendo del hotel, sin mirar hacia atrás. Las calles estaban llenas de personas, logré ver a algunos de mis amigos, todos ellos me miraban muy sorprendidos, pero no entendía la razón. Pasamos al lado de una tienda de espejos, esos espejos reflejaron una imagen que quería recordar para siempre. Éramos Roxas y yo, tomados de la mano, corriendo sin ninguna razón en particular en pleno verano. Miré a Roxas... él estaba sonriendo, con una sonrisa que me hizo sentir como si nada malo hubiera en el mundo, sonreí al verle. Aunque sólo sabía su nombre algo de mí sintió que ya lo conocía desde hace mucho tiempo, me sentí con gran seguridad. No quería dejar de ver esa sonrisa jamás ni tampoco que el sentimiento que estaba sintiendo se fuera.

Mis pensamientos tuvieron que ser interrumpidos cuando dimos la vuelta a una calle, Roxas comenzó a caminar con mayor lentitud y me miró.

-Creo que aquí no nos encontrará.-dijo Roxas tratando de recuperar su respiración normal.

Me encontraba también algo cansada, pero no me importaba, me sentía realmente feliz. La mano de Roxas seguía sujetándome fuertemente. Sentí que mi rostro comenzó a ponerse un poco rojo. Me miró a los ojos.

-¿Te encuentras bien? Estás muy roja.-preguntó Roxas. Yo le asentí con la cabeza, por una extraña razón no podía hablar.- ¿Tendrás fiebre?

Roxas levantó su otra mano y la colocó en mi frente. Cuando hizo contacto su mano con mi frente me sentí aún más nerviosa, sentía una extraña sensación de nervios, quería escapar, quería gritar e irme corriendo, pero no podía hacerlo, una parte de mí no quería irse.

-No, no tienes fiebre.-dijo Roxas.- Perdóname por hacerte correr de esa manera.

-No... –dije con un hilo de voz. No podía hablar, sentía que mi garganta se estaba cerrando.

-¿No puedes hablar cierto?.-pregunto Roxas muy preocupado.- Seguramente es por que estás cansada.- miró alrededor.-Mira, ahí hay un puesto de bebidas, te compraré algo.

-Pe... ro... - me resultaba imposible hablar, pero no era por que estaba cansada, en realidad no lo sabía.

-No te preocupes, yo fui el que te hizo correr, así que yo te pagaré una soda.-dijo Roxas.- Ven, vamos al puesto.

Comenzamos a caminar hacia el puesto de bebidas, estaba al frente de nosotros. En verdad me daba mucha vergüenza que él pagará la bebida, pero tal vez en realidad no podía hablar por que estaba cansada. Miré alrededor tratando de buscar a algún conocido. La gente nos miraba con ternura y algunos de mis amigos me miraban sorprendidos. Fue cuando recordé que Roxas aún me estaba tomando de la mano aunque ya habíamos dejado de correr. Mi cara no podía estar más roja, quería decirle que me dejará de tomar de la mano por que no éramos novios ni siquiera amigos, pero no quería hacerlo, mi corazón no lo deseaba, estaba feliz. Llegamos al puesto de bebidas.

-Hola, buenos días, una soda por favor.-saludó Roxas alegremente.

-Buenos días, enseguida se la daré.-contesto la señorita dándole la soda.

Roxas tomó un vaso largo que tenía una pajilla y me la dio.

-Aquí tienes.-dijo Roxas sin dejar de tomarme de la mano.

-Gra... –traté de agradecerle.

-Descuida.

Me di cuenta que tenía algo de sed, así que tome un poco de soda mientras Roxas pagaba la bebida. Era de sabor naranja, mi favorita. Cerré los ojos y traté de tranquilizarme pero fue en vano por que sentía la mano de Roxas. Abrí los ojos y me di cuenta que me había terminado la soda.

-Ya pagué la soda.-dijo Roxas mirándome.- ¿Te la has acabado ya?. ¡Sí que tenías sed, no la bebiste, la has aspirado toda!

-¡Oye, no la aspiré, sólo tenía algo de sed!- grité algo enojada. Esta vez podía hablar. El rostro de Roxas se iluminó al escucharme hablar.

-Me alegra saber que ya puedes hablar.-dijo Roxas sonriendo.- Muy bien, ahora te mostraré la ciudad como te lo prometí.

Roxas se dio la vuelta y comenzó a caminar. No pude evitar ver de nuevo como su mano estaba tomada de la mía. De inmediato comencé a ponerme un poco roja. Decidí ya no mirarla más y dejar que él solo me soltará de la mano, tal vez se le había olvidado que estaba sujetándome. Miré a Roxas y vi que él también me estaba mirando, pero su rostro ahora mostraba una sonrisa traviesa, que me dio algo de miedo.

-Ahora entiendo, no estabas roja por que tenías fiebre sino por que te estoy tomando de la mano.-dijo Roxas muy tranquilo, como si la situación fuera lo más normal del mundo.

-Bueno... –contesté tímidamente.- Es que tú y yo no somos pareja, nos acabamos de conocer hace unos minutos y...

Sentí que sus ojos me miraban, me puse un poco nerviosa al ver que era cierto. De pronto se detuvo y me miró a los ojos.

-Entiendo, no te preocupes.-dijo Roxas cuando su mano dejó de sujetar la mía.- No sé por qué razón lo hice, perdona si te molesto.

La mirada de Roxas bajo hacia el suelo. Aunque lo había conocido hace poco tiempo, sentía que ya lo conocía perfectamente. Sabía cómo se sentía en ese momento, tan sólo quería divertirse un poco a mí lado. Respire un poco, tomé nuevamente su mano y le sonreí.

-¿Quieres ir a divertirte cierto?

Roxas me miró un poco confundido, no por el hecho que lo volvía a tomar de la mano, sino por la pregunta que le había hecho.

-En realidad sí, no sé por que, pero siento que tú y yo podemos ser muy buenos amigos y además... –dio una breve pausa. Se puso un poco rojo.- Creo que me conoces muy bien.

Miré sus ojos, estaba diciendo la verdad. En realidad me había tomado de la mano por que estaba buscando lo mismo que yo... una persona con quien sentirse segura y en paz.

-¿Entonces a dónde me vas a llevar Roxas?.-le pregunté al chico rubio.

-¿Dónde te voy a llevar?-se puso una mano en su barbilla.- A ningún lado por que aspirarías a mis amigos.

-¿¡Pero qué dices!?

Roxas comenzó a reírse. Se reía como lo suele hacer un niño pequeño. También me reí. Al parecer esas vacaciones iban a ser más que un recuerdo, sino una aventura.


Ha llegado el final del cuarto capítulo de este fic. Muchas gracias por las personas que siguen leyendo el fic y por las nuevas que lo están leyendo. Espero que les este gustando cómo esta quedando. Las cosas se están poniendo más emocionantes y no se preocupen, que se pondrán más. En el siguiente capítulo: ¿Qué será de Naminé y Roxas? ¿Por qué razón Sora y Kairi no se hablan? ¿Qué sería aquella sensación que había sentido Naminé? ¿Habrá más sorpresas en el siguiente capítulo?. Entonces no te pierdas el siguiente capítulo.

Notas de SoritaK

Muchas gracias por haber leído este fic. Me ha gustado este capítulo, es la primera vez que Roxas y Naminé se conocen y al parecer se han agradado demasiado xD pero la historia continuará y entrarán nuevos personajes a ella. No tienen idea de cuanta felicidad me viene cada vez que escribo algo. Sin querer pongo un poco de mis sentimientos en cada obra que escribo, pero me siento muy feliz por saber que hay mucha gente que les gustan mis historias. En verdad muchas gracias, para cualquier cosa que necesiten saben que aquí tienen a una amiga que siempre los va a apoyar.

Agradecimientos:

Kye-san: Por haberme dejado escribir este fic. Lean sus fic! Son geniales!

Satsuki Yuna: Por nunca perder la esperanza en mí y por siempre demostrarme qué lo más importante de todo es seguir soñando y no rendirse ante nada. Estoy muy agradecida con todos los cielos por haberme dado mi gemeluz :D Muchas gracias.

Nakita chan: niña! Como te quiero!! En verdad te quiero muchísimo tía! Siempre estás al pendiente de las cosas que me ocurren y tienes un corazón de oro. Me has enseñado tantas cosas y gracias a ti he vuelto a sonreír aún cuando estoy muy triste. Gracias amiga.

7Kairi7: Por su gran apoyo y su gran amistad! Una de las personitas que están formando ya parte de mi vida.

HikariStrife: A mi fan number one (ay k pena xD) por siempre estar ahí! Tenemos que sacarle más jugo a nuestra amistad ¿eh?.

Sagitariussora: Por su increíble fic de KH que me ayudó a salir de la oscuridad y por ser una persona muy amable y simpática, en verdad muchas gracias.

illusionDreams-XIII: Por todos los reviews que me ha dado, por su gran amistad y por siempre darme su más sincera opinión sobre las cosas.

¡Y a todos los fans de KH y la gente que bonita que vive el presente! Los quiero mucho a todos! :D

Dejen review y que...

¡¡VIVA Kingdom Hearts!!