Dulces tentaciones
¡Gracias por seguir el Fic!
Derechos de autor: Lía-Sennenko, he cogido algunas ideas de su historia, pero NO es igual, que conste. Su historia es una recreación de ''Pídeme lo que quieras'' de la autora ''Megan Maxwell''
Contenido explicito +18 (Sexo, orgías, etcétera) Si sois menores o inocentes :'D, no os lo recomiendo, pero haced lo que os dé la ganita, jeje.
Capítulo: 4
(Cómo crece la historia…Y pensar que antes estaba en el primero :'D, okno, os dejo con el capítulito)
Después de aquel tórrido y excitante encuentro con Castiel, me vi obligada a salir por la ventana cuando llegó Lysandro… ¡Por la ventana! Encima el pantalón no me llegaba, porque no era elástico. No podéis imaginar lo que nos pudimos reír cuando el pelirrojo se vio, en la penosa necesidad, de cogerme en sus hombros y así poder alcanzar la dichosa ventana.
Ahora, en mi cómoda cama, podía ver la luz de su habitación prendida y pensé… ¿Qué estará haciendo? Solo se veía su sombra en el escritorio de madera de su habitación, en la cual fue donde…Ejem…''Jugamos'' por así decirlo…
Y pensar que lo acababa de conocer, ¡qué vergüenza! Me avergonzaba de mí misma, ¿cómo podía haber hecho eso? Pero sí, lo había hecho, y no voy a mentir y decir que no me gustó. Fue la mejor experiencia de mi vida pero, joder…
-''En que líos me estoy metiendo''.-pensé para mí.Mientras reposaba la cabeza en mi cómoda almohada, con una mano en mi estomago, y…recordé…Recordé algo, sumamente importante…
No habíamos utilizado protección.
Un extraño sentimiento comenzó a recorrer mi cuerpo, de los píes a la cabeza, y entonces supe que era miedo, terror, miedo a quedar embarazada, seguramente él no se haría responsable, menos cuando nos acabamos de conocer.
Sentí las ganas de llamarle para comunicárselo pero… ¡No tenía su móvil! ¡No tenía nada! ¡Había tenido sexo con él y lo único que sabía era donde vivía, y porque estaba al lado de mi casa!…Que si no, tampoco.
Ya, intentando calmarme un poco, conseguí cerrar los ojos con la intención de hablarlo detenidamente con él el próximo día.
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(Pov Castiel)
Yo. En mi cama. Durmiendo plácidamente. Cuando tormentoso primo, por nombre Lysandro, me levantó, no de la mejor manera posible, él iba a lo fuerte, y no se le ocurrió otra cosa que estallarme una almohada en toda mi cara. Claro que, la bofetada que le di por el susto, fue muy pero que muy buena, tanto que se le quedó el rostro rojo. ¡¿Qué?!, no miréis a la pantalla del ordenador con los ojos como platos, que os despierten así a vosotras/os…Y luego me contáis lo que hacéis.
-Jaja, no te lo tomes así, pelirrojo, y dime por qué me he encontrado esto…-Sacó…Un sujetador… ¡Mierda! ¡Era de Natsuki! La muy idiota se le olvidaría…Esta chica, pierde hasta su ropa interior…Si es que…va buscando guerra…-En el salón junto al sofá.-Aclaró mientras se sentaba en la cama, a mi lado.
-N-Nada que te importe.-Hasta yo, el rudo de Castiel, tenía una extrema vergüenza a hablar de esos temas con hombres…
-Escúchame bien, Castiel.-Dirigí mis orbes grisáceos a sus ojos. Pude notar una pizca de preocupación en su mirada.-No quiero que vuelvas a sufrir por una chica, ya lo hiciste con Deb.-Le interrumpí. Gritándole.
-Ni se te ocurra nombrar a esa zorra.-Me levanté rápidamente con la mirada del albino observándome.
-¿A qué viene hablar así de ella? ¿Te ha hecho algo?-Lo miré con enojo, quería contarle lo que esa puta barata me había dicho, pero simplemente mi orgullo no me lo permitía. No quería reconocer el error que cometí dándole una segunda oportunidad, no otra vez.
-No me hizo nada, tan solo es una zorra. Punto.-Me coloqué correctamente la camiseta de Winged Skull, mi grupo de rock favorito, seguido de los pantalones vaqueros y las deportivas.
-Está bien…Si no quieres contármelo…Te dejo esto, para que se lo des a Natsuki.-¿Cómo cojones sabía que era de ella? ¿Es adivinador o algo así?-No me mires así, he visto como la echas ojitos desde que llegamos.-Sonrió. Yo gruñí, no podía quedarse calladito.
-Agh, no te soporto.-Dije enojado, mientras salía de mi habitación rumbo a la cocina.
-Claro… ¡Pero sabes que tengo razón!-Si le pego una paliza…No me echéis la culpa después.
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(Volvemos al Pov de Natsuki, sé que os estáis hartando de cambiar de personaje…Pero soy cruel :'D)
Qué asco de día, otra vez al puto instituto y ¿para qué? Para después acabar sin trabajo…Que horror…
Salí de casa totalmente enfurecida, con paso rápido y poco decidido… ¡Llegaba media hora antes! Pero mi madre me había obligado, según ella necesitaba un castigo por haber ido tarde a casa el día anterior…Si supiera lo que hice…
Cuando llegué el rubio ya había abierto las puertas del ''infierno'', y estaba sentado, como siempre, en una silla de la sala de los delegados. Algo que me sorprendió fue que no estaba solo…No penséis mal, no era Melody. Era el pelirrojo, Castiel, estaba firmando unos papeles, no sabía qué eran o para qué servían pero se veía notablemente enojado.
Me acerqué al cristal de la puerta y posicioné mi oreja en él, consiguiendo escuchar la conversación entre ellos, vale sí, soy una cotilla… ¿Qué pasa? Me picaba la curiosidad…Es todo.
-Espero que esto te haya servido como lección y que no vuelvas a hacerlo.-Replicó el rubio, mientras el otro lo ignoraba notablemente. Ese era mi Castiel.
-Lo que tú digas, rubita, ¿puedo irme ya?-Hubo un silencio.-¿Sí? Pues, hasta luego entonces.-¡Ostias! Venía para acá y yo aún no me había dio. No sabía qué hacer así que…Como un gilipollas, obviamente, me ''escondí'' apoyada en la pared totalmente. Claro que, cuando el pelirrojo salió, se quedó mirándome con una cara de WTF?! (Así: O.o, xD) Yo sonreí patéticamente intentando mantener la calma.
-H-Hola… ¡Hola!-Dije efusivamente mientras, moviéndome lentamente, empecé a ''escapar''. Obviamente él se dio cuenta y me agarró fuertemente del brazo. Llevándome…Fuera del instituto…
-¿Qué hacías ahí?-Dijo secamente mientras se acercaba a la acera, donde había una moto aparcada.
-Y-Yo…-Sabía que estaba enfadado…Y no sabía cómo arreglarlo. Él se dio cuenta de mi frustración y soltó una risita mientras me pasaba un casco.
-No me hagas pucheros, pequeña, aun que debo de reconocer que estás más preciosa así.-Se cruzó de brazos, apoyándose en su moto.
-¿Q-Qué quieres que haga con esto…?-Vale, premio para mí en la pregunta más idiota de la historia.
Él me miró de píes a cabeza y, antes de reírse a carcajadas, habló:
-Si no estuviéramos en la calle, hubiera dicho una grosería.-Me acerqué a él.-Ponte el casco, pequeña, hoy quiero tenerte, solo para mí.-Lo último lo dijo en mi oído, consiguiendo que el vello de la piel se me erizara.
-P-Pero… ¿Y Lysandro?-Se subió en la moto, yo no tuve más remedio que posicionarme el casco en la cabeza y montar tras él.
-En clase, se ha ido antes, ahora estaba en el gimnasio.-Aclaró mientras arrancaba el motor, pero antes de empezar a conducir, preguntó:
-¿Tienes miedo a las motos?
-¿Miedo?-Tragué saliva.-No…Respeto.-Sonrió de lado y dio al acelerador comenzando a mover las ruedas del vehículo.
Me agarré a su cintura fuertemente y cuando llegamos a su casa, sanos y salvos, solté un suspiro de alivio.
-No te daban miedo ¿Eh?-Rió.
-¡Es porque has ido muy rápido!-Sí, ya claro, iba lo más despacio que podía el pobre, y yo seguía echándole la culpa.-Oye, entremos antes de que mis padres me vean.-Susurré mientras me acercaba a la puerta de entrada.
-Vale, vale, que prisa.-Dijo mientras sacaba la llave y abría.-Pasa, princesita.-Saqué la lengua para hacerle mostrar mi enojo, pero solo conseguí una risita arrogante por parte de él.
Cuando pasamos los dos me senté en el sillón, estaba cansada, no había dormido nada.
-Venga, levanta ese ánimo, chiquilla.-Se sentó en el suelo mirando mi rostro, el cual reposaba sobre uno de los brazos del sofá.-Pues…Si ya estás cansada.-Se acercó a mi oído.-No quiero saber cómo estarás cuando haya terminado contigo.-Dios, odiaba cuando soplaba en mi oído, me producía escalofríos.
Lo cogí de la camiseta y lo acerqué a mis labios.
-Pues…-Comencé a subir su camiseta rojiza.-Que comience la fiesta…-Susurré contra sus labios, pude notar una sonrisa picarona en su rostro mientras uníamos nuestros labios. Su lengua entró en mi boca, dando antes ligeros, pero excitantes lengüetazos en mi labio inferior. Mi boca se abrió instintivamente, ese chico provocaba en mí lo que nadie había hecho nunca, deseaba que me poseyera, que me hiciera suya a cada minuto, segundo de nuestras vidas.
-Dios, nena, me vuelves loco.-Cogió mi cuerpo entre sus brazos y caminó hasta su cuarto, donde, cuidadosamente y sin hacerme daño, me tumbó en la cama. Él se posicionó encima de mí, comenzando a lamer mi cuello con posesión. Notaba ya una molestia en su pantalón y que me estaba presionando el muslo.
-¿Estás dispuesta a jugar a lo que yo quiero?-A buenas horas me lo decía…Estaba excitada, mojada, mi rostro parecía un tomate, y mis ganas de que me penetrara no cesaban. La excitación habló por mí.
-Sí, Castiel, lo que quieras.-Sonrió. Se acercó a un cajón y de él sacó dos pañuelos grandes negros, un látigo, cosa que me asustó… y esta vez sí…Un preservativo. Me quedé observándolo un momento. Él se dio cuenta y dijo:
-Es para que no te quedes embarazada.-Pero bueno, ¿este tío es imbécil? ¡¿Acaso me ve tan estúpida como para no saberlo!?
-Ya lo sé, para tu información.-Desvié la mirada.- ¿L-Lo usaste las demás veces?
-Sí, cuando cerrastes los ojos me lo puse…Menos…-¿Menos….?- En la ducha, pero tranquila, no acabé dentro…-Asentí. Me acerqué a él y lo volví a besar, metiendo mi suave lengua en su cavidad. Él la recibió con agrado y comenzó a quitarme la ropa, lentamente, con mimo, a la vez que yo soltaba pequeños gemidos cuando comenzó a lamer barbilla, descendiendo hasta el inicio de mis pechos.
-No te asustes…¿Vale?, no haré nada sin que quieras, así que estate tranquila.- Asentí. Me tumbó en la cama y quitó mi sujetador, comenzando a lamer mi pezón, gemí y cuando vio que este ya se había puesto erecto pasó al otro dándole el mismo tratamiento.
Así estuvo entreteniéndose un rato, hasta que después de un tiempo, fue bajando hasta mis pantalones, los cuales bajó sin ningún esfuerzo.
Comenzó a lamer mi clítoris por encima de la ropa. Sabía cómo provocarme el muy cabrón.
-Mojada y húmeda, así me gusta.-Quitó mis bragas y abrió más mis piernas, poniéndolas sobre sus hombros, acto seguido comenzó a lamer toda mi intimidad, de arriba abajo, en diagonal, y viceversa, y yo solo me dediqué a tomar su cabello y dar un leve apretón, consiguiendo un gemido ronco por parte del chico.
Esta vez, un dedo se coló dentro de mí, y por el líquido que mi vagina desechaba, entraba y salía de mi cuerpo sin ninguna complicación.
El calor comenzaba a subir, desde mi vagina a todo mi cuerpo, era insoportable y tras unos segundos de puro placer, solté mi orgasmo en la boca de Castiel… ¡Qué vergüenza!
-Mmm…Sabor exquisito, niña.-Sonreí y quité su pantalón, dejándole solamente en bóxers. Me relamí los labios. ¡Pero qué sexy era este chico! Unos músculos notablemente trabajados, pectorales delineados, brazos fuertes…Dios, es que te seducía con solo mirarle.
Se puso el condón cuando quitó su ropa interior y dijo:
-Ahora te ataré a la cama, necesito que te quedes quieta.-Asentí. Mierda, lo único que hacía desde que habíamos comenzado con el jueguecito era asentir.
Me puso a cuatro patas dándole la espalda y cogió mi mano derecha y la junto con la otra, atándolas en una barandilla metálica de la cama.
Lo miré con curiosidad mientras él se posicionaba detrás de mí, sin llegar a penetrarme, me estaba impacientando.
-Quiero que me digas lo que quieres.-Me sonrojé mucho, y no contesté. En respuesta me dio un azote en el trasero con el látigo, extrañamente me causaba…Placer…¡Me estoy volviendo una masoquista!
-Vamos, nena dime lo que quieres o te volveré a azotar.-Sonreí.
-Hazlo…-Susurré. Él se sonrojó levemente pero volvió a la realidad, volviendo a azotarme, aún más fuerte que la otra vez, muy cerca de mi feminidad.
-Joder…-Oí mientras me daba con su mano en mi vagina, sabía que con el látigo me dolería mucho, gracias a él solo sentí placer ya que sus dedos entraban por una milésima de segundo dentro de mí y luego salían, mojándome aún más de lo que ya estaba.
-Algún día…-Susurró mientras se colocaba en mi hendidura y comenzaba a penetrarme.- Probaremos el sado, quiero saber cómo sería que tomaras el control.-Rió. Yo no. Me asustó, el sado…No era lo mío…Menos habiendo visto películas con la pervertida de Rosalya sobre esos temas. Después hasta llegaban a sangrar…Me daba pánico solo de pensarlo, así que decidí pensar en otra cosa.
-Joder…-Gimió.-¡Joder, Natsuki, no puedo más!-Gritó. Su jadeo me excitó aún más, y con un gemido casi celestial toqué el cielo por segunda vez, él se corrió tiempo después.
Me dejé caer mientras aún seguía maniatada, cosa que arregló Castiel inmediatamente. Y entonces fue cuando me di cuenta…Estaba tontamente enamorada de él…
Fin
¡Hola! ¿Qué les ha parecido? ya va empezando el sexo Hard xD
Siento si he tardado en subirlo pero no he tenido tiempo, ya que he hecho un One-Shot de Diabolik lovers y otro de Castiel. Además he empezado a escribir una historia de AyatoxYui…Desde aquí les invito a leerlos…
Dejen reviews, follows y favoritos.
Cuidense y así~
By:Natsuki007~
