Bueno~ Soy yo de nuevo, lo malo es que es mi ultimo día de vacaciones, así que no subiré tan seguido, pero espero que disfruten este capitulo, a mi me encanto hacerlo. Ib.


Capítulo 4:

"Accidentes anhelados"

Desperté a la medianoche, con la vibración en mi pecho y leí la nota: "Los mensajes llegan solo hasta las doce y media de la noche, de todas maneras hay que avisar antes de la una de la madrugada, también, después del toque de queda, las puertas serán cerradas automáticamente, menos la de las escaleras y todos los baños, públicos o privados. Su profesor y tutor".

Me levanté y vi como quedo el piso, por suerte, solo una pequeña parte se veía negra, pero solo había pasado una hora, ya vería como quedaran las cosas mañana.

Caminé hasta la habitación de Tsubomi y le di el mensaje, volviendo a acostarme en el mismo lugar de antes y me dormí nuevamente.


Desperté en una esquina carbonizada a las cinco y media de la mañana y fui a bañarme, me puse mi ropa y comprobé que la nota había cambiado de nuevo-"El toque termina a las cinco. Su profesor y tutor".

Las puertas deberían estar abiertas, así que salí y subí al segundo piso, donde estaba el comedor, y observe el lugar.

Uno aparecía en la habitación en que estaban las escaleras y el elevador, y al salir ya te encontrabas en el comedor, con una gran mesa ovalada con diez sillas, la cocina estaba en el cuarto de al lado y había todo tipo de elementos para cocinar, hasta tenía una wafflera, y muchos libros de cocina, de todo tipo, de todas las naciones, por eso la despensa estaba tan llena.

Los baños públicos estaban en un pasillo al otro lado de la cocina y el comedor, hombres izquierda, mujeres derecha. Me dirigí a un ventanal que estaba enfrente del comedor. Era precioso.

Escuché la puerta abrirse y me gire a ver de dónde venía.

—¿Ayano-san? —me habló Kisaragi-kun, y me recorrió de nuevo con la mirada.

—Kisaragi-kun —contesté entre asustada y sorprendida, estábamos medio shockeados, pero él se empezó a acercar.

—Veo que mantuviste tu promesa —ya estaba a casi dos metros mío y yo retrocedí hacia la pared.

—Si, te agradezco que me digas Ayano y no Tateyama —estaba cada vez más cerca y yo ya había tocado fondo.

—Bueno, ya también lo recuerdo, pero fue muy imprudente de tu parte presentarte con tu apellido en presencia de Ene —cuando lo dijo ya estaba a un metro mío y se detuvo.

—Lo-lo lamento, pero es que yo estaba… —no sabía como completar la oración.

—¿…Shockeada? —dijo el, muy buena excusa, asentí—. No nos pusimos nuestros apodos por nada, Yamano-chan.

—Lo sé, Shintaki-kun —le contesté y lo miré a los ojos, me relajaba llamarlo así, estaba más alto, yo también había crecido, pero había diferencia de tamaño.

—¿Y cómo te ha ido todo este tiempo? —él nunca había sido bueno con elegir las preguntas para el momento, como podrán notarlo.

—¿Desde aquella época? He vivido con profesores particulares, hasta hoy —dije yo, mi corazón estaba latiendo mucho desde hace rato.

—Oh, lo suponía, porque me quede ahí unos años, y no te vi más, he estado en escuelas publicas después de todo, hasta que mi padre murió y mi madre se mudó con una amiga y su hija, llevándome a mí y mi hermana —no sabía nada de lo que me había contado, sentía que lo había defraudado como amiga.

—Mi más, pero más sentido pésame.—bajé la cabeza, tenía ganas de llorar, siempre había sido muy llorona y él lo sabía.

Sentí su mano acariciando en mi piel y levanté la vista, se había acercado más así que nuestras caras estaban demasiado cerca. Me sonrojé.

—Te queda muy bien tu bufanda —al decírmelo sonreí, que me dio el valor para tomar su mano restante.

—Es porque tú la elegiste —después de contestarle, empezamos a acortar distancias, cada vez más…

—¡Buenos días! —apareció Mary-san y nos saludó, Kisaragi-kun simplemente hundió su cabeza en mi hombro, sonrojándome otra vez al sentir su respiración en mi cuello—. ¿Interrumpí algo?

Intenté salirme, pero Kisaragi-kun me acorraló con sus brazos.

—¡No, nada Mary-san!

No me creyó nada, yo tampoco lo haría, pero solo se dirigió a la cocina.

—Yo haré el desayuno —antes de cerrar la puerta agregó—: Vienen los demás subiendo, suerte —y dicho eso cerró la puerta.

Quedamos en silencio, tenía que decirle que había que separarnos, aunque no quisiera.

—Kisaragi-kun —luché contra sus brazos—, ya vienen.

Suspiró y me soltó, obviamente no estaba feliz, pero me advirtió:

—Después hay que hablar —y se alejó al ventanal, se escuchaba que el ascensor estaba cerca, así que corrí a la cocina.

Una vez allí vi a Mary friendo unos huevos, me sentía muy agradecida con ella.

—Gracias por la ayuda Mary-san —me acerqué lentamente hacia donde estaba.

—No hay de que, ya sabía que estaba pasando, así que era mejor advertirles —siguió en su tarea, estaba muy concentrada.

—¿Cómo que ya sabias? De todas maneras, quiero agradecerte.

—Luego sabrás porqué, ahora solo lleva los cubiertos y el agua caliente a la mesa ¿podrías? —me indicó donde estaba todo y lo tomé.

—Claro, así una parte del favor se pagaría —me acerqué a la puerta cuidando de no derramar agua, y con delicadeza abrí la puerta.

—Y Ayano-chan —me habló seriamente—, cuidado con tus acciones.

Yo solo crucé.


Agradezco a todos los lectores, dejen su opinión, positivos o negativos, soy muy buena aceptando y usando consejos, así que me harían un bien, y ustedes estarían mas satisfechos.

Gracias a mis amigas que siempre me apoyan diciendo que es de los mejores que han leído, aunque no sea asi, gracias por apoyarme~

Ib Tears.