Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la maravillosamente talentosa Sra. Stephenie Meyer, mis historias solo son para desahogar el impulso de lanzarme sobre Edward aunque este casado (lo siento Bella) C:
Summary: Bien dicen que hay grandes historias que inician con un encuentro casual en un bar. ¿Será que Edward Cullen encaja en el personaje masculino? Porque Isabella Swan conoce sus líneas a la perfección.
Playlist de este capítulo:
Churchill – Change
The Black Keys - Lonely Boy
Kalimba – No me quiero enamorar
Qué tu ¿Qué?
Capítulo 4
Bella abrió y toda la furia e ira que dirigía a un total desconocido que llamó a su puerta, desapareció instantáneamente.
Su madre, con rostro preocupado, la esperaba allí.
—Lo siento, baby. No fue mi intención despertarte, solo que de verdad necesitaba hablar contigo. Si no lo hago, explotaré. —sorprendida y olvidándose de los segundos anteriores, la persona que aún estaba en su habitación y algunas otras cosas, dejó pasar a su mamá. La forma apresurada de sus palabras la dejaba consternada, solo se ponía así cuando algo realmente le preocupaba.
—¿Qué pasó mami? —Bella podía ser muy liberal en cuanto a sus relaciones, pero al igual que se preocupó por Alice, Jasper y sus sobrinitos, se preocupaba por sus padres. Su familia no podía ser reemplazada con nada ni nadie, así que se enfocó en su madre de lleno.
—Creo que tu padre tiene una aventura —Reneé Swan soltó toda la sopa, rápida y directa, como acostumbraba. Bella muy sorprendida ahogó una carcajada seca y nerviosa ¿esto era un chiste?
—Mamá ¿estás bromeando verdad? Mi padre te ama.
—Bella ¿Cómo podría bromear con algo así? Puede que aún me ame pero no le intereso de la misma manera. Estoy vieja, solo mírame ¿Cómo no iba a buscarse que si pudiese cumplir todas sus necesidades? —okay, no debía preguntar acerca de eso— ¿Qué hago pequeña? No quiero perder a tu padre ¿crees que debamos agregar algo de picante al sexo? Quiero decir aún es increíble, y aunque no es todos los días como hace unos meses atrás…
—¡EWW! Basta, mamá. Eso ni lo preguntes.
La situación parecía digna de telenovela barata. Una madre buscando consejos amorosos de su hija… ¿En qué planeta vivíamos? Bella intentó por todos los medios pensar las cosas con la mayor calma posible. Jamás hubo razón alguna para que ella dudase del amor de sus padres. Es más, gracias a ese mismo ella pudo tener la confianza en sí misma y en ellos, al igual que poseía una autoestima alto. No le cabía en la cabeza que su padre viese otra mujer del modo que veía a la suya, procesó lo más rápido que pudo todo e intentó hablar con imparcialidad.
—Veamos, mamá ¿Por qué estas convencida de que papá te engaña? ¿Qué es lo que te motiva?
—Él, ha cambiado… demasiado. Las últimas semanas hablamos poco, llega muy tarde a casa, alguien que no es de la oficina lo llama seguido y cuando contesta se va de la habitación si estoy presente, supongo que para hablar en privado. Lo peor, hace unos días yo salí al Supermercado antes de que tu padre se fuera al trabajo, olvidé una lista y regresé, él aún seguía en la ducha por eso contesté el teléfono cuando sonó. Era una mujer y dijo "Hola Charlie, ¿ya se fue?" me quedé allí en silencio por un par de segundos y respondí "no soy Charlie". Ella se disculpó "lamento haberme equivocado de número. Que tenga buen día" ¿Qué demonios significaba eso? ¿Acaso creyó que soy idiota? —Reneé soltó unas pequeñas lágrimas llenas de dolor y frustración. Bella la abrazó, acariciando su cabello. También estaba asustada, la situación no era para menos, y pensó que si su padre la estaba engañando no dudaría ni un solo segundo en patearle las pelotas por más respeto que le debiese.
—Esto, Bella, yo… —Edward se apareció cabizbajo en la sala, por eso no vio a las dos mujeres desde el principio pero atoró sus palabras en cuanto vio a su ¿qué? ¿amiga? Acompañada de otra mujer, parecían estar tristes y llorando. Reneé hizo rictus y Bella se sonrojó a sobremanera. Que tuviera predilección por cuidar de su familia no la hacía muy fan de tener público cuando estaba en un momento así, más aun si el público estaba conformado por él. ¡Dios bendito! ¿Por qué olvidó que estaba con él en casa? Al menos Edward no usaba los lentes pero llevaba puesta su ropa anticuada nuevamente. Improvisó una presentación.
—Mamá este es Edward, Edward esta es Reneé, mi mamá. –secó lo más disimuladamente que pudo sus lágrimas antes de tomar la mano estirada de su ¿qué, posible yerno?
—Buenos días, Edward.
—Señora Swan, buenos días, soy Edward Cullen –Bella solo pensaba "¡Vaya, se acordó de mi apellido!" Edward apretó la mano de Reneé suavemente y la vio algo apenado, cualquier tema que hubiesen estado hablando debió ser delicado, entonces se acordó.
—Disculpen la interrupción y que pueda parecer un metiche pero ¿todo está bien con Alice? —Reneé estaba casi en shock, realmente sorprendida ¿acaso su hija había encontrado al chico indicado por fin? Edward parecía más que educado, y se preocupaba por Alice pero ¿Qué pudo haberle pasado a Alice? ¿Y si ella ya lo conocía por que no le había contado nada? ¿Sería reciente? Adoraba la noticia, la llenaba de alegría en realidad, ver a su pequeña Bella otra vez sonrojándose como solo lo hacía en secundaria…
—No, no pasó nada. —Bella interrumpió los caóticos pensamientos de su madre —Alice no tiene nada. Es algo… distinto, pero gracias por preocuparte. —Reneé no sabía si empujar o sostener a su hija, pues Bella parecía debatirse entre quedarse al lado de su madre o ir a los brazos de su novio.
—Bueno, entonces, señora Swan fue un placer conocerla, tengo que irme ya Bella, y…
—Claro, te acompaño a la puerta.
¡Era de locos! De verdad era tan parecido a una telenovela que casi parecía que podías esperar que alguien gritara ¡corte!
Reneé observó a su hija llevarse de la mano a Edward y él rayaba en el nerviosismo cuando ella lo tocó. Bueno, debías sumarle el hecho de que acababa de conocer a su potencial suegra ¿no? Contuvo su risa y se fue hacia la cocina. Les dejaba algo de intimidad.
—Edward, debemos hablar de todo lo que pasó pero lamento que no pueda ser ahora. Mi mamá tiene un inconveniente que resolver y debo… bueno ella me necesita ¿discúlpame si? —la mirada de Bella, suplicante, causó un apretón en el corazón de Edward y quiso reconfortarla. No sabía porque o como solo deseaba borrar esa expresión triste de los ojos de Bella, como sea.
—No te preocupes, cualquier cosa me avisas. —Edward apretó su mano reconfortándola, apoyándola.
—Gracias. —Bella acarició delicadamente el rostro de Edward y se puso de puntillas. Esta vez él no se resistió, y olvidándose del público completamente, dejó que ella llevase un ritmo suave y acompasado en aquel intercambio de cariño. Fue una demostración de timidez y dulzura de Bella, y una rendición implícita de parte de Edward. Aunque ninguno se dio por enterado.
—Cuídate ¿Si? —insistió Bella, él asintió. —Ah, por cierto, necesito tu número para llamarte, aun no me lo has dado. También te daré el mío, por supuesto. –—silencio rápidamente intercambiaron sus números celulares.
—Te llamo —culminó Bella.
—Estaré esperando. –esta vez él fue quien se acercó a Bella y ella gustosa terminó la distancia rozando otra vez sus labios en un beso corto y ardiente.
Edward se fue casi volando hasta su automóvil. Medio en trance. Alucinando. Bella cerró la puerta y apoyó su cabeza en ésta. Suspiró cerrando los ojos y sonriendo ampliamente por unos segundos. Quiso gritar pero su madre –que era una nueva testigo de aquella burbuja sofocante- lo hizo antes como si de una película se tratase.
—¡Dios, Bella! Estás enamorada, estás enamorada. ¡Ya era hora cariño, felicidades! —Bella brincó en su sitio golpeando su frente debido a la posición y maldijo por lo bajo.
—No digas tonterías mamá. No es cierto. —ni ella misma creía eso, su corazón latía aun desacompasado, sus manos picaban por estar de nuevo enredadas en ese cabello, sólo deseaba salir detrás de él y besarlo hasta que el mundo se acabase, hacerle el amor, perderse en su enormes y hermosos ojos.
Acababa de conocerlo pero no le importaba, su mundo estaba de cabeza y le valía. Era su complemento, el yin de su yang, tan diferente a ella pero tan importante ¿Cómo alguien así podía robarle el corazón si ni siquiera lo conocía bien? Apenas habían estado juntos ¿qué? Doce horas, tal vez hasta menos pero parecían sino días, semanas o hasta meses. Lo mejor de todo es que ella no sentía tal atracción por su físico —como le había ocurrido con anterioridad, aunque puestos a decir verdades, Edward necesitaba un cambio de look urgentemente- sino que era más allá, era de su forma de ser, su gentileza, su dulzura, hasta sus horribles lentes, todo en él era único. Como de otra época. Estaba como ida con él, enganchada como lapa, por decir menos.
Además no era el típico chico que simplemente era apariencias, o que buscaba entrar en un punto medio para que los demás lo aceptasen. Solo era él mismo. Definitivamente no era del tipo de chicos que Bella acostumbraba salir, aunque en realidad, Bella solo pasaba el rato con chicos. Acarició su frente intentando aliviar un poco del dolor de aquel golpe y vio a su madre sonriéndole orgullosa. Reneé soltó una carcajada.
—Bella, en serio ¿no sientes nada por él? —eran tan amigas que podía preguntar directamente. Bella estaba segura de que las posibilidades de que su madre deje de molestarla al respecto eran tan pocas que decidió rendirse.
—Si quieres saber cómo están las cosas debes guardar silencio —Reneé no pronuncio palabra alguna. Casi había olvidado la razón por la estaba en casa de su hija.
—Ayer conocí a Edward es amigo de Ben Cheney, el novio de Ángela.
—¿Ayer? —interrumpió Reneé muy sorprendida.
—Mamá —reprochó Bella. Reneé volvió a quedarse en silencio, aunque esta vez le costó un poco más.
—Como te decía. Anoche conocí a Edward. Salí con Ángela y Ben, ellos me lo presentaron, hablamos mucho. Lo besé. Se portó como un caballero, luego llevamos a…
—Espera, espera ¿lo besaste? Y ¿te besó? —Bella rodó los ojos.
—Claro que sí mamá, no es de piedra. Aunque sus músculos… son consistentes. — ¡Maldita sea mi lengua!
—Ok, ok, se acostaron —asumió Reneé— al menos se habrán cuidado ¿no? Ya sé que voy a ser abuela pero no tan rápido y por ti también, aun eres muy joven niña. —Bella enrojeció.
—No lo hicimos mamá —susurró.
—¿Qué? Bella hija, yo creí que eras más sensata, entiendo que se sientan apresurados pero jamás deben olvidarse de eso, y sobre todo por las ETS, apenas y conoces al chico…
—No mamá. Me refiero a que no nos acostamos. Déjame contarte sin interrumpir sino todo lo vas liar. Y terminaré olvidándome que pasó ¿okay? —Bella amenazó a su madre de forma chistosa para alguien que estuviese viendo aquella escena, solo le faltaba levantar su dedo índice para que la advertencia hiciera efecto hilarante.
Suspiró y continuó —Empezaré de nuevo. Lo conocí anoche, hablamos de muchísimas cosas, me defendió de un idiota, lo besé, me besó. Ángela nos interrumpió, la llevamos junto con Ben a su casa, me trajo aquí pero Jass estaba esperándome, Alice se había puesto mal. Edward me llevó al hospital —Bella se detuvo al ver la expresión casi horrorizada de su madre. —No te preocupes Alice y los gemelos están bien. Seguramente ya están de vuelta en su casa, deben estar llamándote a casa, pero estas aquí, el doctor la controló a tiempo, se le subió un poco la presión. Bueno, Edward me trajo de regreso. Estábamos fritos, eran casi las cuatro de la madrugada y no le iba a echar de casa para que chocase en cuanto se durmiese. Subimos acá, dormimos juntos y eso es todo. O bueno hasta la mañana cuando… —la última parte inconclusa la entendió a la perfección sin que la dijese en voz alta.
—Los interrumpí ¿no es así? Lo siento cariño. —cualquiera diría que una madre como Reneé era de otro planeta al no sentirse ni mal ni molesta con su hija por querer acostarse con un chico que apenas y conocía. Pero ella tenía un tipo de conexión que casi no encontrabas en una madre y su hija, se comprendían mejor que nadie, casi experimentando los sentimientos de la otra como propios, cual si el cordón umbilical que las unió cuando aún una formaba parte de la otra, jamás se hubiera roto. Pero más allá de eso, la progenitora de Bella no entendía cuan dramáticas se ponían las madres "normales" cuando sabían que sus hijas eran sexualmente activas ¡Por todos los cielos! ¿Acaso eran vírgenes y puras cuando se casaron? Ni de chiste. Definitivamente detestaba los dobles estándares de la sociedad.
—Oh, cariño y yo vine a arruinar tu felicidad, lo siento de veras. —ahora era Reneé quien apretaba la cintura de Bella consolándola.
—Es tan diferente mami —suspiró Bella— tan tímido, tan correcto. Te provoca abrazarle todo el tiempo y eso que yo solo te abrazo a ti, a Jasper o a mis amigos más cercanos. Porque ya sabes cómo son papá y Alice con las demostraciones demasiado cariñosas, sobretodo papá porque Al cambió solo con el embarazo —Bella había incluido en la ecuación de su familia a Edward sin darse cuenta. Su madre lo captó pero no comento nada.
—Te gusta de verdad, baby. Estás enamorándote —¿Por qué negar lo obvio? ¿Por qué admitirlo? Era demasiado poco tiempo y su parte racional lo sabía, pero…
—Cariño, a veces no necesitas demasiado tiempo o espacio para amar a alguien, y por lo que vi y acabo de oír, Edward me ha parecido magnifico. Sabes que tengo un gran sentido de percepción en cuanto a las personas y que no me equivoco a ese respecto, además el también parece sentirlo. Lo noté en un segundo. Ni siquiera se acordó que estaba aquí para despedirse de mí.
Bella sonrió. Siempre encontraba productivo hablar con su mamá, y ahora también lo sentía renovador y purificador. Entre tanto aconsejó a su madre que debía conversar con su esposo lo más pronto posible, encararlo y darse su lugar, dejar de pensar en estupideces como que estaba vieja o que su vida sexual era un desastre, pues Bella sabía de primera mano cuan ruidosos podían ser a pesar de que ella estaba allí de visita. En pocas palabras, le ofreció un voto de duda a su padre pero apoyaría a su madre si él resultaba ser un gilipollas más de aquel montón tan grande que existía y conocía. Finalmente Bella acordó ir la semana siguiente a Forks, a visitar a sus padres y hablar con ellos, saber novedades y quizás solo quizás llevar a Edward aunque eso no lo dijo en voz alta.
Era sábado aun y como ya hubo almorzado con su madre buscó su teléfono. ¿Sería demasiado pronto llamarle a esa hora? Su desaforado corazón le gritaba que no, ya era demasiada espera, demasiado tiempo sin tenerlo cerca. Rió sincera ante la entusiasta respuesta de aquel órgano vivaz dentro de ella. Sin embargo, ignoró la señal y llamó a Alice para saber cómo se encontraba.
Por suerte ya estaba en casa, Jasper había ido a buscar cosas para preparar un almuerzo improvisado (su especialidad) y conversaron un poco de todo. La situación con Edward no salió a colación pero flotaba como niebla espesa entre los cables inexistentes de los teléfonos que usaban. Alice no quería presionar a su amiga, ella no era del tipo de personas que hablaban con facilidad de lo que sentían a pesar de ser muy cuidadosa y preocupada por todos los seres que amaba. Así que todo terminó en los saludos para Jasper y sus sobrinitos, casi secamente pero en realidad eran los nervios porque Alice le empezara a atiborrar de preguntas con respecto a su ¿amigo? Edward.
El tiempo era muy poco, apenas y había pasado, sin embargo ¿Quién puede culparte cuando estas enamorándote? ¿Cuándo las emociones te superan? Nadie, no a Bella y menos a Edward que a pesar de estar en su casa –ya duchado y cambiado de ropa– no podía dejar de pensar en todo lo que Bella significaba para él. Ayer se había ido a encontrar con Ben en un lugar que ni le gustaba ni nada y hoy era un chico totalmente dominado por una joven que apenas conocía pero que le había besado, abrazado, habían dormido juntos y hasta… ¡Diablos! A esa chica había que tenerle miedo, apenas y se conocían.
¡Era de locos!
Apenas y tenía fuerza para decidir por el mismo. Todo estaba alrededor de ella, todo en absoluto. Ni se encontraba claramente en aquel revoltijo de recuerdos tan vívidos en su cabeza, solo aquel olor dulce, el sabor delicioso, la suavidad y el calor que le llamaba desde ese pequeño, curvilíneo y maravilloso cuerpo. ¿Qué era ahora? ¿Quién? Sin duda alguien que sería amasado en las manos de aquella hermosa mujer y sin importar el resultado, estaría conforme con cualquier resultado que aquello implicase.
Esa tersura de su piel y el calor era lo único que dominaba sus pensamientos, su razón, su interés ¿Dónde estaba todo por lo había luchado? ¿Por lo que se había resistido? ¿De qué manera ella había logrado convertirle en una marioneta? ¿Acaso ya no había remedio?
Bella era tan hermosa y sexy, tan única. Con esos hermosos, enormes y expresivos ojos suyos, tan marrones e intensos, que no le permitía pensar con claridad, era tan transparente cuando la miraba. Pero antes había creído en una mujer de una forma muy parecida y se había decepcionado de verdad al darse cuenta cual era el verdadero rostro de Irina, cuando todo su teatro cayó de un solo corte.
Ella se apoderó de toda su atención, lo sedujo, lo incitó hasta casi volverse loco y todo por la mierda a la que se había acostumbrado a estar rodeada. Edward siempre se preguntó si las cosas hubieran sido diferentes ahora, si Irina no hubiera buscado sólo ganar un simple montón de dinero burlándose de él. Pero ya no se preocupaba demasiado, el karma es una perra ¿no? Ella pagaría sus errores en algún momento, pero ya no le guardaba rencor, no había nada en su corazón para esa mujer.
Eso le hizo darse cuenta que Bella era totalmente diferente. Irina había sido "presentada casualmente" por un "amigo" en una fiesta de fraternidad hace años, y ahora simplemente era un coincidencia casi insustancial que Bella y él se hubiesen conocido de modo parecido. Bella no necesitaba aparentar ni mostrar un lado bonito a su acompañante, ella sin necesidad de muchas cosas era preciosa, mucho más aún cuando no llevaba nada encima... Se contuvo de seguir esa línea de pensamientos, ya había sido suficiente con todo lo que había pasado esa mañana como para empeorar las cosas a esas alturas de la tarde. Un baño de agua bien fría -o helada- era suficiente al día para Edward.
¿De verdad querría volver a verlo? ¿A él? ¿Al esperpento inservible?
Así que como tuve un par de minutos extra, decidí terminar este también y subirlo. Gracias por estar acá, mañana subo el capi #2 de Breaking Free, Y Rescission está cerca de mostrar su Epi. Bueno, insisto en darles gracias enormes.
Besos.
Ale!
