CAPITULO ANTERIOR
-vengo por el trabajo –pose mis manos de sobre el mostrador, entregando mi hoja de vida
-¿tu?, no creo que lo necesites –pregunto Sepsuna sorprendida y observando los papeles
-Claro que si, necesito pagar el mecánico –mi escusa no era creíble, pero ella quería una mesera y yo quedarme en le pueblo
-Está bien, mañana inicias –por la mirada de Sepsuna pasaron muchas preguntas, pero creo que no quiso seguir indagando.
-¡Sí!… ¡gracias! –sobre mi rostro se dibujo una gran sonrisa y mi voz no dejo de salir con felicidad.
-No necesito esto –dijo Sepsuna devolviendo la hoja de vida que le había entregado, solo sonríe y salí de feliz de la cafetería, esperando el mañana
CAPITULO III
La mañana hacia su aparición, el roció de la mañana yacía sobre la pequeña y dulce flor que sobre el borde de la ventana, cubrí mis ojos con para poder dormir un poco más, la noche anterior había dormido muy poco por estar pensando en el trabajo.
-¡Trabajo! –me levante exaltada, había olvidado casi por completo el trabajo que Sepsuna me había dado, me puse de pie, entre a la ducha, me puse el uniforme que Sepsuna me había entregado
Flashback
-Toma –dijo Sepsuna mientras sacaba un traje para entregármelo
-¿Qué es esto? –pregunte confundida
-Tu uniforme, no crees que trabajas sin uniforme
-¡Si verdad!
-Es de mi hija
-Pero ella no lo usara
-Está sirviendo en el ejército, como enfermera
-Pero… y ¿cuando regrese?
-No te preocupes, ella tiene más
-Gracias Sepsuna
Fin del flashback
Estaba lista, vi el reloj aun faltaban 15 minutos para la hora de entrada, salí de la habitación y subí al automóvil, lo mejor de todo esto era que me había enterado que Seiya llegaba a desayunar todos los días, llegue al trabajo, Sepsuna ya preparaba el café y algunas otras cosa, creo que los 15 minutos no habían sido suficiente de sobra.
-Siento llegar tarde Sepsuna
-Espero que se deba a que es tu primer día de trabajo
-Créeme que no volverá a suceder
-Eso espero
Termine de colocar los manteles, la sal, el azúcar y todo lo que debía de colocar sobre la mesa para los clientes, me sorprendí mucho cuando Seiya entro acompañado, era un tipo de la talla de Seiya, cabello negro corto y ojos color azul.
-¡Hola buenos días! –ripiadamente me acerque a su mesa donde tomaron asiento y les salude.
-Hola –Seiya me observo un segundo – ¿trabajas aquí? –pregunto extrañado.
-Sí, para pagar el auto, te sirvo algo –mentí, pero no podía decir la verdad por el momento.
-Una taza de café por favor –su voz, sus ojos, verlo y no poderlo tocar me mataba por dentro.
-Bien en seguida te la traigo –Di la vuelta, era emocionante volver a verlo, su mirada no era la misma, pero seguía siendo mi Seiya. Estaba metida en mis pensamientos cuando una voz me hizo regresar a la tierra.
-¡oye!, ¿qué te pasa?, a mi no me atenderás princesa –por un momento olvide que Seiya estaba acompañado, el amigo de Seiya que estaba sentado en la misma mesa reclamaba atención, por estar meditando y recordando se me había olvidado tomarle la orden, aunque al parecer era un don Juan
-¿Que pedirás? –gire para tomar su orden
-Hola preciosa, mi nombre es Darién, no te había visto por aquí –al parecer el joven no necesitaba presentación, era un metido.
-¿qué le sirvo? –pregunte seria
-Lo mismo que a mi compañero –índico con una sonrisa triunfal
-En seguida –Me aleje, el amigo de Seiya era un pesado, pero lo que más me entristeció es que Seiya no sienta nada por mí, creo que ni le gusto, será que no me amaba lo suficiente. Les lleve su orden, el amigo de Seiya no dejaba de coquetear.
-Creo que no le caes bien –Seiya hablo serio
-Así es siempre al principio, luego ellas no me dejan es paz –parecía muy seguro, si supiera quién soy no se metería conmigo.
-Creo que ella es diferente –esas palabras, Seiya creía que yo era diferente, casi derramo el café en la mesa que esta junto a ellos, como hablan de mi, estando yo tan cerca.
-Disculpen, pero puedo escuchar lo que dicen de mí –gire hacia su mesa
-Oye, quieres venir al hangar, te invito y almorzaremos los tres, ¡ven mañana! –poco les importo lo que acabo de decir, pero la oportunidad había llegado aunque me había invitado el amigo de Seiya, pero aun así podría estar junto a mi Seiya, acepte gustosa.
-¿Es enserio? –aun no lo podía creer
-¡Vez amigo!, ¡mañana llegara a verme! –fingí no escuchar lo ultimo dicho por Darién.
-Serena… ¿qué haces?, ¡apresúrate! –la voz de Sepsuna apoco la emoción, por un momento olvide mi trabajo
-Llegare, ¡gracias! –Me emocione, era encantador llegar a ver a Seiya, y el lugar que junto a su amigo estaban construyendo, aunque Sepsuna me llamo la atención, la felicidad no se esfumo.
El día término, la luna llena brillaba como nunca, decidí salir a caminar, cuando vivíamos en aquel prado, Seiya y yo solíamos salir a caminar, nos encantaba ver las estrellas y la hermosa luna, era como leer una historia de amor. Me puse mi chal rosa, apague las luces y salí de la habitación, era un hermoso lugar, la gente se conocía una con otra, los niños corrían alegremente por la calles del lugar, las luces una a una iluminaban la alegre noche, los hombre platicaban plácidamente tomando un tarro de cerveza en el bar cercano, el viento soplaba mi rostro, había una paz dentro de mí que no sentía hace mucho tiempo, quizá Seiya no está cerca de mí como yo quería, pero el saber que estaba vivo me hacia tener más fe que nunca.
Cruce una de las esquinas de la calle principal, sonaba música clásica, música bailable para parejas, me asome a la ventana, Michiru y Haruka bailaban tiernamente, Darién se encontraba platicando con una joven de cabello largo y rubio que era sostenido por un moño color naranja, ojos celestes, piel blanca.
-No es de extrañarse –pensé
-A que te refiere –una voz tras de mi me hizo pegar un pequeño brinco de susto, una voz inigualable.
-¿Como dices? –pose mi mano sobre mi cabeza, que tonta había sido, lo pensé en voz alta.
-¿Qué haces aquí?, ¿vas a entrar? –me sorprendí al verlo, vestía de traje, seguramente esa era una reunión elegante.
-No, solo iba de paso, además seguramente te estarán esperando –no creo que llegara a un lugar trajeado y sin pareja, seguramente había alguien dentro, esperándolo.
-Bien –Seiya me tendió la mano, pero algo paso, sus ojos, su mirad se perdió por un momento –nos vemos mañana
-¿Estás bien?
-Sí, hasta luego
Algo había pasaCamine con la cabeza baja, mis lagrimas amenazaban en salir, no quería pensar lo peor, no quería perder a mi Seiya ahora que ya lo había encontrado.
-¿Estás bien? –una voz tras de mi pregunto, aunque esta vez era voz de mujer
-¡Eh! –no reconocí la voz y cuando voltea a ver no reconocí a la joven, una chica más o menos de mi edad, cabello corto de color negro, sus ojos violetas eran tan dulces, cargaba una maleta y tenía una boina rojo, limpie mis lágrimas y sonreí
-Perdona no quería espantarte, mi nombre es Hotaru, vivo en este pueblo des de que nací, ¿tu quien eres? –la chica sonrió dulcemente, parecía familiar pero no lograba recordarla
-Hola mi nombre es Serena, en realidad soy nueva en el pueblo
-Y que haces por este rumbo –dude en decir que hacía, ella seguramente conocía a Seiya y no podía exponer mi pasado.
-Quede varada, trabajo para Sepsuna en la cafetería para poder pagar al mecánico
-En serio, Sepsuna en mi mamá -ya veo porque creo conocerla, si es hija de Sepsuna y tiene la misma mirada tierna.
-Eres hija de Sepsuna, que pequeño es el mundo y mas este pueblo –que podía decir me sorprendida
-Mamá se llevara una sorpresa la verme, mañana seguiremos platicando, será bueno trabajar con una persona como tu
-Gracia, nos vemos mañana
La noche termino, llegue a mi habitación, casi nunca veía a Rini, no solía salir de su habitación, me sumergí en la tina con agua caliente, después de relajarme un poco me metí en la cama, esperaba tener suerte el siguiente día.
La mañana había llegado, mite en mi mochila una chaqueta roja que llegaba debajo de las caderas, una minifalda negra, medias negras y unas zapatillas de tacón negras, en mi hora de almuerzo saldría del restorán para llevarle le almuerzo a Seiya y a Darién
Llegue temprano, Sepsuna solo sonrió al verme llegar, prepare las mesas, no había notado que Hotaru no había llegado, 5 minutos ante de la hora de entrada llego agitada.
-Lo siento mucho Sepsuna, no volverá a pasar, no llegare tarde de nuevo.
-Espero que no vuelva a pasar, la responsabilidad tiene que estar siempre primero
-Si
Sepsuna era dura, su hija a cavaba de llegar de viaje y eso no le importo, la pobre de Hotaru tuvo que presentarse a trabajar aunque el viaje haya sido cansado.
Como todas las mañanas Seiya llego, llego acompañado de su amigo Darién, se sentaron en la misma mesa de siempre, Michiru y Haruka llegaron también, este día había sido cargado pues casi todo el pueblo había venido a desayunar.
-¡Oye princesa! –grito Darién desde el otro lado de la mesa.
Todos voltearon a verme al ver que Darién se dirigía hacia mí, levante mi mano en señal de saludo.
-¿Llegaras hoy verdad? –Sentí vergüenza que pensara la gente, me sonroje y solo puede sonreírle – ¿eso significa que si? –Seiya solo me veía mientras tomaba su café.
Llegue al mostrador, donde conocí a Haruka y Michiru.
-¡Oye gatita! –dijo Haruka
-¿Qué pasa? –pregunte inocentemente
-Veo que tienes loco al hijo del alcalde –indico Michiru
-Al hijo del alcalde, no sabía eso –respondí asombrada
-Serena no pierdas tiempo, ve a trabajar –Sepsuna era ruda, pero en ella podíamos encontrar mucha familiaridad.
-Lo siento –tome del mostrador los pedidos y seguí sirviendo, el tiempo se había pasado lento desde que Seiya se fue, pero ya faltaba 5 minutos para la hora de almuerzo, mis nervios estaban alterados y mi corazón palpitaba a mil, lo mejor es que la cafetería estaba bacía.
-Llego la hora de almuerzo Serena, almorzaras con nosotras
-Lo siento, quizá mañana, hoy tengo cosas que hacer
-Tomaremos dos horas de almuerzo, hoy se venderá hasta la cena
-En serio, que bien Sepsuna, regreso pronto entonces
-Nos vemos luego Serena
-Hasta luego
Fui al sanitario del restorán a mudarme de ropa y prepare el almuerzo para llevar al hangar de Seiya, lo metí en una cesta, de la emoción sentía que mi corazón se iba a salir del pecho, subí al auto que había alquilado y me dirigí al lugar donde se encontraba Seiya y Darién, cuando llegue solo veía a Seiya, y una niña montada en una bicicleta, él la empujaba y la niña reía, parquee el auto y baje junto con la canasta.
-¡Hola! –grite emocionada, aunque sentía derrumbarme y la piernas me temblaban, quien era esa pequeña niña.
-Hola Serena –Seiya seguía empujando a la pequeña, quien reía, Serena jamás me ha llamado Serena, ahora no me acostumbro a que me diga Serena.
-Traje en almuerzo –indique mostrado la cesta y acercándome a ellos.
-Darién dijo que lo disculparas, tuvo que ir a serrar un negocio –Seiya se incorporo y poso su mano derecha sobre su cintura.
-Está bien –indique, "igual no venia verlo a él" –quien eres tu princesa –pregunte sobando la cabeza rubia de la pequeña niña
-Hola mi nombre es Molly
-Mucho gusto Molly –vi a la pequeña y aunque no encontré rastros de Seiya en ella, no pude evitar preguntar – ¿tienes una papa muy bueno verdad? –pero antes que la pequeña contestara Seiya interrumpió.
-no, ella es la hija de una amiga, los miércoles trabaja todo el día así que cuido a Molly para ayudarla –fue un alivio, pensé por un momento que había perdido a Seiya para siempre, nunca fui la mujer más fuerte, pero había evitado llorar muchas veces en estos últimos días.
En ese momento llego un automóvil, del cual bajo una chica rubia, de cabello largo, la pequeña niña corrió a sus brazos, gritándole mami, ella sonrió y me vio, su mirada no fue de satisfacción y menos la verme junto a Seiya, por un momento la había olvidado, era la misma chica que estaba en aquella fiesta.
-Hola Mina, te presento a serena, trabaja con Sepsuna –Seiya me presento, Mina no parecía muy contenta al verme junto a él.
-¿Jasón podemos hablar a solas? –Mina a penas y e dirigió la mirada.
-No te preocupes, voy a entrar la canasta –sentí morir, quería que la tierra me tragara, sentí coraje, ira, tristeza, muchos sentimientos encontrados al mismo tiempo.
-Está bien, no te doblaron el turno hoy –Seiya a penas se daba cuenta de quién era yo, no creo que pueda lograr mi objetivo.
-No, me dieron el resto de la tarde libre, quieres venir a almorzar, te preparare tu plato favorito –logre escuchar como ella se lo llevaría, me senté en uno de los bancos que encontré dentro del hangar.
Vi como Mina coqueteaba con Seiya, me enfurecí, me sentí mal quería llorar, sentí mucha impotencia, el era "mi esposo", no lo recordaba y una buitre anda tras de él, vi como lo abrazaba y acariciaba el rostro, el no parecía amarla pero tampoco parecía desagradarle. Vi como él venía caminando hacia dentro y me puse de pie.
-Serena tendrás que disculparme, Mina me invito a almorzase, así que me tengo que ir –mi corazón se acelero al escuchar aquellas palabras, mis lagrimas quería salir como torrentes de agua, mi boca quedo seca por algunos segundos, mi cabeza dio miles de vuelta, pero no podía hacer nada.
-No importa, que te vaya bien –no había más que hacer, no podía gritarle que se quedara que lo amaba y el a mí, bueno al menos hasta la última vez que nos vimos. Me sentía muy mal, jamás pensé vivir esta situación ya era suficiente con que no me recordar y ahora solo faltaba que este enamorado, odie mi vida, la odie tanto por pagarme de esa forma, salí lo más rápido de ese lugar, llegue a donde estaba viviendo, alquile el teléfono y llame al abuelo.
-Tranquila pequeña, veras que no es nada grave –el abuelo hablaba dulcemente, yo estaba alterada.
-¡ES QUE CREO QUE NO ES BUEN IDEA, EL NO ME RECUERDA, ABUELO ME DUELE CADA VEZ QUE ME VE Y NO ME CONOCE! –grite entre lagrimas, quizá no debía haber llamado al abuelo pero no tenía a nadie más.
-Veras que tu sacrifico tendrá sus recompensas, no caigas ante las primeras adversidades –el abuelo hablo con sabiduría.
-Gracias abuelo, lo visitare mas, veras como llegare ser más que solo una conocida –estaba más tranquila, por un momento me derrumbe, pero el abuelo me recordó a que había llegado a ese lugar.
Regrese a terminar mi turno, lo sentí eterno, pero nada fuer de lo norma paso, El día termino, llegue a trabajar, era un día domingo, así que Seiya, Darién, Mina y Rini llegaron a desayunar, nunca espere verlos juntos y lo peor era que esa mujer era muy celosa.
-Serena atiende a la mesa de Jasón por favor –quise gritarle que no lo haría, quise correr, pero tenía que ser fuerte.
-Si Sepsuna… –indique
Llegue a la mesa se Seiya, todos pidieron un licuado de frutas, y la pequeña pido un plato de hot cakes, tome la orden y fui por los refrescos, tome el azafate y los lleve a la mesa, estaba por bajar los licuados cuando Molly hizo la pregunta que jamás creí escuchar.
-y… ¿cuál de ustedes se casaran con mi mami? –En ese momento deje caer los licuados justamente en los pantalones de Darién, quien pego un brinco, Mina me vio con ojos llameantes de ira, Seiya sonrió al igual que Rini, Sepsuna llego rápidamente y me dijo que ella seguiría atendiendo la mesa y que fuera a la cocina a pelar las patatas.
