Capítulo 4
Tener hermanos es algo maravilloso.
Okita Sougo POV
Debo admitir que… Me gustaron esos dos besos. El primero no se lo di porque ella haya perdido, sino porque ya no aguantaba. A pesar de que sea una niña… Tiene algo que se me hace irresistible. Pero es solo atracción, eso lo sé. Jamás podría desarrollar sentimientos de afecto hacia alguien más… Jamás.
-¿Qué haces aquí… Kamui?- Pregunto Kagura con tono de que iría a llorar en cualquier momento, este no le contesto y cambio su rostro alegre a uno muy serio, y la abrazo sin decir nada.-
-Perdóname… - Dijo con el mismo tono que el de Kagura. Esta al escuchar esas palabras se le escaparon unas lágrimas. Mientras que Sougo no entendía nada.-
Luego de media hora de platica con Kamui, este se fue a hacer unas compras porque quería volver a tener una vida "normal".- Oye china, ¿Quién era el? –
-Es… Mi hermano.- Contesto con una leve sonrisa.- No lo veía hace 5 años… -
-¿Eh? – Pregunto extrañadísimo.- ¿Por qué? –
-Pues… Nosotros dos siempre sobresaltamos por lo fuerte que éramos ya de niños… Pero… El empezó a juntarse con chicos más grandes que nosotros, chicos peligrosos… Unos años después termino por involucrarse con la mafia china… Y un dia…
Flashback
-¡Suéltenme! – Gritaba la pequeña Kagura, quien estaba siendo sujetada por unos sujetos mayores de edad.- ¡Oni-chan, ayúdame! – Le gritaba a Kamui, quien tenía varios moretones por el cuerpo, junto a varias heridas.-
-¿Ayuda? ¿Quieres que te ayude? Tsk. ¿Y te haces llamar mi hermana? Eres una idiota.- Dijo Kamui (quien en ese momento era un adolescente) muy seriamente.-
-¿D-De que estas hablando oni-chan?- Pregunto a punto de llorar.-
-¡No me digas "oni-chan"! Yo no soy tu hermano. Odio a las personas débiles por lo que no tengo trato con nadie así. Yo… Realmente te odio.- Kagura vio a su hermano alejarse junto a los otros sujetos, dejándola sola en un callejón, con varias heridas.-
Fin del flashback
-¿Pero… Porque hizo eso? ¿Por qué te dejo sola? – Pregunto Sougo un tanto molesto con Kamui.-
-No lo sé… Pero ha venido a disculparse ¿No?, no me interesa saber por qué me dejo, yo… Estoy muy feliz de que haya vuelto sano y salvo.- Dijo entre lágrimas.-
En ese momento llego Kamui con varias bolsas.- ¡Ya regrese! – Exclamo alegre.- ¿Qué te sucede? – Pregunto sorprendido.-
-Nada, nada… -Se secó las lágrimas y le brindo una cálida sonrisa.-
-Creo que yo me iré, deben tener muchas cosas de que hablar y no quiero interrumpir asi que… Gracias por todo china, te debo una.- Dijo Sougo mientras se marchaba.-
-¿Acaso es tu novio? – Pregunto Kamui luego de que Sougo se fue.-
-¡Claro que no! – Rio, guardo silencio por unos segundos y se sentó en el sofá.- Oye… Kamui… ¿Por qué… Me abandonaste? – Pregunto con sus ojos llorosos.-
Kamui suspiro.- Todo eso fue para protegerte.-
-¿Qué? – Pregunto sorprendida.-
-Veras… Esos tipos de la mafia… Planeaban traicionarme, estaban preparando una emboscada para quitarme dinero que yo no tenía. Me escondí en una de sus reuniones secretas y escuche que… Planeaban secuestrarte.- Kagura abrió los ojos tan grandes como platos.- Pero como hice todo ese espectáculo enfrente de ellos, en el que dije que te odiaba, tuvieron que cambiar de planes, y tu estarías a salvo.- Kagura no dijo nada.- Bueno, después si me traicionaron pero logre- Fue interrumpido por un gran abrazo de parte de Kagura.-
-Entonces… ¿No me odias…? – Pregunto llorando.-
Kamui sonrió y correspondió su abrazo.- ¿Cómo podría odiar a mi linda hermanita? – Kagura continúo llorando desconsoladamente y no se separó ni un segundo de su hermano mayor.-
El lunes a la mañana, Sougo llego temprano al ascensor, y vio como Kagura (quien venía corriendo) detuvo el ascensor ya que llegaba tarde.- Ohh, buenos días dormilona.- Sougo se sorprendió de que ella ahora llegara tarde.-
-¡Cállate! No eres el más apropiado para decirme eso.- Respiraba agitada.-
Ambos fueron juntos hasta la escuela, sin decir nada como siempre. Aunque eso era raro, después de lo que habían vivido ese viernes deberían tener algo más de confianza entre ellos ¿Verdad?
Sougo se molestó al ver que era lo mismo de siempre con la china, así que rompió el silencio entre ellos.- ¿Y qué tal tu hermano?-
-Que te importa.- Contesto fría.-
A Sougo se le marco una vena, pero se relajó.- ¿Le preguntaste por qué el…? – No había como decirlo.-
-Si me conto. Fue para protegerme.- Contesto con una sonrisa.-
-¿Qué? – No entendía.-
-Otro día te explico bien.-
-Ahh… Bueno.- Luego de un rato siguió con la conversación.- Oye china.-
-¿Qué?-
-¿Hay alguien que… Te guste? –
-… Si.- Contesto con un leve sonrojo.-
-¿Quién?- Pregunto con la ilusión de que le contestara "Tu, Okita-sama".-
-Que te importa.- Contesto a secas.-
-Vamos, puedes decirme.-
Kagura lo reflexiono un poco, pero cedió.- Pues… Sensei. – Contesto muy sonrojada.-
-Ahh, yo sabía que yo te- Abrió grande sus ojos.- ¿Qué?-
-Gin-sensei.- Aun más roja.-
-¿¡Que!? – Pregunto totalmente alertado, después de todo lo que habían pasado juntos su respuesta era… ¿El Sensei? Tosió levemente para disimular su sorpresa y le dedico una sonrisa macabra.-
-¿Qué? – Pregunto algo espantada.-
-A que no te atreves a besarlo.- Sin dejar de sonreír macabramente.-
-¿B-Besarlo? Pero… - Se acobardo.-
-Cobarde.- Murmuro.-
-¡No soy cobarde!-
-¿A si? No me digas.- Dijo en tono burlón.-
-¡Ya verás! – Justo habían llegado ya al instituto y Gin iba caminando tranquilamente con su café, iba soplándolo, y cuando bebió un sorbo se quemó, se lo pudo escuchar maldiciendo a todo el mundo. – Me deberás una caja de sukonbu.- En ese momento Kagura frunció el ceño y fue corriendo hasta donde estaba el sensei. Gin vio que venía corriendo, pero no sabía el porqué, cuando de pronto Kagura le salto encima, enredando sus piernas a su cintura, Gin alejo el café de ellos dos, ya que se podían quemar, y justo en ese momento ella lo beso, enfrente de otros profesores, enfrente de todos los alumnos del instituto Yorozuya, y enfrente de Sougo.-
-¿Pero qué…? – Gin no entendía que era lo que acababa de suceder, y aun tenía a Kagura encima.-
-Oye señorita atrevida, ¿Qué es lo que estás haciendo? – Pregunto el director Mitsudaira Kataburiko.-
-Pues una declaración, ¿Acaso no lo ves canoso? –
-¡¿Qué dijo?! ¡A mi oficina ahora! – Exclamo tirando saliva para todos lados.-
Sougo estaba esperando a que Kagura saliera de la oficina del director, y cuando salió de allí no pudo evitar comenzar a reír como loco.- ¡¿De qué te ríes imbécil?! ¡Todo es tu culpa! – Estaba molesta.-
-Yo no te obligue a aceptar el reto.- Siguió riéndose.-
Ya en el aula, tenían clase con Tsukuyo-sensei.- Tsukuyo-sensei es realmente linda.- Comento Sougo apoyando su rostro en su mano.-
-A que no vas y le das un beso.- Dijo Kagura.-
-No quiero hacer el ridículo como cierta persona, gracias.- Contesto en tono burlón.-
-¡Maldito...! –Apretó su puño con fuerza.-
-Oigan tortolos, dejen de hablar en secretito y presten atención.- Les dijo Tsukuyo, lo que hizo que todos los demás se rieran.-
Luego de las clases, Sougo y Kagura estaban por irse a casa, cuando una chica detuvo a Sougo.- Ah, Okita-kun… Quería invitarte a una fiesta de disfraces que haremos con otras chicas por Halloween. Por favor ven. –Dijo en tono de ruego.-
-Ah… Claro. – Aceptó por el patético acto de esa joven.-
-Lleva a tu novia si quieres.- Refiriéndose a Kagura.-
-¿Novia? – Pregunto extrañado.-
-Si… Ya todo el instituto lo sabe, así que las chicas no tienen más remedio que aceptarlo ¿No? – Dijo entre risas.- Bien, nos vemos el sábado en la fiesta chicos.-
-¿Chicos? ¿Me incluyo? Pero si ni me invito.- Dijo inocentemente Kagura.-
-Por "novia" se refería a ti, torpe.- Sougo hizo cara como de cansancio, ni él se creía lo lenta que era Kagura para captar algunas cosas.-
-¡¿Eh?! ¿Cómo pueden imaginar que alguien tan linda y brillante como yo este con un vago como tú? – Pregunto un tanto ofendida.-
-Tal vez sea un vago, pero no negaras que soy atractivo.- Con brillitos a su alrededor.-
-Lo niego, desde el corazón.- Dijo con mucha sinceridad.-
-¡Bastarda! Eres mucho más fea que yo. –Le saco la lengua y comenzaron a pelear como dos niños, como siempre.-
