Otra semana, otro capítulo, aquí vamos con el cuarto :)

Como siempre, dar las gracias por el apoyo, y de nuevo agradecer a Karin Magical por los reviews.

Sin más dilación, espero que disfruteis :)


ÉRASE UNA VEZ AKAASHI

A pesar de que Kuroo y Kenma le habían ofrecido su casa, o incluso pasar la noche con él, Bokuto lo había rechazado amablemente, necesitaba estar solo, asimilar lo que estaba pasando y pensar que hacer a continuación. Caminó en silencio hasta llegar al lugar que antes había sido su hogar, abrió la puerta y entró, comprobando la falta que le hacía la presencia de Akaashi. Antes la casa siempre estaba cálida, y desprendía un agradable olor a café debido a la adicción que el menor tenía por esta bebida, ahora estaba totalmente fría, sin un ápice de vida en ella.

Se sentó abatido en el sofá mientras se encendía un cigarro, cerrando los ojos y escuchando mentalmente las reprimendas que Akaashi le daba por fumar dentro de la casa, decía que todo quedaba impregnado por ese desagradable olor, pero bastaba con mirarle con cara de cachorro abandonado para que simplemente resoplara y le dejara hacer lo que quisiera. Una sonrisa asomó por sus labios mientras recordaba que por mucho que se quejara de que él fumase nunca le negaba un beso a pesar de lo mucho que le desagradaba el sabor.

Nunca antes había valorado todas las pequeñas cosas que el menor hacía por él, a pesar de que era consciente de todas ellas, las cuales no eran pocas, pero ahora echaba de menos hasta la más mínima reprimenda. Echaba de menos los resoplidos que se le escapaban cuando se comportaba como un niño mimado, aunque en el fondo sabía que a Akaashi le encantaba ser "el mayor" de la relación. Echaba de menos sus caricias en el pelo cuando había tenido un mal día, y los besos de consuelo cuando no conseguía hacer algo en lo que había puesto mucho empeño. Echaba de menos escucharle tararear mientras hacía la cena, su cara de total concentración cuando estudiaba para los exámenes de la universidad, incluso echaba de menos sus tontas manías de tenerlo todo ordenado y bajo control.

Habían vivido tantas cosas juntos, tenían tantas anécdotas, que se le hacía muy duro pensar que Akaashi no recordaba ninguna de ellas, y ese pensamiento fue el que encendió la llama de la esperanza en su corazón. Tenía totalmente prohibido hacer que Akaashi recordara por la fuerza contándole viejas historias, pero nadie la había dicho que no podía camuflar estas "historias" en cuentos con personajes anónimos, si Akaashi no llegaba a recordar nunca su pasado por lo menos lo conocería indirectamente.

Se levantó corriendo buscando papel y boli, debía escribir desde el comienzo su historia, cosa que a simple vista parecía sencillo, pero que verdaderamente no lo era, pues esta se remontaba muchos años atrás, cuando lo vio entrar por primera vez en el gimnasio del Fukurodani pidiendo que le dejaran jugar en el equipo de voleibol.

Se había pasado la noche en vela, las ojeras decoraban su rostro, pero una sonrisa sincera desechaba toda muestra de cansancio. Después de haber terminado con una cajetilla y media de tabaco y haberse bebido incontables tazas de café para mantenerse despierto, estaba orgulloso del resultado final, no había podido redactar los 8 años de vivencias conjuntas, pero sí que había recogido las principales anécdotas.

No podía esperar para llegar al hospital y poner en funcionamiento el plan que había bautizado como "Érase una vez Akaashi", pero ahí estaba el problema, la forma tan poco ortodoxa con la que había huido el día anterior, temía que el joven no quisiera verle más o que pensara que era un autentico capullo, así que no tenía ni idea de cómo presentarse de nuevo en la habitación, pero verdaderamente poco le importaba.

Se pegó una ducha rápida, ordenó por encima todo el estropicio que había montado en el comedor durante la noche y se encaminó con una nueva esperanza hacia la clínica. A pesar de que había cerca de media hora andando, Bokuto llegó en prácticamente 20 minutos, corrió por las escaleras llevándose alguna que otra reprimenda por parte de la seguridad del hospital, pero siguió adelante, pues su mente y su corazón habían abrazado esta nueva idea, y el poder volver a ver a Akaashi era más que suficiente.

Llamó a la puerta y esperó con impaciencia, pero nadie contestó. Con toda la delicadeza que pudo deslizó la manivela y entró sigilosamente en la habitación, pudiendo observar el por qué nadie había respondido. Akaashi se encontraba totalmente dormido, abrazado un peluche de un pequeño búho gris, cortesía de Kuroo seguramente.

Avanzó en silencio hasta colocarse al lado de la cama y se sentó en el butacón. La tranquilidad del lugar, la serenidad de Akaashi mientras dormía, y la falta de sueño que hacia mella en su cuerpo ocasionaron que callera inconscientemente en los brazos de Morfeo.


Todo empieza a tomar buen rumbo ya, estaba claro que nuestro búho mayor iba a hacer una de las suyas, ahora a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos xD

¿Qué os ha parecido, os está gustando? :) Espero que sí, porque yo estoy disfrutando mucho escribiendo esta historieta, como siempre recordaros que los comentarios son gratis y a mi me hace muchísima ilusión saber que es lo que vais opinando y qué es lo que os está pareciendo :)

Antes de despedirme decir que suelo subir los capítulos los domingos, pero el domingo que viene es noche buena así que todo depende de como lleve las cosas de la uni, puede que suba capítulo el viernes o el sábado, o puede que lo suba ya la semana siguiente, y anunciar que estoy tramando algo entre manos relacionado con la navidad, pero de momento es un secreto :)

Un besazo! :D