¡Saludos!
Antes de comenzar, quiero dar algunos anuncios:
Primero, como ya es el inicio de clases, por lo menos en mi país, es probable que no pueda actualizar los capítulos semanalmente como hasta ahora, así que espero me tengan paciencia.
Segundo, voy a empezar a traducir esta historia al inglés, por si ven que estoy publicando algo "nuevo", bueno, es lo mismo pero en otro idioma.
Tercero, y posiblemente el más importante, ¡muchas gracias a todos los que están leyendo esto y sus reviews!
Espero que les guste este capítulo, es un poco más corto que el anterior.
Steven Universe, al igual que todos los personajes que conforman la serie, no me pertenecen sino a Rebecca Sugar y Cartoon Network.
Capítulo IV, Cambio de planes
-Peridot… - dijo Lapislázuli alzando la vista, como si la gema verde estuviera enfrente de ella.
Estaba sentada en un pequeño claro con las piernas recogidas y sus brazos abrazándolas, en alguna parte del bosque. Ahí fue lo más lejos que pudo llegar antes de caer rendida al suelo. Estaba cansada de todo lo que había pasado en el día. Tal vez el partido de baseball no le había afectado, pero tener que soportar la sensación de que Jasper estaba cerca y todos los recuerdos de estar fusionada con ella: compartir cuerpo y mente con alguien como ella no era algo que Lapis quisiera repetir. Y si eso no había sido suficiente, la aparición de ese humano con una gema atrapada en interior de su aparato no hizo más que perturbar la memoria de Lapis cuando estuvo encerrada en el espejo. Era una sensación de soledad mayor a la que sentía en ese momento.
Ahora que ya había descansado un poco y había reflexionado sobre lo que pasó y había hecho hasta ahora, reconoció su error de dejar sola a la pequeña gema verde. Tal vez el humano estaba fuera de combate, pero si se recuperaba y atacaba a su compañera, ella no podría defenderse.
Se sentía culpable mientras se levantaba y extendía sus alas para emprender el vuelo. Steven le había dicho que Peridot había cambiado, pero ella había sido desconsiderada con la gema verde, quien se había esforzado en hacer las paces con ella antes de que las rubís llegaran, he incluso se iba a sacrificar para evitar que los lastimaran a Steven y las Gemas de Cristal, y a ella. Y si eso no era suficiente para sentirse así, ahora la había dejado sola, posiblemente con alguien peligroso.
Estaba amaneciendo cuando la gema de cabello azul empezó su viaje de regreso al granero. Por un lado logró ver Ciudad Playa y donde debería estar la casa de Steven. Había considerado ir por él, pero, por mucho que no le gustara, Peridot tenía razón y no podía llegar a pedirle ayuda a su amigo híbrido porque ella, al igual que su compañera, creía que las otras gemas simplemente buscaban una excusa para encerrarlas en una burbuja.
Primero debía asegurarse de que su compañera de granero estuviera bien y después liberar a la gema de su prisión. Pero la pregunta era cómo lo iba a hacer. Dependía mucho de si el humano estaba o no fuera de combate. Si lo estaba, entonces sería fácil liberar a la gema cautiva, pero si no era así tendría que enfrentarlo directamente. No le agradaba ese plan, pero no tenía muchas había atacado al humano, por lo que mostrarse arrepentida y esperar que él la perdonara dependía de su decisión, no la de ella, y Lapis estaba harta de depender de la decisión de los demás para hacer lo que ella quería. Esta idea la motivó para continuar con su plan y aprovechar el temor del humano de un posible segundo ataque.
Sabía que no era su estilo el de "golpear primero y preguntar después" pero parecía ser la única forma, así que tendría que llegar y amenazar al humano para que no lastimara a Peridot y, al mismo tiempo, accediera a liberar a la gema que tenía como prisionera. Para lograrlo tendría que hacer algo que detestaba hacer: actuar como lo haría Jasper, con furia y decidida a todo con tal de triunfar.
Con su plan en mente, Lapislàzuli pensó que debería aterrizar de la forma más estruendosa posible, pero antes de aterrizar en la entrada del granero la gema de cabello azul se paró en el techo e intentó escuchar lo que pasaba adentro. Pudo oír la voz de la gema verde, lo cual la tranquilizó. Después escuchó una voz diferente, grave pero suave. Tenía que ser el humano, pero, ¿estaban platicando? ¿Qué le estaba contando él? Eso no importaba ahora, Lapis estaba decidida a seguir con su plan, así que retomó el vuelo lo suficiente y se dejó caer en picada para que al aterrizar hiciera bastante ruido.
Vio a su compañera sentada en la parte trasera de la camioneta junto al humano. Ella le devolvió la mirada, logró sentir algo a través de ésta, ¿alivio, tranquilidad? No supo identificarlo porque después dirigió su mirada al humano, recordando su misión de rescatar a la gema capturada. Se esforzó para mostrarse molesta y formar la mano gigante de agua detrás de ella.
-Libera a la gema que tienes capturada. ¡Ahora! – gritó Lapis lo más enojada que pudo.
Aparentemente funcionó porque el humano estaba paralizado, pero también pudo notar el temor en el rostro de su compañera. ¿Por qué le temía? No le haría daño, nunca podría hacerlo, era a él a quién quería atemorizar, no a la gema verde.
-Espera Lapis, ¿de qué hablas? – respondió Peridot, sorprendida por la nueva actitud de la gema de cabello azul.
-No interfieras Peridot- le dijo Lapis a la gema verde. Sabía que si su compañera interfería demasiado no podría seguir actuando de esa forma. Volvió a mirar al humano a los ojos. -Libérala, ¡ahora! - volvió a demandar la gema de cabello azul, poniendo un pie al frente.
- ¿Liberar a quién Lázuli? Yo no soy su prisionera… - dijo Peridot a su compañera.
No entendía el comportamiento tan errático de la gema de cabello azul: al irse parecía impactada y ahora regresaba agresiva. ¿Qué había cambiado? ¿Por qué hacía esto ahora? Al fin parecía que iba a hacer un progreso con este nuevo Steven y ahora Lapis tenía que intervenir y arruinarlo todo. ¿No le había bastado con romper su regalo justo enfrente de ella, también tenía que asegurarse que nadie pudiera acercase a ella?
Se puso de pie, dejó la cámara a un lado de Steven y comenzó a caminar hacia ella. Lapis, por su parte, observó a la pequeña gema verde y casi grita al ver que su compañera tenía el objeto con la gema capturada y lo dejó a un lado del humano. ¿Por qué había hecho eso? ¿No entendía Peridot que eso contenía a una gema?
La mirada fija de Lapis hizo que Peridot se detuviera a medio camino y dirigir su mirada al mismo lugar. Lo único que logró ver fue a un asustado Steven que no sabía si tratar de correr o quedarse quieto. Luego vio la cámara y recordó que Lapis se había ido después de accionarla. No tenía mucho sentido. ¿Por qué la gema de cabello azul le temería a un aparato que guardaba imágenes? Podría ser que ella pensara que fuera otra cosa, pero qué más podría ser, eso era lo que necesitaba saber para resolver esa situación sin que nadie terminara lastimado.
Entonces volvió a ver a su compañera de granero. Podía sentir que no estaba actuando como ella misma. Su fin era atemorizar al humano para que liberara a una gema, pero ella no era su prisionera. Entonces pensó que tal vez se refería a la cámara, pero tampoco tenía sentido. Solamente podría haber una gema dentro de la cámara si alguien a propósito la hubiera colocado ahí, pero eso no se hacía desde la Rebelión…
-Se acabó tu tiempo- dijo Lapis con la mirada aún en la cámara. Entonces el puño de agua se movió en dirección al humano.
- ¡Detente Lapis! - gritó Peridot mientras se ponía entre el puño y Steven.
Lo único que alcanzó a sentir la asustada gema verde fue un chorro de agua que la mojó por completo. El puño se había desvanecido y simplemente un gran charco de agua se encontraba en el piso del granero. Steven estaba acostado de espaldas en la camioneta. "Genial, se volvió a "desmayar"" pensó Peridot al ver que no lo había alcanzado el puño de agua. Luego vio hacia afuera para ver una Lapis de rodillas, con la mirada al piso.
- ¿Estás bien? – preguntó la preocupada gema verde. No importaba si la actitud de la gema de cabello azul había sido extrema y sin sentido, aún era su compañera de granero y tenía que asegurarse que se encontrara bien.
Cuando estuvo cerca de ella vio una lágrima caer lentamente de su barbilla hasta el piso. ¿Estaba llorando? Peridot se quedó ahí parada sin saber qué hacer. Fue entonces cuando recordó aquella "foto" de Lapis en el tejado, lo que había pensado en ese momento. Era su oportunidad de hacer eso, de demostrarle a la gema de cabello azul que estaba ella para apoyarla.
-Lo siento Peridot, no quería lastimarte… Pero tengo que liberar a la gema que está atrapada en esa cosa- respondió Lapis con la mirada aún fija en el piso.
-No lo hiciste Lázuli- respondió la gema verde- pero hay algo que debes saber: no hay ninguna gema dentro de esa cámara- dijo ahora arrodillándose al lado de su compañera.
-Claro que sí, vi como la obligué…- no pudo terminar de hablar.
Una segunda lágrima había caído en el mismo lugar que la primera.
-No lo hiciste. Es un aparato hecho por los humanos para guardar imágenes. Ellos no usan gemas- ahora Peridot tenía la mirada en el piso. Sería difícil convencer a Lapsi de que no había ninguna gema atrapada ahí.
- ¿Cómo sabes que no hay una gema ahí? Esa cosa le pertenece a…- decía Lapis mientras levantaba la mirada. No podía contener su furia. Hacer todo eso para que al final no fuera una gema, ¿por qué no se lo dijo antes? Tener que actuar como Jasper para liberar a alguien que nunca estuvo capturado.
La gema verde miró a su compañera. La mirada colérica de Lapis hizo que Peridot se alejara un poco. Aun sabiendo que su compañera de cabello azul no le haría daño se sentía intimidada por ella. Pero no era tiempo para temer, tenía que decir la verdad y explicarle la situación a Lapis para resolver todo eso.
-N-No le pertene-ece a Steven- dijo con miedo Peridot. -Bueno, si es de Steven, pero no de nuestro Steven. Veras, ese humano también se llama Steven- terminó señalando al desmayado Steven de la camioneta.
El sonido del viento era lo único que se podía oír en el granero. ¿Cómo podía estar segura Peridot de eso? ¿Se lo había dicho el humano? ¿Qué tal si mentía? Todas esas preguntas rondaron por la cabeza de Lapis mientras veía a Peridot. Algo en ella de verdad era diferente, ya no era la Peridot que iba a la Tierra para cumplir una misión y la había usado para poder cumplirla, ahora era una gema gentil, preocupada por ella. Lo sabía porque sus ojos tenían una mirada diferente, ya no era la indiferencia la que emanaba sino cariño. Entonces Lapis lo entendió, tenía que confiar en la gema verde como Steven confió en ella cuando la liberó, tenía que darle la oportunidad de convivir con ella en el granero, al fin y al cabo era su nuevo hogar lejos del Planeta Madre.
La tercera y última lágrima brotaba de los ojos de Lapis. Antes de que pudiera pensarlo mejor Peridot extendió su mano hasta el rostro de su compañera de cabello azul y limpió esa lágrima. Para la gema verde la piel de su compañera era suave y delicada, lo que provocó que un tono verde oscuro se adueñara de gran parte de su rostro. Para la gema de cabello azul sentir la mano de su compañera era algo extraño, había sentido esa delicadeza cuando Steven le había liberado del espejo, pero era porque él quería ayudarla y le importaba. Sonrió a la gema verde, pensando que tal vez si había cambiado. "Bueno, creo que no será tan malo vivir aquí con ella" pensaba la gema de cabello azul.
-Lapis, Peridot, ¿qué pasó aquí? – dijo su amigo híbrido por detrás de las dos gemas que se sorprendieron al verlo.
