Descargo de responsabilidad: Los monitos chinos no son mios, pertenecen a a su dueña.
Advertencias: OOC y destrucción del canon.
Si necesitan alguna aclaración pregunten y yo les responderé.
Disfruten la lectura.
La familia con la que vivió en Chile durante casi diez años le dijeron que tenía una habilidad especial, desde que entro a estudiar siempre se levantaba a la misma hora: las seis de la mañana. Los niños de la casa seguían su ejemplo intentando despertarse antes que él y yendo a su habitación para esperar a que despertara.
Gracias a eso no le dio un ataque cardiaco cuando al abrir los ojos se encontrara a Reborn mirándole fijamente y apuntándole con un mazo verde.
Por alguna razón sintió que el bebé-genio-adorable se sentía decepcionado de no haberle podido golpear con el mazo. "Niños de ahora" pensó con un suspiro.
Tomo su maleta y de ella saco su uniforme del Liceo, luego solo se adentró al baño para salir a los cinco minutos completamente listo: la práctica hace al maestro.
Ieyasu se fijó que aquel uniforme hacia ver a su hermano como un chico de preparatoria, quizá hasta sus compañeros llegasen a creerlo viendo que era más alto que él.
Tsunayoshi llevaba un vestón negro pulcramente planchado, bajo este una camisa blanca y su corbata gris bien anudada, pantalones grises y zapatos negros bien lustrados. Se fijó que la chaqueta traía el símbolo de su vieja escuela al igual que la corbata.
Su hermano se veía muy madura con el uniforme encima.
Ieyasu traía el uniforme de Namimori-chuu un tanto despreocupado, su chaqueta no estaba cerrada y su camisa estaba fuera de los pantalones.
Nana estaba feliz de por fin ver a sus dos muchachos juntos, bien vestidos en la mañana y listos para ir a estudiar. Su hijo menor era muy abierto y cariñoso gracias a las costumbres occidentales, le había adulado muchas veces por su cocina.
Reborn observo la interacción de ambos chicos. Tsuna también era un cielo por lo visto, era un desperdicio no poder entrenar otro cielo pero era mejor concentrarse en el entrenamiento de su "Dame-Alumno"; el cual creía que su hermano aun no cumplía los trece años.
Continuaría vigilando la interacción entre ambos durante el resto del día. Quizá debería traer a Dino para ver como su estudiante reaccionaba con dos cielos cerca.
― Vaya, caminar a la escuela, hace mucho que no lo hacía ― exclamo el castaño mientras caminaban juntos en dirección a la secundaria.
― ¿Tu escuela quedaba muy lejos? ― Curioso, preguntó el de ojos azules a su hermano.
―Yo vivía en el norte de la ciudad y mi escuela quedaba en el centro, casi al sur ―
― ¡Wow! Debió ser un largo viaje. ― comentó algo impresionado.
― Para que te digo que no, si, si ― dijo el menor soltando una risa leve ― Ni-san ¿Y tienes muchos amigos ahora? ―
Ieyasu lentamente sentía como que el tiempo se congelaba y un montón de recuerdos recorrían su mente: G lanzándole flechas la primera vez que se encontraron, Alaude golpeándole por llegar tarde, Knuckle pidiéndole practicar boxeo con él, Lampo casi electrocutándolo cuando estaba asustado, la hermana de G casi envenenándole y Daemon tirándole ilusiones encima hace casi una semana.
Sudo frio.
― Ba-bastantes ― atinó a contestar con una sonrisa nerviosa.
Tsuna prefirió no preguntar nada más y solo conversarle de cosas triviales como videojuegos o comida. Era increíble como el tiempo se iba volando con ese enfoque en medio.
Al más alto le gustaba como estaba construido el edificio y el color que llevaba, la nostalgia le golpeaba duramente, pues le recordaba a su liceo en Chile. Observo al resto de chicos y chicas alrededor y unos cuantos prestaron atención a él por su uniforme y parecido espectacular a Ieyasu.
Unas cuantas chicas se le acercaron por su apariencia mayor y su uniforme completamente ajeno a la zona. Tsuna solo las ignoró y continúo una charla con su hermano, el cual se sentía algo incómodo con tantas miradas encima.
El rubio rápidamente recordó que era impresionante el no haberse encontrado con ninguno de sus amigos, ni siquiera estaba Hibari golpeando gente por ahí.
Algo raro estaba pasando o tenía mucha suerte ese día.
Cuando toco el timbre de entrada tuvo que separarse de su hermano para ir a su respectivo salón de clases. Solo cuando estuvo allí se encontró con G y Asari.
Tsuna fue a hacia la oficina del director para conseguir el horario y la clase en la que estaba. Fue acompañado por el mismo director a su salón, aparentemente era sorprendente que el director diera acto de presencia por la reacción de los estudiantes. "¿Pero qué paso aquí?" se preguntó el recién llegado.
― Hola, buenos días a todos. Mi nombre es Sawada Tsunayoshi, es un placer conocerles ―se presentó educadamente para dar una bueno impresión, luego la destruiría el mismo.
Cuando fue a sentarse se fijó en una chica que estaba sentada al fondo: cabello largo y purpura, ojos grandes del mismo tono, piel pálida y una expresión seria en su rostro, su uniforme era distinto al del resto. Era como el de los chicos con pinta de delincuente que hacían que el resto del alumnado hiciera fila.
― Vaya, vaya. Pero que interesante ― murmuro en español mientras iba hasta la última fila y se ubicó en el asiento de al lado. No se fijó en las miradas aterrorizadas de sus compañeros y su profesor. Arrastro su mesa silla hasta quedar a menos de 20 centímetros del asiento de la chica.
Hibari Nagi (Normalmente conocida con el apodo de Chrome) observo al chico nuevo ¿Se atrevió a acercarse a ella con un uniforme que no era de la escuela?
Le agrado de inmediato por alguna razón.
― Oye ― llamo a la chica en susurros ― ¿Cómo te llamas? Pareces interesante―
Ah, por eso se acercó, no la conocía. Bueno, al menos podría tener un amigo que no se meara encima frente a su hermano. No parecía un cobarde ni un idiota como el otro Sawada.
― Hibari Nagi, pero puedes llamarme Chrome ― contesto sorprendiendo al resto de los chicos y chicas de la clase.
― Tienes una linda voz, Chrome-chan ― dijo del chico de vuelta ― Puedes llamarme Tsuna ¿Quieres comer pan al recreo?―
Por alguna razón ella no lo pudo rechazar.
