Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews Aorii5927, Green y Jatiki. Saludos! :D
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Capítulo 4
Los dos niños estaban correteando por toda la habitación mientras jugaban a atraparse. Sam trabajaba en su computadora, esperando el regreso del arcángel, quien fue a revisar la casa para asegurarse de que se trataba de los vampiros que buscaban.
-¡Te atapé!- se giró a mirar como los dos menores permanecían sobre la cama- Soy megor que Cas.
-¡No!- el moreno desapareció antes de aparecer al otro lado del cuarto- De no me atapa.
-¿Eh?
-¡Atapame De!
-No se vade, ¡Dammy!- éste se acercó a su hermano sonriendo.
-¿Qué ocurre?
-Cas hace tampa… uda sus podedes… no es gusto- replicó haciendo morritos- ¿Po qué do no pedo hace eso?
-Porque Cas es un angelito.
-¿De vedad?- preguntó la mini versión de su hermano.
-Así es.
-Mmm…
-Eta ben, De- dijo el moreno acercándose para tomar su mano- Do soy tu anguelito.
-¿Mio?
-Chi- respondió antes de darle un besito en la mejilla.
-Cas es mi anguelito.
-No- el bromista tomó en brazos a su hermano- Cas es mi angelito- dio vueltas con él por el cuarto mientras el menor se reía.
-Gab, Jajajajaja.
-Eres mío, Cas.
-¡No! Cas mío- replicó el rubio persiguiéndolos- Dame a mi Cas.
Sam se rio con la escena que vio, ya que el moreno había usado sus poderes para aparecer junto al rubio y éste lo tomó de la mano con posesividad antes de enfrascarse en una discusión con el bromista sobre por qué Castiel lo quería más a él.
-Ya basta- se acercó jalando al arcángel por el brazo- Deja de pelear con los niños.
-Pero Sammy, el rubio idiota me quiere quitar a mi Cas.
-Eres el adulto, Gabe, compórtate como tal.
-Jajaja, te reganaron- se burló Dean.
-Él comenzó, Sammy, dile algo- replicó el bromista.
-Déjalos jugar, Gabe y dime que encontraste.
-Bien pero por molestarme no te daré un dulce- le entregó un chocolate a Cas- Tú puedes comer todos los que quieras, hermanito.
-Do tamben quero- el rubio hizo un puchero- Dame un duce.
-No, porque eres un niño malo y no debes molestar a los adultos- le sacó la lengua infantilmente.
Sam negó despacio cuando los dos comenzaron a discutir de nuevo pero para su suerte, Castiel compartió su chocolate con Dean y eso bastó para atraer toda su atención, ignorando arcángel. El castaño dejó a los niños viendo caricaturas para luego girarse al mayor.
-Ya basta, Gabe, compórtate por favor.
-Pero él comenzó.
-No seas infantil- dijo divertido- Ahora cuéntame que pasó.
-Tenías razón, Sammy, en esa casa están los vampiros.
-Perfecto, entonces esta noche iremos por ellos.
-¡Dammy!- lo llamó su hermano- ¿Podemo id a fugar?
-No sé si sea buena idea, Dean.
-Pedo etamos abullidos- replicó- Vamo a fugar, Dammy.
-Está bien, iremos al parque.
-¡Chiiii!- festejaron los dos pequeños.
-Eres demasiado fácil de convencer, Sammy- canturreó el bromista- Aunque eso es bueno para mí.
-Deja de molestarme…- pidió algo sonrojado.
Se aseguró de abrir a ambos chicos, ya que estaba haciendo algo de frío afuera. Gabriel no perdió la ocasión para molestar al rubio e hizo aparecer un gorro marrón con orejitas de gato. Sam negó despacio con la intención de quitárselo pero Castiel se adelantó.
-Te queda ben, De.
-¿Te dusta, Cas?
-Chi, es dindo- dijo tocando las orejitas del gorro y sonrió- Do tamben quero uno, Gab.
-Mierda…- murmuró despacio antes de fingir una sonrisa- Claro, Cas, lo que tú quieras, chiquitín.
-Bien, chicos, vamos- abrió la puerta para que los dos niños salieran del cuarto- Tu broma no resultó, Gabe- se burló.
-Solo es el pre calentamiento, Sammy.
-Deja de molestarlo, por favor.
-Eeeehhh, no- lo miró fijamente y le robó un furtivo beso.
-¡Gabriel!
-Era un besito para la suerte.
Prefirió no discutir con el mayor, ya que no conseguiría algo y llevó a los pequeños a jugar al parque cercano. Los dos fueron directo al sube y baja mientras se reían. En cuanto se percató que el arcángel iba hacia allá también, lo detuvo del brazo y lo llevó hasta una banca cercana.
-Olvídalo, no los molestarás aquí.
-Eres un aburrido, Sammy.
-Y tú un idiota, así que compórtate.
-No es justo, ese rubio idiota no se merece a mi Cas.
-Ambos se quieren, Gabriel, aún cuando no seas capaz de verlo.
-Sammy…
-¿Acaso no quieres ver a tu hermano feliz?
-Mmm…sí, claro que sí pero no entiendo, ¿Por qué se fijó en ese idiota? Podría estar con alguien mucho mejor.
-Quizás, no negaré que hay miles personas mejores que nosotros, no somos precisamente con quien alguien querría estar pero Dean encontró a una persona que puede permanecer a su lado a pesar de todo lo que hace, de cómo es, y Cas encontró a alguien que lo quiere y que lo hace sentir muy bien.
-Mmm…
-Di lo que quieras, Gabriel, sé que mi hermano tienen un montón de defectos pero no puedes negar que su mejor cualidad es la fidelidad y él es capaz de dar su vida con tal de proteger a quienes ama.
-Lo sé…
-Y Cas ha cambiado tanto por él- sonrió- Casi no quedan rastros del buen soldado que era al comienzo.
-Sí… tienes razón, y a mí me gusta el Cas de ahora.
El castaño mantuvo la vista en los dos pequeños que jugaban riéndose. Una mano sobre la suya lo sobresaltó antes de girarse al bromista, quien sin darle tiempo de reaccionar le robó otro beso.
-¡No hagas eso!- pidió avergonzado.
-¿Por qué no? ¿No quieres divertirte, Sammy? Tú también has cambiado bastante desde la primera vez que nos conocimos, y me gusta mucho más este Sammy sin sangre de demonio, ni jugando al chico malo o autocompasivo.
-Gabriel…
-Definitivamente me gusta este Sammy.
La distancia entre ambos comenzó a acortarse pero cuando estaban a punto de besarse, escucharon un grito y miraron hacia el juego donde estaban sus respectivos hermanos, descubriendo que un niño mayor había empujado al moreno al suelo.
-Jajajajaja, ¿Ya te quedo claro quién manda?- preguntó el pequeño bravucón.
-Cas…- el rubio frunció el ceño molesto y embistió al chico que debía tener unos diez años, ambos cayeron al suelo rodando mientras peleaban.
-¡Basta!- gritó Sam acercándose a ellos rápidamente.
-¿Estás bien, Cas?- preguntó el bromista ayudándole a levantarse y sacudiendo su ropa.
-Chi…
-No llores, no pasa nada- aseguró el castaño acariciando su mejilla- Tú eres un chico fuerte, Cas.
-Dammy…
Los tres se giraron a mirar hacia donde estaban los dos niños revolcándose en el suelo hasta que el rubio le dio un golpe en la mejilla al mayor y se levantó molesto. Sam conocía muy bien esa mirada, era la misma que tenía su hermano cada vez que lo defendía de los bravucones en la escuela.
-Si vueves a modestar a Cas, te pedaré más ferte- amenazó molesto- Nino donto- el aludido se marchó corriendo de ahí.
-De-lo llamó el moreno.
-¿Etas ben, Cas?
-Chi…
-Ede nino donto no te modestará de nevo.
-Gachias De- sonrió.
-Oye rubio- éste miró fijamente al arcángel, quien sonrió antes de entregarle un chocolate.
-Gab.
-Te lo ganaste, pequeñín, hiciste un muy buen trabajo cuidando a Cas.
-Gachias, Gab- dijo con una sonrisa.
-Y uno para mi chiquitín- le pasó otro dulce al moreno. Los dos menores esbozaron una sonrisa y volvieron a jugar juntos- Ni una palabra de esto, Sammy.
-Eres un buen chico, Gabe- respondió con una sonrisa.
-No me molestes o pensaré que eres un idiota también.
Estuvieron en el parque hasta el atardecer y pasaron a comer en un restaurant antes de regresar al cuarto de motel. Sam estuvo pensando en cómo llevar a cabo el plan, ya que no quería dejar solos a los dos niños pero debían capturar a los vampiros para acabar con todo eso de una vez. Gabriel fue a su lado y comenzó a murmurar para que los menores no escucharan.
-¿Esperaremos la noche para ir, Sammy?
-Sí pero…
-¿Pero?
-No quiero dejarlos solos…
-Estarán bien, Sammy, colocaremos protecciones y puedo dejar a una de mis copias para que los cuide.
-¿Puedes hacerlo?
-Claro, Sammy, yo también quiero cuidar a los chiquitines.
-Gracias, Gabriel- sonrió.
-No te preocupes, todo saldrá bien, tienes de tu lado al arcángel más poderoso, sexy y genial del cielo.
-Jajajajaja, eres increíble, Gabe.
-Lo sé- respondió divertido.
Los dos intercambiaron una sonrisa antes de mirar a sus respectivos hermanos, quienes estaban viendo caricaturas mientras susurraban algo y se reían. A las nueve, Gabriel dejó una copia antes de desaparecer del cuarto, Sam fue hacia los dos pequeños para que lo miraran.
-Chicos.
-¿Qué pada, Dammy?- preguntó el rubio.
-Tengo que salir un momento pero Gabe se quedará a cuidarlos.
-¿A dode vas?
-Ya encontré la localización de los vampiros, y debo ir por ellos.
-Pedo… es peligoso- replicó su hermano preocupado.
-Estaré bien, Dean, regresaré lo más pronto posible.
-Dammy…
-Cas- éste lo miró- Quiero que cuides a Dean mientras regreso, ¿Puedes hacerlo?
-Chi, Dammy.
-Volveré muy pronto.
-Dammy- el rubio tomó su mano- Vo cotigo.
-No, Dean, tienes que quedarte aquí, es una situación peligrosa y no voy a arriesgarme que tú o Cas resulten lastimados.
-Dammy…
-Por favor quédense aquí.
Les revolvió el cabello a ambos niños antes de marcharse hacia el impala para sacar lo que necesitaría. Esperaba que todo se terminara esa noche y por fin descubrir como revertir lo que hicieron esos vampiros.
