¿Por qué Echidna guarda siempre consigo un frasco de antídoto?
Cap.4
La cuarta fue en un sitio bastante incómodo. No tanto como la tercera, pero bastante desagradable también.
Había decidido entrar a la reunión del consejo de elfos exclusivamente para molestar a Alleyne e interrumpir a ese viejo solemne con cara de orangután amargado (Si no fuera por las orejas, era imposible distinguir un poco de "belleza élfica" en dicho personaje).
Todo esto aderezado con masticar algo delicioso (Como ese pedazo de carne que tenia guardado en una bolsa) y faltar al respeto con escándalo a todos los presentes. Molestar a los elfos, definitivamente, era uno de sus pasatiempos preferidos.
La cara que ponía Alleyne cuando Echidna le pedía permiso para retirarle su virginidad... era simplemente irreemplazable.
Así que se tronó los dedos con profesionalismo, sacó el pedazo de carne de la bolsa colgada en su hombro (Sin notar que Kelta la miraba ansiosamente, relamiéndose la boca), y entró a la sala empujando la puerta con la mayor descortesía posible
―¡Heeey!― saludó, mientras entraba y se sentaba junto a Alleyne ante la mirada atónita de los demás. La virgen de 1000 años, por su parte, trató de hacerse a un lado, alejándose lo más posible.
―¡Echidna!― exclamó quien presidia la reunión (coincidencia, justo el elfo con cara de orangután amargado).
―¡Todo el pueblito elfo reunido aquí! ¿Y bien, esta vez qué discuten? ¿Ayudan o no ayudan a los humanos?― exclamó Echidna dándole un mordisco a su carne. Su serpiente, por su parte, no dejaba de mirar el alimento, como hipnotizado.
―No discutimos eso.―
―¡Ara! ¿Entonces buscan qué hacer con la lindísima Nowa? Yo les diré que hacer: dejen que "Echidna―sensei" se ocupe de ella, así ya no tendrán ningún problema.―
Alleyne frunció el ceño, ya un poco alterada. ―¡Nowa es MI discípula!―
―...pero ni aun así la dejan de molestar por ser mitad humana.― inquirió la guerrera veterana maliciosamente, si notar cómo Kelta comenzaba a incorporarse un poco, tratando de alcanzar el pedazo de carne.
―¡Bueno, Echidna―san, que no estamos aquí para discutir nada de esto!― exclamó un miembro del grupo élfico, bastante joven.
―¡Aaaara!― Echidna se inclinó hacia él seductoramente, sobre la mesa. ―Alleyne, como puedes seguir siendo virgen con cachorritos como este en tu aldea... aay... que desperdicio.―
El joven retrocedió asustado y rojo como tomate, Alleyne se levantó para defenderse (e intentar sacar a Echidna de la audiencia), cuando Echidna puso una cara muy, muy extraña. Se oyó claramente el bocadillo cayendo al piso.
Instante siguiente, la orgullosa elfa de la serpiente apretaba su mano adolorida, mientras Kelta rondaba por el piso buscando el pedazo de carne.
Los elfos, al descubrir que aparte de ello Echidna no llevaba nada para cubrirse entre las piernas, y al ver la mordida en sus dedos, y al ver su sesión interrumpida, fueron presas del pánico en primera instancia.
Faltó media hora para tranquilizar todo el panorama, llevar a Echidna para que recibiera un tratamiento en su mano, y buscar de nuevo a Kelta, que llevaba un enorme pedazo de carne para el solo.
Fin Del Cuarto Drabble.
