Chapter Three

La aldea Joketsuzoku

"Las montañas Bayankala..." anunció Mousse.

"¡Por fin...!" Akane suspiró, dejándose caer en una roca cercana. Ella y Mousse habían estado caminando desde que despuntó el día, parando a descansar sólo para comer. Por fin habían llegado a la sierra del Bayankala. Akane se levantó de la roca y se acercó a Mousse en el acantilado. El paisaje era absolutamente impresionante. Ranma la había hablado de ciertos lugares de China que había visitado mientras entrenaba con su padre, pero nunca se había explayado demasiado acerca del paisaje; se había limitado a hablarle de las batallas increíbles en las que se había involucrado, pateando culos a base de bien

Akane estaba segura de que también habría visto ese tipo de cosas. Quizá él estaba demasiado ocupado entrenando como para sacar tiempo y oler las rosas, pero había estado aquí. Tenía que haber mirado el paisaje en alguna ocasión y haber admirado las vistas; después de todo ¿quién podría no hacerlo?

Extendiéndose tras ellos había un gran valle de verdes y exuberantes colinas y montañas cubiertas por una fina niebla. El cielo de la tarde, aún temprana, era de un azul pálido salpicado por tenues nubes de color malva, como si alguien las hubiera puesto ahí con un pincel gigante. Era la Madre Naturaleza en su máximo esplendor, pensó Akane con una sonrisa.

"Es precioso." Murmuró Akane.

Mousse asintió. "Lo es. Desde aquí, alcanzaremos la aldea al anochecer. También estamos a una hora más o menos de Jusenkyo."

A Akane se le desorbitaron los ojos. "¡Jusenkyo!" exclamó. "Me había olvidado de ello completamente..."

Ella se giró hacia Mousse. "¡Podemos parar ahí y curarte de tu maldición, Mousse!"Sonrió

"Pero, ¿no quieres llegar a la aldea lo antes posible?" le preguntó Mousse.

"Pues claro, pero ¿no quieres tú curarte de la maldición?"Le respondió Akane.

"Desde luego," dijo Mousse. "Sin embargo...míralo así. Vayamos a rescatar a Ranma, y cuando volvamos a Jusenkyo, nos curamos los dos. Es sólo que me parece más adecuado después de todo lo que Rama y yo hemos tenido que pasar"

La expresión de Akane se suavizó. "Sí," dijo. "Eso suena perfecto."

"Entonces no perdamos más tiempo."Contestó Mousse sonriendo. Él y Akane continuaron bajando por el camino de tierra.

"¿Sabías que existe un manantial de la Akane ahogada?" preguntó Mousse después de un momento.

Akane miró a Mousse, confusa. "¿un manantial de la Akane ahogada?" repitió.

Mousse asintió. "Kima nos engañó haciéndonos creer que eras tú. Parece ser que cavaron un nuevo manantial y te lanzaron a él, haciendo uno de la Akane ahogada" explicó Mouse.

Akane asintió recordando cómo había sido arrastrada hasta China, en línea recta hacia Jusenkyo. Kima intentó atacarla, y en su intento de escapar de la mujer pájaro, había caído en una poza.

"Ranma estaba acaparando el baño, así que Ryoga y yo fuimos a decirle que saliera." Continuó Mousse. "Cuando entramos, el estaba con...la falsa tú en el suelo del baño, y ella le estaba abrazando. Lo único que cubría a Ranma era una toalla; el cuerpo de Ranma impedía ver el de la impostora pero era obvio que estaba…errr, desnuda. Supongo que Kima estaba usando tu cuerpo para seducirle y poder robar el Kinjankan, cosa en la que tuvo éxito."

"Kima...ese gusano." Refunfuñó Akane.

Mousse se rió. "Ranma dijo exactamente lo mismo cuando descubrió que era ella y no tú" dijo. "Parecía completamente desquiciado con que no fueras tú"

Akane se sonrojó y se aclaró la garganta. Los dos estuvieron en silencio durante unos minutos, andando por el sendero, y con Akane mirando de vez en cuando a la derecha para contemplar el paisaje de nuevo.

"¿Mousse?" dijo finalmente.

"¿sí?" replicó Mousse.

"Me he estado preguntando... ¿Por qué estás haciendo esto?" inquirió Akane "Quiero decir, siempre te estaré agradecida por contarme la verdad sobre Ranma y porque me ayudaras a traerle de vuelta, pero… ¿por qué? ¿No hará que Shampoo se enfade contigo? Al fn y al cabo estás arruinando sus planes."

"Si, lo sé." Dijo Mousse. "Eso es precisamente por lo que debo hacerlo. Quiero a Shampoo desde que éramos niños pequeños… Sé que ella me trata fatal, me desprecia, me rechaza…pero aún así la quiero. Tú deberías entenderme mejor que nadie."

Akane se limitó a asentir.

"Por favor, no pienses que sólo hago esto por razones egoístas," continuó Mousse. "No es así. No lo hago sólo por mi felicidad, sino también por la tuya y la de Ranma. Sé que puede que me enfadara con él cuando le veía con Shampoo y que le atacara, pero sólo eran celos nublando mi sentido común. Yo sabía que siempre era Shampoo la que se le tiraba encima; no al revés. Él no la corresponde, lo sé. Así que necesito hacer lo correcto; Ranma te pertenece a ti, no a Shampoo. Si soy afortunado, conseguiré que Shampoo lo vea, y puede que algún día me acepte."

"De verdad que espero que sí, Mousse."Dijo Akane sinceramente. "Sería una idiota si no lo hiciera. Eres realmente un chico genial, y serías muy bueno para ella. Shampoo y yo nunca nos hemos entendido, pero...aún así debería tener a alguien que la quiera. Si se tratara de cualquier otro chico, lo sentiría por Shampoo, pero se trata de Ranma. Así que si tengo que luchar con ella por él, lo haré."

"Esperemos que esto no acabe en una pelea" dijo Mouse.

Akane rió sin ganas. "Siempre acaba así, Mousse." dijo. "Siempre."

"¿Más de dos semanas y aún no hay ningún progreso?"

Shampoo bajó la vista con tristeza, incapaz de sostener la mirada a las mujeres ante ella. Se tragó las lágrimas que se atrevían a agolparse en sus ojos mientras sentía sobre sí unas miradas tan intensas que parecían quemarla. Cologne y Sao Pu estaban de pie frente a ella, con expresiones de rabia y decepción.

"¿qué significa esto?" estalló Sao Pu. "¿Por qué todavía no ha aceptado?"

"Lo siento..." murmuró Shampoo con voz temblorosa.

"Sé que es terco...pero esto es de locos." Masculló Cologne, meneando la cabeza. "Ha estado ahí metido durante semanas, con apenas nada de agua o comida. Debería ser suficiente para hacer que cualquier hombre se diera por vencido los primeros días."

"¡Su terquedad puede ser un problema, pero lo principal aquí es que Shan Pu ha vuelto a fallarnos!" gritó Sao Pu. "¡Ha pasado casi un año desde que Shan Pu se marchó para traer al extranjero y casarse con él, y ha fallado incontables veces! Es una desgracia no sólo para la tribu amazona, sino también para mí como madre."

Shampoo se encogió manteniendo los ojos bajos.

"Sao Pu, por favor, sé razonable." Dijo Cologne. "Shan Pu le ha cortejado sin descanso, intentando por todo los medios que se casaran."

"Obviamente no lo ha intentado lo suficiente." Escupió Sao Pu.

Se dirigió a la puerta y se paró allí, con Cologne observándola. Shampoo seguía con la mirada fija en el suelo.

"El torneo es hoy, hija." dijo Sao Pu. "Quizá puedas probarnos que aún eres una de las luchadoras más fuertes de la aldea. Al fin y al cabo ganaste el año pasado. Esperemos que puedas repetirlo." Sao Pu se giró, con los ojos rojos fríos "Porque si pierdes, la campeona del torneo de este año se casará con Luan Ma en tu lugar."

Ante esto, Shampoo se quedó sin aliento y miró a su madre a los ojos.

"¿Qué?" exclamó.

"Ya me has oído." Murmuró Sao Pu. "Si no te gusta, Shan Pu, ve al torneo con todo lo que tengas porque si me fallas de nuevo no sólo perderás a Luan Ma, también tu honor. Serás expulsada de esta aldea."

Con eso, Sao Pu salió de la choza mientras Cologne la miraba con el ceño fruncido. Escuchó un sollozo y posó la mirada en su bisnieta, cuya cara estaba contraída de angustia. Shampoo cayó sobre sus rodillas con la cara enterrada en las manos, temblando violentamente mientras lloraba.

"Así que si Shampoo pierde el torneo de hoy, la que salga victoriosa se casará contigo en su lugar." Dijo Luu Fa.

Estaba de nuevo sentada en la cueva. No se suponía que estuviera allí – nadie le había encomendado que le diera la comida al prisionero- pero teniendo en cuenta que nunca le daban almuerzo, pensó que podía hacerlo. Además, si iba a llevarle comida extra a escondidas, mejor hacerlo con estilo.

Había estado contándole al proclamado airen de su sobrina lo que había oído ese mismo día. Él nunca la contestaba aunque bajase a darle comida, pero ella sabía que la escuchaba. Era agradable hablar con alguien que no la regañaría por ser irrespetuosa con el honor de las amazonas.

Tomando una cucharada del curry que había preparado antes, lo tendió hacia las sombras. Notó cómo el chico vaciaba el contenido con su boca y apartó la cuchara para llenarla con más curry.

"¿Es que no te preocupa?" preguntó Luu Fa. "Sé que no hablas demasiado, pero di por seguro que tendrías algo que decir sobre esto."

Luu Fa esperó una respuesta, pero no la hubo. Suspirando, le tendió otra cucharada.

"Quizá sea que simplemente confías en Shampoo" continuó Luu Fa"en que ganará el torneo y no habrá problemas. Por lo menos...no más de los que ya hay."

Era absurdo hacerle preguntas. Él no contestaba de ninguna manera. Puede que se temiera que ella no era más que una espía, actuando de manera simpática sólo para obtener información. Él no le tenía confianza. ¿Cómo podría tenérsela, después de todo? . Su gente le tenía como rehén. El único motivo por el que no estaba malnutrido era debido a Luu Fa; pero parecía que ponerle comida en la boca no era razón suficiente para ganarse su confianza. Luu Fa recogió los restos del curry con la cuchara, se la dio al prisionero y luego la dejó caer en el tazón vacío con un tintineo. Cogiendo la bandeja, se puso en pie con un suspiro. "Crucemos los dedos para que Shampoo gane el torneo" dijo Luu Fa. "Te veo a la hora de la cena, niño."

Luu Fa puso la bandeja sobre la cabeza manteniendo el equilibrio, como siempre y subió la escalera. Cuando llegó a lo alto empujó la puerta abriéndola lentamente justo unos centímetros para deslizar la bandeja fuera. Luego la abrió lo bastante para salir ella, subiendo a tierra. Ella echó un vistazo alrededor y viendo que no había aldeanos cerca, se levantó y se sacudió el polvo de las rodillas, inclinándose después a recoger la bandeja.

"¿Qué estás haciendo, Luu Fa?"

Luu Fa se congeló aún agachada sobre la bandeja. Agarrando los bordes de la bandeja se enderezó fingiendo indiferencia al mirar a Sao Pu, que estaba de pie ante ella con los brazos fuertemente cruzados y una expresión de curiosidad y sospecha.

"Buenas tardes, Sao Pu." Dijo Luu Fa.

"Responde a mi pregunta, hermana." dijo Sao Pu con firmeza. "¿Por qué estás sobre el sótano con una bandeja vacía? No habrás estado dando de comer a Luan Ma, ¿verdad? Sabes que sólo debes hacerlo si se te indica. Sé que todos los demás han estado muy ocupados preparándose para el torneo de hoy, por lo que te asignamos su alimentación ya que tú no vas a participar." Sao Pu frunció el ceño —"Sin embargo, también sabes que no se le da almuerzo. Estamos intentando que acceda a casarse con Shampoo, para lo que necesitamos que se rompa, sea como sea. Darle más comida de lo normal no hará que eso ocurra."

Luu Fa levantó la mano silenciando a su hermana antes de que continuara regañándola. "Sí, hermana, lo sé. Por supuesto que no estaba dándole el almuerzo. Simplemente me dejé esta bandeja ahí cuando fui a…—" Luu se cortó en seco. No podía decirle que habia bajado. Ninguno de los amazonas le daba de comer personalmente. Sao Pu esperaba que simplemente la arrojara por el agujero como todos. Pensó rápidamente en qué más decir. "—Cuando...vine aquí anoche. La bandeja se me escurrió de las manos al tirar la comida y cayó en el agujero. No he vuelto a por ella hasta ahora." Sujetó la bandeja mostrándole los platos vacíos.

"Estos platos son también de ayer." Dijo Luu Fa.

Sao Pu enarcó una ceja. "¿Se lo comió todo?" dijo acercándose a examinar los platos. "Parece como si lo hubiera rebañado." La sospecha regresó a voz. "La cuchara está sucia. ¿Cómo va a usar las manos? Se las atamos después de que intentara aquella jugarreta el segundo día…"

"Ah, metí la cuchara en el tazón cuando estaba lleno." apostilló Luu Fa rápidamente. "Debe haber lamido la comida o algo así, eso es todo."

Sao Pu ponderó a su hermana durante un momento estrechando los ojos. Luego se burló y se dio la vuelta.

"Como un perro," espetó. "Qué desdeñoso. Espero que sus habilidades en las artes marciales sean suficientes para casarse con mi hija."

Sao Pu caminó de vuelta a la aldea. Luu Fa la miró marchar, y lanzó un suspiro de alivio cuando su hermana se perdió de vista.

Estuvo cerca, pensó Luu Fa mientras volvía a su cabaña a lavar los platos. Voy a tener que ser más cuidadosa, sobre todo con Sao Pu. No puedo seguir yéndola con excusas.

Luu Fa suspiró mientras abría la puerta de su cabaña, sacudiendo la cabeza al entrar y posar la bandeja en la pila del fregadero.

Las cosas que hago por ese chiquillo.

"¿Ya llegamos?" se quejó Akane, como si fuera un niño aburrido en el asiento trasero del coche. Sin embargo, el lugar donde se encontraban no encajaba para nada con la analogía.

Akane y Mousse estaban subiendo una colina empinada, y las enormes mochilas pesaban como si llevaran piedras atadas a la espalda. Akane tenía la sensación de que llevaban andando eones, y para ese momento estaba empezando a sentirse realmente harta.

"La aldea está justo en lo alto de esta colina" aseguró Mousse "Ya casi llegamos, Akane Tendo"

"Gracias a Dios," suspiró Akane. "Porque creo que me va a dar algo en doce segundos."

Siguieron por la ladera hasta que, por fin, alcanzaron la cima. Akane pudo distinguir la aldea a lo lejos, y al verla le subió un escalofrío por la espina. Ranma estaba en algún lugar de la aldea. Akane sonrió feliz, se colocó los tirantes de la mochila firmemente en los hombros con cara de determinación y pronunció dos pequeñas palabras que hicieron a su corazón hincharse de alegría.

"Estamos aquí"