IV. ¿Aliado?

La verdad, no se qué fue peor para Shun. Si el que mi amigo se enterara que su hermano Ikki se había vuelto malvado y que había intentarlo martarlo, o que muriera tratando de salvarles la vida a Shun y a los otros que lo acompañaban... bueno, creo que entre ellos estaba el tan nombrado Hyoga.

Esa noche que volvieron, se notaban cabizbajos. En la mansión había demasiado silencio (excepto por Tatsumi, claro, pero todos sabemos que no tiene remedio), todos se notaban tristes. Shun, esa noche, la pasó sentado en uno de los sillones de su cuarto, no estoy seguro si durmió. Pero lo interesante, es que no muy tarde alguien fue a verlo, era Saori.

Le entregó una caja, según ella, eran algunas de las pertenencias que tenían cuando eran niños. Ahí Shun encontró una fotografía que siempre conservó, una en que salía Ikki siendo niño, con él en sus brazos. En parte, la encontraba bastante tierna, al menos la actitud protectora que tenía Ikki (completamente diferente a la que conocí)

Pero en fin, pensé que todo eso que habían vivido, los Santos en la mansión habían tenido algún acercamiento (en parte, creo que Shun también lo consideró así), sobre todo después de tener que enfrentarse juntos en contra de un gigante que se llevó a Saori (menudo susto que me llevé ese día, no siempre te despiertan destruyendo la casa en donde vives)

Fue ahí que comprendí un poco más lo que estaba pasando. Shun y los otros Santos luchaban vistiendo muy extraño (después me vine a enterar que se llamaban Armaduras, Shun poseía la de Andrómeda), y peleando juntos lograron rescarar a Saori.

Pero me he dado cuenta que tod entre ellos sigue igual... si no fuera así, se habrían dado cuenta que Shun ese día no se ha levantado en todo el día, a penas era capaz de abrir los ojos y continuaba luego durmiendo. En un primer momento se lo atribuí al cansancio, el estrés... pero luego comencé a dudar, parecía que no era tan simple, después de tratar de despertarlo.

Primero maullé, luego le di golpecitos suaves con mi pata (en la cara), luego saqué las garritas, e incluso le mordí la nariz, recién ahí se movió un poco.

-Cefeo...- murmuró, mirándome. Le noté los ojos hinchados y el rostro colorado -debes querer leche... sólo... deja que me levante...

Pero no, no se movió, simplemente volvió a cerrar los ojos y continuó durmiendo. Pasó el tiempo, había oscurecido y ni siquiera cuando eran como las diez de la noche, se habían preguntado la razón de su ausencia, ni si había comido. A esas alturas sentía una mezcla de tristeza y rabia, sobre todo porqye no puedo hacer nada por él, salvo sentarme a su lado y vigilarlo. Parecía tener pesadillas.

La verdad, ya estaba rendido. Shun, si quería que los demás se dieran cuenta que algo le ocurría, tendría que levantarse él mismo y ponerse en frente de todos, y gritarles: "¡necesito un doctor!". Debo admitir que en parte, me agradó el que me haya equivocado, al menos así podía estar seguro que iban a cuidar bien de mi amigo.

Y me di cuenta de eso cuando sonaron unos golpecitos en la puerta.

-Shun- se escuchó -Shun, ¿estás ahí?- cuando noté que iban a abrir la puerta, corrí al closet y entré ahí, mirando con atención lo que ocurría. El joven entró al cuarto al notar que no le respondían, y se acercó a mi amigo cuando lo vio en la cama -Despierta, Shun...

Lo sacudió hasta que por fin comenzó a reaccionar. Noté, desde mi lugar, que cada vez se veía más preocupado.

-Hyoga...- murmuró Shun, aún medio dormido.

-Tienes fiebre, Shun, ¿por qué no nos llamaste?- la pregunta sonó a reclamo, y aunque hubiera sido fuera de lugar, también me hubiera gustado reclamarle algunas cosillas a ese tal Hyoga.

-¿Lo encontraste?- dos más entraron, una era Saori, el otro era un joven con el pelo bien largo -¿estuvo aquí todo el día?.

-Tiene fiebre- dijo Hyoga -de seguro que ha estado durmiendo- dejó pasar unos momentos, luego volvió a sacudir a Shun -vamos, despierta, te llevaremos al hospital.

-No... no es necesario...- contestó Shun, soltándose de Hyoga y acostándose otra vez. Estaba quedándose dormido.

-Creo que mejor llamo a un médico- dijo Saori, dando media vuelta y saliendo de ahí.

Lo bueno de todo eso, fue que Shun fue revisado por un médico y, según él, sólo era un resfrío mal cuidado (muy mal cuidado). Lo malo, para mí, es que tuve que pasar horas metido en el closet, con hambre, y lejos de mi comida (aunque a esas alturas no quedaba mucha, y estaba algo añeja, y ni hablar del agua, no daban ganas ni de mirarla). En fin, el médico se fue algo tarde, y Shiryu e Hyoga se quedaron con Shun un ratito más. La fiebre aún no bajaba, y necesitaba descansar. Cuando los otros dos estaban saliendo, Shun comenzó a hablar.

-Hyoga...- los dos se detuvieron y lo quedaron mirando -dale comida a... Cefeo... debe tener hambre... no ha comido... hoy...

-¿Cefeo?- preguntó Shiryu, mirando a Hyoga, que se encogió de hombros, sin saber a qué se refería mi amigo -quizás está delirando.

-Quizás...

Ah sí, así que aparte de intruso, también soy obra del delirio de Shun. Ya resignado de que esa noche no iba a comer, y ni siquiera podría tomarme mi leche, me acosté a los pies de la cama, a dormir. De seguro que Shun, al día siguiente, podrá cuidarme bien, y me daría de comer.

Pero, fue algo más tarde que la puerta del cuarto se abrió nuevamente, y encendieron la luz. Fue eso lo que me hizo despertar un poco, y bostezando traté de ver quién podía ser (sólo esperaba que no fuera Tatsumi). Aún no era capz de reaccionar del todo cuando vi a un joven en frente mío, sonriendo un poco.

-Con que tú eres Cefeo- dijo, algo divertido -ahora entiendo por qué a veces se escuchaba a Shun reírse... que bien escondido te tiene, ¿eh?

La verdad es que tenía tanto sueño que no escuché muy bien lo que me dijo, no demoré en quedarme dormido otra vez, pero supongo que fue él el que cambió mi agua y me sirvió comida, porque al despertarme cuando estaba amaneciendo, estaba fresco.

Shun no demoró mucho en mejorarse bien, sólo un par de días en cama y algo de reposo (durante algunos más no lo dejaron salir a correr durante las mañanas), y estuvo repuesto. No sé si Hyoga le comentó después acerca de mí, o si le hizo alguna pregunta. Yo creo que no, porque todo volvió a ser como antes, sólo que ahora se notaba más animado.

-¿Sabes qué es lo mejor de enfermarse, Cefeo?- me preguntó cierta tarde, en lo que algunas de las consecuencias de su resfrío mal cuidado aún eran visibles: tenía la nariz completamente roja, y de vez en cuando soltaba un estornudo, seguido por un leve quejido -que a los que antes no le interesabas, comienzan a verte por primera vez.

Me gustaba creer en sus palabras, que las cosas entre él y los demás Santos estaban mejorando. Quizás de verdad era así.

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Hola!. Bueno, actualicé mucho antes de lo que tenía pensado porque estaba aburrida, y no quería escribir de otro fic, jajaja. Espero que el capítulo les haya gustado, sobre todo la participación especial de Hyoga :P.

Quisiera preguntarles algo, que no tiene mucho que ver con el fic, al menos de momento. ¿Cuánto se supone que pasa entre las Batallas de Poseidón y la de Hades?. Según tenía entendido yo, eran unos cuantos días (o quizás, meses), pero hace poco una amiga me dijo que cuando Hades se adueña del cuerpo de Shun, éste tenía 18 años, y ahí me entró la duda, porque se supone que no pasa los 15 durante la serie. Ojalá que puedan contestarme ^^

Agradezco a Azrasel, SakuraK Li, Alpheratz, Andrómeda de Etiopía, Darkacuario, Yui-3000, Maryn y Mary Martin, por los cometarios que me dejaron. Eso... hasta la próxima!!!