Hola de nuevo... este es el último cap de esta historia... es un poco mas largo porque crei conveniente dejarlo así... espero les guste y si no... ya saben que hacer...

Saludos a mis amigas ILDM, Ninkiepotter, Lena Hale Black y Mary Yanza, quienes me leen con gusto... besos...

Disclaimer: Nada del universo Potteriano me pertenece, todo es de JK... y lo que sigue... aunque algunos personajes son de mi cabecita loca...

Vivan los Sly!

Enjoy!

REVELACIONES, NERVIOS Y SUEÑOS…

Unos golpes en la puerta la sacaron de sus recuerdos, mientras se daba la vuelta y veía emerger una cabeza rubia, sorprendentemente peinada y unos ojos azules que la miraban con diversión y picardía.

-Draco esta impaciente… dice que si no bajas ya, vendrá a buscarte él mismo, y te llevará a rastras hasta el altar-

-Y como no es capaz…-dijo la pelinegra divertida, pensando que su novio era bastante impaciente, pero cuando le dijera como lo compensaría… se sonrojó con ese pensamiento.

-Por cierto-dijo la rubia- desde hace tiempo guardo algo para ti, algo que me dieron hace mucho tiempo, pero con todo lo que había pasado no te había podido entregar, y creo que este es el mejor momento-

De un bolsillo disimulado de su vestido de madrina color azul , sacó un sobre amarillento, cuidadosamente doblado, en el que el lacre aún estaba intacto, y se lo entregó. La pelinegra extendió la mano para tomarlo con manos temblorosas, pues había reconocido la pulcra y elegante caligrafía.

Rompió el sello y se dispuso a leer:

"Querida Señorita Valerius:

Sé que para cuando esté leyendo esto, tal vez yo ya esté fuera de este mundo. Quiero que sepa que a pesar de que traté de aparentar lo contrario, desde la primera vez que la vi algo que estaba dormido dentro de mí despertó. Hace mucho tiempo amé a una persona, de la cual no pude ser correspondido, y quien con su vida pagó por mis errores. Siempre me arrepentí por todo el dolor que ocasioné, y quise hacer de mi soledad y sufrimiento un pago por mis acciones.

Pero el día en que sus ojos grises se posaron en los míos, comprendí que nada en este mundo podría apartarme de la realidad, una realidad en la que yo me había rehusado a vivir, a volver a sentir y a volver a amar.

Tal vez usted sea muy pequeña para entenderme, pero sépase que su inocencia encendió en mi las ganas de vivir nuevamente, que solamente me bastó con besarla una vez, con tocarla una vez, con aspirar su aroma solamente una vez, para que mi corazón muerto y enterrado volviera a latir de nuevo a la vida.

Ahora sé que mi final desencadenará en una muerte trágica, pues el camino que he elegido no es precisamente el más fácil, pero quiero que sepa que desde aquél día debajo del muérdago, la llevo constantemente en mis pensamientos, y que su rostro y su nombre serán los últimos que lleve en mi recuerdo, como homenaje a quien me hizo vivir nuevamente.

Por último, lo único que quiero pedirle es que viva, que viva la vida intensamente, que ame a quien usted elija con todas sus fuerzas, sin miedo de ser amada, y que a pesar de todo, nunca pierda las ganas de amar y de seguir viviendo…

Eternamente agradecido

S. S."

Las lágrimas rodaban por sus mejillas, mientras sentía su corazón acongojado, realmente nunca pensó que Severus Snape pudiera guardar algo así en su alma, ni aún que ella hubiera sido quien despertara en él esos sentimientos.

Mentalmente mandó una oración al cielo por él, y con un grande y profundo cariño y respeto, se despidió de quien fuera su primera ilusión en la vida.

En eso, entran en tropel varias personas más, a quienes puede reconocer como su madre, su suegra, Daphne y Astoria Greengrass, Millicent, y una bastante cabreada Pansy, quien entra maldiciendo por el retraso de Blaise y quien al verla enfundada en su blanco y vaporoso vestido de novia, se detiene en seco.

-Pareces un ángel…-dice la pelinegra sorprendida, no es que sean las grandes amigas pero ha entendido que es ella quien compartirá su vida con Draco, y él sigue siendo su más grande amigo, así que finalmente decidió apoyarlo. Además, Blaise hace unas cosas que…

Las risas y el barullo de las demás la interrumpen en sus pensamientos, mientras se acomoda en uno de los sillones a observar cómo terminan de arreglar a la novia.

-Y… ¿ya pensaste que te pondrás para la noche de bodas?-dice una Daphne muy risueña y pícara, la cual precisamente viene llegando de su viaje de bodas, ¿quién hubiera pensado que ella y Dean Thomas ahora serían marido y mujer? Sobre todo porque ella es toda una Slytherin y él… es más Gryffindor que nada.

-De hecho si… Luna y Narcissa ya se encargaron de eso…-dice la pelinegra sonrojándose y limpiándose las lágrimas que rodaban por mejillas, mientras las otras emiten risitas nerviosas.

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Los minutos pasan, mientras las risas no dejan de escucharse, la ceremonia esta a punto de empezar y la novia se observa por última vez en el espejo, nerviosa hasta los huesos, pues quiere estar impecable para su novio, aunque sabe que nada de lo que haga podrá hacerla desmerecerlo.

Su padre entra por la puerta, se queda unos momentos observándola, dándose cuenta que la mujer que esta frente a él ya no es una niña, aquélla que le pedía cuentos antes de dormir, a quien acurrucaba en su regazo, y por quien tantas veces se dejó convencer para desobedecer las órdenes de su madre.

Con pasos lentos se acerca a ella, la toma por los brazos y le da un par de besos en las mejillas. Siente unas ganas enormes de tomarla del brazo y llevársela lejos, donde nadie la encuentre y donde nadie pueda quitársela. Pero se contiene, porque sabe que eso la haría infeliz, y recuerda que cuando nació juró por Merlín que haría hasta lo imposible porque ella nunca sufriera.

Tal vez la gente lo tilde de loco, pues esta a punto de entregar lo más valioso que tiene en el mundo a un criminal, como lo llaman los demás. Sabe que el chico tuvo sus errores en el pasado, errores que costaron el sufrimiento y el dolor de tantas personas, pero es un hombre justo, y cree en su palabra cuando lo mira directamente a los ojos y le promete que hará lo que sea por hacerla feliz.

Muy en el fondo de su corazón cree que es así, pues el fuego que arde en esos ojos grises es el mismo que siempre ha visto reflejado en los suyos propios cuando a través del espejo observa a su esposa, y Merlín sabe que a pesar de los años, la sigue amando como el primer día.

-Te ves preciosa- le dice el padre, con una lágrima solitaria asomando por entre sus ojos.

-Papá, tu siempre me has visto así- dice ella, mientras siente el nudo en su garganta hacerse más pesado, pues percibe los sentimientos encontrados del hombre frente a sí.

-Ya es hora cariño- le dice el hombre, ofreciéndole su brazo con orgullo.

Mientras camina por el largo pasillo de la mansión, y mientras siente las miradas de todos los antepasados de Draco, los cuales en su mayoría son varones, y de los cuales guarda un parecido físico rayando en lo imposible, piensa, que ésta sera la última vez que entre a Malfoy Manor como Allison Valerius, pues la próxima vez que lo haga, después de celebrar sus esponsales, será como la nueva señora Malfoy.

Una sonrisa se extiende en su rostro cuando ve a lo lejos a su novio, el cual estira el cuello de su túnica obscura, bordada finamente con hilo de plata, la cual le confiere un aire arrebatador y le deja sin aliento. El la observa de regreso y por un momento la luz de sus ojos grises la deslumbra, mientras su sonrisa le hace temblar las piernas.

La música empieza a sonar, las damas ya han avanzado y se han colocado en sus lugares, la gente se pone de pie para observar a la novia, quien empieza a caminar del brazo de su padre, o debería decir casi trotar, pues la ansiedad que la embarga es tan grande, que prácticamente arrastra a su padre hasta el altar.

Con un movimiento delicado, el padre levanta el velo que cubre su rostro, mientras deposita nuevamente un beso en cada mejilla, y con un ademán tan solemne que parece provenir del inicio de los tiempos, coloca la mano de su única hija sobre la del hombre que a partir de esos momentos, será su vida y su todo.

-Cuídala hijo, te entrego lo mejor de mi vida…-dice el hombre, en su voz se escucha el rastro de las lágrimas, mientras que su sonrisa no da a lugar a dudas que es uno de los días más felices de toda su vida.

-Con mi vida- dice el rubio, quien la observa con el brillo en los ojos, con amor y una devoción tan grande, que quien lo ve, se siente estremecer de puro gusto.

Es así como inicia la boda, mientras a cada mención del ministro y otro tanto de un sacerdote que hizo traer la madre de la novia, cada una de las parejas va componiendo el ritual de los esponsales.

Luna y Theodore les ponen el lazo…

Daphne y Dean les pasan las arras…

Pansy y Blaise entregan los anillos…

Mientras en el público, un rubio ojigris con los ojos arrasados por las lágrimas observa cómo su único hijo persigue el sueño de su vida, y dándose cuenta que finalmente todo lo que pasó ha valido la pena, toma fuertemente la mano de la mujer que lo ha acompañado durante veinticinco años, mientras deposita un beso en su frente y la acerca hacia su pecho, pidiéndole a Merlín con todo su corazón, que su hijo tenga una vida distinta a la que él tuvo, y que de aquí en adelante, le permita ser muy feliz.

-Señor Draco Lucius Malfoy Black, acepta usted por esposa a la señorita Allison Katerina Valerius Zrakovski, para ser su compañero por el resto de su vida…

-Acepto…-dice el rubio con una enorme sonrisa.

-Señorita Allison Katerina Valerius Zrakovski, acepta usted por esposo al señor Draco Lucius Malfoy Black, para ser su compañera por el resto de su vida…

-No- dice la novia, observándolo fijamente.

El mundo parece detenerse para él, quien siente el aire en sus pulmones solidificarse de pronto, mientras la sangre en sus venas se hace espesa y su corazón deja de latir por unos instantes.

-¿No?- logra articular, su voz siendo un sonido ahogado.

-No, quiero ser tu compañera por toda la eternidad, una vida no me basta…- dice ella con llanto en sus ojos y una inmensa sonrisa.

El alivio llega nuevamente a él, como un bálsamo que cura las heridas, siente que su alma se fortalece, y que realmente puede ser feliz a pesar de tanto horror pasado.

Los novios enlazan sus manos, mientras el ministro hace un movimiento de varita, y como si fuera un juramento inquebrantable, un fino lazo color dorado los une, mientras la luz que éste emite se refleja en los dos pares de ojos platinados que no dejan de observarse ni un segundo.

El ministro termina de decir las últimas palabras en latín y después de un silencio que fue precedido por el infaltable "si hay alguien que se oponga a esta boda…", pronuncia las palabras más esperadas del día.

-Entonces yo los declaro, marido y mujer… ya puede besar a su novia-

Se giran un poco, mientras quedan prendados uno del otro, sonriéndose con amor, olvidándose del mundo y de todas las personas que los rodean, sin escuchar la algarabía y el ruido de todas las personas que los vitorean, como si el tiempo se hubiese detenido y solamente existieran ellos dos.

-Te amo…- se dicen al mismo tiempo, sonriéndose porque de ahí en adelante, todo tiene que ser felicidad.

Lentamente sus rostros se acercan, sedientos, sintiendo como si hubieran pasado siglos sin rozar sus labios, ella se relame los labios, esperando, deseando, el sigue el movimiento con sus ojos, las manos les pican, necesitan tocarse, pero hay demasiada gente…

Tras lo que parece una eternidad, sus labios se encuentran, las lenguas se buscan, se acarician, muerden y succionan, gimen entre el beso, la sangre hierve y ahora si, el tiempo que falta para que sean uno por primera vez se les hace imposible.

Se separan, el beso les supo a nada, necesitan estar a solas, pero sus padres, quienes ya pasaron por eso, no tienen la misma idea, pues los sorprenden al separarlos, los envuelven en abrazos y felicitaciones interminables, y antes de que se den cuenta, ya se encuentran en plena recepción, escuchando las palabras de los orgullosos padres, quienes hacen el primer brindis por los nuevos Malfoy.

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Varias horas después, una comitiva de mujeres se acerca a la novia, quien en esos momentos bailaba entre los brazos de su ahora esposo, totalmente absortos de todo y de todos.

Él siente una paz que nunca antes había sentido, como si el cielo se hubiera abierto sólo para él y estuviera tocándolo con sus manos.

Ella siente como si estuviera entre nubes, tan tranquila, tan ajena a todo, que cuando varias manos la jalan y la arrastran hacia la casona, tarda varios segundos en percatarse de que ya no esta entre los brazos de su esposo.

Su esposo…

Todavía no puede creer que sea cierto, que ese día en que casualmente decidió tomar el camino contrario al que siempre utilizaba la hubiera llevado hasta ese momento.

Mientras se aleja, y las mujeres a sus costados van diciéndole que es lo que se ha de hacer, los nervios empiezan a carcomerla nuevamente, pues sabe lo que sigue, y no es que no lo desee, de hecho, esta quemándose en las ganas de sentir por fin su piel ser acariciada por esas fuertes manos que la toman con delicadeza, como una fina y frágil pieza de cristal.

Porque Draco Malfoy es como lava incandescente, y ella quiere arder en ese fuego, y ser arrasada por él, hasta que no quede nada de su persona, fundida entre sus brazos hasta que ya no sepa dónde termina uno y empieza el otro.

Lentamente la desvisten, mientras Narcissa va deshaciendo el elegante moño que era su peinado, emiten risitas nerviosas y un tanto pícaras, pero ella ya no las escucha, se encuentra dentro de una burbuja de ansiedad que le reseca la boca y le pesa en el estómago.

La hacen sumergirse en la bañera, llena de agua y un líquido que ella reconoce como esencia de miel y almendras. Algunos minutos después sale, mientras se coloca el camisón que le obsequió su suegra. Solamente de imaginarse que ella lo compró pensando en "eso" le da una vergüenza infinita y se sonroja.

Mientras tanto, en otra habitación, un rubio también ansioso ya ha salido de la regadera, y mientras camina sobre la alfombra persa y se seca el cabello con una toalla, piensa que debe ser especialmente suave y paciente con su esposa.

Nunca han hablado sobre su primera experiencia, y nunca después de aquella noche en la fiesta de su compromiso ha mencionado el tema, piensa que debe ser gentil con ella pues si ella si es virgen, podría hacerle daño, y por Merlín que primero se cortaría una mano que hacerla sufrir…

Se coloca un pijama ligero sobre su cuerpo, mientras camina hacia la puerta y sale al corredor, donde alcanza a vislumbrar el suave sonido de la tela arrastrándose por el suelo al final del mismo, señal de que las demás mujeres han dejado sola a la suya, y que por fin, es su turno para estar a solas con su mujer…

Con un ligero golpe pide permiso para entrar, mientras una suave voz lo invita a pasar.

Entra y lo primero que ve lo deja sin aliento, paralizado y sin poder siquiera parpadear para no perderse la imagen más erótica que ha visto en su vida.

Sentada sobre un pequeño taburete esta ella, enfundada en un precioso camisón de encaje color blanco, que no deja vislumbrar su cuerpo pero revela las curvas del mismo, mientras peina sus cabellos negros algo húmedos con sus dedos.

Hasta donde esta percibe el aroma a miel que despide su piel, mientras la observa por el espejo y se percata que ella lo esta mirando fijamente, sin parpadear, como si no quisiera perderse el mismo espectáculo.

Sus labios dibujan una sonrisa y su corazón empieza a bombear intensamente, como si en cualquier momento quisiera salirse del pecho para ir a su encuentro.

El da un paso y ella se levanta mientras no dejan de observarse, como temiendo que el otro vaya a desaparecer. Ninguno de los dos habla, no necesitan decirse nada para saber lo que están sintiendo. La magia vibra a su alrededor mientras les eriza la piel.

Cuando están a unos centímetros de distancia se detienen. Se quedan observándose fijamente respirando con dificultad, jadeando por el esfuerzo de no lanzarse uno contra el otro. Quien los viera pensaría que son un par de panteras a punto de lanzarse entre sí en una lucha encarnizada.

Tal vez sea así.

El hace el primer movimiento, acariciando lentamente la mejilla de ella, siguiendo la línea de su mentón, para, pasando por su cuello y en medio de sus pechos, reposar en un costado de la pequeña cintura. Ella jadea porque esa mano le quema hasta el tuétano, enviando miles de descargas eléctricas por cada centímetro de su piel.

Ella siente que se derrite, pues aunque aún no la ha tocado, no como ella quisiera, esta sintiendo un corriente de electricidad que le recorre la piel, algo que nunca antes había sentido. El calor que despide el cuerpo de su esposo le calienta el alma, mientras el movimiento de su mano sobre su cintura envía ondas de algo dulce y placentero hacia su vientre.

Se siente algo húmeda y caliente, y se pregunta entonces si eso era de lo que hablaba Luna cuando le contó sobre su primera vez.

Sus pensamientos se interrumpen cuando Draco la toma de la barbilla y lentamente, sin despegar sus ojos de los suyos, lame su labio inferior, instándola a abrir la boca, mientras ella está tan extasiada que se rinde ante el primer embate de su lengua.

Un gemido se escapa de sus labios cuando él la penetra con su lengua, lentamente, enroscando la suya en el proceso, besándola con tanta pasión, que por un momento se le olvida quién es y que hace en el mundo. Ha decidido que definitivamente no le importa ni su nombre mientras su esposo continúe haciéndole eso que le hace con la boca.

Es entonces cuando una sucesión de besos, pequeñas mordidas, jadeos entrecortados y algunos gemidos ahogados se dejan escuchar. Saben que tienen todo el tiempo del mundo, pero la necesidad de ser uno es tan grande que no les importa el tiempo, para ellos es urgente fundirse con el otro.

Mientras deja de atender su boca, el rubio desliza sus labios por su cuello, donde sube un poco para morder el lóbulo de su oreja, arrancándole un gemido, y es entonces cuando decide que no le importaría escuchar ese único sonido por el resto de su vida, siendo provocado por él, claro.

Llega a su clavícula y muerde despacio la tierna carne de su mujer, mientras ella gime más fuerte, ya para esos momentos, su miembro esta bastante erguido, y siente como ya ha mojado el pantalón del pijama con el líquido pre seminal, pero no le importa. Con lentitud toma la mano de ella y la dirige a su pecho, en un gesto mudo donde le pide que le desvista.

Ella entiende a la primera, mientras sus manos temblorosas tratan de concentrarse en desabotonar la camisa, en una lucha encarnizada de sus neuronas por conectar la función motriz. Fracasa estrepitosamente, por lo que en un momento de desesperación total, pues el rubio esta ahora mordiendo uno de sus pechos por sobre la tela, le jala la camisa, arrancándole los botones en el proceso, sonrojándose cuando él levanta la vista y la observa con la ceja enarcada, divertido por la desesperación que muestran sus acciones.

-Lo siento…- murmura ella, volteando el rostro para que no vea lo avergonzada que se encuentra.

El se detiene un momento, mientras vuelve a tomar sus manos y las dirige hacia su pecho, mientras la mira a los ojos, dándose cuenta que están tan oscurecidos por la pasión y el deseo, como deben estar los suyos.

-No lo sientas-dice él con voz ronca- continúa, por favor…-

Ella abre los ojos desmesuradamente, pues quien conozca a Draco Malfoy sabe que nunca dice por favor, pero por el momento deja pasar la chanza, pues ve en sus ojos grises, ahora casi negros por el deseo, la muda súplica de que él la necesita tanto como ella lo necesita a él.

Sin pensar en nada más, lo toma de las solapas y le arranca la camisa, mientras con una mano lo toma por la nuca y lo acerca hacia su boca, lamiendo su labio inferior como el lo había hecho anteriormente, mientras entierra sus uñas en el fino cabello platino de su nuca, y su lengua en el interior de la boca del rubio, arrancándole un gemido ronco y necesitado, lo cual la hace sentirse poderosa.

El la toma de la cintura y sin romper el beso, la levanta un poco, mientras ella da un salto y enreda sus piernas alrededor de su cintura sintiendo su miembro totalmente excitado contra sus nalgas, mientras gime por el escalofrío que le produce pensar en ese enorme pene adentrándose dentro de ella.

Se encaminan hacia la cama, donde él se deja caer de espaldas, mientras ella se sienta a horcajadas sobre él. Se quedan totalmente absortos, observándose entre sí, jadeando intensamente como si hubiesen corrido miles de kilómetros. Él siente la humedad que traspasa las bragas de ella, mezclándose con la suya propia y es entonces que cualquier otro pensamiento que no sea poseerla huye de su mente.

Con un movimiento ágil, queda sobre ella, mientras la besa con desesperación, con una mano le abre el camisón, con la otra le acaricia las piernas, mientras ella gime como loca y las flexiona para darle espacio entre las mismas.

Se vuelve loco cuando cuela su mano por en medio de sus piernas, para acariciar su sexo por encima de sus braguitas, y se da cuenta de que esta imposiblemente húmeda, mientras empieza a acariciarla por sobre la tela, haciéndola humedecerse más si cabe.

Termina de quitar la tela de su torso, y con otro movimiento, le quita el sostén mientras aguanta el aliento, pues se ha quedado paralizado por la visión de ese par de pechos perfectos, pequeños pero turgentes, con la medida justa para sus manos, con los pezones totalmente erectos que parecen llamarlo para que les dé atención.

Toma uno entre sus manos y lentamente lo introduce en su boca, mientras su lengua húmeda deja trazos de saliva sobre la piel, la escucha gemir y sonríe para sí porque ese sonido lo hace sentir como el hombre más importante en el mundo. Muerde ligeramente el pezón para después succionarlo, mientras ella ya está gimiendo tan fuerte que no le extrañaría que ya los hubieran escuchado todos los invitados.

Sus labios dejan sus pechos para continuar bajando por su cintura, deteniéndose momentáneamente en su ombligo, donde introduce la lengua, mientras siente a su mujer arquearse contra su cuerpo. Se separa un poco para observarla y definitivamente la visión de esa hermosa diosa, con las mejillas arreboladas, los labios rojos y entreabiertos, los ojos brillantes y oscuros por el deseo, hace que su miembro clame atención desde su prisión de tela.

Despacio, siente como ella desliza su mano por su rostro, haciéndole detenerse. Con un dedo empieza a delinear el contorno de su boca, su barbilla, su cuello, cada una de las líneas de sus pectorales, su abdomen marcado, los huesos de su cadera, el fino vello rubio que se pierde en la cinturilla de su pantalón…

A ella le encanta su piel pálida. Su cabello rubio platinado. Sus ojos grises como plata bruñida.

Lentamente introduce una mano por dentro del pantalón de su pijama, mientras el rubio contiene el aliento. Ella se siente arder por su osadía, pero necesita tocarlo, tocarlo de forma tan íntima como él la estaba tocando a ella. Su pequeña mano se cierra entorno al miembro erguido y palpitante de su esposo. Le sorprende darse cuenta de que está bastante duro pero al mismo tiempo es suave y aterciopelado.

Desliza la mano por toda la extensión del pene de su esposo y lo escucha gemir. Mientras lo observa con los ojos brillantes de expectación, vuelve a deslizar su mano de arriba hacia abajo, mientras el rubio exclama una maldición.

Ella se asusta y retira la mano rápidamente, pues Draco nunca había utilizado esas palabras con ella y siente que hizo algo malo. Aparta el rostro porque está tan apenada por sus acciones, pero él adivina su turbación y tomándola de la barbilla, la obliga a mirarlo.

-¿Que sucede?- dice el preocupado.

-Lo siento, no debí… ¿Te lastimé?... ¿Hice algo que…?-

-¡No!- dice el de inmediato- Disculpa que te haya dado esa impresión, no… no me molesta, ni me lastima… es solo que… bueno, tanto tiempo esperando… tu sabes…- dice él, entre enternecido y molesto consigo mismo, pues se ha dado cuenta de que ella es bastante tímida y que nunca había hecho tales cosas.

Algo se inflama en su pecho. Se da cuenta que es el orgullo, su orgullo de hombre el que le dice que ella es virgen, que el será el primero, y por Merlín se promete que hará todo lo que esté en su mano por ser el único.

Lentamente lleva la mano de ella nuevamente sobre su miembro, mientras sus ojos no dejan de observarla. Sus mejillas se sonrojan y una sonrisa se extiende por su rostro. Comienza a mover su mano junto a la de ella de arriba a abajo. Mientras tanto, sin dejar de observarla, sus labios viajan nuevamente hacia su rostro, para atrapar su boca con frenesí, mientras se le escapa un ronco gemido.

Ella lo observa maravillada, pues se siente poderosa, necesitada como nunca antes. La sangre le hierve y su cuerpo le pide a gritos que el calor que siente en su interior sea colmado por el rubio.

El beso comienza a ser cada vez más intenso, mas necesitado. Después de algunos minutos, en los que siente que si no se hunde en ella se va a volver loco, le baja lentamente las braguitas mientras su boca sigue atacando los labios de la chica.

Introduce un dedo dentro de ella, moviéndolo con calma, la siente tensarse, pero continúa besándola sin dejar de mover su dedo, mientras después de algunos segundos, en los que ella se ha acoplado al movimiento, de hecho se ha acoplado tan bien, que siente su pelvis moviéndose contra su mano, mientras los gemidos salen sin parar de sus labios rojos y húmedos.

Ella clava sus uñas en sus hombros cuando él introduce un segundo dedo y empieza a moverlos en su interior, mientras siente que tiembla y todo le da vueltas, como si estuviera dentro de una licuadora. Cuando él comienza a apretar un punto muy sensible en su sexo, cierra fuertemente los ojos mientras se siente estremecer y su cuerpo vibra, mientras que el aliento le falta y con un grito que dura una eternidad, llega al orgasmo.

Para estos momentos el rubio esta tan duro que le duele. Necesita fundirse en su cuerpo, hacerse uno con la carne de ella, pero sabe que debe ser gentil. Despacio, sin prisa, conteniéndose todo lo que puede, se coloca entre sus piernas mientras espera a que ella regrese de donde quiera que haya ido.

Cuando los remanentes del orgasmo ya son simples oleadas lánguidas y tenues, se quedan mirándose, pues saben que ese momento será único y especial en sus vidas, y ambos quieren que sea inolvidable.

Sin dejar de observarla a los ojos, dándole confianza y prometiéndole con los ojos que no le hará daño, lentamente acerca su miembro hasta su entrada, donde espera a que ella le de entrada a su cuerpo. Ella simplemente lo toma de la nuca, acercándolo a sus labios, donde con un beso urgente y desesperado le da la respuesta que él esperaba.

Despacio, sin prisa, se introduce dentro de ella, donde a medio camino siente cómo una barrera lo detiene. Ella contiene el aliento y se tensa, pero él, que sabe lo que sigue y no quiere que ella sufra, la besa despacio y tiernamente, de modo que ella se derrita contra él y la tensión de su cuerpo desaparezca. Cuando la siente preparada, de un empujón entra en ella, rompiendo la barrera de su virginidad, cerrando los ojos, mientras ella jadea fuertemente y entierra sus uñas en su espalda.

La humedad se hace presente en sus ojos, mientras que después de un rato, en el que el rubio tuvo que hacer uso de todo el autocontrol que pudo reunir durante toda su vida para quedarse quieto y no lastimarla, ella empieza a moverse lentamente contra él, dándole a entender que ya no le duele, mientras el siente que todo ese autocontrol se va a la mierda y su cuerpo empieza a temblar de puro éxtasis.

La cadencia de sus movimientos es lenta al principio, pues él busca que ella se acostumbre a la invasión de su miembro dentro de su cuerpo, pero cuando ella empieza a arquearse contra él, buscando que entre con más profundidad, comienza a embestirla cada vez más rápido, hasta que el movimiento se vuelve frenético.

Sienten el corazón explotarles, el aire les falta y miles de descargas eléctricas recorren sus cuerpos desde la punta de los pies hasta la cabeza, el sudor de ambos se mezcla cuando sus pelvis chocan, él susurra juramentos contra su oído, mientras ella esta en éxtasis total y ni siquiera escucha lo que él le dice.

De improviso, él la siente temblar contra su cuerpo, sabe que esta a punto de llegar al orgasmo, así que deja de contenerse para llegar al mismo tiempo que ella, donde ambos gritan el nombre del otro, llegando al orgasmo con fuerza, mientras este se prolonga por lo que parece una eternidad, lo cual los deja temblando en una sinfonía erótica de miembros sudorosos y cansados.

Ambos tienen los ojos cerrados, y por eso no se dan cuenta de que de sus varitas salen luces plateadas que se van entrelazando, formando lentamente las imágenes de sus patronus: Un enorme dragón de ojos verdes y un imponente Ave Fénix de ojos rojos, quienes salen por la ventana atravesando el cristal, dando vueltas uno sobre el otro, buscándose, entrelazando sus cuerpos como sus dueños lo hacen en esos momentos.

Las personas que siguen en la fiesta los observan, levantan la vista hacia el cielo y ahí están ambos, las dos criaturas mágicas más maravillosas del mundo, jugando entre sí, proclamando con su vuelo la consumación del matrimonio de sus dueños.

Es entonces cuando Narcissa y Lucius Malfoy se permiten suspirar aliviados, pues su hijo no pudo elegir mejor partido, y comienzan a pensar que de ahora en adelante todo les irá mejor.

Un poco más allá, Luna y Theodore bailan bajo la luz de las estrellas, él la mira embelesado mientras ella le cuenta de sus animales maravillosos. Esta es la noche en que él le pedirá matrimonio, y segundos después cuando ella le grite que si se quiere casar con él, cuando se estén besando, ella le dirá que tendrán que hacerlo cuando los gemelos hayan crecido, pues quiere que sus hijos asistan a su boda.

Blaise y Pansy observarán divertidos la escena, y correrán a ayudarlos cuando Theodore se desmaye en los brazos de Luna y ésta, por ser más menudita que él, no pueda sostenerlo.

Esta también será la noche en la que Pansy y Blaise se den cuenta que cometieron un error al intentar separar lo que estaba destinado a ser desde un principio. Ambos buscarán darse una oportunidad, en un futuro, quien sabe, tal vez sean ellos los que se animen a seguir el ejemplo de su amigo.

Y es entonces cuando la noche sigue su curso, mientras en el jardín los sueños se van construyendo, y dentro de la mansión, la nueva señora Malfoy cae rendida en un sueño profundo, plagado de felicidad, mientras, segundos después, el joven señor Malfoy la sigue al mundo de los sueños, mientras abraza su cuerpo desnudo y tibio contra su pecho…


Bueno, pues aqui dejo este capitulo, espero que os guste, tal vez pondría un epílogo, pero no sé... ustedes que piensan...

gracias mil por leer...