Encuentro (parte 2)
Michiru sonrió y miró el cielo, los recuerdos la envolvieron y se olvidó de todo lo demás.
"RETROCESO"
Michiru se fue y ella quedó sola con la bestia, solo esperaba su final. Y hubiera sido así de no ser por un resplandor que cegó por completo a la creatura y le hizo chocar, ella también terminó afectada pero regresó a sus sentidos cuando escuchó su voz.
-¡Ahora!
-¿Qué?
Michiru hizo un gran esfuerzo para levantar a la otra niña hasta por lo menos el primer piso, después de eso ambas subieron las escaleras a pié.
Una vez que recuperó la visión, las niñas ya estaban lejos de su alcance, o tal vez no, de un salto llegó hasta el segundo piso y se aferró a las paredes, así fue subiendo incluso mas rápido que ellas.
-¿A caso nunca se rinde? (siguiendo desde atrás).
-Debiste haber corrido cuando te dije.
-El pasado es lo que menos importa ahora, solo preocúpate en mirar hacia delante.
-Eso es una forma suave de decir que cometiste un error y que ahora te arrepientes.
-YO no cometí ningún error y no estoy arrepentidaaaaaaaaaaaaaa...
Las escaleras se quebraron y como Michiru iba atrás, cayó derecho a las fauces de la bestia. No estaba en sus sentidos, para ella todo era lento, queria volar pero estaba aterrada y su mente en blanco.
-¡Te tengo! (sujetándola de las piernas).
-Si ¿Pero quien te tiene a ti? (notando que la sujetaba con ambas manos, boca abajo y que sus piernas estaban extendidas).
-Te gusta complicar todo ¿Verdad?
La chica se enderezó y lanzó a Michiru hasta la azotea, por suerte ya estaban cerca y no fue mucho el esfuerzo que tuvo que hacer, sin mencionar que Michiru extendió sus alas para asegurarse de llegar. Devuelta a su posición atacó al monstruo con pequeñas bolas de fuego directo a sus ojos para cegarle y hacerlo caer, pero no fue así, por el contrario esta se abalanzó sobre ella, pero no llegó.
-¿Qué está pasando? (ayudándole a subir).
-Velo tu misma (señalando hacia abajo).
En el suelo un grupo numeroso de Incubis atacaba a la bestia demoníaca, ésta al ser superada en número y fuerza se desplomó en el suelo, seguidamente fue tragada por un agujero negro que se abrió justo por debajo de ella. Los Incubis desaparecieron después de eso pero uno de ellos reapareció donde estaban las niñas.
-¡¿Qué es eso?! (mientras se ocultaba tras la otra niña).
-Un Incubi (casi murmurando).
El Incubi era delgado, pelado, rojo y de aspecto débil, pero era todo lo contrario; sus ojos eran completamente negros y poseía garras en manos y pies. Cuando se presentaba frente a los humanos adoptaba una forma menos espeluznante, su postura y aspecto físico eran como los de un mono pero tenia el tamaño de un hombre.
Allí estaba, las observaba detenidamente y no hacia nada, a cada minuto que pasaba Michiru se asustaba más y más, había escuchado hablar sobre ellos pero esta era la primera vez que los veía. El Incubi se centró en la niña de ojos verdes, inclinó un poco la cabeza y desapareció como los demás.
-¿Se fue? (saliendo de su refugio).
-Si, parece que safamos (acercándose a la orilla para verificar que ya no había nadie).
-No lo puedo creer (con asombro).
-Un poco mas y...
-¡¡KIAYYYYYYY¡¡Lo logre, lo logre, lo logre!! (saltando en su lugar).
-¿Perdón? No querrás decir ¿Lo logramos? (medio ofendida).
-Si, cierto. Wuaw Tenías que haber visto su cara cuando los Incubis lo jalaron hacia abajo (ignorando completamente el enfado de la otra niña), era más o menos así (haciendo una mueca muy chistosa, desapareciendo toda muestra de enfado de su compañera).
-Si, más o menos (girando para irse, revelando algo que Michiru no había notado hasta ese momento).
-¡¿Qué es eso?! (casi con horror).
-¿Qué cosa? (deteniéndose).
-¡Eso! (señalando a lo que se refería).
-Ha esto. Es mi cola ¿Nunca viste una?
-¿Qué clase de ángel tiene una?
-Soy especial. Por cierto mi nombre es Haruka (haciendo una reverencia medio fingida por la risa burlona que tenia).
-¿Qué es tan gracioso?
-Nada es solo... que...-"¿Cómo decirlo sin ofender¡¿Pero que digo¡Oféndela¡¿Qué importa?!"-Si tu eres la heredera del cielo, éste no tiene mucho futuro (totalmente desinteresada de si le dolía o no sus comentarios).
"FIN DEL RETROCESO"
-A pesar de tus palabras ese día, lo atesorare conmigo por el resto de mi vida.
-Siempre dije que eras extraña.
-Claro que no (con gesto enfadado). Lo que me dijiste pudo haber sido duro pero solo así entendí que soy un ave diminuta en este cielo inmenso.
-jajaja, pero yo lo dije solo porque me encanta ver la cara que pones cuando te enfadas.
-Eres tan solo un niño (desviando la mirada).
-Tú no eres la señorita madurez que digamos, tienes los mismos doce años que yo.
-¡¿Y eso qué?! (saltándole encima).
Así comenzó un juego parecido a luchas pero Michiru era muy suave para lastimar a su oponente.
-¿Qué haces? Nunca ganaras si peleas así.
-Mi padre dice que un ángel debe ser pacífico y solo atacar si es en defensa de algo muy importante.
-Y tú haces todo lo que papi dice ¿no?
-¡No!
-Si, si lo haces jajaja. Un demonio no necesita de nadie, yo puedo cuidarme solo y hacer mis propias reglas ¿O a caso crees que Aslad me dejó entrar para saludar a su hija? (estaba de pié frente a Michiru, tenia los brazos cruzados en su pecho mostrándose superior).
-¡Haruka¿Eso quiere decir que te infiltraste sin permiso? (poniéndose de pié).
-Por supuesto tonta. Tú no fuiste a la Tierra entonces tuve que venir por ti.
-¿Tonta yo? Tu eres el tonto, si te descubren no se lo que te pasará.
-Va, eso no tiene importancia ¿Qué me harían¿Mandarme al infierno? Por favor, yo nací allí.
-Podrían separarnos para siempre ¿Qué pasaría conmigo entonces¿No te importo?
-¿Qué pregunta es esa? Estoy aquí, junto a ti ¿Qué otras pruebas necesitas?
-No lo se, solo me preocupo ¿Sabes?
-Ahora si.
Haruka se acercó demasiado, Michiru se asustó y retrocedió hasta quedar acorralada contra un árbol y ella.
-¿Qué... que haces?
-¿Qué tan importante soy? (usaba un tono pícaro y esa mirada que derretía).
-Yo...
No pudo acabar pues vio que la distancia entre ellos desapareció. Los labios de Haruka ahora rozaban los suyo y aunque no sabia que estaba pasando, o si estaba bien o mal no hizo nada para detenerla. Haruka por su parte, al verse correspondida quiso intensificar el contacto pero...
-Tonta.
Haruka se alejó un poco, manteniendo a Michiru contra el árbol. Ella por su parte abrió los ojos de par en par ante la afirmación, no entendía nada.
-¿Qué?
-Algún día te convertirás en un arcángel protector, tendrás que proteger y guiar a los humanos.
-Si ¿Yyy?
-Jamás lo lograrás si permites que cualquiera te engañe, nunca debes caer en la tentación... Puedo enseñarte a contrarrestar la mirada hipnótica de un demonio.
-¿Si?
-Si, solo siiii.
-¿Si?
Le iba a enseñar algo muy importante a Michiru, y le serviría por el resto de su vida ¿Pero que le impedía jugar un poco antes de hacerlo? Haruka volvió a acercarse de la misma forma pero la sensación hermosa del contacto nunca llegó.
-¡¡Aléjate de mi hija!!
Una ráfaga de viento separó abruptamente a las dos, lanzando lejos a Haruka. Ella se levantó de golpe y se colocó en un postura defensiva, pero no tenia sentido pelear ya que estaba rodeada por el ejercito celestial. En frente suyo estaba parado Aslad, y detrás de él Sarabi abrazaba con fuerza a Michiru, estaba muy preocupada.
Aslad:-¡¿Quién rayos te crees para entrar en el Reino del Señor?! Y lo que es más ¡¿Qué rayos le hacías a mi hija?!
Los ángeles tienen la capacidad de amar, pero su amor es puramente espiritual. El contacto físico como los besos, las caricias e incluso la prueba del amor, son rituales completamente desconocidos para ellos. Aslad al igual que su hija y todos los presentes no tenían ni la más remota idea de lo que iba a pasar si se tardaban unos minutos más.
A pesar de su clara desventaja Haruka mantuvo la calma y no demostró ningún temor. Aslad estaba muy alterado y asustado por su hija, tanto que ni siquiera notó que el demonio a quien gritaba era a penas un niño. Cuando lo notó su actitud cambió totalmente.
Aslad:-¿Por qué estas aquí? (mas calmado y de rodillas a la altura de Haruka).
Haruka:-Desee verla.
Estaba decidida a no ceder a ningún interrogatorio, pero ya que Aslad se lo pedía con gentileza y lo que le preguntaba no perjudicaba a su padre, decidió no ser irrespetuosa ni empeorar la ya mala situación.
Aslad:-¿A mi hija?
Haruka:-Si.
Aslad:-¿Por qué?
Haruka:-Quería ser su amigo ¿A caso no puedo?
Aslad:-Fuiste exiliado junto con los otros. No puedes estar aquí, perteneces a un mundo totalmente opuesto ¿Qué te hace pensar que pueden ser amigos?
Haruka:-Lo somos ya.
Aslad:-No lo entiendes. Tú no puedes estar aquí.
Haruka:-Entonces, permítele ir a la Tierra. Allí la esperare.
Aslad:-No.
Michiru:-Papá, por favor (sacándose el abraso protector de su madre).
Aslad:-No Michiru, es demasiado peligroso.
Michiru:-Pero papá...
Sarabi:-Es suficiente, Michiru. La decisión ya fue tomada.
Haruka sabía que Michiru iba a la Tierra por su propia cuanta todo el tiempo, y salvo por el incidente con la bestia demoníaca, fue perfectamente capas de cuidarse sola, mas ella sabía que si hablaba estaría metiendo en problemas a su amiga, después de todo sus padres se oponían rotundamente a que se alejara del paraíso.
En ese momento una energía maligna dispersó a los arcángeles que formaban un círculo alrededor de Haruka, Aslad, Sarabi y Michiru.
¿????:-Lamento interrumpir esta fiesta, pero vengo por mi hijo (señalando a Haruka), ya se le ha hecho tarde para almorzar.
El fuego dio lugar a un hombre joven de tes blanca, su cabello negro pasaba ligeramente sus hombros, tenia ojos verdes como Haruka, cuando hablaba se notaba ligeramente sus colmillos largos. Estaba vestido con una armadura negra con algunos detalles rojos en el cuello, ésta solo protegía su pecho y abdomen, usaba un pantalón negro de tela y en su cintura una única espada colgaba. Sus brazos estaban descubiertos y sus muñecas protegidas por brazaletes rojos como rubíes.
Aslad:-Está penado volver a este reino Kiabi.
Kiabi.-Solo vine por mi hijo, no obstante, si deseas hacer cumplir tus reglas, allí está (empujando a Haruka). Mátalo, tu mundo ganará si lo haces.
Haruka avanzó sin ningún temor hacia Aslad, se paró enfrente y lo miró fijamente sin ninguna expresión. Aslad la observó y luego a Kiabi, éste solo le sonrió, irritándole aun más el ver que no le importaba ni un poco la vida de su hijo.
Aslad:-Quiero a tu hijo y a ti, lejos de este reino y de mi hija (su tono dulce desapareció para ser sustituido por otro amenazante).
Había arcángeles por todos lados dispersos, esperando la más mínima muestra de agresividad para atacar, pero eso nunca pasó.
Kiabi:-¿Estas seguro que lo quieres dejar vivir?
Aslad:-Aquí el malo no soy yo.
Kiabi:-Como quieras, esa estupidez será tu perdición (abriendo un portal de fuego y atravesándolo).
Haruka aun estaba frente a Aslad, miró a Michiru y se despidió sin decir palabras, ella hizo lo mismo.
Haruka:-Haruka (firme y sin temor), nunca lo olvides (dirigiéndose a Aslad).
Después de eso Haruka atravesó el portal justo antes de que este se cerrara. La calma regresó al paraíso, los arcángeles a sus labores y las puertas fueron aseguradas para que un incidente como ese no se repitiera otra vez.
